RAMTHA
EL
LIBRO BLANCO


Para descargar de Internet:
“ELEVEN” – Biblioteca del Nuevo Tiempo
Rosario – Argentina
Adherida a: Directorio Promineo:
www.promineo.gq.nu
Ramtha, El libro blanco
Título original: RAMTHA,
The White Book.
1999, 2001
Digitalizador: @
Nascav (España)
L-11 – 31/12/03
El contenido
de este libro es la traducción al español de la edición revisada del título en
inglés, el cual recoge la enseñanza de Ramtha en su forma original;
inevitablemente, parte del mensaje puede perderse en la traducción.
CONTRAPORTADA
El Libro Blanco
Cuando amas lo que eres, no hay
cosa inconquistable ni inalcanzable. Cuando realmente te amas a ti mismo, vives
solamente en la luz de tu propia risa y viajas solamente por el camino de la
alegría. Cuando estás enamorado de ti mismo, entonces, esa luz, esa fuerza
unificada, esa felicidad, esa alegría, ese jubiloso estado de ser, se extiende
a toda la humanidad. Cuando el amor abunda dentro de tu maravilloso ser, el
mundo, con todos sus desagrados, se convierte en algo hermoso, y la vida se
llena de sentido y de alegría.
No hay amor más sublime en la
vida que el amor del Yo. No existe amor más grande, pues a partir del abrazo
del Yo existe la libertad. Y es en esa libertad donde nace la alegría. Y
gracias a ese nacimiento, Dios es visto, conocido y abrazado. El amor más
profundo, más grande y más significativo es el amor del Yo puro e inocente, la
magnífica criatura que se sienta entre las paredes de la carne y que se mueve y
contempla, crea, permite y es. Y cuando tú ames lo que eres, sin importar cómo
seas, entonces conocerás esta magnífica esencia que yo amo, que se halla detrás
de todos los rostros y dentro de todas las cosas. Entonces amarás como Dios
ama. Así es fácil amar y perdonar. Así es fácil ver a Dios en toda la vida.
El libro Blanco, de Ramtha, publicado por primera
vez en Estados Unidos a mediados de los ochenta, revolucionó los círculos de
una incipiente nueva era al ser el primer libro de material canalizado que
estuvo a la cabeza de las listas de best-sellers durante todo un año.
Este volumen, con gran contenido
informativo, orden y simplicidad, nos presenta las bases y enseñanzas más
importantes de esta entidad extraordinaria.
Las enseñanzas de Ramtha son un
sistema metafísico de pensamiento único en su género. A través de ellas nos
acerca a una mayor comprensión del Dios interior o el Dios identifícable, y nos
ofrece respuestas a temas tan enigmáticos como los orígenes de la creación, la
evolución del hombre, la muerte, la reencarnación y la ciencia del
conocimiento.
«Esta enseñanza no es un
precepto religioso; es simplemente conocimiento. Es amor. Yo os amaré hasta que
conozcáis a Dios y os convirtáis en el amor y el gozo del Dios que vive dentro
de vosotros.»
Ramtha es una inteligencia extraordinaria
de profunda sabiduría y amor. Es canalizado a través de una mujer llamada JZ
Knight, que le permite usar su cuerpo para transmitir su mensaje a la
humanidad. A través del cuerpo de JZ Knight, Ramtha ha dado cientos de
audiencias por todo el mundo desde 1978. RAMTHA es una colección de
transcripciones extraídas de las grabaciones de estas audiencias.
Yo soy Ramtha, una entidad
soberana que vivió hace mucho tiempo en este plano, llamado Tierra o Terra. En
aquella vida yo no morí, sino que ascendí, porque aprendí a controlar el poder
de mi mente y a llevarme mi cuerpo a una dimensión invisible de vida. Al hacer
esto, me di cuenta de la existencia de una libertad, una felicidad y una vida
ilimitadas.
Ahora soy parte de una hermandad
invisible que ama grandemente a la Humanidad. Nosotros somos vuestros hermanos
que oímos vuestras plegarias y vuestras meditaciones, y observamos vuestros
movimientos.
Estoy aquí para recordaros una
herencia que la mayoría de vosotros olvidó hace mucho, mucho tiempo.
Yo traigo a vuestro plano los
vientos del cambio. Yo, y aquellos que me acompañan, estamos preparando a la
Humanidad para un gran evento que ya se ha puesto en marcha.
Vamos a unir a todas las gentes
de este plano, permitiendo al hombre ser testigo de algo magnífico y brillante,
algo que le hará abrirse y permitir que el conocimiento y el amor fluyan a
través de él.
No hay otra redención para la
Humanidad que el reconocimiento de su divinidad. Vosotros sois las semillas de
esta realización.
Ramtha
ÍNDICE
Prólogo del traductor
1 Introducción
2 Yo soy
Ramtha
3 Cuando
vosotros erais mi gente
4 Dios Es
5 He
aquí a Dios
6 Vida
después de la vida
7 Muerte
o ascensión
8 Creación
y evolución
9 Por
encima de los ángeles
10 El Dios identificarle
11 El regalo del amor
12 Nada
más que la verdad
13 Ama y
haz lo que quieras
14 La
alegría: el estado de ser más sublime
15 Divinidad
olvidada
16 reencarnación
17 La
ciencia del conocimiento
18 La
mente cerrada
19 Apertura
de la mente
20 La
virtud de la experiencia
21 Una
espléndida mañana
Consideraciones sobre las enseñanzas de Ramtha
Glosario de Ramtha
Índice Conceptual
EL LIBRO BLANCO
RAMTHA
Traducido por: Antonio
Campesino
Mensaje importante sobre la traducción
Este libro está basado en Ramtha
Dialogs® una serie de grabaciones magnetofónicas de discursos y enseñanzas
dados por Ramtha. Ramtha ha elegido una mujer americana, JZ Knight como su
único canal para repartir su mensaje. El único idioma que usa para comunicar su
mensaje es el inglés. Su estilo de oratoria es único y nada común, por lo que a
veces se puede malinterpretar como un lenguaje arcaico o extraño. Él ha
explicado que su elección de las palabras, su alteración de las palabras, su construcción
de frases y orden de los verbos y los nombres, sus descansos y pausas en medio de
las frases son todos intencionales, para alcanzar múltiples capas de aceptación
e interpretación presentes en una audiencia compuesta por gente de gran
diversidad de herencia cultural o clase social.
Para conservar la
autenticidad del mensaje dado por Ramtha, hemos traducido este libro lo más
cercanamente posible a las palabras originales y así permitir al lector que
experimente las enseñanzas como si estuviera presente. Si usted encuentra
algunas frases que parecen incorrectas o extrañas de acuerdo a las formas
lingüísticas de su idioma, le aconsejamos que lea esa parte de nuevo tratando
de captar el significado que hay detrás de las palabras, en lugar de simplemente
criticar la construcción literaria. También le aconsejamos comparar y usar como
referencia la obra original en inglés publicada por JZK Publishing, una
división de JZK Inc. para mas claridad. Nuestros mejores deseos. Disfrute su
lectura.
AL DIOS QUE VIVE DENTRO DE
TI.
PRÓLOGO
DEL TRADUCTOR
La primera edición de RAMTHA
apareció en Estados Unidos en 1986. El libro llegó a mis manos de la manera más
mágica e insospechada, y su lectura produjo un cambio dramático en mi vida. En
1989 tuve la suerte de asistir a una audiencia con Ramtha. Escuchar su mensaje
y sentir su presencia causó una impresión aún más profunda en mi ser. Descubrí
que el libro ya había sido traducido al francés y al alemán, y todo ello me
movió definitivamente a empezar la traducción española.
Al principio me pareció una
locura que alguien como yo intentara traducir un libro como éste. Pero mi deseo
de compartir las enseñanzas de este Maestro tan increíble con mis hermanos de
habla hispana, venció todas las dificultades.
El lenguaje de Ramtha es muy
especial, utiliza palabras que no se oyen todos los días, incluso algunas de
ellas son totalmente originales. Y aunque ello dé a la lectura un carácter
tosco en algunas ocasiones, todo ello forma parte del mensaje que nos está
trasmitiendo.
Sé que muchos de vosotros habéis
estado esperando este libro durante mucho tiempo. Y, aunque para otros esto no
sea lo que están buscando, estoy seguro de que las palabras de sabiduría y de
amor de Ramtha van a dejar una huella imborrable.
Finalmente, me gustaría
agradecer a todas las personas que han contribuido a que este sueño se hiciera
realidad, su inestimable ayuda y apoyo. Gracias Roberta, Nancy, Gerardo,
Andrés, Michelle, María, Pavel, Miguel, Xirau y Juan. Gracias a mis padres,
Miguel y María del Carmen, por haberme dado la vida. Y especialmente a JZ
Knight, por su entrega y dedicación a la escuela. Gracias desde lo más profundo
de mi corazón.
—
Antonio Campesino
Capítulo 1
INTRODUCCIÓN
«No hay otra redención para
la humanidad que el reconocimiento de su divinidad. Vosotros sois las
semillas de ese entendimiento. Todo lo que penséis, todo lo que entendáis,
eleva y expande la conciencia en todas partes. Y cuando vivís lo que habéis
comprendido, enteramente por el bien de vuestra propia vida, permitís que otros
vean en vosotros un proceso de pensamiento más sublime, una comprensión mayor,
y una existencia con más sentido que la que ellos ven a su alrededor.»
Ramtha
Yo soy Ramtha, una entidad
soberana que vivió hace mucho tiempo en este plano llamado Tierra o Terra. En
aquella vida yo no morí, sino que ascendí, porque aprendí a controlar el poder
de mi mente y a llevarme mi cuerpo a una dimensión invisible de vida. Al hacer
esto, me di cuenta de la existencia de una libertad, una felicidad y una vida
ilimitadas. Otros que vivieron aquí después de mí, también ascendieron.
Ahora soy parte de una hermandad
invisible que ama inmensamente a la humanidad.
Nosotros somos vuestros hermanos que oímos vuestras plegarias y vuestras
meditaciones, y observamos el ir y venir de vuestros movimientos. Somos aquellos que vivimos una vez aquí como
hombres y experimentamos desesperación, la tristeza y la alegría que todos
vosotros habéis conocido. Pero nosotros aprendimos a dominar y trascender las
limitaciones de la experiencia humana para llegar a un estado de ser más
grande.
He venido a deciros que sois muy
importantes y preciosos para nosotros, porque la vida que fluye a través de
vosotros y el pensamiento que os llega a cada uno —como quiera que lo
contempléis— es la inteligencia y fuerza vital que llamáis Dios. Es esta
esencia la que nos conecta a todos, no sólo a los que habitan vuestro plano,
sino también a aquellos en universos sin nombre que aún no tenéis ojos para
ver.
Estoy aquí para recordaros una
herencia que la mayoría de vosotros olvidó hace mucho, mucho tiempo. He venido
a daros una perspectiva más noble desde la cual podáis razonar y entender que
vosotros sois, en verdad, entidades divinas e inmortales que siempre han sido
amadas y apoyadas por la esencia llamada Dios. Estoy aquí para ayudaros a ver
que sólo vosotros, con vuestra sublime inteligencia, habéis creado cada
realidad en vuestra vida, y que con ese mismo poder tenéis la opción de crear y
experimentar cualquier realidad que deseéis.
Muchos otros vinieron a lo largo
de vuestra historia e intentaron, de muchas maneras, recordaros vuestra
grandeza, vuestro poder, y la eternidad de vuestras vidas. Nosotros fuimos
reyes, conquistadores, esclavos, héroes, Cristo crucificado, maestros, guías,
filósofos... cualquier cosa que permitiera la existencia del conocimiento. Y a
veces hemos intervenido en vuestros asuntos para evitar que os aniquilarais,
para que la vida aquí continuara proveyéndoos de un jardín de juegos para
vuestras experiencias y vuestra evolución hacia la felicidad. Pero, uno a uno,
perseguisteis a aquellos que intentaron ayudaros. Y si no los perseguisteis,
les hicisteis estatuas y tergiversasteis y pervertisteis sus palabras según
vuestra propia conveniencia. En vez de aplicar sus enseñanzas, la mayoría ha
acabado adorando a los maestros.
Para evitar que me adoréis, no he venido hasta vosotros en mi propio
cuerpo, sino que he elegido hablar a través de una entidad que fue mi hija
amada cuando viví sobre este plano. Mi hija, que generosamente me permite usar
su cuerpo, es lo que se llama un «canal puro» de la esencia que yo soy. Cuando
os hablo a vosotros, ella no está en su cuerpo; su alma y su espíritu lo han
abandonado completamente.
Yo traigo a vuestro planeta los
vientos del cambio. Yo, y aquellos que me acompañan, estamos preparando a la
humanidad para un gran evento que ya se ha puesto en marcha. Vamos a unir a
todas las gentes de este plano permitiendo al hombre ser testigo de algo
magnífico y brillante, algo que lo hará abrirse y permitir que el conocimiento
y el amor fluyan a través de él.
¿Por qué está ocurriendo esto?
Porque sois amados, más de lo que nunca considerasteis se os pudiera amar. Y
porque ya es hora de que el hombre viva en un entendimiento mayor que el que lo
ha hundido en épocas oscuras, robando su libertad, dividiendo a las gentes, y
que ha causado el odio entre los amantes y la guerra entre las naciones. Ya es
hora de que todo esto termine. Es hora de que el hombre se dé cuenta de la
divinidad e inmortalidad de su ser, y deje de arrastrarse por la supervivencia
sobre este plano.
Está muy cerca el día en el que
un gran conocimiento llegará a este plano traído por maravillosas entidades que
son vuestros queridos hermanos. En este tiempo, los conocimientos científicos
florecerán como nunca lo han hecho. Lo que está por llegar se llama la Era
de Dios. Esta era se va a manifestar a través de un cambio deliberado en el
tiempo y sus valores. En los años por venir, la enfermedad, el sufrimiento, el
odio y la guerra dejarán de existir sobre este plano. No existirán más la
muerte ni el envejecimiento del cuerpo, sino la vida continua. A través del
entendimiento, del conocimiento y del amor profundo ocurrirán estas cosas en la
vida de cada entidad.
No hay otra redención para la
humanidad que el reconocimiento de su divinidad. Vosotros sois las semillas de este
entendimiento. Cuando cada uno de vosotros se dé cuenta de su valor y de la
eternidad de su vida, os integraréis uno por uno a la conciencia del
pensamiento ilimitado, la libertad ilimitada y el amor ilimitado. Todo lo que
penséis, todo lo que entendáis, eleva y expande la conciencia en todas partes.
Y cuando vivís lo que habéis comprendido, enteramente por el bien de vuestra
propia vida, permitís que otros vean en vosotros un proceso de pensamiento más
sublime, una comprensión mayor, y una existencia con más sentido que la que
ellos ven a su alrededor.
Capítulo 2
YO
SOY RAMTHA
«Yo soy Ram el Conquistador,
ahora Ram el Dios. Yo ful un bárbaro que se convirtió en Dios a través de las
cosas más simples y sin embargo las más profundas. Lo que te enseño es lo que
yo aprendí.»
Ramtha
Yo SOY Ramtha, «El Ram». En el
lenguaje antiguo de mis tiempos significa «el Dios». Soy el Ram del pueblo
hindú, puesto que fui el primer hombre nacido del vientre de la mujer y de los
genitales del hombre que ascendió de este plano. Aprendí a ascender, no por las
enseñanzas de ningún hombre, sino a través de una comprensión innata del Dios
que vive en todas las cosas. Fui también un hombre que odió y despreció, que
mató, conquistó y reinó, hasta el momento de mi iluminación.
Fui el primer conquistador que
conoció este plano. Comencé una marcha que duró sesenta y tres años, y
conquisté tres cuartas partes del mundo conocido. Pero mi mayor conquista fue
la de mí mismo, aceptar mi propia existencia. Cuando aprendí a amarme y abrazar
la totalidad de la vida, ascendí con el viento a la eternidad.
Ascendí delante de mi gente en
el noroeste del monte llamado Indus. Mi gente, que eran más de dos millones,
era una mezcla de lemures, los pueblos de lonia —más tarde llamada
Macedonia—, y las tribus que escaparon de Atlantia, la tierra que tú llamas
Atlántida. El linaje de mi gente forma hoy en día la población de India, Tíbet,
Nepal y el sur de Mongolia.
Solo viví una vez en este plano, hace
treinta y cinco mil años según tu cómputo
del tiempo. Nací en la ignorancia y desesperación de un pueblo desafortunado, peregrinos de la tierra
llamada Lemuria que vivían en los barrios bajos de Onai, la ciudad portuaria
más grande de Atlantia en su hemisferio sur. Llegué a Atlantia durante los
llamados «últimos cien años», antes de que el continente se partiera y las
grandes aguas cubrieran su tierra.
En aquel tiempo, Atlantia era
una civilización de gentes sumamente intelectuales, cuyas dotes para el
conocimiento científico eran soberbias. Su ciencia sobrepasaba incluso la que
encuentras hoy en día en tu comunidad científica, ya que los atlantes habían
comenzado a entender y a utilizar los principios de la luz. Sabían cómo
transformar la luz en energía pura mediante lo que tú llamas láser. Incluso
tenían naves espaciales que viajaban sobre la luz, una ciencia que obtuvieron
gracias a la intercomunicación con entidades de otros sistemas estelares.
Aunque sus naves eran muy primitivas, eran sin embargo móviles y
aerotransportables. Por su gran dedicación a la tecnología los atlantes
adoraban el intelecto. Y así, la ciencia intelectual se convirtió en su
religión.
Los lémures eran bastante
distintos. Su sistema social se basaba en la comunicación a través del
pensamiento. No conocían los avances de la tecnología, pero poseían un gran
entendimiento espiritual, pues mis ancestros fueron grandes en su comprensión
de los valores invisibles. Ellos adoraban y veneraban aquello que está más allá
de la luna y las estrellas. Amaban una esencia que no podía ser identificada,
un poder al que llamaban el Dios Desconocido. Como los lémures adoraban sólo a
este Dios, los atlantes los despreciaban, ya que ellos despreciaban cualquier
cosa que no fuera progresiva. En los días del Ram, cuando yo era un niño, la
vida era muy ardua e indigente. En aquel tiempo, Atlantia ya había perdido su
tecnología, ya que sus centros científicos en el norte habían sido destruidos. En
sus experimentos con los viajes a través de la luz, los atlantes habían
perforado la capa de nubes que entonces rodeaba vuestro planeta, como la que
hoy rodea a Venus. Al perforar la estratosfera se produjeron grandes
diluvios y luego un congelamiento que sumergió la mayor parte de Lemuria y el
norte de Atlantia bajo grandes océanos. Por eso, las gentes de Lemuria y del
norte de Atlantia emigraron a las regiones del sur.
Una vez se perdió la tecnología
del norte, la vida se volvió gradualmente primitiva en el sur. Durante los cien
años antes de que el continente se hundiera, las regiones del sur fueron una
Atlantia primitiva que había degenerado bajo la opresión de tiranos, quienes la
gobernaban no como una república, sino con
leyes inquebrantables. En este gobierno de leyes inquebrantables los lémures eran
considerados como el estiércol de la tierra, menos que los perros de la calle.
Imagina cómo sería que te
escupieran, que te orinaran encima, y que sólo te permitieran lavarte con tus
propias lágrimas. Imagina que los perros callejeros tuvieran más alimento que
tú, quien muriendo de hambre buscas cualquier cosa para matar la agonía de tu
estómago.
En las calles de Onai era
habitual ver cómo abusaban de los niños y cómo golpeaban y violaban a las
mujeres. Era común ver atlantes pasar por delante de un lémur muerto de hambre
en el camino y taparse las narices con pañuelos de lino perfumados con jazmín y
agua de rosas, ya que se nos consideraba criaturas maltrechas y malolientes.
Éramos menos que nada, seres sin alma, el desperdicio del intelecto, porque no
poseíamos el entendimiento científico de cosas tales como los gases o la luz.
Como no teníamos una inclinación intelectual, nos convirtieron en esclavos para
trabajar los campos.
Fue en ese entonces cuando yo
nací sobre este plano. Ese fue mi tiempo. ¿En qué sueño estaba viviendo? En la
caída del hombre en la arrogancia y la estupidez del intelecto.
No culpé a mi madre por no saber
yo quién fue mi padre. No culpé a mi hermano de que nuestro padre no fuera el
mismo. Ni siquiera culpé a mi madre por nuestra absoluta pobreza. Cuando era
niño vi cómo llevaban a mi madre a las calles y le arrebataban su dulzura.
Después de que se la llevaran, vi a un niño crecer dentro de su vientre; y yo
sabía de quién era. Y vi a mi madre llorar porque, ¿iba a haber otro niño en
las calles, sufriendo como nosotros en esta «tierra prometida»?
Como mi madre estaba muy débil
para parir a la criatura por sí sola, yo la ayudé a dar a luz a mi pequeña
hermana. Me arrastraba por las calles buscando comida; mataba perros y gallinas
y, al atardecer, robaba el grano de los propietarios, pues era muy sigiloso.
Así alimenté a mi madre, quien, a su vez, amamantó a mi pequeña hermana.
Nunca culpé a mi pequeña hermana
por la muerte de mi querida madre, ya
que la niña le robó toda
su fuerza. Mi hermana se volvió diarreica, y no podía retener lo que entraba en su cuerpo, y así ella también perdió
la vida.
Acosté a mi madre y a mi hermana
juntas y fui a buscar leña. Las cubrí con la leña y me escabullí en la noche en busca de fuego. Pronuncié
una plegaria para mi madre y mi
hermana, a quienes tan profundamente amaba.
Entonces prendí la leña
sigilosamente, para que el hedor de sus cuerpos no llamara la atención de los
atlantes, ya que de lo contrario, arrojarían sus cuerpos al desierto, donde las
hienas caerían sobre ellos y los despedazarían.
Mientras veía a mi madre y a mi
hermana consumirse en las llamas, mi odio por los atlantes aumentaba dentro de
mi ser hasta convertirse en un veneno como el de una gran víbora. Y yo era sólo
un niño.
Cuando el hedor y el humo de la
hoguera se hubieron esparcido por el valle, pensé en el Dios Desconocido de mi
gente. No podía entender la injusticia de este gran Dios, o por qué crearía a
estos monstruos que odiaban a mi pueblo de esa manera. ¿Qué habían hecho mi madre
y mi hermana para merecer la muerte miserable que experimentaron?
No culpé al Dios Desconocido por
su incapacidad de amarme. No lo culpé por no amar a mi gente. No lo culpé por
la muerte de mi madre y de mi hermana. No lo culpaba. Lo odiaba.
No me quedaba nadie, ya que mi
hermano fue secuestrado por un sátrapa y llevado como esclavo a la tierra que
más tarde se llamaría Persia. Allí, este sátrapa abusó de él sexualmente para
satisfacer sus deseos.
Yo era un muchacho de catorce
años con apenas carne en mis huesos y con una gran amargura dentro de mí.
Entonces decidí batallar con el Dios Desconocido de mis ancestros, lo único por
lo cual sentía que valía la pena morir. Me propuse morir, pero con honor; y
sentía que morir a manos de un hombre era una manera deshonrosa de perecer.
Vi una gran montaña, un lugar
muy misterioso que se vislumbraba en el lejano horizonte. Pensé que si había un
Dios, viviría allí, por encima de todos nosotros, así como los que gobernaban
nuestra tierra vivían por encima de nosotros. Si yo pudiera llegar hasta allí,
pensé, me pondría en contacto con el Dios Desconocido y proclamaría mi odio
hacia él y su injusticia con la humanidad.
Abandoné mi choza y caminé
durante muchos días para alcanzar esta gran montaña, devorando langostas,
hormigas y raíces por el camino. Cuando llegué a la montaña, trepé hasta las
nubes que ahora cubrían su blanqueada cima dispuesto a batallar con el Dios
Desconocido. Lo llamé diciendo: «¡Soy un hombre! ¿Por qué no tengo la dignidad
uno?» Y le exigí que me mostrara su rostro... pero él me ignoró.
Caí de rodillas y lloré con todo
mi corazón hasta que la blancura congelo mis lágrimas. Cuando alcé la vista,
contemplé lo que parecía ser una mujer maravillosa que sostenía una gran espada delante de mí. Ella me habló,
diciendo: «Oh Ram, Oh Ram, tú que estás destrozado en espíritu, tus plegarias
han sido escuchadas. Toma
esta espada y conquístate a ti mismo». Y en un abrir y cerrar de ojos,
desapareció.
¿Conquistarme a mí mismo? Yo no
podía volver hacia mí el filo de la espada y cortar mi propia cabeza: mis manos
apenas alcanzaban la empuñadura. Sin embargo, hallé honor en esta gran espada.
Dejé de tiritar en el intenso frío, y sentí calor. Y cuando volví a mirar al
lugar donde habían caído mis lágrimas, allí había crecido una flor de color y
aroma tan dulce, que supe que era la flor de la esperanza.
Bajé de la montaña con la gran
espada en la mano, en un día que quedó grabado en la historia del pueblo hindú
como el Terrible Día del Ram. Un muchacho había ido a la montaña, pero el que
regresaba era un hombre. Nunca más fui frágil, ni fueron débiles los
movimientos de mi cuerpo, era un Ram[1]
en todo el sentido de la palabra. Era un hombre joven con una luz terrible a mi
alrededor, y una espada mucho más grande que yo. A veces pienso que fui muy
lento de entendimiento en aquella existencia, pues nunca me di cuenta de por
qué la maravillosa espada me parecía tan ligera, y sin embargo era tan grande
que nueve manos juntas no podían sostener su empuñadura.
Volví de la montaña a la ciudad
de Onai. En los campos de las afueras de la ciudad vi a una anciana levantarse
y proteger sus ojos de la luz del sol para contemplar mi llegada. Pronto, todos
dejaron sus labores. Pararon los carros. Relincharon las mulas. Todo se calmó.
Cuando la gente corrió a mirar mi rostro, algo debió persuadirlos, pues cada
uno de ellos cogió su humilde herramienta y me siguió hasta la ciudad.
Destruimos Onai porque los
atlantes me escupieron en la cara cuando les exigí que abrieran los graneros para
alimentar a nuestra gente. Los atlantes estaban tan poco preparados para esto
que los vencimos fácilmente, ya que ellos no conocían la batalla.
Abrí los graneros para nuestra
pobre gente, y después quemamos Onai hasta sus cimientos. Nunca se me pasó por la cabeza
el no ser capaz de hacerlo, ya que en aquel momento no me importaba
vivir o morir, no me quedaba ya nada por lo que vivir.
Cuando la masacre y el fuego
hubieron terminado, una gran herida seguía dentro de mi ser, ya que mi odio no
había quedado satisfecho. Huí de la gente para esconderme en las montañas, pero
ellos me siguieron a pesar de que yo los maldecía, los escupía y les arrojaba
piedras.
«Ram, Ram, Ram, Ram», cantaban,
con sus herramientas de campo y el grano amarrado en trapos, llevando manadas
de cabras y ovejas delante de ellos. Les grité que me dejaran en paz y
volvieran a sus casas, pero ellos aún me seguían, pues ya no tenían casa. Yo
era su casa.
Puesto que insistieron en
seguirme adonde quiera que fuera, reuní a todas estas criaturas desalmadas de
grupos diferentes y se convirtieron en mi ejército, mi pueblo. Eran realmente
grandes personas, pero ¿soldados? De ninguna manera. Mas de ahí en adelante, el
gran ejército del Ram se constituyó por sí mismo. Su número, al principio, era
de casi diez mil.
Desde ese momento fui una
entidad obsesionada, un bárbaro que despreciaba la tiranía del hombre. Yo
odiaba al hombre y luchaba enteramente en espera de la muerte. No tenía miedo
de morir, como muchos de mis hombres, porque yo quería morir honorablemente.
Nunca supe lo que es el miedo, sólo conocí el odio.
Para dirigir una carga siendo tú
el que va al frente, sin nadie a tu alrededor, tienes que estar loco. La
persona que es capaz de hacer esto está llena de un poderoso impulso llamado
odio. Así, yo era un espectáculo buscando ser derribado por el más noble de mis
enemigos; si tan sólo ellos me hicieran ese honor. Y yo escogía a los más
valiosos de mis oponentes para poner fin a mi vida. Pero ¿sabes algo? Donde el
miedo está ausente, está presente la conquista. De modo que me convertí en un
gran conquistador. Antes de mi tiempo, no existían los conquistadores, sólo los
tiranos.
Yo creé la guerra. Fui el primer
conquistador que conoció este plano. Hasta entonces, no había existido ninguna
facción en guerra contra la arrogancia de los atlantes. Ninguna. Yo la creé. En
mi furia y hostilidad y mi deseo de ser noble con lo que sentía, me convertí en
lo que llamarías una gran entidad. ¿Sabes lo que es un héroe? Yo fui uno, en
verdad. El héroe defiende la vida y pone fin a las injusticias de la vida
misma, sin darse cuenta de que al hacerlo está creando una nueva injusticia. Yo
deseaba acabar con todas las formas de la tiranía, y lo hice, sólo para
convertirme en lo que yo más despreciaba.
De ahí en adelante, fui
impulsado por el afán de dar muerte a la tiranía y de hacer más respetable el color de mi piel. Y de todos los lugares
que sitiamos y las batallas, todas las tierras que cruzamos y todas las gentes
que liberamos por el camino, uno a uno, mi ejército creció, y grande fue la
leyenda del Ram y su armada.
Yo era un imbécil, un bárbaro,
un bufón, una entidad ignorante y aclamada por su salvajismo; y durante los
diez primeros años de mi marcha hice la guerra a inocentes y me abrí paso
arrasando e incendiando muchas tierras, hasta que fui atravesado por una enorme
espada. Si la hubieran dejado dentro de mí habría sido mejor, pero la sacaron
para asegurarse de que me desangraría hasta la muerte. Vi el río de la vida
fluir de mi ser sobre un suelo de mármol blanco como la nieve que parecía
perfecto, y vi que aquel río escarlata había encontrado una grieta. Mientras
yacía en el frío suelo de mármol, viendo la sangre fluir de mi ser, vino una
voz y me habló, diciendo: «¡Levántate, levántate!»
Alcé mi cabeza y apoyé las
palmas de las manos. Después empecé a flexionar las rodillas. Mientras
levantaba mi semblante para que mi cabeza estuviera firme y erecta, levanté mi
pie izquierdo y lo estabilicé. Entonces, juntando toda mi fuerza, puse mi mano
sobre mi rodilla, mi puño cubriendo mi herida... y me levanté.
Al ponerme en pie, con la sangre
brotando de mi boca, fluyendo por mis dedos y bajando hasta mis piernas, mis
agresores, que ahora estaban seguros de que yo era inmortal, huyeron. Mis
soldados sitiaron la ciudad y la arrasaron.
Nunca olvidaría la voz que me
hizo levantarme, que me salvó de la muerte. En los años que siguieron, busqué
el rostro de aquella voz.
Me entregaron a la corte de las
mujeres de mi ejército para que me cuidaran. Tuve que soportar las pócimas
pestilentes de grasa de buitre que me ponían en el pecho. Tuve que obedecer sus
órdenes y ser desvestido ante sus ojos. Ni siquiera podía orinar ni arrojar el
excremento de mi ano en privado, todo lo tenía que hacer delante de ellas. ¡Qué
experiencia más humillante! He proclamado hasta el día de hoy que aquella grasa
de buitre no era para curarme; era tan espantosa que el respirarla me mantenía
vivo. Durante el período de mi cura, gran parte de mi odio y mi orgullo
sucumbieron ante la necesidad de sobrevivir.
Mientras me recuperaba de mi
horrorosa herida, y no pudiendo hacer otra cosa, empecé a contemplar todo lo
que me rodeaba. Un día vi cómo una anciana se
iba de este plano, aferrándose al lino que tejió toscamente para su hijo, quien
había perecido mucho tiempo atrás. Vi a la mujer irse a la luz del sol del
mediodía, y la vida se iba de su cuerpo en ahogados golpes de llanto. Mientras
miraba a aquella anciana marchitarse en la luz, su boca se abrió en una
expresión horrorizada, y sus ojos se vidriaron y la luz ya no los afectaba.
Nada se movía... excepto la brisa y su viejo cabello.
Pensé en aquella mujer y en su
hijo muerto, y pensé en la gran inteligencia de ambos. Después volví a mirar al
sol, que nunca perecía. Era el mismo sol que la anciana había visto entrar por
una grieta en el techo de su cabaña la primera vez que abrió sus ojos cuando
era un bebé... Y fue lo último que vio cuando
murió.
Miré otra vez al sol. ¿Y sabes
qué? Él era inconsciente de que ella hubiera muerto. Lo miré mientras
enterrábamos a la anciana debajo de un gran álamo junto al río.
Mientras el sol se ponía aquella
tarde, lo maldije. Lo vi sentarse sobre repisa de montañas como una gran joya
incandescente, con ojos escarlata Miré las montañas color púrpura y el valle,
envueltos en la niebla, y vi los rayos de la luz del sol dorar todas las cosas
y hacerlas ilusoriamente hermosas. Vi las nubes, cuya palidez azul recobró vida
en tonos escarlata, rosa fuego y rosado.
Continué mirando aquella gran
luz mientras se retiraba por detrás de montañas que ahora surgían como dientes
afilados en el horizonte, hasta que los últimos rayos de su belleza bajaron por
detrás de la última montaña, Oí a un pájaro nocturno gritar por encima de mí y
miré a los cielos para ver la luna pálida reluciendo contra un cielo
oscurecido. Se levantó una brisa, y mientras soplaba en mi pelo y secaba mis
lágrimas, todo mi ser enfermó.
Yo era un gran guerrero. Con una
espada podía partir a un hombre en dos en un instante. Había degollado,
despedazado y descuartizado. Había olido la sangre y quemado gente. Pero ¿por
qué hice todo aquello? El sol se ponía con toda su magnificencia, los pájaros
cantaban en la noche, y la luna salía a pesar de todo.
Fue entonces cuando empecé a reflexionar
sobre el Dios Desconocido-Lo único que realmente quería era entender aquello
que parecía tan asombroso , tan misterioso y tan lejano. ¿Y qué era el hombre?
¿Qué era él? ¿Por qué no era más que el sol? ¿Por qué no pudo vivir la anciana?
¿Por qué el hombre —aún siendo la multitud que más abunda en este plano, la
fuerza creadora y la fuerza
unificadora— era la criatura más vulnerable de la creación? Si el hombre era
tan grande como me había dicho mi gente, ¿por qué no era lo suficientemente
importante como para que el sol se detuviera en señal de luto por su muerte? ¿O
para que la luna se volviera púrpura? ¿O para que los pájaros dejaran de volar?
El hombre parecía carecer de importancia, puesto que todas estas cosas seguían
su marcha aunque él pereciera. Todo lo que quería era saber.
No tuve un maestro que me
enseñara sobre el Dios Desconocido, pues no confiaba en ningún hombre; tanto
había visto y perdido a causa de la maldad del hombre y su pensamiento
alterado. Había visto al hombre despreciar al hombre y negarle la existencia de
su alma. Había visto inocentes destripados y quemados por miedo. Había visto
niños desnudos en grupos de esclavos, examinados por almas perversas que les
arrancaban su vello de adolescentes, para que mantuvieran su imagen de niños
cuando los violaran. Había visto sacerdotes y profetas inventar, con su odio
hacia la humanidad, criaturas de gran tormento y fealdad para poder gobernar y
esclavizar a las gentes con las leyes de la religión. No había ningún hombre
viviente a quien pudiera tener como maestro, puesto que todos ellos tenían el
pensamiento alterado, habían tomado aquello que era realmente puro e inocente,
y lo habían alterado a través de su propio entendimiento limitado. No quería
saber nada de un Dios creado por el entendimiento del hombre, porque si el
hombre había creado a aquel Dios, éste sería falible.
Fueron los elementos de la vida,
los maestros más verdaderos de todos, los que me enseñaron sobre el Dios
Desconocido. Aprendí de los días, de las noches, Y aprendí de la vida tierna e
insignificante que abunda incluso en medio de la destrucción y la guerra.
Contemplé al sol en su
advenimiento glorioso sobre el horizonte. Contemplé su marcha por los cielos,
que acababa en la esfera oeste y de ahí se iba a dormir. Aprendí que el sol,
aunque era mudo, controlaba la vida sutilmente, ya que todos los que eran
bravos y valientes y luchaban entre sí, cesaban su batalla cuando el sol se
ponía.
Contemplé la belleza de la luna
en su pálido resplandor mientras bailaba los cielos, iluminando la oscuridad de maneras misteriosas y
maravillosas. Vi las fogatas de nuestro campamento encender el cielo del
atardecer; escuché a las aves que aterrizaban en el agua, a los pájaros
susurrando en sus nidos nocturnos, y a los niños
con sus risas. Observé las estrellas fugaces, los ruiseñores, la escarcha en
los juncos y el lago plateado de hielo, creando la ilusión de otro mundo. Vi
cómo las hojas de los olivos se tornaban de esmeralda a plata cuando el viento
soplaba a través de ellas.
Observé a las mujeres paradas en
el río mientras llenaban sus cántaros de agua, con sus ropas atadas
descubriendo sus rodillas de alabastro. Escuché el bullicio de sus habladurías
y la broma en sus risas. Olí el fuego de hogueras distantes, y el ajo y el vino
en el aliento de mis hombres.
No fue hasta que observé y
reflexioné sobre la vida y su continuidad que descubrí quién era realmente el
Dios Desconocido. Deduje que el Dios Desconocido no era ninguno de los dioses
creados por el pensamiento alterado del hombre. Me di cuenta de que los dioses
en las mentes de los hombres son sólo las personalidades de aquello que más
temen y respetan; el auténtico Dios es la esencia siempre continua que permite
al hombre crear y representar sus ilusiones de cualquier manera que él elija, y
que todavía estará ahí cuando el hombre vuelva otra vez, en otra primavera, en
otra vida. Me di cuenta de que es en el poder y la continuidad de la fuerza de
la vida en donde el Dios Desconocido yace realmente.
¿Quién era el Dios Desconocido?
Era yo..., y los pájaros en su nido nocturno, la escarcha en los juncos, el
rocío de la mañana y el cielo del atardecer. Era el sol y la luna, los niños y
su risa, las rodillas de alabastro y el agua del río. Era el olor del ajo, el
cuero y el metal. Me llevó mucho tiempo llegar a este entendimiento, sin
embargo, había estado siempre ante mis ojos. El Dios Desconocido no estaba más
allá de la luna o del sol. Estaba a mi alrededor. Y con este nuevo nacimiento
de la razón empecé a abrazar la vida, a apreciarla y a encontrar una razón para
vivir. Había algo más que sangre y muerte y el hedor de la guerra, había vida,
más de la que nunca habíamos percibido.
Fue a través de este
entendimiento que, en los años siguientes, yo llegaría a comprender que el
hombre es lo más grandioso entre todas las cosas, y que la única razón por la
que el sol sigue su curso mientras que el hombre muere, es porque el sol nunca
contempla la muerte. Todo lo que él sabe, es ser.
Cuando descubrí por medio de la
contemplación, quién y qué era el Dios Desconocido, no quise marchitarme y
morir como lo hizo la anciana. Debe haber un medio, pensé, de vivir para
siempre, como el sol.
Una vez me hube repuesto de mi
terrible herida, poco tenía que hacer sino sentarme en un altiplano y
contemplar cómo mi ejército engordaba y se volvía holgazán. Un día, mientras
miraba al horizonte para ver las siluetas vagas de montañas fantasmales y
valles aún inexplorados, me pregunté cómo sería ser el Dios Desconocido, el
elemento de la vida. ¿Cómo podría yo ser parte de esa esencia que es continua?
Fue entonces cuando el viento me
jugó una treta y me insultó más de lo que yo podía aceptar. Sopló sobre mi
capa, que era grande y majestuosa, y la arrojó sobre mi cabeza. ¡Qué cosa más
ridicula! No era una posición muy digna para un conquistador. Luego el viento
hizo que un maravilloso remolino de polvo color azafrán creara una columna
detrás de mí que subía hasta los cielos. Y en cuanto me distraje, el viento
cesó y todo el polvo cayó sobre mí.
Y luego el viento se fue
soplando por el cañón, río abajo, atravesando los maravillosos huertos de
olivos, tornando las hojas de esmeralda a plata. Y levantó las faldas de una
hermosa muchacha alrededor de su cintura, con todo el revuelo que ello provocó.
Y luego se llevó el sombrero de un niño pequeño, y el niño fue corriendo tras
él, riendo sin parar.
Le ordené al viento que
volviera, pero sólo se rió en el vendaval del cañón. Luego, cuando mi cara se
volvió azul de tanto gritar órdenes, me senté en cuclillas... y él vino y sopló
en mi cara suavemente. ¡Eso es libertad!
Mientras que no había hombre al
que yo tuviera como ideal, el viento demostró ser mucho más que un ideal para
mí. Al viento no lo puedes ver, pero cuando se echa con furia sobre ti, estás
asediado. Y no importa lo grande y poderoso que seas, no puedes declararle la
guerra al viento. ¿Qué puedes hacerle? ¿Acuchillarlo con tu espada?
¿Despedazarlo con tu hacha? ¿Escupirlo? Él no hará más que arrojártelo de
vuelta en el rostro.
¿Qué otra cosa podría ser el
hombre, pensé, que le diera esa libertad de movimiento, ese poder, y que fuera
incapaz de dejarse aprisionar por la naturaleza limitada del hombre, que le
permitiera estar en todas partes y a todas horas, y que, a diferencia del
hombre, nunca muriera?
Para mí el viento era la esencia
suprema, siempre continuo, libre de movimiento, ocupando todo, sin forma ni
fronteras, mágico, explorador y aventurero. Y es ésta, realmente, la semblanza
más cercana que existe a la esencia-Dios de la vida. Y el viento nunca juzga al
hombre. El viento nunca abandona, y si lo llamas vendrá hasta donde estés, por
amor. Los ideales tendrían que ser así.
Así que yo deseaba convertirme
en el viento. Y lo contemplé durante años y años. Ese era mi ideal. Eso es lo
que quería ser. Eso era a lo que apuntaban en convertirse todos mis
pensamientos. Contemplé el viento y me alineé con su naturaleza escurridiza y
su ligereza, con sus contornos indefinibles. Y al contemplar el viento, en la
búsqueda de mi realización, en el viento me convertí.
El primer acontecimiento no tuvo
lugar hasta seis años después de que me atravesaran con la espada. Cada
atardecer iba a sentarme en mi altiplano solitario, miraba fijamente a
la luna y su fina palidez, y contemplaba el viento. Y llegó un momento en que,
para mi sorpresa, me encontré suspendido en los cielos y cuando me volví y miré
hacia abajo, no sabía quién era.
En un instante me di cuenta de
que estaba muy lejos de la simple partícula de mi cuerpo, allí abajo en el
altiplano. Cuando miré hacia abajo y me vi por encima de mi cuerpo, sentí miedo
por primera vez desde que me atravesaron con la espada. Fue ese miedo lo que me
devolvió a mi cuerpo.
Abrí mis ojos y sentí un sudor
frío y caliente al comprender que había estado en otro lugar, fuera de la
prisión de mi cuerpo. Estaba en el paraíso porque estaba seguro de que me había
convertido en el viento. Me arrojé al suelo y alabé a Dios: la Fuente, el
Poder, la Causa, el viento. Nunca olvidaré aquel espléndido momento cuando me
convertí en la gracia, la belleza y abundante vida del viento. Y llegué a la
conclusión de que lo que me permitió convertirme en eso, fue mi completa
determinación de transformarme en mi ideal, manteniendo siempre clara en mi
pensamiento la visión de lo que quería ser.
La siguiente tarde fui a mi
lugar de actividad solitaria, contemplé el viento con gozo exuberante y me
convertí... en nada. Lo intenté otra vez, y otra y otra. Sabía que mi
experiencia no había sido simplemente mi imaginación. Había visto una
perspectiva diferente, había estado en el aire como una paloma o un halcón y
había visto mi lamentable yo debajo de mí.
No quería nada, no deseaba nada,
nada, sino el pensamiento de convertirme en esa libertad. Pero sin importar
cuán desesperadamente luché, ni cuánto sudor salió de mi cuerpo, ni cuántas
maldiciones siguieron, no fui a ninguna parte. Me quedé, y mucho más pesado que
antes, porque era más consciente de lo mucho que pesaba. Pero nunca perdí mi
ideal, ni olvidé la sensación de aquel momento cuando por primera vez miré por
encima de mi cuerpo insignificante.
Pasó mucho tiempo antes de
convertirme en el viento de nuevo, dos años desde la primera vez, según vuestro
cómputo del tiempo. Esta vez sucedió, no tras contemplar el viento, sino a
través de un sueño apacible. Había alabado a la Fuente, al sol, a la vida, al
polvo de azafrán, a la luna, a las estrellas, al dulce aroma del jazmín; los
alabé a todos. Y antes de cerrar mis párpados, estaba en los cielos otra vez:
era el viento.
Una vez hube perfeccionado la
capacidad de abandonar mi cuerpo, me llevó mucho tiempo aprender cómo
desplazarme a otros lugares.
Sucedió un día que uno de mis
hombres se hallaba en una situación muy peligrosa. Se había caído del caballo,
pero su pie seguía metido en el estribo. En el momento que puse mi pensamiento
en él, estaba con él, y liberé su talón. Estuve con él y le deseé que se
repusiera, pero él pensó que yo era un sueño.
Durante muchos años viajé con el
pensamiento a otros reinos y vi otras entidades. Visité civilizaciones en el
nacimiento de su futuro, y vidas nunca vistas. Aprendí a viajar en un instante,
porque descubrí que donde está el pensamiento, está la entidad. ¿Y cómo
conquisté a partir de entonces? Fui un enemigo imponente puesto que conocía la
manera de pensar de mis rivales. Por lo tanto, me burlé de todos ellos. Nunca
volví a asediar sus reinos, dejé que ellos solos se asediaran.
Poco a poco, a lo largo de
muchos años, y a medida que el pensamiento de transformarme en mi ideal se
convertía en la fuerza vital de las células de mi cuerpo, mi alma,
gradualmente, cambió la programación de cada estructura celular, aumentando la
frecuencia vibratoria en todas ellas. ¡Tan fuerte era mi deseo! Cuanto más en
paz estaba con la vida, más experimentaba esa emoción en toda mi estructura
física, hasta que me fui volviendo cada vez más y más ligero. La gente me
miraba y decía: «Mirad, hay una luz alrededor del maestro». Y la había, ya que
mi cuerpo estaba vibrando a una velocidad más rápida, pasando de la velocidad
de la materia a la velocidad de la luz; eso es lo que hacía que una luz emanara
de mi ser.
Con el tiempo, mi cuerpo se fue
volviendo más ligero y tenue a la luz de la luna. Entonces, una noche, llegué hasta donde estaba la luna. Ya no viajaba
solo con el pensamiento, había aumentado las vibraciones de mi cuerpo hasta vibrar como la luz, y me había llevado
la totalidad de mi cuerpo conmigo. Estaba
lleno de júbilo y alegría, porque aquello que había logrado nunca se había oído
antes. Volví sólo para ver si lo podía hacer otra vez. Y lo hice una y otra y otra vez, sesenta y tres veces
antes de mi ascensión final. Se convirtió en una expectativa, como el respirar
lo es para ti.
Cuando me convertí en el viento, me di cuenta de lo limitado que había
sido y de lo libres que eran los elementos. Cuando me convertí en el viento, me convertí
en un poder invisible y sin forma, que es luz palpitante, indivisible. Así,
podía moverme entre los valles y cañadas, a través de montañas, océanos y
estratos, y nadie podía verme. Y como el viento, tenía el poder de tornar en
plata las hojas esmeralda, de mover árboles inamovibles, de penetrar en los
pulmones de un bebé o en la boca de un amante, y regresar a las nubes y
empujarlas. Cuando me convertí en el viento, me convertí en la cúspide de un
poder en movimiento que nunca puede ser domado, un movimiento salvaje que es
libre, libre de peso, libre de medida, libre del tiempo. Cuando me convertí en
el viento me di cuenta de lo pequeño e impotente que es el hombre en su
ignorancia de sí mismo... y de lo grande que se vuelve cuando se extiende hasta
el conocimiento. Aprendí que cualquier cosa que el hombre contemple lo
suficiente, meramente por deseo, en ello se convertirá. Si el hombre se dice
repetidamente a sí mismo que es un ser miserable, sin alma, impotente, lo
creerá y en ello se convertirá. Si se llama a sí mismo señor del viento, será
el señor del viento, como yo lo fui. Y si se llama a sí mismo Dios, se
convertirá en Dios.
Una vez que hube aprendido estas
cosas, empecé a enseñar a mis amados hermanos sobre el Dios Desconocido, la
Fuente de toda la vida. Llegó un día, cuando yo era ya un anciano, en que todo
lo que siempre me había propuesto realizar dentro de mi ser, había sido
realizado. Emprendí una marcha sobre el río Indo, y allí, en la ladera del
monte llamado Indus, estuve en comunión con mi gente durante ciento veinte
días. Les insistí para que supieran que lo que yo había entendido era verdad,
que la fuente de su camino hacia la divinidad no venía a través de mí ni de
ningún otro hombre, sino del Dios que nos había creado a todos. Para que lo
creyeran —y para su sorpresa— me elevé delicadamente por encima de todos ellos.
Las mujeres gritaron y se horrorizaron, los soldados arrojaron sus enormes
espadas asombrados. Los saludé y me despedí de todos ellos, y los alenté para
que aprendieran como yo había aprendido, y llegaran a ser lo que yo había
llegado a ser, cada cual a su manera.
Aprendiendo a comprender los
elementos de la vida, a los que yo encontraba más fuertes e inteligentes que el
hombre, y que vivían en coexistencia pacífica al lado del hombre y a pesar de
él, descubrí al Dios Desconocido.
Si le preguntas a un hombre:
«¿Cuál debe ser mi aspecto? ¿En qué debo creer? ¿Cómo debo vivir?», si haces
eso, morirás. Eso es una gran verdad. Ve y pregúntale al viento: «Dame el
conocimiento, viento. Ábreme y permíteme saber», y él te transformará de verde
oliva a plata, y te llevará por los recovecos de los cañones, riendo contigo,
descaradamente libre.
Yo fui muy afortunado al
aprender de los elementos de la vida. El sol nunca me maldijo, ni la luna me
dijo que yo debía ser de una determinada manera. Y los elementos nunca me
reflejaron el fracaso. La escarcha y el rocío, el olor de la hierba, el ir y
venir de los insectos, el grito del pájaro nocturno, son todas cosas infalibles
cuya esencia es simple. Y lo maravilloso de ellos es que en su simplicidad y
constancia nunca pidieron nada de mí. El sol nunca me miró y dijo: «Ramtha,
debes adorarme para conocerme». La luna nunca me miró y dijo: «Ramtha,
¡despierta! ¡Es hora de que admires mi belleza!» Ellos estaban ahí en cualquier
momento en que yo alzara la vista para contemplarlos.
Aprendí de algo que es
constante, que no juzga, y que es fácilmente inteligible si el hombre pone su
mente en ello. Por eso yo no estuve en manos del pensamiento alterado del
hombre con su hipocresía, creencias supersticiosas, dogmas, y los dioses de
muchas caras que debes tratar de apaciguar. Por eso fue fácil para mí aprender
en una sola existencia sobre este plano, lo que la mayoría de la gente aún
tiene que entender, porque ellos buscan a Dios en el entendimiento de otros
hombres. Buscan a Dios en las leyes del gobierno, de la iglesia, en una
historia de la que aún les queda cuestionarse quién la escribió y por qué se
escribió. El hombre ha basado sus creencias, su entendimiento, sus procesos de
pensamiento, su vida misma, en algo que vida tras vida ha demostrado ser un
fracaso. Y todavía el hombre, tropezando con su pensamiento alterado,
prisionero de su arrogancia, continúa con esa hipocresía inquebrantable que
sólo conduce a la muerte.
Después de ascender fue cuando
supe todo lo que quería saber, porque salí de la densidad de la carne y entré
en la fluidez del pensamiento; y al hacer esto ya nada me inhibía. Supe
entonces que el hombre era verdaderamente, en su esencia, Dios. Antes de
ascender no sabía que existiera algo semejante al alma, tampoco entendía los
mecanismos de ascensión del cuerpo. Sólo sabía que estaba en paz con todo lo
que había hecho y con la vida misma. Ya no era un bárbaro ignorante, ansioso de
batalla. Ya no me sentía rendido y fatigado. Abracé la vida y las maravillas
que veía en los cielos, día tras día y noche tras noche. Esa fue mi vida.
Aprendí a amarme a mí mismo
cuando me comparé con algo grande y majestuoso. Mi vida se completó cuando tomé
todo mi conocimiento y lo enfoqué sobre mí mismo. Fue entonces cuando la paz
llegó, cuando comencé a saber más. Fue entonces cuando fui uno con el Dios
Desconocido.
No fue en el viento en lo que me
convertí, sino en el ideal que el viento representaba para mí. Ahora soy su
señor, porque me transformé en el principio invisible que es libre,
omnipresente y uno con toda la vida. Fue al convertirme en este principio
cuando entendí al Dios Desconocido, todo lo que él es —y todo lo que no es—
porque eso es lo que yo quería entender. Encontré dentro de mí las respuestas
que me permitieron expandirme hacia un
entendimiento mayor.
Yo fui Ram el Conquistador.
Ahora soy Ram el Dios. Fui un bárbaro que se convirtió en Dios a través de las
cosas más simples y sin embargo las más profundas. Lo que yo te enseño es lo
que aprendí.
Capítulo 3
CUANDO
VOSOTROS ERAIS MI GENTE
«Para
aquellos de vosotros que adoráis, esa es vuestra elección:
estar
perdidos durante vidas en la identidad de otro.»
Ramtha
Cuando muchos de vosotros erais
mi gente, juntos cruzamos grandes continentes y asediamos a notorios tiranos. Y
tras las duras batallas, largas marchas, países desconocidos, mares amenazantes
y tormentas devastadoras, todos vosotros ganasteis el premio de la libertad,
una libertad que obtuvisteis al final de la marcha, sólo porque habíais cruzado
las fronteras de vuestros mayores temores y estabais aún vivos para alcanzar un
nuevo hogar. Cuando lo alcanzasteis, tan poco miedo perduraba en vosotros, tan
grande era vuestro valor, y vuestro cansancio, que el hogar se convirtió en
sembrar la tierra, cosechar los alimentos y en criar niños y animales, porque
la paz es el resultado cuando uno ha conquistado sus máximos temores. Así que
todo lo que habíais conseguido al final de vuestra marcha, bien valía la
travesía tan lejos de vuestra
tierra natal, y en una nueva dimensión de entendimiento.
Cuando llegó la hora de mi
partida, vosotros estabais plantando vuestras semillas, y criando a vuestros hijos, construyendo vuestras chozas y arando la
tierra, disfrutando de la buena comida,
de la dulce mañana y de la noche tranquila. Ese era vuestro destino, porque era la culminación de vuestro deseo.
Esa fue vuestra recompensa
Estabais
iniciando vuestras nuevas
vidas y era hora de que yo me fuera a la mía, ya que lo que ganabais en vuestro
entendimiento de la paz era simplemente satisfacción para mí. Pero adonde yo
iba —que era mi hogar— era el gran y evasivo Dios Desconocido, el gran misterio
que hacía que todas las cosas sucedieran.
La mañana de mi partida fue un
día maravilloso y una gran pero corta despedida. Vosotros teníais a vuestros
pequeños que educar, vuestros campos que atender, y el ganado que cuidar. Y yo,
me fui con mi Padre, al cual había buscado toda mi vida y finalmente encontré
en un maravilloso lugar de entendimiento. Ese, realmente, era mi destino,
porque yo no deseaba ningún otro. Cada uno de vosotros ha vuelto a vivir aquí
vida tras vida. Y a través de cada una de ellas habéis crecido y progresado
inmensamente en vuestro entendimiento. Ahora la mayoría de vosotros quiere saber. Ahora buscáis el
entendimiento que yo busqué con fervor y encontré. Habéis tenido vuestros
hogares. Habéis dado vuestra valiosa semilla al mundo. Habéis tenido todos los
aprendizajes, todas las experiencias. Ahora estáis listos para aprender lo que
no pudisteis aprender antes porque vuestras prioridades eran diferentes. Así,
por el amor a vosotros y a toda la humanidad he vuelto para enseñaros, tal y
como os prometí que lo haría hace mucho, mucho tiempo. Y yo os enseñaré como un
gran maestro, pero deseo que vosotros hagáis sólo lo que sintáis que sea
correcto, nada más.
No he vuelto para hablaros del esplendor que yace más allá de este
lugar, sino para ayudaros a verlo por vosotros mismos, y no a través de
entendimientos filosóficos, sino mediante unas enseñanzas que resuenan tan
obviamente verdaderas dentro de vosotros que vuestras almas os urgen a que
volváis a ser el principio divino que olvidasteis hace mucho tiempo. Y para que
continuéis como una raza de entidades en esta forma es muy importante que
conozcáis vuestra propia divinidad, así como la de los demás. A través del
poder de mi ser y por el amor a vuestro ser os enseñaré, como me enseñé a mi
mismo, a retornar a vuestra grandeza y vuestra gloria. Y en vuestra alegría, reiré con
vosotros. Y cuando lloréis, os enviaré un viento que secará vuestras lágrimas.
A través de estas enseñanzas aprenderás
a convertirte en el soberano que eras con toda tu gloria al comienzo
de este viaje excepcional. Aprenderás a escuchar en soledad la voz que está
dentro de ti y a seguir solamente el camino de la felicidad. Aprenderás a
sentir de una manera tan profunda que obtendrás el más auténtico tesoro de este
plano: la emoción. Y llegarás a amarte a ti mismo tan inmensamente
que sin importar quién esté delante de ti, encontrarás a Dios en él como lo
habrás encontrado en ti mismo, y lo amarás tan profundamente como has aprendido
a amarte a ti mismo. Entonces tú, que te has enseñado a ti mismo tan
elocuentemente, serás una luz brillante para el mundo, sólo porque eres un
ejemplo radiante del amor del Yo.
Ahora, esta enseñanza no es un
entendimiento religioso, porque la religión es dogmática, restrictiva, y muy
sentenciosa. No soy un maestro de religión, porque ésta ha traído gran división
y un gran daño a este plano. Esta enseñanza es simplemente conocimiento. Es
aprendizaje, es experiencia, es amor. Yo te amaré hasta que conozcas a Dios y
te conviertas en la existencia ilimitada que Dios es.
Esta enseñanza carece de leyes,
no posee ninguna ley, porque la ley es una limitación que obstruye la libertad.
No te voy a enseñar nada que no sea Dios y que no sea opciones. Estoy aquí para
abrir las puertas a un conocimiento mayor y así te des cuenta de tus opciones
sobre este plano; para que te des cuenta de que tu vida no se limita a este
plano, pues la vida existe en otros planos y en muchos otros lugares.
Estoy aquí para ayudarte a ti,
esclavizado por el miedo y atrapado por tus propios procesos de pensamiento, a
empezar a ver un nuevo horizonte de pensamiento ilimitado, propósito ilimitado
y vida ilimitada. Esto te lo enseñaré en este día hasta el punto en que quieras
recibirlo, hasta el punto en que quieras vivirlo. Voy a guiarte de regreso
desde tu yo enclaustrado hasta tu propia grandeza. Y aquello que está dentro de
ti, aquello que llamas tu luz interior, brillará con más fuerza que nunca.
No te pido otra cosa sino que
seas tú mismo. Pero la mayoría de vosotros no sabéis quién es vuestro Yo. Yo te
enseñaré cómo encontrarlo otra vez. Y cuando lo encuentres, nunca más lo
dejarás escapar. Cuando esto suceda nadie necesitará enseñarte nada más.
Entonces serás soberano en tu propia verdad y libre de vivir de acuerdo con tus
propios designios.
Yo he elegido volver hasta
vosotros a través del cuerpo de una mujer que fue mi hija amada en mis tiempos.
Cuando yo viví sobre este plano, no me casé con ninguna mujer. Pero en mi marcha, muchas entidades me dieron a sus
hijos como una muestra de agradecimiento. Aquellos que hacían queso me regalaban queso, y aquellos que hacían vino
me regalaban vino. Y para algunos, su mayor tesoro eran sus hijos, y ellos los
ofrecían a la Casa del Ram. Para ser una entidad que nunca se acostó con una
mujer, yo tenía más que nadie que conociera. Y los niños fueron grandes
maestros para mí, porque en su inocencia y pureza
de espíritu, ellos viven una verdad muy simple.
Mi hija fue uno de estos niños,
y yo amaba profundamente a esta criatura. Ella nunca quiso ser una niña
pequeña, ella quería ser un guerrero. Ser una mujer y tejer y hacer cosas de
mujer no le atraían. Ella nunca entendió realmente la guerra hasta mucho
después. Pero la entidad me amaba con gran cariño y ella no quería nada más que
aprender, y yo admiraba eso.
El día de mi ascensión prometí a
mi hija que volvería, aunque ella no sabía adonde iba. Le encargué ir a la
tierra llamada Turk, donde ella acabó sus días esperando que yo volviera. Pero
nunca lo hice.
Mi hija ha vivido muchas vidas y
ha sido quemada, decapitada y ha muerto de hambre por lo que ella sabía que era
una verdad. A través de todas esas vidas ha llegado a ser una criatura noble
que vive simplemente lo que ella es humildemente. Es por esa humildad que yo he
sido capaz de volver a través de ella para recordarle la herencia que tanto
ella como vosotros olvidasteis hace mucho, mucho tiempo. Este es su servicio al
mundo. Y para ella, así como para vosotros, he cumplido mi palabra.
Yo vine a mi hija en la mitad de
su vida, en un tiempo donde cosas tan inesperadas no ocurren. Porque ella era
limpia, correcta e inocente y no se aventuraba en creencias extraordinarias, la
elegí para este servicio y le enseñé durante mucho tiempo lo que os estoy
enseñando a vosotros. Empezamos este trabajo juntos guiados por el conocimiento
y el aprendizaje, sin anunciarnos desde un principio en la plaza del mercado,
para que pudiera crecer persona por persona.
He elegido hablaros de esta
forma porque sois muy propensos a adorar las imágenes de otros y a exaltarlas
por encima de vosotros mismos. Así que para aquellos que vienen a mi audiencia,
yo no tengo cuerpo que adorar ni pies que besar. Y mi hija no permitirá que
beséis los suyos, porque son sus pies después de todo. Cuando abandonéis mi
audiencia, no tendréis ninguna imagen para recordarme, ni foto que os podáis
colgar del cuello, poner en la pared o esculpir en piedra. Porque lo que se
enseña aquí no es a adorarme a mí, sino a adorar y amar totalmente lo que
vosotros sois, y a esa maravillosa esencia que yace latente dentro de vosotros,
llamada Dios Todopoderoso.
Yo no soy distinto de vosotros,
no hay nadie, visible o invisible, que sea más grande que vosotros. Ni hay
nadie que sea menos que vosotros. Todos sois iguales en el reino de Dios.
Aquellos de vosotros que deseáis
ser seguidores y adorar, o hacer más cosas fuera de vosotros que dentro de
vosotros, deseo que sepáis que yo no soy lo que estáis buscando. Estoy aquí
para ayudaros a convertiros en los soberanos de vuestra propia verdad, de
vuestro propio entendimiento. Mientras sirváis o adoréis o seáis devotos de
cualquier cosa fuera de vosotros mismos, nunca expresaréis la sublime belleza
que sois, y nunca llegaréis a ser realmente libres.
Sólo tú puedes ser tu mejor
amante. Sólo tú puedes ser tu mejor amigo y maestro. Jamás habrá voz alguna que
te enseñe mejor que la tuya propia. Ni palabra escrita que te enseñe mejor que
la tuya. Lo que tú eres en este día es la respuesta a todo lo que siempre has
anhelado. Pero si insistes en buscar fuera de ti caminos que seguir y entidades
que adorar, nunca verás o conocerás realmente la gloria de Dios. Sólo puedes
darte cuenta de tu divinidad, de tu iluminación, de tu desarrollo, a través de
ti mismo y tu amor proclamado del Yo. El único camino para la paz, la felicidad
y la realización en tu vida, es amarte y adorarte a ti mismo porque eso es amar
a Dios: amarte a ti mismo más que a cualquier otra persona, porque eso te dará
el amor y la constancia para abrazar a la totalidad de la humanidad.
Entonces yo, Ramtha, no soy el
modelo según el cual dibujar tu ideal. No puedes entender el misterio de ti
mismo a través de mí, sólo a través del conocimiento. El propósito de esta
enseñanza es infundir a través del conocimiento y la experiencia una sabiduría
firme dentro de ti, que buscarás al Dios Desconocido y te darás cuenta de que
eres tú mismo. Y ese es tu camino —tuyo y de nadie más— porque es tu vida y la
de nadie más. Yo soy un maestro, espléndido; pero no soy el ideal. Estoy
verdaderamente complacido de que hayas recorrido el camino hasta estas
enseñanzas, pero no debes quedarte aquí.
Todo aquello que te enseñe, todo
lo que aprendas, así se manifestará en tu vida. Entonces sabrás que lo que se
enseña aquí no es una filosofía, sino una verdad absoluta. Y con cada
manifestación crecerás y te volverás más fuerte, más ligero, más tranquilo y
más sencillo. Y en esta simplicidad, encontrarás al viento, y ese poder y esa
fuente te elevarán.
Todos vosotros habéis sido entidades
gobernadas, y vuestro gobernante ha sido el miedo, siempre lo ha sido. El
conocimiento te permite acabar con miedo, de manera que nunca más seas
esclavizado por los deseos de otro, sino que vivas totalmente en la libertad de
los tuyos. Cuando tengas el conocimiento, siempre serás libre, siempre. Cuanto
más contemples, apliques y experimentes estas enseñanzas, más libre y lleno de
gozo vas a estar.
Un día, ya sea en esta vida o en
las siguientes, cuando la plaza del mercado ya no te ofrezca nada más, habrá un
gran vacío, un gran empuje, y un gran deseo de convertirte en el todo. Entonces
tú también desearás ansiosamente cada momento en el altiplano, porque allí el
viento es como fuertes dedos en tus cabellos, los pájaros vuelan buscando
lugares distantes donde anidar, y el sol brilla con barras de oro a través de
los cielos. Y cuando hagas lo que yo hice y «seas», ya que esto es lo más
importante para ti, yo te daré la bienvenida adonde el Ram llegó. Porque la
puerta de la libertad, llamada conocimiento, está allí para ti, que abrirás tus
procesos de pensamiento hacia un entendimiento mayor y entonces vivirás ese
entendimiento, no fuera, sino dentro de ti mismo. Cuando lo hayas vivido,
entonces habrás acabado aquí, y partirás hacia una nueva aventura. Y las
aventuras que yacen más allá de este lugar son más maravillosas y
espectaculares de lo que puedas imaginar. Eres tan maleable en la luz que
puedes viajar al espacio exterior o al interior, dondequiera que desees ir.
Yo te amo profundamente. Si no
lo hiciera, no habría podido venir a ti de la forma en que lo he hecho. Cuando
aprendas a amarte a ti mismo como yo te amo, entenderás estas verdades, y
entenderás la grandeza que realmente eres. Y ese será un día grande y glorioso.
Capítulo 4
DIOS
ES
«El Padre
nunca te ha juzgado, ni en éste ni en ningún otro momento que hayas vivido. Él
ha sido tú y la plataforma de vida sobre la cual has expresado tu propio Yo,
divino y con un propósito. Él te ha dado la singularidad de tu propio ego y la
voluntad libre para convertirte en cualquier cosa que desees, para percibir la
fuerza que él es, de cualquier manera que escojas percibirla."
Ramtha
Mis amados hermanos, a muchos de
vosotros se os ha enseñado durante eras que la esencia llamada Dios es un
personaje sombrío, atemorizante, enfadado y sentencioso. Pero Dios no es
ninguna de estas cosas. El Dios que sermonea, que juzga, que persigue, nunca ha
existido excepto en los corazones y las mentes de los hombres. Fue el hombre el
que creó a un Dios que juzga a unos y exalta a otros. Ese es un Dios del
hombre; fue creado por el hombre y su voluntad.
El Dios que yo conozco y que
amo, que es el poder que emana de mí y el reino que yo soy, es un Dios de amor
completo y sin enjuiciamientos. No es nada más, sino todo lo demás. Dios te ama con un amor mucho
mayor del que alguna vez hayas comprendido; pues él es la vida que tú eres, la
tierra que pisas y el aire que respiras. Es el color de tu piel, la
magnificencia de tus ojos, la suavidad de tu tacto. Eres tú en cada momento que
eres, en cada Pensamiento que piensas, en cada una de tus acciones, incluso en
las sombras de tu alma.
Dios es una fuerza que lo
consume todo, que es todo. Es el viento sobre el agua, el cambio de las hojas, la simplicidad de una rosa, profunda
en su color y matiz. Dios es los amantes en su abrazo, los niños en su risa y
el brillo del cabello color miel. Es el sol que sale en la mañana, la estrella
parpadeando en la noche y la luna creciendo y menguando en el cielo de
medianoche. Dios es el hermoso insecto, el humilde pájaro en su vuelo, el feo y
vil gusano. Dios es movimiento y color, sonido y luz. Dios es pasión, es amor,
es alegría. Dios es tristeza. Aquello que existe, todo lo que es, es lo que tú llamas
Dios, el Padre, la totalidad de la vida y el amante de todo lo que existe. Dios
no es un personaje singular que se sienta sobre un trono y juzga a la totalidad
de la vida. Dios es la totalidad de la vida, cada momento palpitante. Es la
continuidad y eternidad de todo lo que existe.
¿Crees acaso que la vida te ha
juzgado? En absoluto. Porque si Dios —-que es lo que tú eres—te juzgara estaría
ciertamente juzgándose a sí mismo. ¿Y por qué la inteligencia suprema haría una
cosa así?
La fuerza vital que llamas el
Padre, ni siquiera tiene la capacidad de juzgarte, ni a ti ni a ninguna otra
cosa. Porque la vida no posee una personalidad con un ego que se pueda dividir
a sí mismo en facetas de bueno o malo, correcto o incorrecto, perfecto o
imperfecto. Si Dios poseyera un ego, también tendría la capacidad de percibir
la alteración dentro de sí mismo. Y si Dios pudiera contemplar la alteración
dentro de su ser siquiera por un momento, la vida que él es cesaría en el
próximo instante y nunca sería otra vez.
Dios en sí mismo, carece
totalmente de bondad o maldad, de positivo o negativo. Dios no es perfecto,
porque la perfección es una limitación a la vida continua, siempre
cambiante y exuberante. Dios simplemente es. Lo único que tu amado Padre sabe
hacer es ser, para que todas las cosas —que son él— puedan expresar la vida que
él es.
Dios es la esencia ilimitada y
suprema del ser, una totalidad indivisa de Ser. Y ese Ser[2] te ama tan
inmensamente que te ha permitido crear tus ilusiones de perfección e
imperfección, de bondad y maldad, de positivo y negativo. Y a través de tu
percepción se ha convertido en lo que tú has percibido. Y así Dios, siendo la
totalidad de todo lo que es, es lo incorrecto al mismo tiempo que lo correcto,
es la fealdad al mismo tiempo que la belleza, y la vileza al mismo tiempo que la
divinidad.
El Padre nunca te ha juzgado, ni
en éste ni en ningún otro momento que hayas
vivido. Él ha sido tú y la plataforma de vida sobre la cual has expresado tu
propio Yo, divino y con un propósito. Él te ha dado la singularidad de tu
propio ego y la voluntad libre[3]
para convertirte en cualquier cosa que desees, para percibir la fuerza que él
es, de cualquier manera que escojas percibirla. Y nada que hayas hecho o que
hayas pensado, no importa lo vil, lo malvado o lo maravilloso que haya sido, ha
sido visto por Dios como algo diferente a ser.
Este Dios que conozco te ama con
un amor más grande y más profundo que el que nunca hayas concebido, porque te
ha permitido crear tu vida de cualquier manera que hayas deseado. El Padre
siempre te ha amado. Él no conoce otra manera de percibirte, porque él es lo
que tú eres.
El Padre no ve el error, sólo se
ve a sí mismo. El Padre no ve el fracaso, sólo su Ser siempre continuo y
eterno. Tú eres quien crea el florecimiento de la vida, incluso su vileza, y el
Padre se convertirá en el florecimiento y en la vileza, y nunca juzgará entre
ambos cuál es más grande y cuál menos; él simplemente es. Él es el Ser que
te permite expresarte a través de él mismo de cualquier manera que elijas. Y es
bueno que sea así, porque si él realmente fuera este Dios que ha creado el
hombre, ninguno de vosotros vería jamás lo que llamáis «las puertas del cielo».
Ninguno. Porque nadie podría alcanzar las expectativas de este Dios creado por
el hombre.
Sólo tú, a través de tus propias
actitudes, y al aceptar las actitudes de otros, te has juzgado a ti mismo. Sólo
tú te has causado el sentimiento del fracaso. Con la capacidad de crear a
través de tu Padre cualquier verdad y realidad que desees, tú eres el único
juez de tu propia vida. Sólo tú has determinado lo que es bueno y lo que es
malo, lo que es correcto e incorrecto. Pero en la esencia del Ser llamada
vida, no existe ninguna de estas cosas. Cada cosa simplemente es una parte del Ser
llamado Dios Todopoderoso. Tu juicio es sólo una ilusión que has creado
sobre este plano de realidades creativas.
En tu pensamiento limitado has
pensado que algunas cosas son incorrectas, que son malvadas. Pero esa ha sido
tu selección de la verdad, y el Padre te ha permitido hacerlo. Su verdad se
llama Ser. Dios te ama sin importar lo que hagas, ya que cada cosa que
haces o piensas realza la vida que él es a través de la sabiduría que tú
obtienes de ella. Dios sabe que eres eterno y que nada de lo que hagas puede
arrebatarte tu fuerza vital.
Así que cuando dejes este plano
y reflexiones sobre todas las cosas que has hecho en tu vida —y lo harás— Dios
todavía estará ahí, amándote en todas tus mañanas, porque él es la plataforma
sobre la cual creas tus ilusiones, tu imaginación y tus sueños. Ahora, ¿qué es
Dios en su forma más exaltada? Pensamiento. El Padre, la plataforma desde la
cual creas tu vida, la sustancia y fuerza vital de todas las cosas es, en un
entendimiento superior, pensamiento. Porque el pensamiento es el máximo creador
de todas las cosas que hay, habidas y por haber. El pensamiento es la sustancia
desde la cual se crean todas las cosas. Todo cuanto existe, ha partido primero
del pensamiento, que es la suprema inteligencia llamada la mente de Dios.
¿Te has preguntado alguna vez
qué es lo que mantiene a todas las cosas unidas en sus formas y modelos únicos?
Es el pensamiento, que es el pegamento cósmico llamado amor. Eso es lo que
mantiene unida a toda la materia. Eso es amor en la mayor escala de todas,
porque eso es lo que el Padre es. Cada cosa, incluso tu cuerpo, se mantiene
unida por el pensamiento, porque cada cosa ha sido ideada a través del
pensamiento, el cual es Dios; y es el amor del Padre hacia sí mismo lo que
mantiene cada cosa en su sitio.
Estás sustentado por Dios. Lo
que permite que todas las estructuras moleculares y celulares de tu cuerpo
permanezcan unidas es el amor del gran y magnífico pensamiento que Dios
realmente es. Sin el pensamiento, tu cuerpo no existiría, la materia no
existiría, nada existiría, porque el pensamiento es el creador y el elemento
que sostiene toda la vida.
¿Crees que Dios, el pensamiento
que ata y mantiene todas las cosas unidas es una entidad sombría y
atemorizante? No lo es. El Padre es felicidad completa, porque él no conoce
otra manera de ser. Él es todas las formas de vida vibrando en armonía unas con
otras, y eso emite un tono que suena como una gran carcajada. Si escuchas
cuidadosamente puedes incluso oír la música del Padre, la risa de Dios. Es la
mayor alegría. Yo nunca lo he oído llorar. Entonces, ¿qué es Dios, la causa de
tu precioso ser, la maravillosa fuerza vital que fluye y refluye entre todos
vosotros, que nos conecta y nos mantiene a todos unidos, la promesa de una vida
posterior y de eternidades que vendrán? Es el Ser que es pensamiento. Es
el Ser de la vida siempre continua. Es el Ser que ama todo lo que
es. Es el Ser que permite que la vida exista a través del amor. Es el Ser
que es total y completa felicidad. Esa es tu herencia y tu destino.
* * *
Estudiante:;
Tú has enseñado que
Dios es simplemente un estado de Ser. Y usas muchos términos además de
la palabra «Dios» para referirte a esta inteligencia y fuerza vital. Pero ¿por
qué usas a menudo las palabras «él» y «Padre»? Eso parece perpetuar la noción de
que Dios no sólo es una entidad fuera de nosotros, sino además un personaje
masculino, y eso puede parecer un poco ofensivo para algunas mujeres.
Ramtha: Para educar a la totalidad de la
humanidad uno debe utilizar los diferentes términos que se han usado para
describir a Dios. Es decir, uno debe referirse al Ser de manera que
todos podamos relacionarnos con ello. Aunque al Ser se lo haya llamado
el «Padre», y por lo tanto se lo haya considerado del género masculino, el
Padre no es un hombre. Sin embargo, el hombre en su género es el Padre. Pero
también lo es la mujer, porque el Padre es ambos, masculino y femenino.
El término «Dios» no tiene sexo.
Significa «inteligencia suprema». Todos los que no entienden lo que significa
el término «Ser» necesitan conocer la palabra «Padre». Todos los que no
entienden «inteligencia suprema» necesitan conocer la palabra «Dios».
Maestro,[4]
si uno insiste en que Dios es un Padre, esa será su verdad. Si hay mujeres que
se sienten ofendidas porque alguien se refiere a Dios en términos masculinos,
esa va a ser su verdad. Pero Dios siempre será la percepción de lo que Dios es,
y eso siempre será único para cada entidad.
Dios no es una palabra, es un
sentimiento que vive dentro de cada uno de nosotros. Y cuanto más ilimitada sea
tu percepción de Dios, más grande y más feliz será ese sentimiento, a medida
que abarque más esa emoción llamada Dios Todopoderoso.
* * *
Ramtha (hablando
a una mujer anciana en silla de ruedas): Querida mujer montas en ruedas de plata, ¿qué dices tú?
Estudiante: Yo amo a Dios, pero tengo miedo
a morir.
Ramtha: ¿Por qué?
Estudiante: No lo sé. No puedo llegar al
fondo de la cuestión. Lo he pensado y pensado una y otra vez.
Ramtha: ¿Crees en el infierno?
Estudiante: Sí, por supuesto.
Ramtha: Por eso no quieres morir, porque
sientes que es ahí adonde vas a ir.
Estudiante: Oh, bueno... yo no creo que vaya
a ir. No creo que Dios me deje ir, porque yo le he pedido perdón por todo el
mal que he hecho.
Ramtha: ¡Mi querida, mi querida mujer!
¿Crees que el Padre siente menos amor por ti que el que tú sientes por tus
propios hijos?
Estudiante: No. Bueno, algunas veces yo no
siento que él me ame. A lo mejor siento que quizás no esté perdonada, pero aún
así, yo sé que lo estoy.
Ramtha: ¿Qué has hecho tú que sea tan
malo?
Estudiante: Bueno... varias cosas.
Ramtha: Y esas cosas, ¿te han apartado
de la vida?
Estudiante: No, yo he intentado vivir y
quiero vivir, quiero vivir correctamente.
Ramtha: ¿Y eso qué quiere decir?
Estudiante: Eso quiere decir que el diablo
no me va a atrapar.
Ramtha: ¿De verdad?
Estudiante: Bueno, dime tú qué es, por
favor.
Ramtha: ¿Tú me creerías si yo te lo
dijera?
Estudiante: Sí.
Ramtha: ¿Y si yo te dijera que no hay
infierno?
Estudiante: Pero, sin embargo, a mí me han
enseñado que sí hay un infierno.
Ramtha: Pero yo te estoy enseñando que no lo hay. ¿Me creerás tan
firmemente como has creído que sí hay un infierno?
Estudiante: Bueno, yo te creo.
Ramtha: Entonces, acéptalo, porque no lo
hay. ¿Sabes lo que es el infierno? Es un término que se usaba en el reino de
Judea para describir una tumba abierta y poco profunda donde se ponía a las
entidades que no podían pagar los dracmas o siclos que necesitaban para ser
enterradas. Y era una maldición estar en una tumba abierta, porque por la noche
las hienas y los perros salvajes desenterraban los cuerpos y los devoraban. Y
si el cuerpo era devorado, las entidades creían que nunca podrían seguir hacia
su utopía. Eso es todo lo que el término significaba,
hasta que en traducciones posteriores, los predicadores, los curas y la
religión determinaron que era un lugar de tormento.
Estudiante: Bueno, pero yo leo mi Biblia
regularmente, y pone mucho énfasis en el infierno.
Ramtha: ¿Quién escribió la Biblia?
Estudiante: Personas diferentes.
Ramtha: ¿Y quiénes eran? ¿Eran hombres?
Estudiante: No lo sé.
Ramtha: Sí lo eran.
Yo fui a las profundidades de tu
mundo, hasta su centro, para encontrar un lago ardiente de fuego, y no estaba
ahí. Fui a los confines más lejanos de tu universo en busca de un lugar de
tormento y tampoco lo hallé. Y busqué en los mismos lugares a un diablo y no lo
pude encontrar en ninguna parte. Y cuando volví, lo encontré en los corazones
de aquellos que creían en él y en el infierno. Pero tal lugar no existe.
Estudiante: Bueno, me alegro de que lo creas
así.
Ramtha: No es que yo lo crea así. Yo sé
que es así.
Estudiante: ¿Sabes? No puede ser que Dios
nos quiera tanto y después por la mínima cosa que hiciéramos nos enviara al
infierno para vivir en el fuego eterno.
Ramtha: Eso es precisamente correcto. El
Padre no ha creado tal lugar para atormentar a nadie porque, ¿no fuisteis
vosotros creados por Dios?
Estudiante: Sí.
Ramtha: Entonces, ya que fuisteis
creados por Dios, ¿no lleváis a Dios dentro de vosotros?
Estudiante: Yo tengo a Dios dentro de mí. Yo
amo a Dios.
Ramtha: Pero ¿no eres tú parte de Dios?
Estudiante: ¿Lo soy?
Ramtha: Por supuesto.
Estudiante: Bueno, eso significa mucho para
mí.
Ramtha: Mi querida mujer, puesto que
Dios lo es todo, ¿de qué crees que te haría sino de sí mismo? Tú eres Dios.
Entonces, ¿por qué iba él a echarse en un agujero y no amarse a sí mismo por
haber hecho algo malo y que también es parte de la vida que él es?
Te voy a decir una gran verdad:
el hombre ha creado imágenes de Dios para poder controlar a sus hermanos. Las
religiones fueron creadas para controlar a los pueblos y a las naciones cuando
fallaban los ejércitos, y el miedo era la herramienta que los mantenía a raya.
Si le robas la divinidad a cualquier hombre, si le arrebatas a Dios, entonces
puedes gobernarlo y controlarlo fácilmente.
Dios no ha creado un infierno o
un demonio, éstas son espantosas creaciones del hombre para atormentar a sus
hermanos. Fueron creados por el dogma religioso con el propósito de intimidar a
las masas y crear una sociedad controlable. He aquí una gran verdad.
Dios, el Padre, es todas las
cosas, cada diminuto grano de arena en el mar, cada mariposa en la primavera,
cada estrella grande o pequeña en la inmensidad de tus cielos. Todas las cosas
son Dios. Entonces para él, tener un lugar como el infierno sería como tener un
cáncer en su propio cuerpo, y
eso lo devoraría.
Nada te separará del reino de
los cielos, puesto que no hay nada más grande que Dios y la vida. Dios, el
Padre, siempre te amará, porque es cada dirección que tomas, cada pensamiento
que abrazas.
Estudiante: Dios nos ama a todos, yo sé que
lo hace.
Ramtha: Verdaderamente mujer,
verdaderamente, porque él es todos nosotros. ¿Y qué pasó con todo el mal que
hemos hecho? Mi querida y maravillosa mujer, tú no has hecho nada malo. Nada.
Estudiante: Vaya, gracias.
Ramtha: Porque la vida no ha cambiado a
causa de nada que hayas hecho. Todo lo que hayas hecho, por muy malvado o vil
que haya sido, ha enaltecido la vida por la sabiduría que obtuviste al hacerlo.
Ahora bien, deseo que entiendas
esto: tu religión y tus creencias han causado la aniquilación de civilizaciones
durante siglos. Los mayas y los aztecas fueron asesinados y destruidos por las
leyes de la iglesia, porque ellos no creían en lo que la iglesia creía. Todas
las guerras santas durante la Edad Oscura se lucharon por creencias religiosas.
Y en un lugar llamado Francia, los bebés eran arrancados de los brazos de sus
madres porque ellas no creían en la iglesia. A las mujeres les quemaban los
ojos con hierros al rojo vivo y marcaban sus pechos, la sangre corría por las
calles; todo por una creencia.
Luego los protestantes tomaron
lo que se llama el fuego del infierno, la condenación eterna y el
diablo, y mantuvieron íntegras sus congregaciones al infundir miedo en los
corazones de sus pequeños diciéndoles que si no hacían ciertas cosas y si no se comportaban de acuerdo con las normas
y reglamentos de la iglesia, arderían para siempre en el infierno.
Estudiante: Así es más o menos como yo
crecí.
Ramtha: Mi querida mujer, creciste en
una atrocidad. ¿Nunca te preguntaste acaso qué fue de aquellos que vivieron
antes de la Biblia?
Estudiante: No. Yo simplemente creía que a
lo mejor el infierno los destruyó... ¡Oh! Lo siento.
Ramtha: No lo sientas en absoluto. Ese
es el producto de la creencia.
Ahora, aquí estás, una mujer
anciana, sin ánimos ni juventud, y preocupada por la muerte. Y todas las
enseñanzas siniestras con las que te han programado durante siglos, de repente
te plantean: «¿Hay un infierno? ¿Voy a ir allí? ¿Me he portado tan mal?»
Déjame decirte que no irás al
infierno porque no existe un lugar así. Al instante de dejar tu cuerpo vas a
vivir otra vez. Estarás por encima de él, y serás una entidad de luz pura otra
vez. Entonces vendrán grandes maestros y te llevarán a un lugar de mayor
aprendizaje, donde podrás ver por ti misma que lo que te digo es una gran
verdad.
Ahora, Yeshua ben Joseph, a
quien tú llamas Jesús de Nazaret, es un gran dios al igual que lo eres tú. Pero
él no es el único hijo de Dios, es uno de los hijos de Dios. Él fue un hombre
que se convirtió en Dios, así como tú te convertirás en Dios.
Estudiante: ¿Tú crees que Jesús era un hijo
de Dios?
Ramtha: Yo no lo creo, lo sé. Así como
tú eres hija de Dios.
Estudiante: Pero a mí nunca me enseñaron
eso.
Ramtha: Ahora, mujer, ¿qué enseñó
Yeshua? Que él es el hijo de Dios, y en verdad lo es. Pero al mismo tiempo
proclamó abiertamente que cada uno es también un hijo de Dios. Él no enseñó
otra cosa más que eso. Cada uno es Dios expresando su perfección como hombre.
¿Y qué bien le haría al Padre tener tantos hijos imbéciles y sólo uno que es
perfecto? No sería un buen reflejo de la semilla del Padre. Yeshua es tu hermano, no tu
salvador. Él fue un hombre que llevaba a Dios dentro de su ser, igual que tú lo
llevas dentro del tuyo.
Ahora, yo deseo que entiendas lo
siguiente: Yeshua vivió en este plano en un tiempo en donde el hombre no amaba al
hombre, sino que lo esclavizaba, y el amor no se consideraba cosa de gran
estima. Pero Yeshua fue un ejemplo de amor
para todo el mundo. Fue ese mismo amor lo que fomentó que lo aclamaran «salvador del mundo», porque él trajo amor a este
plano donde muy pocos lo expresaban, y lo dio abiertamente a cada uno. Él trajo
también la enseñanza de que el Padre no es un Dios de enjuiciamiento y castigo,
sino un Dios de misericordia, gracia y compasión, y amante de todas las cosas.
Desafortunadamente, ese entendimiento ha sido enormemente alterado a lo largo
de la historia, y por medio de las escrituras de aquellos que menos entendieron
las enseñanzas sencillas de este alma inmaculada.
Yeshua amó. Ese fue su grandioso
y magnífico regalo a la humanidad. Él proclamó abiertamente que la fuente de
ese amor era el Padre que vivía dentro de él, el mismo Padre que vivía dentro
de toda la gente. Lo que le dio a Yeshua la libertad y el poder de abrazar a
toda la humanidad fue saber que el Padre y él eran uno y el mismo. Él apartó
todas las ilusiones que le hacían vivir en la hipocresía, y al hacerlo, expresó
completamente al Padre que vivía dentro de él. Así, Yeshua se convirtió en un
Cristo: el hombre expresándose totalmente como Dios; Dios expresándose
completamente en el hombre. Eso es lo que el término «Cristo» quiere decir:
Dios-hombre, hombre-Dios. Un Cristo es todo aquel que se da cuenta de que es
Dios, y entonces vive esa verdad.
La única diferencia entre Yeshua
y tú, querida mujer, es que Yeshua entendió el principio de Dios dentro del
hombre, y entonces vivió ese principio plenamente. Por eso, él es
verdaderamente una gran entidad. Pero tú también eres una gran entidad, y
posees la misma nobleza y el mismo amor para llegar a ser lo que él fue.
Yeshua no es responsable de
salvarte a ti ni a nadie. Al darse cuenta de que él era un Dios vivo en la
Tierra, se convirtió en el salvador de sí mismo, y entonces enseñó a otros cómo
ser sus propios salvadores a través del Dios que vive dentro de cada uno. Él
enseñó a todos: «Lo que yo he hecho todos podéis hacerlo, porque el Padre y
vosotros sois uno. Tu reino no es de este mundo, el reino de los cielos está
dentro de ti». Y él no habló del infierno; él habló de la vida y su belleza.
Amada mujer, ama a este hermoso
ser que eres, al Dios que tú eres, y deja de leer tu libro insidioso. Acepta
que el Padre vive dentro de ti, y que tú vivirás para siempre, porque así será.
Simplemente es así. Y además, ¿qué haría el diablo contigo una vez te tuviera?
Estudiante: No lo quiero ni saber, gracias.
Ramtha: Oh, mi querida mujer, ¿qué clase
de Padre crearía una entidad así, ese lugar y ese tormento, y te haría a ti tan
impotente contra todos ellos? Ese no es el Dios de mi ser, ni siquiera lo
reconozco. Yo sólo reconozco la vida, el Ser de todo lo que Es.
Dios es todas las cosas, porque
si hubiera algo que no fuera Dios deberías preguntarte quién creó eso. Todas
las cosas son el Padre porque todas las cosas son la vida. Y el Padre sólo
conoce el amor. Él nunca te ha juzgado ni a ti ni a nadie, nunca. Él no tiene
la capacidad de alterarse a sí mismo y convertirse en algo menos que el amor o
la vida.
Estudiante: Bueno, Dios es amor. Yo ya sabía
eso.
Ramtha: ¿Y es odio?
Estudiante: No, no creo que lo sea.
Ramtha: ¿Quién es odio?
Estudiante: Pues ese será alguien malo, si
es que lo hay.
Ramtha: No lo hay.
Estudiante: Bueno, ¿cómo se nos castiga
entonces?
Ramtha: ¿Qué necesidad hay de
castigarte, mujer, si te lo has estado haciendo a ti misma en todas tus vidas?
Creer que estabas equivocada y que serías castigada te ha causado vivir en tu
propio infierno, y ese lo has creado tú. No hay carcelero en el reino de Dios.
Ni nadie que te linche o te torture. Si Dios es amor, él es explícitamente eso
y nada más.
Estudiante: Cuando se te ha enseñado durante
tanto tiempo que hay un demonio, ¿cómo se puede sentir que no existe?
Ramtha: ¿Sabes cómo? Sabiendo que no lo
hay, de la misma manera que aprendiste que lo había.
Mi hermosa entidad, yo te amo
profundamente. Contempla lo que te he dicho. Amate, y encuentra al Padre dentro
de ti. Está en paz contigo misma, mujer, porque cuando dejes este plano,
volverás a vivir brillantemente.
Estudiante: Amén.
Ramtha: Que así sea.
Capítulo 5
HE
AQUÍ A DIOS
«Nunca
supiste lo hermoso que eras, pues nunca realmente te miraste a ti mismo, nunca
miraste quién eres y lo que eres. ¿Quieres ver cómo es Dios? Ve y mira en un
espejo: lo estás mirando directamente a la cara.»
Ramtha
Durante años se te ha enseñado
que Dios está fuera de tu reino en algún lugar en la inmensidad del espacio.
Muchos de vosotros habéis creído esto y lo habéis aceptado como una verdad.
Pero Dios, la principal causa de toda la vida, nunca ha estado fuera de ti,
eres tú. Él es el maravilloso proceso de pensamiento, la inteligencia suprema
que yace silenciosa y siempre presente dentro del hombre.
Se te ha enseñado que naces tan
sólo para vivir en un determinado momento del tiempo, envejecer y después
morir. Y como has creído que es verdad, se ha convertido de hecho en la
realidad de tu vida en este plano. Pero yo estoy aquí para ayudarte a que te
des cuenta de que eres, verdaderamente, una esencia inmortal y siempre continua
que ha vivido durante billones de años, desde que Dios, tu amado Padre, la
totalidad del pensamiento, se contempló a sí mismo en la brillantez de la luz,
que es en lo que os convertisteis
todos vosotros. Fue entonces
cuando cada uno de vosotros se convirtió en un ser único y soberano, una parte de la mente de Dios para siempre, Se
te ha enseñado que Dios es una entidad singular, que con sus manos hizo el
cielo y la tierra, y después creó a la criatura viviente llamada hombre. Pero sois vosotros, poseedores de la divina
inteligencia y la voluntad libre, los
grandes creadores de la totalidad de la vida. Sois vosotros quienes crearon el
sol de la mañana, el cielo del atardecer, y el encanto de todas las cosas que
existen. Sois vosotros, en verdad, los creadores de esta noble criatura llamada
hombre, para que así vosotros, que erais luces brillantes en el vacío del
espacio, pudierais experimentar toda la maravilla de vuestras formas creadas.
Mis amados hermanos, el
entendimiento de quiénes sois es, verdaderamente, una colección de ilusiones
que habéis estado viviendo durante miles de años. Vosotros sois más que
meramente humanos. Mucho más que la limitada criatura llamada hombre. Sois
Dios. Siempre lo habéis sido y siempre lo seréis. Sois los grandes creadores
inmortales que han estado viviendo aquí, vida tras vida tras vida, para
comprender este gran conocimiento que permitisteis que se os arrebatara.
Todos vosotros sois Dios mismo,
creados de él mismo. Sois dioses creados por Dios, la primera y única creación
directa de la Fuente de toda la vida. Al aventuraros en la exploración de la
vida, habéis combinado vuestra suprema inteligencia con materia celular para convertiros
en Dios-hombre: la mente de Dios expresándose en la forma llamada humanidad;
dioses viviendo en la maravilla de su propia creación llamada hombre. La
humanidad, el hombre, la mujer: es Dios, en verdad, maravillosamente disfrazado
de entidades limitadas y miserables.
¿Quién eres tú? ¿Por qué estás
aquí? ¿Cuál es tu propósito y tu destino? ¿Piensas que eres meramente una
criatura de coincidencia, nacida para vivir en una brizna del tiempo y después
no ser nada más? ¿De verdad? ¿Qué te hace pensar que no has vivido antes? ¿Y
por qué ahora? ¿Y por qué tú?
Has vivido sobre este plano
miles de vidas, y has ido y venido como un viento inconstante, has vivido cada
cara, cada color, cada credo, cada religión. Luchaste y lucharon contra ti,
fuiste rey y sirviente por igual, marinero y capitán, conquistador y
conquistado. Has sido cada personaje de la historia. ¿Por qué? Para sentir,
para adquirir sabiduría, para identificar el mayor misterio de todos los
tiempos: tú.
¿De dónde crees que vienes?
¿Piensas acaso que eres simplemente un miserable montón de materia celular que
evolucionó a partir de una célula? Entonces, ¿quién es el que mira tan
fijamente desde lo más profundo de tu ojos? ¿Quién es la esencia que te da
personalidad y singularidad, tu carácter y entusiasmo, tu capacidad de amar, de
abrazar, de confiar, de soñar, así como el impresionante poder de crear? ¿Y
dónde acumulaste toda la inteligencia, todo el conocimiento, y toda la
sabiduría que manifiestas incluso desde que eras un niño? ¿Crees que te conviertes
en lo que eres meramente en una vida que no es más que un suspiro en la
eternidad?
Has llegado a ser lo que eres en
la inmensidad del tiempo, al vivir vida tras vida. Y con cada una de esas
experiencias has acumulado la sabiduría que te ha permitido dar forma a la
belleza y singularidad que tú eres. Eres demasiado valioso, demasiado hermoso
como para haber sido creado con el fin de vivir tan sólo en un instante de la
eternidad del tiempo.
¿Crees acaso que tus padres te
crearon? Tu madre y tu padre son tus padres genéticos, pero no te crearon. En
un entendimiento mayor, ellos son tus hermanos queridos, y tú eres, en verdad,
tan viejo como ellos, ya que todas las entidades fueron creadas en el mismo
momento. Todas nacieron cuando Dios, el gran y magnífico pensamiento, se
contempló a sí mismo y se extendió hasta la brillantez de la luz. Ese fue tu
comienzo, y tu nacimiento. Tu verdadero Padre es Dios, el principio Madre/Padre
de toda la vida.
¿Crees que tu cuerpo es lo que
realmente eres? En absoluto. Tu cuerpo es sólo un manto que representa a la
esencia invisible que es tu verdadera identidad: la colección de
actitudes-sentimientos llamada personalidad-yo, que yace dentro de tu cuerpo.
Considera esto por un momento:
¿qué es lo que amas de otra entidad? ¿Es el cuerpo? No. Es la esencia de la
otra persona lo que amas, la personalidad-Yo invisible que yace detrás de los
ojos. Lo que tú amas en otro es la esencia invisible que hace que el cuerpo
funcione, que los ojos parpadeen, que la voz sea melodiosa, que el cabello
tenga brillo y las manos tacto.
Tu cuerpo es una máquina
refinada y maravillosa —y en verdad lo es— pero no es nada sin aquello que lo
hace funcionar, que eres tú. Lo que tú eres no es tu cuerpo, sino una colección
de pensamientos o sentimientos-actitudes que se presentan como una
personalidad-yo única. ¿Y has visto alguna vez tus pensamientos? ¿Has visto
alguna vez tu personalidad? Y tu risa, podrías oírla sin tu cuerpo? No tienes
idea de cuán grande eres en realidad, Porque lo que eres realmente es tan
invisible como el viento. Así como yo soy un enigma para ti, también lo eres
para ti mismo, el mayor enigma de todos.
¿Sabes lo que eres sin tus
pretensiones? ¿Sin las máscaras que llevas? ¿Sin tu armadura de corazón duro?
En el centro de tu ser, tú eres Dios, en verdad. Dios, el gran misterio para la
humanidad, nunca estuvo fuera de ti. Pues lo que se oculta detrás de tus ojos,
detrás de tus finas ropas, detrás de la ilusión de tu rostro, es la virtud
invisible del pensamiento llamada Dios: la personalidad-yo que hace que tú seas
tú. El Dios dentro de ti es la sublime inteligencia que te acredita y te
da el impresionante poder de crear, es la maravillosa fuerza vital que sostiene
tu vida por siempre y para siempre.
El cuerpo que habitas es una magnífica
creación de los dioses: tú y tus amados hermanos. Fue creado para que tú, una
esencia invisible de pensamiento y emoción, pudieras tener un intercambio con
la vida que creaste sobre este plano. La criatura llamada hombre fue creada
simplemente como un vehículo de expresión, de forma que, a través de los
sentidos del cuerpo, todas las creaciones de este plano pudieran ser
experimentadas y entendidas por los dioses que las crearon en el principio.
El cuerpo fue creado para
albergar un sistema eléctrico muy complejo de variables de luz que forman y
constituyen la verdadera entidad del Yo. Lo que realmente eres no es el tamaño
de tu cuerpo. Eres un punto de luz diminuto. En la pequeñez de tu ser se
acumula todo lo que has sido desde que naciste de Dios, tu amado Padre.
Tú, el principio-Dios, no eres
una entidad de carne, sino un principio de luz redondeada e incandescente de
energía pura, que vive dentro de un cuerpo con el fin de obtener el premio de
la vida creativa, llamado emoción. Lo que realmente eres no es lo que habitas,
sino lo que sientes. Se te conoce por tus emociones, no por tu cuerpo.
Lo que realmente eres es
espíritu y alma, una entidad de luz y una entidad emocional combinadas. Tu
espíritu —este pequeño punto de luz— rodea todas las estructuras moleculares de
tu cuerpo; por lo tanto, alberga y sostiene la masa corpórea de tu cuerpo. Tu
alma vive dentro de la masa, cerca del corazón, en una cavidad bajo una coraza
de hueso en donde nada existe salvo energía eléctrica. Tu alma registra y almacena,
en forma de emoción, cada pensamiento que hayas tenido. Es a causa de la
colectividad única de emociones almacenadas en tu alma que tienes una
identidad-ego, una personalidad-yo única. El cuerpo que habitas es simplemente
un portador, un vehículo escogido y refinado que te permite vivir y jugar sobre
un plano de materia. Sin embargo, gracias a tu vehículo, te has
sumido en la ilusión o que tu cuerpo es lo que tú eres. Pero no es así. Así
como Dios no tiene imagen, tú tampoco.
Gran Dios creador que eres, ¿quién piensas que ha creado tu vida?
Crees acaso que un ser supremo o fuerzas externas han controlado tu vida? Esa
no es la verdad como se la conoce. Eres el único responsable de todo lo que has
hecho, sido o experimentado. Tú, que tienes el poder de crear la magnificencia
de las estrellas, has creado cada momento y cada circunstancia de tu vida.
Quien tú eres, tú lo elegiste. Tu aspecto, tú lo creaste. El modo en que vives,
tú lo diseñaste y destinaste totalmente. Este es el ejercicio y el privilegio,
si quieres, de ser Dios-hombre.
Tú creaste tu vida a través de
tus propios procesos de pensamiento y tu manera de pensar. Cada cosa que
piensas, la sientes; y todo lo que sientes se manifiesta para crear las
condiciones de tu vida.
Reflexiona sobre esto: basta
sólo un momento para visualizar la felicidad, y todo tu cuerpo se sentirá
feliz. Tan sólo basta un momento para jugar el papel de criatura desdichada a
la cual no quiere nadie, y sentirás tristeza y pena por ti mismo. Sólo
necesitas un momento para hacer eso. Basta un solo momento para dejar de
sollozar y reír con alegría, un solo momento para dejar de juzgar y sentir la
belleza de todas las cosas. Ahora, ¿quién está haciendo todo esto? Tú. Y
mientras tú has tenido esta fantasía de sentimientos creados dentro de tu ser,
¿ha cambiado algo a tu alrededor? No. Pero todo lo que tú eres sí.
Eres precisamente lo que
piensas. Cada cosa que piensas, así será en tu vida. Si contemplas una fantasía
de copulación, tu ser será seducido. Si contemplas miseria, tendrás miseria. Si
contemplas infelicidad, la tendrás. Si contemplas alegría, la tendrás. Si
contemplas genio, ya está ahí.
¿Cómo se crea tu futuro? A
través del pensamiento. Todos tus mañanas están diseñados por tus pensamientos
del día de hoy. Porque cada pensamiento que contemplas, cada fantasía que
tienes —sin importar cuál sea su Propósito emocional— crea un sentimiento
dentro de tu cuerpo que queda registrado en tu alma. Ese sentimiento entonces
sienta un precedente para las condiciones de tu vida, ya que producirá
circunstancias que crearán y reflejarán el mismo sentimiento que fue grabado en
tu alma. Entiende que cada palabra que pronuncias está creando tus días por
venir, porque las palabras son sólo sonidos que expresan los sentimientos de tu
alma que han nacido del pensamiento.
¿Crees que las cosas ocurren
simplemente por casualidad? Esa no es la verdad como se la conoce. En este
reino no existen tales cosas como los accidentes, las casualidades o una
coincidencia. Y nadie es víctima de los designios o la voluntad de nadie. Todo
lo que te ocurre, tú lo has pensado y sentido en tu vida, ya sea que lo hayas
fantaseado en suposiciones y temores, o que alguien te haya dicho que
sucedería, y tú lo aceptaste como verdad. Todo cuanto acontece, sucede como un acto
intencionado y decretado por el pensamiento y la emoción. Todo.
Todo lo que alguna vez hayas
pensado, cada una de las fantasías que has tenido, todo aquello de lo que has
hablado, ha ocurrido o está por ocurrir. Porque, ¿cómo piensas que se crean
todas las cosas? Se crean a través del pensamiento. El pensamiento es el
auténtico fundador de la vida inmortal e indestructible, y tú lo has usado para
convertirte en la vida, porque ese es tu eslabón con la mente de Dios.
Durante siglos, muchas entidades
han intentado enseñarte esta verdad a través de adivinanzas, de canciones, de
escrituras, pero la mayoría de vosotros no ha querido darse cuenta, porque muy
pocos han aceptado la responsabilidad de llevar sus vidas sobre sus propias
espaldas. Pero este reino funciona de manera que todo lo que piensas —cada
actitud que tomas contigo mismo, el Padre, la vida— llegará a ser. Desde la más
vil y horrorosa de las cosas, hasta la más exquisita y suprema, porque sólo tú
conoces la diferencia; el Padre sólo conoce la vida. Así que conseguirás todo
lo que pronuncies. Eres todo lo que piensas, tú «soy» todo lo que concluyas.
Mientras menos pienses de ti
mismo, menos serás. Cuanto menos crédito te des por tu inteligencia, más
imbécil serás. Mientras menos hermoso te creas, más feo te volverás. Mientras
más pobre creas ser, mayor será tu miseria, porque así lo has decretado tú.
Contempla cuán grande es el amor
de Dios, que te permite ser y crear por ti mismo cualquier cosa que desees y,
sin embargo, nunca te juzga. Contempla cómo es el amor que tiene por ti, que
manifiesta cada pensamiento que abrazas y cada palabra que pronuncias.
Contémplalo.
Entonces, ¿quién es el creador
de tu vida? Tú. ¿Quién es el diseñador de tu vida? Tú. Todo lo que tú eres, y
todo lo que has experimentado, lo has creado a través de tu propio razonamiento
colectivo a través del pensamiento, que es Dios. Tú has aceptado en tu vida
precisamente lo que has deseado aceptar, y has experimentado la vida de acuerdo
con tus valores aceptados. Eres tú quien determina lo que es bueno para ti, lo
que es aceptable para ti y lo que va a ser experimentado por ti. Eres
tú, con tu propio pensamiento.
No eres un esclavo, un
sirviente, o el títere de alguna deidad que te observa en tu lucha. Tú vives en
la inmensidad de la vida en exquisita libertad. Cada uno de vosotros tiene la
voluntad libre para aceptar y abrazar cualquier pensamiento que elija; y con
ese poder increíble lo has creado todo para ti mismo. Porque cada uno de tus
pensamientos crea el destino que yace ante ti Y cada uno de tus sentimientos
crea tu camino al que llamas vida. Cada cosa que pienses y luego sientas, así
será en tu vida, pues el Padre dice: «Cada emoción, que así sea».
¿Quién eres tú? Eres Dios, que
posees dentro del silencio de tu ser la capacidad de pensar, la capacidad de
crear, la capacidad de convertirte en cualquier cosa que desees, porque en este
momento eres, precisamente, lo que has elegido ser, y nadie te ha impedido que
llegues a serlo. Eres el que dicta las leyes, el supremo creador de tu vida y
de las circunstancias de la vida. Tú eres, de hecho, el supremo gobernante de
una inteligencia totalmente sabia que te has negado a reconocer enteramente en
ésta y en muchas otras vidas.
Hubo un tiempo en que podías
crear una flor. Pero ¿qué creas ahora para ti mismo? Tus mayores creaciones son
infelicidad, preocupación, pena, miseria, odio, discordia, negación de ti
mismo, envejecimiento, enfermedad y muerte. Creas para ti una vida de
limitación al aceptar creencias limitadas, que entonces se convierten en
verdades inquebrantables dentro de tu ser, y por lo tanto, en la realidad de tu
vida. Te separas de la vida al juzgar todas las cosas, a todo el mundo e
incluso a ti mismo. Vives de acuerdo con un código de moda llamado belleza, y
te rodeas de cosas que te permiten ser aceptado por la conciencia limitada del
hombre, que no acepta nada salvo su propio ideal inalcanzable. Eres un bebé que
nace para crecer, perder la vitalidad de tu cuerpo, y creer en el
envejecimiento hasta que pereces.
Vosotros, los grandes dioses
creadores que fuisteis una vez los vientos de la libertad, os habéis convertido
en entidades que viven como rebaños, que se encierran en grandes ciudades y
viven con miedo detrás de sus puertas y cerrojos. En lugar de altísimas montañas
y maravillosos vientos, tenéis grandes edificios y una conciencia aterradora.
Habéis creado una sociedad que regula cómo debéis pensar, lo que debéis creer,
cómo debéis actuar, y cuál debe ser vuestro aspecto.
Temes a la guerra y a los
rumores de guerra, temes a la enfermedad.
Temes no ser reconocido.
Tiemblas al mirar a alguien a los ojos, sin embargo anhelas ese afecto llamado
amor. Cuestionas cada cosa buena que te sucede y dudas que te vuelva a suceder.
Te arrastras en la plaza del mercado en busca de la fama y el éxito, el oro,
las rupias, los dracmas y los dólares. ¡Ah! Sólo por un poco de alegría.
Tus pensamientos te han llevado
a la desesperación, a creerte indigno. Tus pensamientos te han llevado al
fracaso y a la enfermedad. Te han llevado hasta la muerte. Todas estas cosas
las has creado tú. Pues el ardiente creador dentro de ti, que tiene el poder de
tomar un pensamiento y crear universos, o situar estrellas incandescentes en
los cielos durante una eternidad, se ha atrapado a sí mismo en la creencia y el
dogma, en la moda y la tradición, pensamiento limitado tras pensamiento
limitado tras pensamiento limitado. Y es tu propia incredulidad la que no te ha
permitido vivir.
¿En qué no crees? En todo lo que
no puedes percibir con los sentidos de tu cuerpo, en todo lo que no puedes ver,
oír, tocar, probar u oler. Enséñame una creencia, ponía en mi mano. Enséñame
una emoción, quiero tocarla. Enséñame un pensamiento, ¿dónde está? Muéstrame tu
actitud, ¿qué aspecto tiene? Muéstrame la imagen del viento. Y muéstrame el
tiempo, el mismo que te ha robado los preciosos momentos de tu vida.
Has desconfiado de los mayores
regalos de la vida; y por eso no has permitido que ocurriera un entendimiento
más ilimitado. Vida tras vida, existencia tras existencia, te has sumergido de
tal manera en las ilusiones de este plano, que has olvidado el maravilloso
fuego que fluye dentro ti. En diez millones y medio de años has pasado de ser
una entidad soberana y todopoderosa, a estar totalmente perdido en la materia,
esclavizado por tus propias creaciones del dogma, la ley, la moda y la
tradición; separado por país, fe, raza y sexo; inmerso en los celos, la
amargura, la culpabilidad y el miedo. Te has identificado de tal manera con tu
cuerpo, que te has atrapado en la supervivencia y olvidado de la esencia
invisible que realmente eres: el Dios que vive dentro de ti, que te
permite crear tus sueños, cualquiera que elijas. Has rechazado abiertamente la
inmortalidad; y por eso, morirás, y volverás aquí, una y otra y otra vez. Por
eso, aquí estás de nuevo, después de haber vivido durante diez millones y medio
de años y aún te aferras a tu incredulidad. Dios, la totalidad del pensamiento,
es un gran teatro, en verdad. Y él permite escribir tu propia obra y
representarla acto tras acto sobre el escenario. Y cuando cae el telón, cuando
se dice la última palabra y se hace la última reverencia, mueres. ¿Por qué
razón? Porque tú, el creador supremo las leyes, crees que lo harás.
Esta vida es un juego; una
ilusión. Todo lo es. Pero vosotros, los actores, habéis llegado a creer que es
la única realidad. Sin embargo, la única realidad que siempre ha existido y
siempre existirá es la vida, una esencia de ser libre y siempre continua que te
permite crear tus juegos de cualquier manera que los quieras jugar.
Cuando te des cuenta de que
tienes el poder con tus pensamientos de situarte en la ignorancia, en la
enfermedad y en la muerte, también te darás cuenta de que tienes el poder de
llegar a ser más grande simplemente abriéndote hacia un flujo de pensamiento
más ilimitado que te permita tener mayor genio, mayor creatividad, y vivir para
siempre. Cuando te des
cuenta de que el Dios que creó el cuerpo en un principio es el poder que está
dentro de ti, tu cuerpo nunca envejecerá ni enfermará, y nunca perecerá. Pero
mientras te aferres a tus creencias y limites tu pensamiento, nunca
experimentarás la infinitud que dio la gloria al sol de la mañana y el misterio
al cielo del atardecer.
¿Qué pasa cuando te has rebajado
tanto que pereces en este plano? Bueno, el cuerpo muere, pero tú, que piensas
en el silencio que yace detrás de tus ojos, siempre vives. Cuando dejes este
plano, si eliges morir, tu auténtico Yo no será enterrado debajo de la tierra,
ni será pasto de los gusanos y después ceniza. Tú sigues como el viento. Vas al
mismo lugar de donde viniste, y ahí decides lo que deseas hacer en tu próxima
aventura, pues es eso es exactamente lo que es. Y volverás aquí, tantas veces
como lo desees, hasta que recobres tu identidad como Dios. Entonces comenzarás
una aventura mayor en verdad, en otro cielo, en otro lugar.
Se te ama mucho más de lo que
nunca hayas imaginado, pues no importa lo que hagas, siempre vivirás. Entonces,
¿por qué te has preocupado? ¿por qué has luchado? ¿Por qué te has enfermado?
¿Por qué te has entristecido? ¿por qué te has limitado? ¿por qué no has
disfrutado del esplendor del amanecer, la libertad del viento y la risa del
niño? ¿Por qué no has vivido, en lugar de esforzarte?
Vivirás una y otra vez. Tu
semilla es perpetua, es para siempre. A pesar de todas tus incredulidades, y
sin importar cuánto limites tu reino, cuánto te preocupes y te desesperes hay
algo con lo que nunca acabarás, y eso se llama vida. No importa lo incrédulo que seas, siempre tendrás vida,
porque ese es el valor llamado Dios, y eso eres tú.
Esta vida que estás viviendo es
un sueño, un gran sueño, una apariencia, si quieres. Es pensamiento jugando con
materia, creando realidades profundas que atan tus emociones a este plano hasta
que tú, el soñador, despierte.
Nunca supiste lo hermoso que
eras, pues nunca realmente te miraste a ti mismo, nunca miraste quién eres y lo
que eres. ¿Quieres ver cómo es Dios? Ve y mira en un espejo: lo estás mirando
directamente a la cara.
Sabe que eres valioso. No hay
medida que pueda medir tu valor. No hay imagen que retrate tu belleza. Y no hay
final en tu reino.
El más grandioso sermón que se
haya dicho alguna vez fue pronunciado por un gran maestro en lo alto de una
montaña. Mientras miraba a las gentes que venían a escucharlo, les dijo: «He
aquí a Dios». Eso fue todo lo que tuvo que decir: «He aquí a Dios». Pues cada
uno de ellos había creado sus limitaciones, sus deseos y enfermedades, su
riqueza o su pobreza, su alegría y su tristeza, su vida y su muerte.
He aquí a Dios. Recuerda esto. Porque
tú eres él, quien vive en cada cosa. Un día dirás de ti mismo: «He aquí a
Dios». Tocarás el Yo, eso es todo lo que tienes que hacer.
Capítulo 6
VIDA
DESPUÉS DE LA VIDA
«La muerte es una gran ilusión, porque lo que ha
sido creado nunca puede ser destruido. La muerte es sólo del cuerpo. La esencia
que habita y opera el cuerpo pronto volverá y se integrará en otro cuerpo, si
así lo desea, pues la fuerza vital que vive entre las paredes de la carne es
siempre continua. Recuerda eso."
Ramtha
¿Eres acaso menos que las
flores? ¿Cuál es su vida? Ellas nacen de los grávidos capullos que florecen
plenamente bajo los cálidos rayos del sol. Su maravillosa esencia llena el aire
de un aroma que hace que todas las cosas se regocijen en la promesa de una
nueva vida. Ellas realzan a los pájaros en su vuelo, a las abejas en su labor y
al hombre en su deleite y búsqueda del amor.
Así, la maravillosa flor deja
una semilla para poder volver. Y cuando cae la flor y llega el fruto... ¡Ah!
Eso se llama sabiduría; este es el fruto de la vida, y cuando la fruta se ha
consumido, y el sabor y la cosecha del otoño
llegan a la tierra, el árbol
empieza a estremecerse con el viento del norte, y va perdiendo sus maravillosas
hojas hasta que se queda ahí, descaradamente desnudo.
Cuando el gran silencio blanco
llega y cubre las ramas de los árboles con un brillo espeso y reluciente, y
todo está frío y árido, ¿dónde están las flores? en el recuerdo, están en la
sabiduría, están en el fruto de la pasada primavera y están volviendo de nuevo.
Porque cuando las estaciones den otra vuelta y se haya marchado el invierno,
los capullos vuelven otra vez, y he aquí una nueva flor.
Si la continuidad de la vida se
puede ver en una simple flor, ¿por qué crees que eres menos que la vida de
ésta? ¿Crees que sólo floreces en la primavera, produces tu fruto en el verano,
pierdes tus hojas en el otoño y luego mueres en el invierno? Pero ¿no eres tú
mucho más que la mejor de las flores? ¿No es tu vida más importante? Realmente
lo es, y así como las flores continuarán floreciendo cada primavera, así
vivirás tú, vida tras vida tras vida.
Qué fábula podrían contar
vuestras flores de todas las estaciones que habéis visto.
* * *
Estudiante: Mi madre murió el año pasado, y
yo quiero saber si aún está viva. Y si lo está, ¿es feliz?
Ramtha: ¿Tú crees en la muerte, maestro?
Estudiante: Algunas veces sí. Pero la mayor
parte del tiempo tengo el presentimiento de que tal vez seguimos viviendo. Yo
tengo tres hijos, y de lo que me he dado cuenta con ellos, incluso desde el
momento en que nacieron, es que cada uno tiene una personalidad muy distinta
que realmente no ha cambiado mucho a medida que han crecido. Incluso nuestros
gatos y perros tienen una personalidad muy definida desde que son pequeños. A
veces, simplemente no puedo creer que sus personalidades se desarrollen sólo en
esta vida. Esto me hace pensar que posiblemente hemos vivido antes y
continuemos viviendo.
Ramtha: Esa es una observación muy
sabia, entidad. Yo te diré una gran verdad, y deseo que nunca olvides esto: la
vida nunca se acaba. Es verdad que puedes mutilar el cuerpo. Puedes cortarle la
cabeza, lo puedes destripar y hacerle las cosa más horribles que se te ocurran,
pero nunca podrás destruir la personalidad-yo que vive dentro del cuerpo.
Contempla por un momento: ¿cómo
podría alguien destruir, arrasar, apuñalar o hacerle la guerra a un
pensamiento? No puedes. Y la fuerza vital de todas las criaturas habitadas,
humanas o animales, es el colectivo invisible del pensamiento y la emoción, la
personalidad-yo que vive detrás de la máscara del cuerpo.
Lo que le da virtud, vitalidad y
carácter al cuerpo es la esencia invisible del pensamiento que es energía. Esto
es lo que hace que la boca, los ojos y los miembros funcionen, esta maravillosa
energía que mueve todas las pequeñas cuerdas. Nada puede destruir la energía.
No hay nada capaz de quitarle a algo su fuerza vital.
La muerte es una gran ilusión,
porque lo que ha sido creado nunca puede ser destruido. La muerte es sólo del
cuerpo. La esencia que habita y opera el cuerpo pronto volverá y se integrará
en otro cuerpo, si así lo desea, pues la fuerza vital que vive entre las
paredes de la carne es siempre continua. Recuerda eso.
Ahora, déjame decirte lo que les
ocurre a las entidades que dejan este plano. Cuando el cuerpo ya no funciona
efectivamente, el espíritu de la entidad retira la energía, el alma. Todas las
cosas tienen alma, incluso los animales poseen un espíritu y un alma. Si no lo
tuvieran, no poseerían la energía y creatividad necesarias para mantener sus
vidas.
Una vez que el espíritu llama al
alma y la separa de su cavidad, todo se vuelve tranquilo y lleno de paz. Hay un
dicho que se asocia con vuestra religión: «He aquí que en el regazo de Dios no
hay más dolor, ni más lágrimas, no hay más tristeza». Esto es una gran verdad,
porque cuando sales de este plano te liberas de los instintos y sensaciones del
cuerpo. Eso quiere decir que nunca más experimentarás el miedo, los dolores y
las penas del cuerpo, el hambre del cuerpo, o la ilusión del tiempo que causa
ansiedad. Todas las cosas asociadas con el cuerpo físico dejan de existir, y tú
estás en lo que se llama una utopía, estás en el regazo de Dios.
La muerte del cuerpo es como
entrar en un sueño. Una vez que el espíritu llama al alma, ésta viaja a través
de los centros de energía del cuerpo, llamados sellos o chakras. El alma, que
es memoria, abandona la masa celular del cuerpo a través del último de los
sellos, el séptimo, llamado glándula pituitaria, que se sitúa en el centro de
la cabeza. Este pasaje se experimenta a menudo como el viaje a través de un
túnel, acompañado por el sonido del viento. La luz que se ve al final del túnel
es la luz de tu ser, el espíritu de tu ser. Cuando el alma deja el cuerpo, éste
expira, y la entidad se convierte en un alma-yo libre. Esto sucede en un
momento, y no causa ningún dolor.
En el momento de la muerte, las
cosas empiezan a iluminarse y se vuelven increíblemente brillantes. Pues en el
momento en que sales de este plano dejas la densidad de la materia y vuelves a una
existencia de luz. Ahí eres simplemente mente poderosa y emoción, y tu cuerpo
es un cuerpo de luz, cambiando en su forma eléctrica de acuerdo con los
pensamientos que son aceptados por tu forma luminosa. De ahí, vas a uno de los
siete cielos. El cielo al que irás, lo determinan las actitudes que expresaste
emocionalmente sobre este plano.
Ahora, lo que vosotros llamáis
«cielo» es simplemente la vida y sus diferentes niveles o planos. Yeshua Ben
Joseph habló de siete cielos. Bueno, existen en verdad siete cielos, son
lugares reales o planos de existencia, y este plano es uno de ellos. En ninguno
de los planos existe un lugar tal como el infierno para atormentar o castigar
al hombre. Esto ya lo hace él mismo lo suficientemente bien. Cuando dejas el
cuerpo, siempre vas a aquel cielo o nivel vibratorio que se corresponde con la
conciencia de entendimiento o las actitudes emocionales colectivas que
expresaste sobre este plano.
Hay siete comprensiones o
niveles de entendimiento de conciencia. Los siete entendimientos son los de
reproducción y supervivencia, miedo y dolor, poder, amor sentido, amor
expresado, Dios visto en toda la vida, y
Yo Soy Dios.
Para que entiendas: cada
pensamiento que contemplas y aceptas como entendimiento, tiene una frecuencia
vibratoria, que se experimenta como un sentimiento. Así, si estás dominando el
entendimiento del dolor, estás contemplando los pensamientos más limitados
asociados con el dolor, los cuales producen las frecuencias vibratorias más
bajas, que se experimentan emocionalmente como dolor. Si estás contemplando y
dominando el entendimiento del amor y su expresión, experimentarás el júbilo de
las frecuencias vibratorias más elevadas de los pensamientos de amor compartido
y expresado. Dondequiera que tu conciencia predomine en su enfoque, ese será el
cielo al que irás, porque el campo magnético de tu aura, el espíritu de tu ser,
te llevará a la vibración de ese plano.
Ahora, tu madre se ha ido de
este plano a un estado de gran paz y reposo que ella tanto necesitaba y
deseaba. Ha ido al nivel de cielo que ha atraído hasta ella de acuerdo con el
entendimiento de la conciencia que adquirió. Ahora está en el estado de su
nivel, igual que ahora tú estás en el estado de este nivel. Su nivel es el
cuarto nivel, que se asocia con la actitud emocional de amor sentido pero no
expresado. Tu madre es una entidad de mucho sentimiento, pero a menudo ella no
pudo expresar sus sentimientos. Tú y su marido muchas veces no pudisteis
entenderla porque ella no podía comunicar la mayoría de sus sentimientos.
Tu madre está ahora en un gran
nivel, y estará allí el tiempo que desee. Cuando contemple el pensamiento de
avanzar, entonces continuará su expansión hacia otras dimensiones de
pensamiento en una existencia al nivel de la luz. O puede volver a este plano,
al primer plano, en cualquier patrón genético que sienta que sea el mejor para
poder expresarse y continuar su avance directamente hasta el séptimo nivel de
entendimiento en este plano, el plano de la densidad en la materia.
Este plano, este cielo, se llama
el plano de la demostración, porque aquí es donde las entidades pueden
atestiguar materialmente su poder creativo y cualquier actitud que estén
expresando con la emoción. Este es el único de los siete planos que tiene
oscuridad, y el único en donde no puedes oír la música de la luz. Es un plano
en donde las entidades nacen con un gran saber interior sólo para someterse a
la programación de la conciencia social, que las conduce a la ignorancia. Esto
es lo que ocurre aquí, y por eso a menudo resulta muy arduo avanzar sobre este
plano.
Si tu madre decide volver aquí,
tendrá la opción de convertirse en el bebé de uno de tus hijos, o de los hijos
de tus hijos. Si vuelve en el transcurso de tu vida, volverá como el bebé de tu
hija cuando ésta decida tener hijos. Y tú podrás reconocer a tu madre, si te lo
permites, porque cuando mires al bebé tendrás un sentimiento que trasciende las
miradas obvias y las apariencias. Así es como la reconocerás.
¿Es tu madre consciente de ti?
Totalmente. Pues cuando dejas este plano, eres mucho más consciente que cuando
estás en un cuerpo. Puedes sintonizar —y así es— con todos los niveles de los
que seas consciente, porque ya no estás inmerso en la densidad de la materia.
Estás en una densidad más ligera, en una vibración más alta. Por eso tienes la
capacidad de percibir otros niveles vibratorios que existen paralelos al tuyo y
que aparecen como formas de pensamiento o formas de luz. Tu madre es muy
consciente de ti, si asi lo elige, del mismo modo que cuanto tú te vayas, serás
muy consciente de aquellos que estén aquí, si lo deseas.
¿Es feliz tu madre? Si no eres
feliz aquí, tu infelicidad sólo se amplifica cuando te vas, pues sin el cuerpo
te hallas en un estado de puro sentimiento y emoción, y tus emociones se
amplifican e intensifican. Pero a partir de esa amplificación rápidamente
aprendes a manifestar cualquier nivel que necesites para continuar creciendo en
tu comprensión de la felicidad.
Te voy a decir algo sobre un
plano, que si alguna vez lo llegas a ver, te entristecerá enormemente en tu ser. Es un plano
habitado por muchas entidades que se están expresando en el primer y segundo
nivel de conciencia. Es como una planicie, un lugar que es llano. ¿Y
qué encontrarás ahí? No verás ríos y montañas, ni hierba, ni flores, ni cielo
en sus formas de luz. Vas a encontrar billones de entidades en sus cuerpos de
luz, en filas infinitas. Yacen allí dormidos, viviendo la ilusión de que están
muertos, porque ellos creyeron firmemente que la vida no existe más allá de la
tumba. Y aunque su pensamiento aún vive, compulsivo, volátil y magnético, ellos
piensan que está muerto en su energía, aunque en realidad aún esté vivo.
Recuerda: cualquier cosa en la que creamos firmemente, nos convenceremos a
nosotros mismos de que es verdad; y cualquier cosa que reconozcamos como
verdad, se transformará a sí misma en una realidad. Así de poderosos son
nuestra creatividad y nuestros deseos.
A muchas de las entidades que
habitan ese lugar, se les enseñó que al morir permanecerían muertas hasta que un
Mesías volviera por ellas. Y debido al miedo, y al sentimiento de ser alejados
del amor divino, aceptaron esa enseñanza como verdad. Y así, en los últimos
momentos antes de su muerte, creyeron que irían a un lugar a esperar su
resurrección. Así que en este nivel, hay filas y filas de entidades esperando
ser resucitadas por alguien que creen que es más grande que ellas. Aunque hemos
intentado despertarlas —y hay algunos que han despertado y se han levantado— a
la mayoría también se les enseñó que un diablo de algún tipo aparecería e
intentaría tentarlos para que se levantaran. Por lo tanto, ellos también
aceptaron esto como verdad. Y sin importar quién trate de despertarlos, ellos
rehúsan despertar. Y pueden pasar miles de años hasta que se den cuenta de que
están vivos y despierten de su sueño. Una enseñanza muy desafortunada.
Ese es el único lugar doloroso
que existe, el plano donde las entidades han convertido tales creencias en un
saber absoluto. Y hasta donde alcance la mirada, verás hermanos que yacen en un
profundo sueño. Todos los demás planos son vida magnífica.
Estudiante: Ramtha, ¿es posible ver o
comunicarse con aquellos que han muerto?
Ramtha: ¿Deseas ver a tu madre?
Estudiante: Sí, lo deseo muchísimo.
Ramtha: Que así sea. Veamos si ella
acepta esto; y si es así, concertaremos un tiempo para que la veas. Pero esto
sucederá cuando menos lo esperes, así sabrás que no fue simplemente la
imaginación. Ahora, para que tú lo sepas: la razón por la que verás a tu madre
en forma de luz no es porque ella sea más que tú. La luz es la
velocidad radiante en la cual vibra su esencia; es la velocidad lo que produce
esa luz. Sin embargo, tú posees lo mismo. Cuando ves la luz de la entidad es
simplemente porque ella, que está en una vibración más alta, actúa en un plano
más bajo.
Hay un grupo de entidades del
quinto plano que están presentes en esta audiencia, porque aquí hay personas a
quienes aman. Ellos son los resplandores luminosos que puedes ver de reojo. Si
los miras directamente con la parte de tus ojos que tiene más cantidad de
conos, no los verás; sin embargo están ahí. ¿Has aprendido?
Estudiante: Sí, muchísimo. Gracias.
Ramtha: Bien, algo que es bueno saber:
nunca creas en nada. Nunca. Eso es convencerte a ti mismo de algo que aún
tienes que conocer y entender a través de la experiencia. Y la creencia es muy
peligrosa, porque al creer, estás poniendo tu vida, tus actitudes y tu
confianza en algo que no se ha fundado a sí mismo como una verdad dentro de tu
ser, lo cual te vuelve muy vulnerable. Y en ese estado de vulnerabilidad,
puedes ser manipulado, condenado, dañado, y puedes perder tu vida, todo por una
creencia.
Conoce todo lo que desees
conocer. Y puedes hacer eso simplemente con pedir el entendimiento y escuchar
los sentimientos dentro de tu ser. Confía siempre en la sabiduría de tus
sentimientos, nunca vayas en contra de ellos tratando de imponerte una creencia
con la que no te sientas bien adentro.
Y otra cosa: aprende a sentir
compasión por los asesinos y homicidas, porque ellos tienen mucho que resolver
emocionalmente cuando su conquista ha acabado, y eso a menudo requiere
milenios. La víctima obtiene un cuerpo en el momento siguiente; el asesino
nunca olvida.
* * *
Estudiante:
Cuando se deja esta
vida terrena, ¿adonde va uno para poder evaluar su vida y decidir lo que hará
en la próxima?
Ramtha: Al plano o cielo que refleje las
actitudes colectivas que uno esté en proceso de entender.
Por ejemplo tú, entidad, has
dominado el entendimiento de lo que se llama «sobrevivir en la limitación», has
pasado por el dolor, el poder, el amor
no expresado; y ahora estás expresándote en el quinto plano de conciencia, que
es el amor realizado, el amor hablado, el amor expresado. Si tú abandonaras
ahora este plano, irías al quinto cielo, llamado el paraíso, pues ese sería el
mayor entendimiento del cual eres consciente.
En otras palabras, maestro, lo
que tú has llegado a saber y entender abarca muchísimo, porque estás empezando
a entender y a darte cuenta de tu propia valía y valor; lo precioso que eres,
la soberanía de tu verdad, y el poder de tus propios procesos de pensamiento.
Estás empezando a ver la belleza que hay en ti mismo reflejada en la vida que
te rodea, y estás creciendo en tu compasión por otros y en tu respeto por la
preciosidad de toda la vida. Estás expresando todas estas verdades porque,
gracias a la experiencia y a tus procesos de pensamiento contemplativo, has
llegado a abrazarlas como ideales del ser, como verdades que realizar dentro
del reino del Yo, y que hablan de cuán lejos has llegado en tu comprensión de
la conciencia. Sin embargo, hay entendimientos más elevados, estados más
ilimitados del ser que aún están por verse, experimentarse y entenderse. Pero
tú no puedes empezar a considerar estos entendimientos o abrazarlos como
ideales hasta que llegues primero a conocer y entender lo que estás expresando
ahora, porque la sabiduría se edifica sobre sí misma para ir abarcando una
comprensión cada vez mayor. Por ejemplo, tú no puedes realmente ver o ser
consciente de la belleza en toda la vida, o expresar la profundidad del amor o
la compasión por los demás, hasta que no hayas visto primero tu propia y
sublime belleza, y expresado el amor y compasión por ti mismo. Una vez que el
amor del Yo se ha vuelto real en un entendimiento, entonces tienes una base
desde la cual ampliar tu entendimiento para abrazar la vida fuera de ti. Y una
vez que este entendimiento se haya conocido y realizado, empezarás a darte
cuenta de que eres la vida que percibes que está fuera de ti. ¿Ves?
De modo que si dejaras este plano,
irías a un plano de entendimiento de conciencia que se correspondería con tus
procesos de pensamiento y tus actitudes de expresión emocional.
Tú no podrías ir a un plano de
entendimiento más ilimitado porque aún tienes que percibir que tal entendimiento
existe, porque no se ha convertido todavía en realidad dentro de tu ser.
Estudiante: Entonces, nuestra vida siempre
será exactamente lo que pensemos, ya sea en este plano, o en el plano al que
vayamos cuando dejemos éste.
Ramtha: Eso es correcto. Por eso te
estoy enseñando cómo llegar a ser más ilimitado en tus procesos de pensamiento.
Pues cuanto más ilimitado sea tu pensamiento, más ilimitada será tu
vida, dondequiera que estés. Cuanto más grande sea el cielo que crees aquí,
dentro de tu propio reino de pensamiento y de emoción, más grande será el cielo
que experimentes cuando dejes este plano; o si lo prefieres, cuando vuelvas
aquí. Aquellos cuyos pensamientos están sumidos en culpabilidad, juicio de sí
mismos y de los demás, amargura y odio hacia sus hermanos, dejarán este plano
sólo para continuar experimentado esas actitudes hasta que aprendan de ellas,
hasta que se llenen las tripas de ellas, y se den cuenta de que hay maneras más
grandiosas de ser y mayores cielos que experimentar.
Estudiante: Tú dices que hay siete planos.
¿Podrías describir cómo son los otros planos, especialmente el séptimo?
Ramtha: Este plano sobre el que estás es
el primero, el plano de la percepción tridimensional. Este es el plano en donde
las entidades adquieren el entendimiento de Dios en la forma llamada materia. Y
requiere gran maestría el vivir aquí, pues debes entrar en este plano a través
del nacimiento y sobrevivir las limitaciones y los instintos de la carne.
Sobre este plano existen todos
los niveles del entendimiento de la conciencia, porque este es el plano de lo
que se llama «Dios expresivo» o el plano de la demostración. Es el plano donde
tú puedes demostrar y ser testigo de la conciencia en su forma material, para
así poder ampliar tu entendimiento emocional. Y deseo que sepas que este lugar
vuestro llamado Tierra es sólo uno de los innumerables lugares en donde una
entidad puede experimentar y expresarse a través de un cuerpo sobre el plano de
la demostración.
El segundo plano es el de
aquellos que para su entendimiento, están experimentando dolor, remordimiento y
culpabilidad. El tercero es el llamado plano del poder. Este es el plano donde
uno busca controlar y esclavizar a los demás no a través de la copulación y
medios físicos, porque no los poseen, sino a través de lo que se llama
pensamientos de la mente, tratando de imponer a los demás su propio punto de
vista. El cuarto es el plano del amor. Todos en este plano aman profundamente
pero, desafortunadamente, no saben expresar esa profundidad. Así, ellos viven
en un nivel de existencia de luz en el cual están sintiendo un gran amor, pero
sin capacidad para expresar ese amor. El quinto plano se llama el paraíso. Es
el primer plano que posee el extasis de lo que se llama la «luz dorada».
Imagina una luz como la de vuestro sol, pero dorada.
En el quinto plano, este color
envuelve todas las cosas, sin embargo, todo retiene la viveza de sus colores
únicos. Ahí no existe la noche, sólo la luz dorada. Y se oye una música
maravillosa porque la luz que envuelve todas las cosas vibra al tono de sus
matices en un movimiento armónico maravilloso. Este movimiento armónico es el
aliento de vida en este lugar, no el aire. Así, en el plano del paraíso uno
respira sonido y música
y vive en la luz.
¿Sabes algo? En tu plano, el primero,
algunos han entendido y dominado la copulación, el dolor y el poder, y han
llevado el amor hasta una realidad expresada. Y ellos lo han conseguido con
bastante facilidad aquí. El dominio del sexto y séptimo nivel no se adquiere
tan fácilmente en el plano de la demostración, porque dichos entendimientos
están por encima de la demostración. Pero aquellos que viven en el primer plano
y que aman —que expresan su amor exteriormente con palabras, obras y actos, y
desean vivir su vida con amor— cuando dejan este plano, van al quinto. Y en el
quinto plano del paraíso hay entidades que tienen billones de años, que han
encontrado el paraíso un lugar tan maravilloso, que no se dan cuenta de que aún
hay mucho más por ver.
En el quinto plano tienes el
poder de expresar y manifestar tu amor, y cualquier cosa que desees se
realizará al momento. Si un pescador, un amante de los peces, desea encontrar
peces, irá a un lago que se hallará frente a él. El lago estará rodeado de
altos cipreses y álamos, y cualquier otra cosa que él ame. Si él ama el lago
tal como se ve en el otoño, los álamos se volverán de color canela, y los
cipreses permanecerán en la profundidad de su esmeralda. Y cuando se siente y
lance sus redes, si desea una brisa refrescante, ésta vendrá soplando
suavemente sobre el lago. Y cuando la entidad eche un débil y humilde gusano en
el centro del maravilloso lago e imagine lo que desea pescar, he aquí que lo
pescará. Entonces toma al pez, que es como los peces de este plano y se lo
lleva a la casa de sus sueños y lo consume, porque eso lo hace feliz, porque él
ama lo que ha hecho.
Las entidades que están ahí no
pueden imaginar que haya un lugar mas grandioso que ése. Por eso se lo llama
paraíso. Y es un plano muy difícil de alcanzar para quienes no hayan realizado
y expresado el amor.
Una vez se haya expresado en el
quinto plano durante un tiempo, llegará un momento en el que uno se cuestionará
la esencia de la luz que envuelve todas las cosas, y por qué se ha merecido
estar ahí. Muchos no se cuestionan por qué se merecen estar en el paraíso;
simplemente lo aceptan. Pero a la Iarga se preguntarán: «¿De dónde vienen la
luz y la música?» Entonces empezarán a ver una espléndida energía de fuerza
vital que tiene una igualdad con la luz, con las flores, con los peces, con el
lago, con los álamos color canela en el otoño. Y empezarán a contemplar la
igualdad de todas las cosas. Una vez hecho esto, empezarán a ver que nada está
separado, que todas las cosas existen en un flujo de unidad. Cuando empiecen a
ver esto, cuando tomen todo el amor que han entendido y realizado a través de
expresarlo y empiecen a contemplar la unidad de todas las cosas, de todas las
entidades, entonces avanzarán hasta el sexto plano de entendimiento.
El sexto plano de cielo está por
encima de las palabras, pues éstas no pueden describir cómo tú —que aún te
consideras separado de una planta y del viento, y de quien se sienta a tu lado—
puedes ser completamente uno con cualquier cosa y al mismo tiempo independiente
de aquello con lo cual eres uno. Pero el sexto plano es la puerta al séptimo,
porque cualquier cosa que uno perciba y conozca como realidad, siempre llegará
a serlo, completamente. Así que cuando uno sólo ve a Dios como una unidad y
vive en esa esfera de unidad, llegará a convertirse en aquello que ve y con lo
cual vive. Y la superlatividad y supremacía de este llegar a ser o convertirse
es el séptimo cielo. La puerta a este cielo es el sexto plano de entendimiento,
que es ver en lo que tú te vas a convertir: puro Dios, pura razón, puro
pensamiento, pura vida, pura luz, la sustancia y la base de la totalidad de
todo lo que es.
Ahora, el séptimo: imagina una
brillantez mayor que la brillantez misma, y el núcleo creciente de esa
brillantez es de un tono tal que su color no tiene ya brillo, sino que está en
un estado de emitir brillo. En el corazón de ese brillo hay destellos de gran
maravilla. Y el mar en el que ese núcleo se mueve, se extiende y se enrolla
hacia arriba, y a medida que el núcleo se enrolla, su centro emite una revisión
de luz espectacular. Y a medida que la revisión de luz desaparece en los
perímetros de la brillantez, su núcleo continúa evolucionando, siendo.
Aquello que brota del centro
eres tú. Aquello llamado tú, que sale del corazon para añadirse a la
espectacularidad del brillo, es alguien que ha contemplado el pensamiento del
núcleo y se ha convertido en él, en una forma unica y perpetua.
Tú, que has contemplado el
núcleo y te has convertido en él, te has convertido anora en la plataforma
desde la cual toda la vida florece. Pues lo que emana de la emisión del núcleo hasta convertirse en la
brillantez, es el pensamiento. Y desde este pensamiento en el que te has
convertido con forma única y siempre continua, alimentarás, nutrirás y
extenderás la conciencia de toda la vida.
Muy pobres son mis palabras,
pues la visión debe ir más allá de los límites del espacio, el tiempo y la
medida —más allá de la limitación del habla—hasta un entendimiento emocional.
Pero yo te aseguro, maestro, que a medida que vayas evolucionando y ampliando
tu entendimiento —momento a momento, paso a paso, cada vez que de tes cuenta de
algo—, tu panorama se volverá mucho más extenso, hasta que tu emoción abarque
todo lo que existe. Entonces tú serás la felicidad misma. Ese es el séptimo
plano, ese es Dios. Es ahí donde todas las cosas, algún día, existirán.
* * *
Estudiante: Me gustaría saber por qué la
gente vuelve a este plano.
Ramtha: Hay tantas razones, maestro,
como entidades sobre este plano. Pero la mayoría de las entidades siguen
volviendo a este plano porque han vivido muchas vidas aquí y esto les es
familiar. Esto es el hogar para ellos; estas son sus raíces. Y cuando se van de
aquí, dejan atrás muchas entidades con las cuales tienen grandes lazos
emocionales que tal vez surgieron de la culpabilidad o del odio, así como del
amor. Por eso cuando dejan este plano, su dependencia de este lugar y de otras
entidades crea una atadura emocional que los arrastra otra vez aquí, vida tras
vida tras vida.
También existen aquellos
aventureros que van a muchos otros lugares para experimentar y luego traer de
vuelta su entendimiento y sus experiencias a este plano. Y hay otros que
terminan su experiencia en este plano y nunca más vuelven aquí, prosiguen con
otros lugares.
Estudiante: Tú has dicho que cuando una
persona muere va a uno de los diferentes lugares o cielos, como tú los llamas,
de acuerdo con sus actitudes, y allí decide si quiere volver aquí.
Ramtha: Eso es correcto, en verdad.
Estudiante: ¿Cómo se toma esa decisión?
¿Quién decide? ¿Decide cada individuo por sí mismo?
Ramtha: No hay nadie que se siente en lo
alto, maestro, y gobierne o dirija a ninguna otra entidad a elegir un plano o
lugar de expresión en particular, sin tener en cuenta cómo ésta se expresó en
una vida anterior.
Para contestar a tu pregunta,
déjame hablarte de una entidad que vivió sobre tu plano hace muchos años según
tu cómputo del tiempo. Cuando la entidad dejó este plano, había experimentado y
entendido el poder y el dolor, y había expresado la dulzura y ternura del amor.
Eso significa que su entendimiento correspondía al quinto plano de cielo. Por
lo tanto, cuando dejó este plano, es allí adonde fue a pasar lo que se llama
unas vacaciones, que durarían todo lo que él deseara.
Ahora, el quinto plano es un
plano donde las entidades manifiestan de inmediato, a través de sus
pensamientos —que son sus voces—, cualquier cosa que imaginen y cualquier cosa
que deseen; en un solo momento, aparece. Ellos experimentan el color, la forma
y la ilusión, y todas las cosas de la vida. Y continúan experimentando todos
sus sueños durante tanto tiempo como deseen hasta que llega la hora en que se
plantean si realmente hay algo más. Y realmente hay algo más, pues existen
todavía dos cielos por encima de ellos que no pueden ver porque no han alcanzado
esos entendimientos en sus procesos de pensamiento ni los han expresado en sus
vidas. Para experimentar estos planos ellos tienen que ver a Dios en todas las
cosas y ser como Dios es. Aunque hayan expresado el amor humildemente, aún
tienen que entender su unidad con Dios y la totalidad de la vida.
Después de un corto tiempo en el
plano del paraíso, este maestro empezó a preguntarse si habría algo más, y
pidió ayuda; y siempre hay ayuda. Y he aquí que apareció ante él una entidad
maravillosa, cuyos vestidos brillaban como seda en la luz. Y le dijo a la
entidad: «Oh, maestro, estoy intranquilo. En este paraíso lo tengo todo. Tengo
los peces del mar que siempre soñé capturar y nunca lo hice. Tengo la casa que
siempre soñé tener y nunca tuve, y tengo flores que ni siquiera necesitan un
jardinero. ¡El lugar más maravilloso! Y mira mis ropas, nunca las tuve iguales,
y ahora las tengo. Pero aún así, sigo intranquilo. Aunque tengo muchos amigos
aquí, la mujer que amo no está conmigo. Y eso no es todo lo que me perturba.
¿Dónde está Dios? Veo todas esas maravillas, tengo todas estas cosas
maravillosas, pero ¿dónde está Dios?»
La sabia entidad le dice:
«Bendito seas tú que has gozado de todas las cosas que hay, y aún así te
cuestionas si hay, quizás, algo más; tú que te preguntas dónde está el Padre
que te ha adornado tan bien.»
«Bien, eso es lo que más me
perturba. Me gustaría darle las gracias a Dios por haberme dado todas estas
cosas maravillosas. Y aunque siempre le tuve un poco de miedo a Dios, me gustaría rendirle
homenaje, si eso es aceptable.»
Y la entidad dice: «Maestro, ven
conmigo; hay un lugar adonde me gustaría llevarte.»
En un abrir y cerrar de ojos se
hallan en un estanque; sin embargo, no han viajado a ninguna parte. La sabia
entidad dice: «Maestro, siéntate a mi lado y mira el agua.»
El hombre mira el agua y, ¿qué
ve? Ve ante él su última expresión en este plano: desde que era un bebé mamando
de los pechos de su madre y ella le cambiaba sus pañales con dulzura, la
juventud de rodillas raspadas y canicas perdidas, hasta la adolescencia y la
seducción de algún participante poco dispuesto, hasta la madurez, el matrimonio
y el amor eterno, los hijos y oportunidades, los trabajos, los amigos, y las
finanzas.
Él está maravillado, pues se
está viendo a sí mismo como nunca se había visto antes. Había sido un buen
hombre en aquella vida, y creía en la existencia de Dios. Había sido un hombre
poderoso, mas nunca esclavizó a nadie con su poder. Amó a su mujer e hijos
sinceramente, y no le importaba hablar acerca de eso. De este modo, se había
hecho conocido en aquella vida por enseñar, ser un maestro y amar; y por
haberse vuelto puro y humilde en espíritu.
Mientras que su vida se va
revelando en el estanque y él la contempla, el hombre mira a la entidad y le
dice: «Lo he hecho bien.»
La entidad dice: «Sí, lo has
hecho bien, lo has hecho muy bien, en verdad. Salvo por esto: nunca buscaste
conocer quién es tu Padre, y siempre lo separaste de ti mismo y de toda la
vida.
»Tu mujer, veámosla. La mayor
parte de tu amor por ella era darle las cosas que ella más adoraba. Y en ese
aspecto, lo hiciste muy bien, excepto por esto: nunca te amaste a ti mismo lo
suficiente como para permitir que ella te amara independientemente de todas las
cosas que tú le diste. Nunca apreciaste realmente tu propia grandeza, tú, el
dador de todas estas cosas.
«Entonces, para aliviar tus
inquietudes, déjame sugerirte esto: vuelve. Es ahí donde tú te has expresado, y
es ahí donde tú has crecido. Y esta vez, tendrás la maestría de amarte a ti
mismo, de expresar el amor dentro de tu ser y ver a Dios en la belleza de todas
las cosas.
»Si decides volver, déjame
sugerir que elijas cuidadosamente quién vas a ser, de forma que el papel que
has de jugar te dé la oportunidad de convertirte en lo que tú eres, y de
entender lo que aún debes entender.
»Te dejaré solo por un momento.
Reflexiona sobre estas cosas. Toma todo el tiempo que necesites. Y
si decides volver, házmelo saber y te mostraré la mejor manera de proceder.»
El hombre está sentado allí, un
poco preocupado, y reflexiona. Tiene todo lo que nunca había tenido antes; si
vuelve, lo perderá. Pero está preocupado porque está deseoso de conocer a este
Dios que le ha bendecido con aquel paraíso. Así que llama a la entidad y le
dice: «Entidad, deseo ver a Dios, pero no estoy seguro de cómo debo hacerlo.»
Y la entidad le dice: «Todo lo
que necesitas hacer, maestro, es decidir cuándo te gustaría aparecer y ser
reconocido. Cualquier período de tiempo, cualquier lugar, será apropiado,
porque lo que vas a poner en marcha con tus deseos te proveerá de las
experiencias que necesitas, sin importar realmente cuándo o dónde tú elijas;
pero si tienes el deseo en particular de ser parte de tu familia otra vez, yo
te sugeriría —y es sólo una sugerencia— que vayas con ellos, porque con ellos
adquiriste la mayor parte de tu aprendizaje hasta este momento.»
El hombre reflexiona esto un
instante y luego dice: «Oh, entidad, tengo una pregunta más: ¿cómo reconoceré a
este Dios cuando lo vea?» Y la entidad le responde: «Cuando te conozcas a ti
mismo, lo conocerás a él.»
Esto ilumina el corazón del
hombre enormemente. Por primera vez en su existencia puede relacionarse con un
Dios que es, quizás, lo mismo que él. Así que le dice a la entidad: «Estoy
deseoso de volver y ver a Dios, y me gustaría ser parte de mi familia otra
vez.»
Y la entidad le dice: «Mira en
la charca, ¿qué ves?» El hombre mira en la charca, y he aquí que el hijo menor
que había dejado era ahora un hombre joven que cortejaba a una chica
encantadora. Se habían enamorado el uno del otro y el proceso de copulación ya
había comenzado.
Y la entidad dice: «Hay una buena probabilidad,
maestro, de volver a través
del hijo de tu hijo.»
«¿A través de mi hijo? ¿Voy a
ser el hijo de mi hijo? Yo, el padre, ¿voy a ser el hijo de mi hijo y él mi
padre?»
«Por supuesto. Cuando viviste
anteriormente, él fue tu padre y tú fuiste hijo. Así que sólo estamos
repitiendo esto otra vez.» El hombre reflexiona esto, y luego mira a la entidad
y le dice: «Pero yo amo a mi mujer, ¿cómo voy a ser el nieto de mi mujer?»
«Desde el momento en que seas un niño pequeño adorarás a tu abuela. Cuando seas
ya hombre, ella habrá dejado este plano. Así, lo que te ha ayudado a expresar
el amor de tu corazón, habrá cumplido su misión, entonces será el momento de
trazar nuevos caminos para ver a Dios en su belleza.»
El hombre piensa en todo esto y
dice: «Entidad que tanto me has ayudado, cuando llegue el momento y todo esté
listo me gustaría ser el hijo de mi hijo.»
Y la entidad le dice: «La
semilla viene pronto, cuando la veas, únete a la luz de tu hijo.»
«¿Cómo haré esto?» Y al mirar a
su alrededor, vio con sorpresa que la entidad se había ido. En cambio, está
mirando a su hijo, porque se ha convertido en parte de su luz. Aunque su hijo
no sabe que su padre está ahí, recientemente le han venido a la mente
sentimientos sobre su padre, y piensa: «Si mi padre pudiera verme ahora...»
Pero por supuesto, su padre lo está viendo. Llega el momento en que el niño
está dentro de la matriz. El hombre va a ser una parte del diseño de este niño
a través de sus pensamientos y de acuerdo con lo que él desea que sea su vida.
Puede elegir tomar posesión del cuerpo durante la concepción o esperar hasta un
año después del nacimiento para convertirse en el niño.
El hombre está muy ansioso
porque encuentra todo esto muy familiar. Así que elige convertirse en el niño
rápidamente. Por lo tanto, se lanza hacia adelante, y en un abrir y cerrar de
ojos, ha olvidado quién es. Y lo primero que reconoce es la tos en su garganta,
y alguien que le seca los ojos y lo envuelve en unas ropas tan pequeñas...
La historia que te he contado es
verídica. La entidad de gran nivel y luz no eligió la expresión de vida para
este maestro. Él simplemente lo ayudó a verla llevándolo a un lugar, a un
estanque mágico, donde su alma pudo yacer desnuda y revivir su vida, y
determinar a través de ella las experiencias que tanto necesitaba.
Incluso desde que era un bebé en
aquella vida, esta entidad ya sabía cómo amar. Era cómo ver a Dios en sí mismo,
y luego convertirse en él lo que tenía que dominar. Y eso hizo. El nombre de
aquella entidad fue Buda.
Tú siempre has elegido. Siempre
tienes el don de elegir. Nadie elige por ti. Si el hombre que vivía en el
paraíso no hubiera hecho el esfuerzo de ser más grande y de ver a Dios a través
de la belleza de este plano, aún estaría en el quinto, y tu mundo no
habría sido bendecido con su gran luz y sabiduría.
* * *
Capítulo 7
MUERTE O ASCENSIÓN
«La muerte no
es una regla necesaria en este reino. Es mucho más fácil llevarte el cuerpo
contigo, entonces no tienes que nacer de nuevo a través del canal del
nacimiento en una conciencia que, lamentablemente, no acepta tu memoria."
Ramtha
Estudiante: Recientemente me he dado cuenta
de que voy a tener un bebé, y me gustaría saber, antes que nada, por qué este
bebé eligió venir a mí, y cómo elegimos a nuestros padres.
Ramtha: ¿Cómo elige cada uno a sus
padres para tener un vehículo de expresión? Hay muchas razones, muchas
respuestas. Pero todos los que se han ido de este plano y quieren volver a este
nivel, están esperando a entidades que vayan a tener niños. Todos aquellos que
tuvieron descendencia en vidas pasadas, siempre poseen patrones genéticos de
vida —lo que tú llamas padres— a través de los cuales pueden volver.
La mayoría elegirá padres que le
son familiares, entidades que han sido sus padres o sus hijos en otras
vidas. Sin embargo, hay entidades que eligen padres que no conocen sólo
porque les proveen de un vehículo a través del cual expresarse en este plano. Para algunos, muchas
veces no hay un vehículo través del cual venir cuando quieren
regresar, y tal vez tienen que esperar cientos de años hasta que encuentran
disponible una encarnación adecuada para ellos.
Nadie es realmente el padre o la
madre de ningún otro. Todos somos hijos e hijas del principio
Madre/Padre de la vida llamado Dios. Todos aquí somos hermanos y hermanas uno
del otro. Tus hijos y tus padres son en realidad tus hermanos, y partes iguales
de la mente de Dios.
Cada entidad sabe antes de venir
aquí que no está volviendo para ser la más bella, el más rico o el más
desgraciado de los pobres. Vuelve aquí porque quiere vivir aquí y emprender el
aprendizaje emocional de este nivel, para obtener entendimientos emocionales
que quiere satisfacer dentro de su ser. Ese es el verdadero tesoro de las
experiencias de tu vida, tanto aquí como en otros planos o dimensiones, pues
eso es lo único que permanece contigo a través de la eternidad.
La entidad que te ha elegido a
ti, maestra, fue lo que llamas el padre del padre de tu padre. Va a volver a
través del linaje que él empezó hace más de un siglo. Tu deseo de engendrar
hermanos le permite su regreso, porque ahora tiene un vehículo a través del
cual poder volver. Esta entidad espera «en fila», por decirlo de alguna manera,
el fruto que vas a traer. Hay muchas entidades en esta audiencia que tienen
entidades a su alrededor, en su campo luminoso, que están ahí «esperando en la
fila» a que ocurra la concepción.
Estudiante: ¿Quiere decir eso que, si es el
padre del padre de mi padre, es un muchacho?
Ramtha: Efectivamente. ¿Te parece bien?
Estudiante: Oh, sí ¡Muchísimo! Ramtha, tengo
otra pregunta. ¿Siempre tenemos que atravesar el canal del nacimiento para
volver aquí?
Ramtha: Para contestar tu pregunta,
maestra, deseo que entiendas que este es el plano de la percepción
tridimensional. Es el plano donde el pensamiento es visible en la forma
tridimensional llamada materia. Este plano es la densidad de la materia porque
el pensamiento se ha extendido hasta una frecuencia vibratoria llamada luz, que
luego se ha reducido para convertirse en electrum, del electrum pasar a materia
sólida y de la materia sólida convertirse en la solidez de este plano. Por lo
tanto, la materia de este plano es luz cuya frecuencia vibratoria se ha reducido
hasta tomar su forma más densa.
Para que todas las cosas tengan
aquí la misma densidad tienen que vibrar en la misma frecuencia. Por lo tanto,
tu cuerpo está vibrando en la misma frecuencia que la silla en que te sientas.
Este nivel existe para ti porque los sentidos de tu cuerpo han sido diseñados
para percibir las frecuencias de luz más lentas, llamadas materia.
Como tú eres, en esencia, una
energía de luz cuya frecuencia vibratoria es mayor que la densidad de la
materia, si no poseyeras un cuerpo material, pasarías a través de la materia de
este plano. Por eso el cuerpo es lo que te permite, a través de su densidad y
sus órganos sensoriales, percibir, experimentar, e interactuar con la materia
de este plano.
Por lo tanto, si deseas ser
parte de esta frecuencia, debes habitar y formar parte de un cuerpo
manifestado. Una manera de poseer un cuerpo es nacer a través del canal del
nacimiento. La única otra manera de tener un cuerpo para experimentar este
plano es: nacer a través del canal del nacimiento, conservar totalmente la
integridad del Yo, y activar la totalidad del órgano llamado cerebro. Una vez
que has abierto plenamente la capacidad de tu cerebro, puedes, voluntariamente,
ordenar al cuerpo que aumente su frecuencia vibratoria hasta pasar del nivel de
la materia al nivel de la luz. Esto se llama «ascensión».
La ascensión es simplemente la
manera de llevar la totalidad de tu ser a otra dimensión de tu conciencia
aceptada. La muerte es ciertamente una manera de llegar ahí, pero eso significa
permitir que la estructura del cuerpo envejezca, se desmorone, y deje de ser.
Entonces ya no tienes tu cuerpo. La ascensión es llevarte el cuerpo contigo.
Todos aquellos que han ascendido
en este plano, conquistaron lo máximo, que es la muerte. Ellos aprendieron a elevar,
mediante el poder de su pensamiento, la frecuencia vibratoria de las
estructuras moleculares de su cuerpo, hasta el punto en que pudieron llevárselo
con ellos hasta la existencia de la luz, pasando así por encima de la muerte
para siempre.
Estudiante: No estoy segura de entender de
qué forma la ascensión te capacita para volver a este plano.
Ramtha: Verás, maestra: cuando llevas tu
cuerpo contigo, puedes aumentar o disminuir su frecuencia a cualquier nivel que
elijas. Así, si eliges volver a esta frecuencia, nunca más tienes que buscar otro cuerpo, con otro ego, para
experimentar otra vida, con otra familia, en otro lugar. No es necesario nacer
otra vez en este plano de pensamiento limitado, sólo para experimentar la
programación de la conciencia social y tener que luchar por la expresión del Yo
para recobrar tu saber interior. No necesitas aprender de nuevo que el cuerpo puede restablecer su
forma de luz pura, aquella de la cual procede. No tienes que aprender otra vez
que esto es simplemente una ilusión y un juego.
Cuando domines la ascensión,
conservarás tu cuerpo para siempre, y podrás ir y venir cuando quieras con tu
propio cuerpo. Entonces, en cualquier momento que desees ser parte de este
plano otra vez, todo lo que tienes que hacer es bajar la vibración del cuerpo
hasta que vibre en la misma frecuencia que este plano, y aquí estás.
Todos los que están aquí son
capaces de ascender, porque aquello que se esconde detrás de la ilusión de la
carne es el creador de todos los universos; y tú, por decisión propia y a
través del pensamiento ilimitado, puedes hacer que ocurra esta manifestación.
Cuando aprendes a dominar el juicio en contra de tus propios pensamientos y te
permites recibir todo el pensamiento, tienes el poder y la capacidad de
convertirte en cualquier ideal que imagines. Entonces puedes hacer o
convertirte en cualquier cosa con el pensamiento. puedes tomar tu pensamiento,
concentrarlo en el cuerpo, y ordenarle a éste que vibre más rápido. El cuerpo,
entonces, se elevará hasta el ideal que el pensamiento está manteniendo
firmemente. La totalidad del cuerpo empezará a vibrar a una velocidad mucho
mayor. Mientras hace esto, la temperatura del cuerpo aumentará y el cuerpo
empezará a brillar. Al continuar vibrando más rápidamente, la materia del cuerpo
pasará a luz pura, y de ahí a pensamiento puro. Entonces, aquello que era
visible deja de ser visto.
Estudiante: Parece que la ascensión es una
cosa difícil de alcanzar, pues no se habla mucho de gente que haya ascendido.
Ramtha: Al contrario, maestra, la
ascensión es muy fácil de alcanzar. En verdad, es mucho más simple que morir.
Lo que es difícil de conseguir es superar el juicio en contra de tus propios
pensamientos. Lo que es realmente difícil de conseguir es superar la ilusión
del tiempo para permitirte a ti mismo la paciencia de hacerlo. Pero una vez lo
consigues, la ascensión es simplemente un pensamiento más. Entonces has
conservado tu cuerpo para el resto de los tiempos, y puedes ser un viajero en
cualquier plano y en cualquier momento que lo desees.
Estudiante: ¿Y nunca experimentas la muerte?
Ramtha: Nunca. ¿Cómo podrías cuando
estás por encima de ella? Sabes, la muerte es una gran ilusión. La muerte es
una realidad aceptada en este plano, la cual todos piensan que debe existir,
por eso, se ha convertido en una realidad. Entidad, la única realidad es la
vida, todo lo demás es una ilusión. Las ilusiones son pensamientos, que a su
vez son juegos que se convierte en realidades.
La muerte no es una regla
necesaria en este reino. Es mucho más fácil llevarte el cuerpo contigo,
entonces no tienes que nacer de nuevo a través del canal del nacimiento en una
conciencia que, lamentablemente, no acepta tu memoria.
Estudiante: Entonces, ¿no tenemos que morir?
Ramtha: Nadie tiene que morir. Tú
morirás sólo si crees que lo harás. Pero el cuerpo no necesita morir. Los
dioses que lo diseñaron no lo hicieron para que durara sólo un breve instante
en el tiempo. Diseñaron el cuerpo para que viviera de sus glándulas, no de sus
órganos; y a través del flujo de hormonas de sus glándulas, el cuerpo fue
diseñado para vivir cientos de miles de años y nunca envejecer. Así fue como se
programó en sus estructuras celulares. Hasta hace poco tiempo en vuestra
historia, las entidades vivían durante miles de años.
La muerte es sólo el fin del
cuerpo, no de la personalidad-yo. Pero es a través de las actitudes de la
personalidad-yo que la fuerza vital del cuerpo se degrada, y el cuerpo provoca
lo que se llama muerte.
Tu cuerpo responde sólo a lo que
se le dice que haga. Tu alma, que está junto a tu corazón, gobierna la
totalidad del cuerpo a través de su estructura emocional. El alma es lo que
hace que las hormonas se repartan por todo el cuerpo para mantener la vida en
él. El alma no hace esto por sí misma, sino bajo la dirección de tus actitudes
y tus procesos de pensamiento. A causa de tus actitudes aquí, las hormonas
dejan de crearse en el cuerpo después de la pubertad. Cuando éstas dejan de ser
creadas, la hormona de la muerte se activa en el cuerpo y éste, en su
totalidad, comienza a descomponerse, a envejecer y a morir. La hormona de la
muerte se activa en el cuerpo porque tú vives bajo el sentimiento de
culpabilidad y el juicio de ti mismo, y el miedo a la muerte. Y para ti, la
belleza se basa totalmente en la apariencia de la juventud, no en el carácter
del ser de alguien. Anticipas tu muerte al pagar la póliza de seguros de tu
propio entierro. Pagas otra póliza para proteger tus tesoros si enfermas. Estás
haciendo todo lo posible para acelerar la enfermedad y la muerte de tu cuerpo
porque la esperas totalmente.
El cuerpo es sólo un sirviente, un
instrumento del pensamiento colectivo. Es una creación magnífica, el
instrumento más refinado que existe. Pero no fue creado para tener una mente
por sí mismo. Fue creado específicamente para ser un sirviente, y vivirá sólo el tiempo
que tú le permitas vivir. Si tú aceptas los pensamientos de
envejecimiento, esperando que el cuerpo se deteriore y muera, o te niegas a
ti mismo amor, felicidad y alegría, tu cuerpo gradualmente descenderá hasta la
corrupción de la muerte.
Sabes, maestra, en este preciso
momento tú puedes parar el tiempo por completo y vivir en la eternidad de este
ahora, si así lo eliges. Porque, ¿no es el tiempo una ilusión? ¿Quién lo ha
visto? Existe aquí una gran hipocresía, te niegas a creer en lo invisible pero
adoras totalmente al tiempo y estás esclavizado por él.
Tú tienes el poder exactamente
dentro de ti, exactamente donde estás, de retroceder la edad de tu cuerpo hasta
la juventud y seguir viviendo más y más y más. ¿Cómo? Simplemente a través de
tu actitud. Si no quieres que tu cuerpo envejezca y muera, cambia tu actitud.
Deja que tu actitud diga que el cuerpo vivirá para siempre y así será. Suprime
todas las cosas en tu vida que han reconocido el final de ella, y así ésta
nunca tendrá fin. Nunca incluyas la palabra «viejo» en tu entendimiento del
vocabulario; incluye «para siempre» en tu entendimiento. Cesa la celebración de
tus cumpleaños, porque eso aún le da más credibilidad al proceso de
envejecimiento. Si te complace reconocer tu nacimiento, hazlo, pero retrocede
la cuenta de tus años y vuélvete más joven. Si no estás esperando tu muerte,
nunca la conocerás.
Vive siempre en el presente.
Nunca aceptes otro futuro más que este ahora. Tu ahora será la eternidad si tú
se lo permites ser. Nunca contemples cuánto tiempo vas a vivir, pues vivirás
para siempre. Contempla la eternidad de tu cuerpo, y en eso se convertirá. Así
de simple es.
Ámate a ti misma, maestra.
Bendice tu cuerpo. Háblale a tu alma, que es el señor de tu ser, y ordénale que
produzca las enzimas de la juventud, y eso hará. Sabe que el cuerpo puede vivir
para siempre. ¿Y cómo vive para siempre? Diciéndoselo.
La inmortalidad se alcanza sólo
cuando uno acaba con el concepto de la mortalidad. Esta parodia llamada muerte
podría ser eliminada por la totalidad de la humanidad si ellos vivieran no en
el pasado o en el futuro, sino en la continuidad de este ahora y si la actitud
de vivir fuera más grande que la perspectiva de morir. Esto será
eliminado en los años venideros, pues el tiempo dejará de existir y este
entendimiento se habrá convertido en una realidad viva dentro de cada uno sobre
vuestro plano. Entonces la muerte se habrá convertido en algo sin sentido.
Estudiante: Tengo otra pregunta sobre la ascensión.
¿Fue ascender lo que hizo Jesús cuando resucitó su cuerpo y luego reapareció?
Ramtha: Así es, en verdad, como lo hizo
Yeshua Ben Joseph. Eso es lo que yo hice. Es lo que hizo Buda. Es lo que
Osiris, Omeka, Yukad y Rackabia hicieron. Y ha habido muchos miles más de los
que tú ni siquiera has oído hablar.
Estudiante: ¿Es la ascensión algo que tú
puedas prever que muchos de nosotros alcancemos en esta vida?
Ramtha: Muy pocos ascenderán en esta
vida, pues pocos se darán cuenta y apreciarán verdaderamente lo que se ha
enseñado aquí. Muchos morirán porque reconocen la vejez y el deterioro, y se
preocupan por la espléndida máquina que los lleva sólo hasta el punto en que se
vea bonita. Por lo tanto, ellos envejecerán, y el cuerpo caerá en la
corrupción. Entonces, el espíritu y el alma serán liberados de su unión con el
cuerpo. De todos modos, para poder volver a este plano de densidad de la
materia, necesitarán un vehículo a través del cual expresar; de este modo
funciona el renacimiento de los maestros.
La mayoría aquí morirá. Pero eso
no significa que eso sea todo para ellos. Simplemente significa que la máscara
del cuerpo se separa, y deberán tomar otra. Pero si realmente eligen volver
aquí, volverán a una conciencia que les facilitará la ascensión, pues ésta
pronto será una realidad comprendida y aceptada.
Estudiante: ¿Hay alguna cosa que pueda hacer
o darle a mi cuerpo que ayude a mi bebé?
Ramtha: La única cosa que necesitas
hacer con respecto a tu cuerpo, maestra, es no preocuparte del aspecto que
tenga. Sabe que es hermoso a todas horas y tu bebé sentirá lo mismo cuando
salga. No importa cuánto hayas engordado, él será un alma feliz. ¿Has
aprendido?
Estudiante: Mucho, gracias.
Ramtha: Y maestra, cuando críes a tu
hermano, nunca le digas que la vida será más dulce cuando crezca. Hacerle eso a
otra entidad es algo muy limitado. Crea el entendimiento de que cada momento de
su vida es importante. Permite a tu niño crecer despacio, y déjale
ser un niño tanto tiempo como él lo desee. Entonces serás una maravillosa
bendición para uno de tus amados hermanos, y podrás compartir su alegría de
estar en este plano. Que asi sea.
Capítulo 8
CREACIÓN
Y EVOLUCIÓN
«Dios, el
Padre, es el pensamiento compulsivo y contemplativo llamado vida, una
continuidad que nunca puede detenerse, así como tampoco vuestros pensamientos
pueden hacerlo. Para que el pensamiento, o la vida, sea una expansión siempre
continua hasta el infinito, debe tener una razón para continuar. La razón sois
vosotros. Cada uno de vosotros se convirtió en una parte de la mente de Dios,
para que a través de vosotros, la vida pudiera continuar extendiéndose hasta el
infinito, el cual, de hecho, no tiene medida en el tiempo, porque el infinito
existe en este momento, es la continuidad y eternidad del ahora."
Ramtha
¿Quién puso las luces en los
cielos? ¿Quién diseñó el encanto de las flores y la magnificencia de los
árboles? ¿Y quién creó el enigma y la maravilla llamada hombre? No fue Dios, la
totalidad de la vida. Fuisteis vosotros, los dioses, los maravillosos hijos de
un Padre amante de todo, quienes crearon todo lo que existe. Todo. El Padre es
la sustancia, la masa de pensamiento de la cual vienen todas las cosas. Pero
vosotros, que poseéis la capacidad de pensar y la capacidad de sentir, y la
divina esencia del libre albedrío, sois los
supremos creadores en la vida.
Dios
es, en verdad, la
totalidad del pensamiento, la fuente de todo lo que existe. Pero sois vosotros quienes
habéis tomado del pensamiento que el Padre es, y habéis creado todo el esplendor y el
encanto de la forma creada. A través de vuestro poder creativo y vuestra soberanía
de dioses, tenéis la capacidad de aceptar, mantener, y contemplar
el pensamiento; y a través de esa inteligencia habéis formado cada cosa que
existe.
Imagina por un momento alguna
fantasía, una fantasía que sea excitante, emocionante, volátil para tu ser.
Ahora siente toda la emoción de esa fantasía. Es así como vuestro universo fue
creado, así fue creado el hombre, y así es como se crea cada cosa.
Mis amados maestros, vosotros
sois, en verdad, los creadores de toda la vida. Vosotros sois quienes
fabricaron las espectaculares estrellas que veis en vuestros cielos. Vosotros
sois quienes crearon las realidades de color, diseño, textura y olor. Vosotros
sois, en verdad, las magníficas criaturas de un Padre magnífico que es
verdaderamente todo lo que existe. No sois los bastardos del universo, sois sus
creadores. Sois la suprema inteligencia de Dios expresándose en vuestra propia
creación llamada hombre; y toda la vida está ahí, esperando vuestra presencia,
vuestro pensamiento, vuestro sentimiento.
Vosotros, mis amados hermanos,
sois criaturas eminentes de proporciones divinas, que guardan latente dentro de
sus seres la inteligencia y el poder de crear todas las cosas... y ni siquiera
lo sabéis. Sois más que criaturas de carne; sois entidades extraordinarias
expresándose a través de la forma, para así continuar con las capacidades
creativas que existen dentro de vosotros.
Sin vuestros procesos creativos
de pensamiento, vuestra soberbia inteligencia, y la profunda emoción dentro de
vuestras almas —sin todo lo invisible que existe en vosotros— no seríais nada.
Y sin vuestras capacidades creativas la vida tampoco sería nada, porque el
pensamiento no podría propagarse para convertirse en los valores de vida o en
la eternidad que aún tiene que ser vivida.
Sin vuestros valores creativos,
nada sería reconocido por lo que es. ¿Cual sería el sentido de la vida y la
belleza de una flor si no hubiera nadie que apreciara su encanto? No tendría significado
sin vosotros.
Sin vosotros, este lugar vuestro
sería sólo un planeta sin forma revolcándose en los espermas de la creatividad.
Sin vosotros, nunca habrían existido las estaciones ni brotado las flores. Y el
sol nunca hubiera salido, ni soplado los vientos; pues vosotros creasteis este
reino de acuerdo con vuestros propios designios y propósitos, y todas las cosas
nacieron gustosamente para glorificar al Dios que yace dentro de todos
vosotros.
¿Quién diseñó este magnífico
lugar para que habitarais, sino vosotros?
¿No sois acaso las criaturas de
suprema inteligencia? Realmente lo sois. Vosotros no evolucionasteis hasta ese
punto, siempre lo habéis sido.
Ahora, yo estoy aquí para
enseñaros a convertiros en seres ilimitados, pero primero os voy a enseñar lo
preciosos que sois y lo mucho que valéis. Para saber que sois seres divinos,
para entender la suprema inteligencia y el impresionante poder que poseéis, es
importante que entendáis cuál es vuestra herencia. Es importante que entendáis
cómo os convertisteis al principio, en chispas de luz de increíble poder, y
cómo habéis evolucionado hasta convertiros en el enigma llamado hombre. Así
pues, empezaré a explicar.
En vuestro Libro de los Libros
dice: «En el principio fue el Verbo y todo estaba en el Verbo». ¡De lo más
inexacto! La palabra no era nada sin el pensamiento, pues el pensamiento es la
base y el creador de todo lo que es.
En el principio, —en lo que tú
llamarías el principio— sólo existía la infinitud del pensamiento; ahora, a la
infinitud del pensamiento yo la llamaré Dios, el Padre. Lo que tú llamas Dios
es, en un entendimiento más ilimitado, el pensamiento, la causa principal y el
fundamento de toda la vida. Todo lo que es, siempre ha sido y siempre será, se
deriva del pensamiento, la inteligencia que es la mente de Dios.
Por lo tanto, en el principio
existía el espacio infinito del pensamiento. Y Dios siempre habría permanecido
como pensamiento sin forma si no se hubiera contemplado a sí mismo, si no
hubiera volcado y replegado hacia dentro, hacia sí mismo, el pensamiento que él
era. Cuando el Padre contempló el pensamiento que él era, se extendió en una
forma única de sí mismo, porque cada vez que se contempla un pensamiento, la
acción del razonamiento puro expande el pensamiento; éste se convierte en algo
más, se magnifica. De esta manera, el Padre, que nunca antes había extendido su
ser, se contempló a sí mismo hasta convertirse en una mayor grandeza.
¿Qué produjo en el Padre el
deseo de comprenderse a sí mismo y ampliar su existencia? El amor. La pura
esencia, el puro propósito del pensamiento contemplativo, es el amor. Fue el
amor de Dios por sí mismo lo que
le dio el deseo de contemplarse
y convertirse en una forma única y extendida de sí mismo.
A raiz de aquel movimiento del
amor nacisteis todos vosotros. Porque cuando Dios se abrazó a sí mismo y se amó
hasta una mayor grandeza, todos vosotros os convertisteis en aquello en lo que
Dios se había extendido. Cada uno de vosotros se convirtió, en aquel mismo momento
maravilloso, en una parte ilustre del primer pensamiento contemplado y
extendido.
Siendo la primera unidad
engendrada por Dios Padre, cada uno de vosotros se convirtió en un dios de
Dios, en un hijo del Padre, y en una parte de la divina inteligencia, la mente
de Dios. Vosotros, los dioses, sois la única creación que viene directamente de
Dios. Sois la única creación que siempre será un duplicado exacto de lo que el
Padre es, porque sois el Padre en una forma ampliada de sí mismo. Todo lo que
el Padre es, él lo es infinitamente en el conjunto de sus amados hijos.
Dios, el Padre, es el
pensamiento compulsivo y contemplativo llamado vida, una continuidad que nunca
puede detenerse, así como tampoco vuestros pensamientos pueden hacerlo. Para
que el pensamiento, o la vida, sea una expansión siempre continua hasta el
infinito, debe tener una razón para continuar. La razón sois vosotros. Cada uno
de vosotros se convirtió en una parte de la mente de Dios, para que a través de
vosotros, la vida pudiera continuar extendiéndose hasta el infinito, el cual,
de hecho, no tiene medida en el tiempo, porque el infinito existe en este
momento, es la continuidad y eternidad del ahora.
Con el propósito de avanzar, el
Padre os dio a cada uno de vosotros la única cosa que siempre existió y siempre
existirá: la totalidad del pensamiento, o sea, la totalidad de Dios. A cada uno
de vosotros os fue dado, por el Padre y para el Padre, todo lo que vosotros
sois: una inteligencia divina y una voluntad creativa y soberana. A través de
esa inteligencia y de la voluntad libre, se os dio el poder de tomar el
pensamiento que el Padre es y extender lo que sois de acuerdo con vuestros
propios procesos de pensamiento contemplativo.
Dios, la mente divina, se
extiende continuamente y aumenta a través de cada uno de vosotros. El Padre se
convierte instantáneamente en todo aquello en lo que vosotros os convertís al
extenderos. Y todo aquello que el Padre llegue a ser—a través de la expansión
de todos sus amados hijos— en eso os convertiréis al momento, porque cada hijo
es el receptor de todo lo que el Padre es. Así, a través de vuestros propios
pensamientos contemplativos siempre podéis ser lo que Dios es: un reino
continuo, expansivo, extraordinariamente maravilloso.
En vuestro comienzo, cuando el
pensamiento se contempló a sí mismo, se extendió en el principio de
pensamiento llamado luz. La luz fue lo primero que se creó, porque siempre que
el pensamiento se contempla y se expande, baja a una frecuencia vibratoria que
emite luz. La luz es, por lo tanto, la primera forma a la que desciende el
pensamiento contemplado y expandido.
Vuestra herencia original se
remonta al nacimiento de la luz; pues cada partícula de luz nacida del primer
pensamiento contemplado, se convirtió en un individuo, un dios, un hijo. Así,
en el momento de la creación, todos os convertisteis en lo que se llama seres
de luz.
Todos fueron creados como seres
en ese mismo momento. Todas las entidades que han existido o existirán, fueron
creadas del pensamiento hasta convertirse en luz cuando Dios se contempló a sí
mismo. La luz, que emanaba del espacio de pensamiento, se convirtió en parte
adyacente de la mente de Dios, el flujo de todo pensamiento o «río de
pensamiento».
La luz en la que os
convertisteis cada uno era y es la inteligencia que vosotros sois; es Dios en
su forma extendida de luz. Esa luz divina, que es vuestro cuerpo original y
permanente, es el espíritu de vuestro ser, o lo que yo llamo el Dios de vuestro
ser, porque vuestro espíritu es Dios, la mente de Dios en forma individual.
Hasta este día aún poseéis vuestro espíritu original, el Dios-yo original, el
cuerpo de luz original en el que os convertisteis en toda vuestra gloria cuando
el pensamiento, vuestro amado Padre, se contempló y extendió hasta convertirse
en la luz.
Ahora, en vuestros comienzos,
cuando el pensamiento, o Dios, pasó a través del espíritu de vuestro ser, se
creó una emoción, pero era efímera. Así que vuestra alma se creó a través de
vuestra fuerza creativa, para absorber el río de amor que salía de Dios el
Padre. Se creó con el propósito de capturar el flujo continuo del río de
pensamiento y llevarlo a un estado de quietud -lo que se llama memoria— en
forma de emoción.
Tu alma, que vive dentro de tu
espíritu, es lo que te permite ser un principio creativo. Porque para crear
debes poseer la capacidad de retener la imagen del pensamiento clara y firme en
la memoria. De esta manera, puedes templar el pensamiento y expandirlo hasta
formar los valores creativos que llamas realidad.
Por ejemplo, para crear una flor
nueva y única, tiene que emerger el pensamiento de una flor. El pensamiento de
la flor se toma del flujo de pensamiento siempre continuo, que es uno con el
espíritu o la luz de tu ser. El pensamiento, entonces, se mantiene claramente
en el alma como una imagen, en forma de emoción. A través del deseo, puedes
recobrar ahora la imagen del pensamiento «flor», contemplarla y extenderla en
cualquier forma única, color, o tamaño que desees. Ahora puedes de manera
única, crear una flor, la que tú quieras y en el momento en que tú lo desees.
Manteniendo el pensamiento perfectamente inmóvil en la memoria, puedes dibujar
su retrato perfectamente.
Sin tu alma, no podrías extender
al Padre hasta la forma creada, pues no podrías mantener el pensamiento inmóvil
para contemplarlo y extenderlo hasta la creación.
Ahora, lo que tú llamas creación
es realmente el valor de la vida que siempre ha existido. La creación no tiene
un principio y, ciertamente, no tiene fin. Y los creadores a partir de la
sustancia del pensamiento sois todos vosotros, las entidades de luz, los
dioses. Todas las cosas han sido creadas por los hijos a partir del pensamiento
que el Padre es. Y todo cuanto los hijos crean, se convierte en el yo extendido
del Padre.
Todo lo que ves a tu alrededor
se llama materia. El Padre es la materia, porque todas las cosas son Dios. Pero
los creadores y diseñadores de la materia son los maestros artesanos que todos
vosotros sois, los dioses que sois; pues tuvisteis, desde un principio, el
propósito inteligente de crear en materia cualquier ideal que pudierais
visualizar a través del pensamiento.
Todas las cosas nacen del
pensamiento, todas. Cada objeto material tuvo como punto de partida un
pensamiento que fue abrazado en emoción para formar un ideal de creación. Antes
de que algo fuese creado, el alma primero visualizó ese pensamiento como un
ideal. Todo lo material fue creado y formado por los dioses mediante un ideal
de pensamiento visualizado, utilizando la materia que es el Padre.
Ahora, toda la materia está rodeada
de luz. Vuestros científicos empiezan a sospechar —y han acertado en su
suposición— que si se toma la luz y se disminuye o reduce su frecuencia
vibratoria, se convierte en materia bruta. ¿Y de dónde vino la luz? Del
pensamiento, de Dios.
Siempre que contemplas el
pensamiento y lo abrazas emocionalmente. éste se extiende hasta la frecuencia
vibratoria de la luz. Si reduces el movimiento de las partículas de la luz y lo
condensas, creas el electrum, un campo electromagnético que contiene polos
positivo y negativo, lo que tú llamas electricidad. Si reduces y
condensas el pensamiento más aún, más allá de campos electromagnéticos, el
electrum se coagula en materia bruta. La materia bruta se
agrupa entonces en la estructura molecular y celular llamada forma. Y la forma se mantiene
unida debido al pensamiento que el alma visualizó como ideal de creación.
Todas las cosas se crean tomando
lo que no tiene velocidad —el pensamiento— y extendiéndolo hasta aquello que sí
la tiene —la luz— y luego reduciendo la velocidad de la luz hasta que creas
esto y aquello y todo lo que hay a tu alrededor.
Amados maestros, sois vosotros
quienes habéis creado, a través de vuestros propios procesos de pensamiento, la
belleza y el esplendor de todo lo que existe. Sois vosotros quienes habéis
creado todas las cosas —desde el pensamiento hasta la luz, el electrum, la
materia y la forma— simplemente pensándolas y sintiéndolas hasta darles vida.
Pues vosotros, que erais pensamiento reducido a luz, contemplasteis esa luz en
la que os habías convertido, y la amasteis; al hacer esto, redujisteis la luz
otro escalón para crear el electrum. Al contemplar el electrum en el que Dios
se había convertido a través de vuestros procesos de pensamiento, lo
redujisteis nuevamente hasta la materia bruta, o «pensamiento coagulado», la
forma más baja de pensamiento y a la vez otra dimensión del Padre en sí mismo.
Por lo tanto, vuestro primer
movimiento fue el reconocimiento de lo que se llama «la ciencia del pensamiento
transformado en materia». Y esta ciencia nunca se os enseñó; fue simplemente
entendida, porque era un proceso de vida en el cual estabais envueltos. Fue a
partir de esta ciencia, de este entendimiento, que empezaron las formas
creadas.
En el principio de las formas
creadas, los dioses se contemplaron a sí mismos —las luces que eran— y crearon
el ideal de luz en materia al crear lo que se llama soles. Y había trillones de
billones de ellos. Innumerables. Todos los soles fueron creados gracias al
enfoque o la fusión de materia gaseosa que resultaba de la reducción del
electrum. Y a partir de los grandes soles —las chispas centrales de la vida—
fueron creadas y lanzadas a sus órbitas las esferas rotativas llamadas
planetas. Y sobre las esferas, los dioses crearon diseños; y os llevó eones
aprender a diseñar.
¿Quién
creó este universo y todos
los universos que rodean un ciclo solar incluso mayor? Vosotros lo hicisteis, en
verdad. Vosotros los diseñasteis simplemente. Cada cosa que creasteis, a través
del pensamiento contemplado, aumentó vuestra experiencia, permitiendo que los sentimientos —el
tesoro más auténtico del pensamiento— se originaran en vuestra alma. Y fue a
través de los sentimientos como se creó el plano de la materia.
Vuestra divinidad yace en que
vosotros sois, de hecho, las primeras chispas de luz. Y en que vosotros, los
creadores, habéis creado desde el Padre con vuestra voluntad soberana todo lo
que existe. ¡Todo! Dios no creó los universos: él es los universos. Vosotros
los creasteis a partir de vuestros procesos de pensamiento sintiéndolos en
vuestras almas.
La
mayoría de vosotros estaba
entre los dioses que vinieron a este lugar vuestro llamado Tierra hace muchos
eones, y aquí creasteis toda la vida y la hicisteis evolucionar.
Durante millones de años, tal como vosotros conocéis el tiempo, tomasteis del
pensamiento que el Padre es y, con vuestra suprema inteligencia y poder
creativo, diseñasteis vuestros ideales de creación.
Vosotros, las entidades de luz,
formulasteis aquí organismos vivos a partir de la bacteria que se formó por la
reacción de la materia gaseosa con el agua. Ese fue el barro con el cual
creasteis los diferentes valores de vida. Y al principio, vuestras creaciones
eran meramente materia agrupada expresándose como «un montón de algo». Vuestra
creatividad era muy simple, porque apenas empezabais a entender la realidad de
la materia y cómo crear a partir de ella. Pero tras eones de tiempo, creasteis
las plantas y los animales, y cada criatura viviente sobre este plano.
Las criaturas fueron concebidas
por vosotros como una expresión de vuestra emoción creativa, como una expresión
de vida creativa; formas de vida que poseían movilidad y podían expresarse por
sí mismas. La flor fue creada por un grupo de vosotros. Se introdujo el color.
Se añadió el aroma. Y más tarde surgieron varios aspectos de la flor en
diferentes diseños.
Debéis entender que vosotros no
trabajasteis para crear estas cosas, pues como seres de luz no teníais un
cuerpo con el que trabajar. Cualquier cosa que deseabais crear, simplemente os
convertíais en ella. Para dar sustancia a la materia, para darle personalidad,
para darle inteligencia y diseño, os convertíais en una parte de cada cosa que
creabais. Una vez que cada creación se convertía en parte viviente de la
inteligencia de su creador, os separabais de vuestras creaciones, siempre en
busca de creaciones mayores.
Ninguna de las cosas que
creasteis aquí seria tan hermosa y sublimé tendría un significado con
propósito, si no tuviera dentro de sí el «aliento vida» de su creador. Vosotros
sois quienes infundieron en vuestras creaciones la inteligencia, o patrones de
memoria genética llamados instinto. Es lo que dio a vuestras creaciones un
propósito de ser y los medios —-a través de procesos de reproducción y del
intercambio de genes— para que evolucionaran nuevas especies. Con todo, las
nuevas especies aún llevarían dentro la inteligencia del instinto, el aliento
de vida de los grandes dioses creativos que pusieron en marcha los patrones de
la evolución. Por eso todas las cosas vivientes tienen dentro de sí la divina
esencia que es la chispa de vida, que viene de vosotros, los dioses, sus
creadores.
No fue hasta que una cadena de
alimentación hubo sido claramente establecida, que los dioses decidieron crear
un vehículo de materia a través del cual pudieran experimentar sus creaciones y
continuar expresando su creatividad, pero como ellos mismos más que como sus
creaciones. Y por esto, crearon la encarnación llamada hombre.
Ahora, el pensamiento es una
frecuencia penetrante, una esencia que pasa a través de la materia. Por eso los
dioses, que eran pensamiento en forma de luz, podían convertirse en la flor y
sin embargo nunca olerla, nunca conocer su esencia. Ellos eran como la brisa
que soplaba entre los árboles, pero nunca podían sentir o abrazar al árbol.
Ellos podían pasar a través de la piedra, pero no podían sentirla porque el
pensamiento no es afectado por la materia que la piedra es, pues le falta
sensibilidad para sentir la esencia de una vibración más baja.
Para que los dioses pudieran
oler la flor, sostenerla, adornarse con ella, para que pudieran conocer su
belleza y experimentar su viveza, tenían que crear un vehículo de materia que
vibrara a la misma velocidad que la flor. De este modo, la encarnación llamada
hombre, se creó después de que se hubieran creado todas las demás cosas, para
que los dioses pudieran sentir y experimentar sus propias creaciones, y
expresar su capacidad creativa a través de a materia bruta, o lo que llamáis
«masa solidificada», el pensamiento llevado a su forma más baja.
El hombre fue creado según un
ideal de pensamiento, para ser un vehículo que los dioses pudieran conducir
desde adentro. Era el cuerpo perfecto un dios, pues podía contener el alma y
estar envuelto por el espíritu del dios. A través de un cuerpo, los dioses
podían tocar la flor y oler su esencia; y la experiencia de aquello sería
grabada para siempre en sus almas como sentimientos, el tesoro de sus acciones.
Ahora podían mirar realmente un árbol y contemplarlo, saborear su olor y tocar
su belleza. Ahora los dioses podían verse tocarse, abrazarse y hablarse el uno
al otro. Ahora podían alimentarse y observarse y ser completamente volátiles el
uno para el otro. Y ahora los dioses, como hombres, tenían una aventura en
materia totalmente nueva con la que jugar, para adquirir la esencia invisible
llamada sentimientos.
De esta manera, los dioses,
seres de luz sin densidad material, crearon una densidad apropiada para su
ideal. A través de la masa del cuerpo ellos podían expresarse en una nueva
realidad: pensamiento manifestado en la forma llamada materia. Con eso se
convirtieron en Dios, pensamiento divino manifestado en la inteligencia de la
masa celular llamada humanidad. Y así se convirtieron en Dios-hombre,
hombre-Dios: Dios expresándose en la maravilla de la forma humana; hombre
expresando al Dios dentro de sí mismo para continuar la expansión de su Padre
hacia la eternidad.
Los primeros hombres surgieron
después de muchos experimentos hechos por un grupo de dioses. Al principio,
sólo fueron creados del género masculino, y ni siquiera tenían genitales. Los
genitales estaban en su interior, de manera que pudieran reproducirse por sí
mismos a través del proceso llamado clonación. Por esto, todos los cuerpos
masculinos se parecían mucho al principio de su creación. Y eran criaturas
bastante humildes, que te parecerían muy grotescas hoy en día. Pero para los
dioses, en aquellos tiempos, eran muy hermosas. Por desgracia, no eran muy
sigilosas y continuamente eran devoradas por los animales de los alrededores.
Así, los dioses las probaron y modificaron durante mucho tiempo hasta que
fueron merecedoras de posesión completa. Una vez que el cuerpo hubo sido
perfeccionado, muchos de los dioses, con gran júbilo, tomaron posesión de los
cuerpos para emprender una nueva aventura en la exploración de la vida.
Los cuerpos que habitaban los
dioses fueron diseñados para albergar una estructura de fuerza que capacitara a
los seres de luz para mejorar continuamente sus cuerpos, de modo que éstos
pudieran vivir y coexistir en un medio muy peligroso. El cuerpo fue diseñado
para que la memoria de cada pensamiento que el dios abrazara emocionalmente
fuera grabada en cada célula y así transferida a través del proceso de
clonación.
Cuando la matriz del hombre,[5]
o mujer, se creó mucho después como una forma de hombre más perfeccionada, ello
permitió la singularidad y el mayor refinamiento del cuerpo a través de la
división de los genes.
El hombre llevaría en su semilla
los patrones del entendimiento que había alcanzado hasta ese punto, y la mujer
los llevaría en su óvulo. A través del acto de copulación, los patrones
genéticos de ambos se juntarían para crear una entidad incluso más avanzada,
basada en el aprendizaje y las realizaciones de sus padres. Sin embargo, a
través de este proceso estaban creando solamente un cuerpo mejor, no un mejor
espíritu.
A medida que el entendimiento de
los dioses viviendo como hombres empezó a crecer —por necesidades de
supervivencia— el cuerpo fue continuamente perfeccionado desde su forma
primitiva o, como vosotros decís «evolucionó», un proceso que ha continuado
durante más de diez millones y medio de años, según vuestro cómputo del tiempo.
Eso es lo que ha tomado que vosotros os convirtierais en lo que sois en este
momento.
Vuestro cuerpo es joven. El
hombre, en su verticalidad y movilidad, sólo tiene diez millones y medio de
años. Pero vosotros, los seres de luz, siempre habéis existido. Porque, ¿cómo
se puede determinar el principio del pensamiento contemplativo basándose en el
tiempo, cuando éste no existía? De modo que sois antiguos, y durante billones
de años, tal como los llamáis en vuestra manera de medir el tiempo, creasteis
con el electrum. Después, bajar el electrum hasta la materia se convirtió para
vosotros en una aventura nueva y diferente. Y a través de billones de años de
diseño y exploración, el hombre llegó finalmente a ser una criatura viviente y
con aliento, de pensamiento coagulado y materia densa.
Todo lo que existe en este plano
lo creasteis vosotros. Es por eso que la realidad no estaría aquí si no fuera
por todos vosotros. Los animales son amados porque han recibido el aliento de
vida a través de vosotros, sus creadores. Las flores son amadas, porque llevan
en ellas los patrones de vuestra belleza... Toda la vida lo lleva. Y todo es
gracias a vosotros.
¿Quiénes sois vosotros? Vosotros
sois los grandes dioses de luz, los grandes creadores de toda la vida. Sois el
pensamiento grande e infinito, ampliado y rebajado hasta la materia creativa.
Sois Dios, el pensamiento eterno, experimentando la forma llamada humanidad.
Sois Dios manifestado como hombre para continuar la expansión del pensamiento
hasta la eternidad.
* * *
Estudiante: Me encuentro en una posición en
la que debo decidir si he de seguir o no el aprendizaje de las cosas que tú
enseñas. Todo lo que dices me complace, pero existe un elemento de duda que me
hace cuestionar si todo lo que enseñas es verdad. ¿Hay algo que tú pudieras
decirme, o hacer, para convencerme de que lo que dices es verdad?
Ramtha: No. Pero te voy a preguntar
esto: dime qué cosa no es verdad.
Estudiante: ¿Qué no es verdad? Bueno, por
ejemplo, recientemente escuché una grabación de una
audiencia en la cual dabas una
descripción muy hermosa sobre cómo empezó la creación. Era muy detallada y muy
satisfactoria, especialmente en comparación con otras versiones que he oído. Me
gustaría creer que ocurrió exactamente del modo en que lo dijiste. Pero no
puedo estar seguro de que lo que dijiste sea verdad.
Ramtha: Entonces, ¿cómo ocurrió?
Estudiante: Yo no tengo una explicación,
simplemente estoy buscando un mayor entendimiento.
Ramtha: Tú has oído muchas explicaciones
de cómo ocurrió la creación. ¿Cuál eliges?
Estudiante: Realmente sólo he oído dos o
tres, pero la tuya me complace más que ninguna.
Ramtha: ¿Por qué?
Estudiante: Bueno, porque es más detallada.
Ramtha: ¿Y cómo podría ser tan
detallada? ¿Cómo posee uno el conocimiento de aquello de lo que habla? Estudiante:
Por la experiencia.
Ramtha: ¡Ahí Efectivamente. Esa fue mi
experiencia de cómo sucedió y de cómo es, así es como yo lo
recuerdo.
Estudiante: Pero ¿puedes entender mis dudas?
Ramtha: En efecto, porque tú no te has
permitido recordar. Pero yo te diré esto: escúchala otra vez, y mientras todos
los otros relatos no han podido explicar ningún hecho completamente, aquí no
falta nada y todo concuerda. ¿Convencerte? Yo no haré eso, pues yo nunca te
podría convencer. Solo tú puedes permitir que eso ocurra.
Estudiante: Bueno, ¿puedo hacerte un par de
preguntas para clarificar?
Ramtha: Por supuesto.
Estudiante: Has dicho que el Padre se
extiende a través de nosotros ¿Quiere eso decir que la mente divina está
creciendo de hecho a través nosotros, a través de nuestras creaciones?
Ramtha: Precisamente. Porque el Padre
fue, en vuestro principio, el vacío sin forma, el espacio sin luz. Y él siempre
habría sido eso si no se hubiera contemplado a sí mismo y abrazado el
pensamiento que él era. Cuando él hizo esto, se extendió hasta la luz, la
primera expansión del pensamiento. De esa luz nacimos todos nosotros. ¿Por qué?
Para continuar la expansión del Padre en la eternidad. ¿Cómo? A través del
mismo proceso de contemplación que el Padre inició en el nacimiento de nuestros
cuerpos de luz.
Desde el espléndido momento del
nacimiento de nuestras almas, cada uno de nosotros comenzó a evolucionar y a
extenderse. Nuestras almas nos capacitaron para capturar el pensamiento y
retenerlo en forma de emoción. De esta forma, pudimos ir hacia adentro,
contemplar el pensamiento y extenderlo hasta la creatividad. Esto es lo que
permitió que el mundo surgiera, que la flor diese fruto y que los animales
evolucionaran y se dispersaran.
El pensamiento, que es vuestro
amado Padre, es en sí emoción sin manifestar. No se le da crédito a la
existencia del pensamiento hasta que no se manifiesta como emoción dentro del
alma. Una vez que el pensamiento se abraza y se graba dentro del alma, se
convierte en realidad. A partir de aquí ya posee forma, estructura y sentido.
¿Quién creó todo lo que ves
aquí? No fue Dios, el pensamiento, sino vosotros, los dioses, la emoción,
quienes tomaron el pensamiento y lo sintieron hasta llevarlo a las formas
inferiores de la materia. Lo que tú llamas realidad no se convierte en tal
hasta que la emoción abraza un pensamiento dentro del alma, para formar un
ideal de creación, y entonces lo expresa como forma creada. Son los
sentimientos y los valores de la emoción los que dan autenticidad al
pensamiento y a la forma que tú llamas realidad. Así es como el Padre crece en
cada momento.
La forma creada es, por lo
tanto, la evolución del pensamiento hasta la emoción. Eso es lo que permite que
sea creada la materia. Eso es lo que te permite crear, evolucionar, crecer y
expresar, hacer cualquier cosa que elijas. Y nunca has sido juzgado por la
fuerza vital que te permite ser lo que eres, pues al serlo, extiendes y das
crédito a la mente de Dios.
El Padre no sólo trabaja a
través de ti, sino que siente a través de ti, existe a través de ti. Tú eres lo
que él es, y esa realidad se recrea a cada momento. Es por eso que cada cosa
que hagas o hayas hecho, siempre ha sido aceptada ante los ojos de Dios.
Todo lo que existe aquí, que
nace del pensamiento y la luz, tú lo creaste. como el reino de los cielos, el
reino de Dios, se ha extendido a través de sus amados hijos, vosotros, él
mismo. Ama lo que eres intensamente, pues eres algo hermoso que ha creado todas
las cosas por el gozo de crearlas.
Estudiante: Gracias, Ramtha.
Tengo otra pregunta. Tú dijiste que el hombre ha estado aquí diez millones y
medio de años. Pero tal como yo lo entiendo, los científicos tienen la
evidencia de que el hombre sólo ha estado aquí un millón de años, como mucho
dos.
Ramtha: Para que lo entiendas,
vuestros arqueólogos tienen una manera de fechar los acontecimientos que se
basa en la radiactividad de sus hallazgos. El origen de dicha radiactividad es
el principio de luz que llamáis sol. Sin embargo, la luz de vuestro sol no ha
bombardeado este plano en forma directa tanto tiempo como vuestros científicos
suponen, porque vuestro planeta estuvo rodeado de agua durante mucho tiempo. El
agua que formó vuestros océanos estaba aún en la atmósfera en aquel tiempo.
Cuando la luz de vuestro sol llegaba al agua en el estrato, el agua difundía la
luz; por lo tanto, había luz difundida por todas partes. Sin embargo, ellos
determinan la edad del hombre a través de la radiactividad que hay en aquello
que encuentran, creyendo que los rayos del sol penetraron directamente en este
plano por mucho más tiempo del que lo hicieron en realidad.
Los dioses han estado aquí como
hombres durante diez millones y medio de años, encarnados en diversas formas
para poder perfeccionar el cuerpo. Y lo que te acabo de dar es una pista para
que contemples y razones esto por ti mismo.
Ahora dime, maestro, ¿por qué
eliges esta historia de la creación entre todas las demás? ¿Sabes por qué?
Estudiante: Simplemente porque la
explicación me complace.
Ramtha: Pero ¿por qué te complace?
Estudiante: Porque tú dices que todos somos
perfectos, que nadie es menos que nadie, y que la vida es siempre continua.
Ramtha: Exactamente. Y también
significaría que todo lo que vuestras religiones os han enseñado podría estar
equivocado. ¿Sabes qué es lo maravilloso de todo esto? Que quizás realmente no
existe tal cosa como el diablo, o el infierno, o el pecado, o la condena, o un
dios terrible. Que ellos podría estar equivocados. Y lo están.
Capítulo 9
POR
ENCIMA DE LOS ÁNGELES
«Yo te digo:
ser parte de la humanidad es una experiencia sagrada, porque ello significa
experimentar plenamente a Dios. Sólo al convertirte en la humanidad has
recorrido el camino hasta los perímetros que abarcan la totalidad del reino de
los cielos.»
Ramtha
Cada uno de vosotros es
realmente algo espléndido, porque sois volátiles, creativos, únicos y, de
hecho,
divinos. Aunque se os ha
enseñado que sois criaturas miserables, lo que realmente importa es cómo se os
conoce en el entendimiento llamado vida. Y en ese entendimiento se os conoce
como los amados de Dios el Padre, pues vosotros sois una parte eterna de la
mente de Dios. Aún tenéis que daros cuenta de lo preciosos que realmente sois,
pero lo haréis.
Lo que vosotros sois para mí, es
un amado hermano, y no sólo para mí, sino para
todas las entidades, visibles o invisibles, en todos los universos y en todos
los niveles de vida. Porque todos estamos unidos a través de la gracia, la
inteligencia y, mucho más, a través del amor que se llama Dios, el maravilloso
pensamiento que te sustenta y mantiene durante toda la eternidad, a pesar de
todos tus exorbitantes esfuerzos.
Vosotros sois un tesoro mucho
más grande de lo que creéis, porque si tan sólo uno de vosotros faltara, la
vida, los universos, y las estructuras moleculares nunca habrían existido. Por
vosotros y a causa vuestra, la vida se ha
convertido en una manifestación exuberante de la inteligencia, del
drama, por así decirlo, de la prolongación de los modelos de pensamiento hasta
el brillante colorido de la realidad. Vosotros sois preciosos, verdaderamente
porque al margen de lo que penséis sobre vosotros mismos, habéis contribuido a
la espectacular manifestación de todo lo que existe.
Sois espléndidos, pues: mirad a
la multitud de vosotros que forma la humanidad. Aun con la similitud de
vuestros semblantes, no hay ninguno de vosotros que sea igual a otro. Sois como
las flores de un magnífico jardín, cuyas semillas se polinizan y crean nuevas
flores que son incluso más hermosas y exuberantes en sus profundos matices.
Cada uno de vosotros es hermoso y al mismo tiempo diferente. Porque cada uno es
Dios expresándose a través de la originalidad de sus propios diseños creativos
e intencionales.
Todos vosotros fuisteis una vez
chispas de pensamiento, emanando luz, que se convirtieron en la prolongación de
Dios hacia la continuidad de la eternidad. Con el propósito de erigir un reino
más grande para la exploración, diseñasteis, con gran cuidado y mucha
experimentación, cuerpos de materia, o si preferís, de pensamiento coagulado. A
través de vuestros cuerpos fuisteis capaces de expresaros sobre otro plano de
existencia, y así explorar la totalidad de los patrones de pensamiento que se
llama Dios. Así, en vuestras aventuras hacia la creatividad infinita, vosotros,
que fuerais una vez luz sin forma, os habéis transformado en la materia celular
llamada humanidad. Gracias a esto, os convertisteis en Dios-hombre: la inteligencia
llamada mente de Dios expresándose a través del organismo viviente llamado
hombre.
Como humanidad, sois una
inteligencia extraordinaria. No sólo habéis infundido en vuestra propia
estructura celular el aliento de vida y los instintos para la supervivencia,
sino que, con propósitos divinos, habéis integrado vuestra suprema inteligencia
a la materia del cuerpo con el fin de refinarlo y hacerlo evolucionar. Mediante
vuestro diseño de una ciencia de la evolución, habéis evolucionado desde lo que
se llama Neandertal hasta lo que se llama Homo Sapiens, la humanidad. Es así
como el género humano en este plano —tras muchos eones de tiempo y mucha
experimentación, mucha evolución y muchos traumas— se convirtió en las
entidades erectas que ahora se sientan frente a mí.
Todos vosotros estáis aquí, en
lo que se llama el plano de la demostración, para demostrar el poder de vuestra
propia inteligencia creativa sobre este nivel de vida, el cual es un gran
nivel. Porque aquí, el pensamiento, vuestro amado Padre, existe en todas las
formas de su manifestación: desde la luz hasta llegar a la densidad de la
materia.
¿Sabíais que la inteligencia se
desarrolla en todas partes? Realmente lo hace. Pero aquí, en este lugar vuestro
llamado Tierra, es donde la humanidad —el matrimonio entre pensamiento y
materia— está en la cumbre de su evolución.
Vosotros, la humanidad, ¿creéis
que estáis atrasados? ¿Creéis que sois menos que los que viven en lo invisible?
No lo sois. Estáis en una gran aventura hacia el entendimiento de la totalidad
de vuestros eternos procesos de pensamiento. Sin convertiros en Dios en la
forma llamada humanidad, nunca podríais entender lo conclusivo que Dios es.
Nadie podría, porque el reino de Dios es una expansión desde la luz hasta el
electrum, hasta la materia, hasta la forma. Así, Dios no es sólo la frecuencia
más alta de pensamiento; también es la frecuencia más densa y más baja de
pensamiento llamada materia bruta.
Sólo cuando llegas a ser la
humanidad expresas lo que el Padre es en todas las formas de pensamiento.
Porque al ser Dios-hombre, Dios-mujer, no sólo eres pensamiento, emoción y
deseo evolucionando, sino que eres luz, electrum y materia en la forma llamada
carne y hueso. Nadie expresa la totalidad del reino de Dios hasta que se
convierte en Dios en la forma llamada hombre.
Para entender la totalidad de
tus procesos de pensamiento —para abrazar la totalidad de quién y qué eres, del
Dios que eres— debes ser lo suficientemente flexible, y quererte lo suficiente,
como para embarcarte en todos los planos de existencia, incluyendo éste. Una
vez hayas vivido y te hayas expresado en el plano de la materia bruta, tendrás
una comprensión de Dios en la forma llamada materia.
Aquellos que aún deben
convertirse en Dios-hombre no tienen la experiencia completa de Dios en la cual
reflejarse para ganar la sabiduría y la comprensión de toda la vida. Sólo
aquellos que viajan a este plano para convertirse en parte de su esplendor
—para hacerlo evolucionar, para mover montañas, y crear colores y monumentos de
dignidad— sólo ellos entienden la complejidad del amor, de la alegría, y de la
creación. Sólo esos viajeros —tu lo eres— son los únicos que han obtenido la
comprensión de la eternidad y el deseo de alcanzarla, porque ellos son quienes
crean la eternidad para toda la vida. Pues mientras haya un plano de materia,
ello permitirá la continuidad de la vida hacia la creatividad infinita. Por lo
tanto, ser hombre o mujer, ser el colectivo de la humanidad, es en verdad un
privilegio; un honor. Es verdaderamente vida divina.
Existen unos seres a los que has
llamado «ángeles». Y muchos de vosotros desean ser esa criatura divina. Pero
hay una gran restricción en ser un ángel, y es que ellos no poseen equilibrio
de razonamiento, ya que aún tienen que vivir como hombres. Ellos son
simplemente energía, dioses que algún día se convertirán en Dios-hombre. Pero
ellos no sienten pena ni compasión por la humanidad. ¿Cómo podría alguien que
vive en lo invisible entenderte completamente hasta que no haya sido lo que tú
eres? La humanidad está mucho más avanzada que los ángeles porque ellos no
tienen el entendimiento de Dios viviendo en la forma limitada llamada hombre;
por eso, ellos están limitados en su entendimiento de la humanidad, de sus
alegrías y de sus penas.
Yo te digo: ser parte de la
humanidad es una experiencia sagrada, porque ello significa experimentar
plenamente a Dios. Sólo al convertirte en la humanidad has recorrido el camino
hasta los perímetros que abarcan la totalidad del reino de los cielos.
Por ello, vosotros no os habéis
degradado al convertiros en la humanidad. Debes entender esto. Porque si nunca
has sido parte de la humanidad, nunca podrás entrar totalmente en el reino de
los cielos. ¿Cómo puedes ascender a los cielos, si nunca has descendido a la
vida?
Vale la pena, es digno, es sabio
convertirse en hombre para poder entender este fuego que vive dentro de ti
llamado Dios Todopoderoso. Toda la vida se compone de este fuego; y
experimentarlo a través de la suprema inteligencia de la materia bruta —lo que
se llama humanidad— te permite la visión completa de lo que Dios es. Y cuando
hayas entendido completamente todo lo que Dios es —espacio interno y externo,
materia, carne y hueso, amor, alegría y tristeza— entonces, serás todo lo que
el Padre es.
Ahora, la razón por la cual
estás en este plano, es para continuar la exploración de Dios a través de la
densidad del cuerpo en el que estás viviendo. Aquello que sustenta tu evolución
creativa es la vida, la misma fuerza vital que mantiene al átomo en su esfera y
a vuestra Tierra en el espacio. Y esta fuerza vital tiene un principio
universal: evolucionar siempre, transformarse siempre y expandirse siempre. El
propósito de tu vida siempre ha sido experimentarla y aprender de ella; y
refinar lo que has aprendido y reintegrarlo al principio llamado vida.
Esto que estás viviendo se llama
«creación». Estás jugando con pensamiento creativo y expresándolo a través de
la materia con el propósito de adquirir sabiduría y entendimiento, y así
identificar el gran misterio que tú eres. Sin embargo, todo lo de este plano es
una gran ilusión. Todo el mundo cree que el plano tridimensional es la
realidad, pero no lo es. Todos los juegos de la humanidad son ilusiones, son
sueños, porque esta realidad puede vivirse en un sueño continuo. El mundo real
es el que yace dentro de ti: el encuentro con la emoción en cada momento que
sientes. El mundo real existe sólo desde el punto de vista de la emoción, y
ésta no está gobernada por la lógica, sino por el amor en movimiento.
Este mundo que tú llamas
«realidad», nunca existiría si tú no tuvieras los ojos para percibirlo a través
de la emoción que se mueve dentro de tu alma, porque entonces sería algo
inexistente. Todo lo que hay en este paraíso de materia fue creado simplemente
para evocar emoción dentro de las almas de aquellos que participaban en esta
maravilla de la creatividad. ¿Para qué? Para ganar el mayor premio de la vida
llamado sabiduría. Y la sabiduría no es un entendimiento intelectual; es, de
hecho, un entendimiento emocional, adquirido con la experiencia.
La vida, este gran escenario, es
tu reino. Es la plataforma sobre la cual creas tus ilusiones. Este maravilloso
escenario te permite la oportunidad de soñar cualquier realidad que desees
hasta darle existencia. Porque el Dios que tú eres tiene la libertad ilimitada
de soñar cualquier pensamiento, sentir la emoción y convertir ese sueño en
realidad; y puedes cambiar de idea en cualquier momento.
La razón de la vida en un plano
de densidad es probar a todo aquel que se embarca en ella —y esto es una
experiencia exclusiva de la humanidad— que a cada giro del pensamiento que se
abraza hasta la emoción, pronto le sigue la realidad. Y cuando ese
entendimiento es asimilado, cuando ese increíble poder de creatividad es
reconocido, se acelera un proceso de alineación dentro de ti por el cual sabes
que eres Dios. Sin embargo, sin la experiencia humana, nunca podrías saber
esto.
Esta vida es para que la
abraces. Es rica, y está llena del fervor de la aventura y el desafío. Provee
todo a tu alrededor, puertas abiertas y oportunidades para que evoluciones o
involuciones y así llegues a transformarte. ¿Transformarte en qué? En la
acumulación total de todas tus experiencias, que te confirmarán simplemente que
eres Dios, porque sólo un Dios tiene la capacidad crear monumentos en materia
que testifiquen su propia gloria.
Debes ser alabado por ser Dios-hombre y
Dios-mujer, porque sólo cuando Dios se transforma en hombre es que la vida
sobre este plano puede ser creada y evolucionar. Tú eres espléndido, verdaderamente.
Eres más poderoso de lo que crees, porque con cada emoción, con cada
pensamiento, creas vida. Depende de ti el dar presencia a la vida y mantener la
vida futura, no de aquellos que están en lo invisible. Ellos perduran siempre
dentro de su propio entendimiento. Pero ¿quién sostiene este reino material que
es la esmeralda de todos los reinos? Vosotros, con vuestra manera de pensar y
de abrazarlo.
Eres tú quien da autenticidad a
todas las cosas. Eres tú el que añade a la plataforma llamada vida. Eres tú
quien exalta y glorifica este reino de Dios. Tú no sabes esto, porque siempre
has pensado que eras un poco menos que los ángeles. ¡En absoluto! Tú aún no lo
sabes, pero lo sabrás. Porque pronto vida, arco iris, colores y luces servirán
para recordarte lo que realmente eres. Se llama la Era de la iluminación, y en
ese tiempo, ¿en qué se habrá convertido la vida aquí? Será entendida como una
experiencia necesaria para que cada uno se abra al entendimiento de que es, de
hecho, una parte de la mente de Dios. Una vez sepas esto, ¿qué aventuras te
esperan? Entonces tendrás toda la eternidad para jugar con ella, tendrás toda
la infinitud del pensamiento para reevaluar y recrear los elementos, la
materia, el tiempo, el espacio, la distancia... tú.
Tú eres verdaderamente
maravilloso, porque iniciaste un largo viaje hacia esta esfera para convertirte
en lo que ahora eres. Y ese viaje ha tenido el propósito de conocer a Dios en
su totalidad, desde el pensamiento hasta la luz, hasta la división del
electrum, hasta la materia sólida, hasta este plano. Todos vosotros hicisteis
ese viaje, y eso no solamente es algo espléndido, sino también atrevido, porque
involucra un riesgo. Existe una gran probabilidad, a través de la
transfiguración del gran Yo inmortal en el plano material, de perder la
identidad de uno, y quedarse atrapado totalmente en la supervivencia. Y ¡qué
pena! Eso es lo que le ha sucedido a la mayoría de humanidad.
¿Sabes por qué te has aventurado
a escucharme, a este gran enigma que soy? Porque sabes que lo que te acabo de
decir es verdad, y estás buscando el camino que te conduzca de regreso al
primer conocimiento divino que puso todo esto en marcha. Dentro, muy dentro de
ti, sabes que eres algo más que materia colectiva, que eres algo más que carne
y hueso; sabes que eres realmente divino. Y lo eres. Estás aquí para darte
cuenta de esto, para abrazar el
principio divino que eres, y encontrar que dentro de ti existe la luz
original, el aliento de pensamiento que te dio la vida en el principio.
Mis queridos maestros, vosotros
le disteis la vida al viento. Le disteis al sol la razón para estar donde está.
Le disteis un motivo a las nubes de tormenta para armar su fuerza y alimentar y
aplacar la sed de la tierra. No sabéis esto porque siempre os habéis considerado
menos que el amor a la vida que Dios es realmente. Yo os adoro, porque he sido
como vosotros. He vivido vuestras ilusiones, y he realizado vuestros sueños. Y
adonde yo fui también iréis vosotros cuando llegue la hora. Pero nunca
llegaréis ahí sin antes haber abrazado esta vida y a Dios a través de abrazaros
a vosotros mismos.
Yo os saludo desde lo más
profundo de mi ser. Todos vosotros sois verdaderamente grandes. Vosotros sois,
en verdad, amados, se os necesita y se os aprecia. Sois la razón del siempre
jamás. Sois, de hecho, la razón misma de la vida.
Capítulo 10
EL
DIOS IDENTIFICABLE
«El Padre
nunca puede ser identificado fuera de tu maravilloso ser. Intentarlo siquiera
sería ser injusto contigo mismo, porque estarías saliendo fuera de lo que eres
para describir algo que emana de lo más profundo de tu ser. La única manera
como puedes identificar a Dios es observar lo que el Padre es en ti.»
Ramtha
Cada uno de vosotros está en
este plano por muchas y diversas razones. Pero la mayor y más importante de
todas las razones, es para entender y amar el mayor misterio de todos, el punto
llamado Yo. Y a ese punto yo me refiero, apropiadamente, como Dios, el Padre
dentro de ti, aquél que te dio crédito en tu comienzo, aquél a través del cual
creaste y evolucionaste, y aquél en el que te convertirás otra vez.
Ya que tienes que convertirte en
lo que Dios es —para expresar completamente al Dios dentro de ti— ¿qué es
exactamente eso en lo que te vas a convertir? ¿Cuál es la identidad de Dios que
te dará un punto de referencia Para poder así transformarte? Bien, veamos.
Ese Dios al que amo, del cual
soy un servidor, a través del cual se han manifestado todas las maravillas, es
la continuidad de la totalidad de la vida. Dentro de la continuidad del reino
de la vida, que es la continuidad de la eternidad, el ahora es todo lo que
siempre ha existido. En el ahora, este específico momento, Dios es todas las
cosas que están existiendo como realmente son. Así, en este ahora, Dios es el Ser
de todo lo que es. Y en los ahoras que vendrán, Dios es el pulso de toda la
vida siempre continua al unísono consigo mismo..., viviendo vibrantemente,
sintiendo, extendiéndose, evolucionando, expresando el ser de sí misma.
Dios es el factor determinante
de todo lo que existe, y al mismo tiempo no tiene fronteras, no tiene principio
ni tiene fin. Es la infinitud que no tiene paralelo. El Ser de Dios es
realidad sobre realidad, dimensión sobre dimensión, universo sobre universo.
La vuestra es tan sólo una
pequeña galaxia. Y si pensáis que sois la única vida que existe en ella, sois
bastante arrogantes. Sólo en vuestra Vía Láctea hay diez mil millones de soles,
y con cada sol, existen planetas que tienen vida sobre ellos.
No hay número que pueda contar
todos los sistemas solares que existen. Ni existe el número que pudiera contar
todos los planetas, grandes y pequeños, y toda la vida que habita en ellos. No
existen tales números. Y si quieres comprender el infinito, mejor empieza a
reprogramar tu manera de pensar para poder percibir más allá del tiempo, la
distancia y la medida, porque en una realidad mayor ninguno de éstos existe.
Dios es. ¿Cuándo fue el
principio? Nunca lo hubo. Dios siempre fue el pensamiento, el espacio, el vacío
que sostiene y da vida a los telestars. ¿Sabes lo que es un telestar?
Transforma la luz en materia y la esparce por todo el universo para crear
sistemas estelares. ¿De dónde vinieron los telestars? Del pensamiento, de Dios,
del espacio, el gran vacío en donde miras y ves estrellas y eternidad. Si
quieres visualizar a Dios en su ser impecable e infinito, visualiza la
eternidad sin límites llamada espacio, porque el espacio es el río de
pensamiento que rodea todas las cosas que ves, que sostiene y da autenticidad a
todo lo que existe.
Todo el mundo habla del espacio
como si no fuera nada. Pero ¿cuál es el poder que permite a todas las cosas
estabilizarse en sistemas orbitales? ¿Que es aquello que sostiene
vuestra tierra en el vacío? ¿Quién mantiene vuestra Vía Láctea, con sus diez
mil millones de soles? ¿Qué es lo que los sostiene. ¿Qué es lo que hace que
vuestro sol esté en su posición? ¿Y qué es lo que permite el paso de toda la
materia? ¿Y cuál es realmente la autopista por la que viaja la luz? ¿Tú
contestas: «Nada»? Enséñame nada que pueda sostener diez billones de soles y
sus sistemas solares respectivos.
Dios es, en un nivel, la materia
que constituye la sustancia de todas cosas. En otro nivel, es el flujo de
tiempo de las diferentes dimensiones, la distorsión del tiempo que crea los
universos paralelos. En otro nivel, es el espectro llamado luz que da soporte a
la materia. Y en el mayor nivel de todos es la «nada» que os mantiene en
vuestra posición: el pensamiento, la eternidad del espacio.
Dios es la totalidad de la vida,
palpitante, que se extiende, que evoluciona y continúa hasta la eternidad. Es
el Ser que permite lo que fue, la permeabilidad de lo que es, y la promesa de
lo que vendrá. Es el movimiento que crea vida, el proceso de pensamiento
ilimitado que no alcanza metas o ideales, sino que está continuamente creando
vida, desde el pensamiento hasta la luz, hasta la materia. Dios es la esencia
de todo lo que es en una fuerza motivada que está siempre cambiando, siempre
creando, siempre extendiéndose, siempre existiendo.
¿Cómo puedes identificar aquello
que lo abarca todo, que es todopoderoso, siempre evolucionando y en continuo
movimiento, que siempre permite y siempre existe? ¿Cómo puedes decir: «Dios es
esto», cuando lo que Dios es en este ahora no va a ser lo mismo en el ahora
siguiente? ¿Cómo puedes percibir un universo sin principio ni fin?
Con una mente de pensamiento
finito no puedes identificar aquello que está por encima del tiempo, la
distancia, el espacio y la materia. Porque con una mente finita no alcanzas a
ir tan lejos en la descripción. Aunque se han usado los términos «Dios» y «el
Padre», son sólo palabras para referirse a todo lo que es, siempre ha sido y
siempre existirá, desde el Ser de lo que fue hasta el Ser de lo
que es, hasta el Ser ilimitado del siempre jamás.
Entonces, ¿dónde puedes encontrar
un punto de referencia para convertirte en Dios? En ti. Porque lo que tú eres
es la imagen de Dios, el duplicado de lo que el Padre es. La esencia que tú
eres es aquello que es perpetuo, en evolución, siempre cambiando, siempre
creando, siempre existiendo. Tú eres Pensamiento, luz, electrum, forma. Eres
pura energía, poder impresionante, emoción palpitante, pensamiento sublime.
Aquello que has percibido como el nivel más alto de inteligencia, de poder, de
dignidad, de gracia y santidad, eso es lo que tú eres. ¿Quiénes eres tú? Tú
eres el «Dios Identificable».
El Padre nunca puede ser
identificado fuera de tu maravilloso ser. Intentarlo siquiera sería ser injusto
contigo mismo, porque estarías saliendo fuera de lo que eres para describir
algo que emana de lo más profundo de tu ser. La única manera como puedes
identificar a Dios es observar lo que el Padre es en ti. ¿Y no es eso bastante
agradable después de todo? Te saca de la complejidad de tratar de comprender la
creación infinita, y te trae al aquí y ahora de tu propia vida, tus propios
procesos de pensamiento y tu propio ser.
La única manera como puedes
percibir, entender y conocer emocionalmente al Padre, es entender y conocer
emocionalmente quién eres tú; entonces conocerás a Dios. Entonces podrás decir,
«Yo sé quién es el Padre, porque el Padre y yo somos uno, y yo sé quién soy».
Ser como Dios es, es ser como tú
eres. Cuando eres simplemente el Ser de ti mismo, entonces eres infinito,
ilimitado, creativo y opcional. Eres quien todo lo permite, eres movimiento,
eres tranquilidad, eres alegría. Eres pura energía, dirección poderosa, todo
sentimiento y todo pensamiento. Ser y amarte a ti mismo con todo tu ser y todo
tu aliento, y permitirte tu propia virtud en la vida, es ser como Dios es.
Simplemente déjate ser; un Ser.
Al ser, eres todas las cosas. Convertirse en Dios es decir: «Yo Soy».
Capítulo 11
EL
REGALO DEL AMOR
«El amor, en
su forma suprema, es el deseo del Padre de permitir que la vida que él es sea
siempre continua a través de cada uno de vosotros. La forma más pura de amor es
la voluntad libre que el Padre os dio a cada uno, para que a través del
ejercicio de esa voluntad pudierais explorar las dimensiones del pensamiento y
extenderos hasta una grandeza mayor, y así extender la mente de Dios.»
Ramtha
No existe tal cosa como la
«voluntad de dlos», fuera de tu propia voluntad divina. Si Dios quisiera que la
vida fuera una expresión singular y mundana nunca te habría creado, ni te
habría dado la voluntad para expresar tu propia e intencionada originalidad.
Lo que se conoce como la
«voluntad de Dios», fue creada por el hombre para poder gobernar y controlar a
sus hermanos. Sin embargo, si tú crees esa enseñanza y ves la voluntad de Dios
separada de la tuya, siempre estarás viviendo en la batalla de su voluntad
contra la tuya, pues tú querrás hacer ciertas cosas, y sentirás que debes
hacerlas, pero la «voluntad de Dios» te dirá que no debes hacerlo.
Dios no es algo separado de ti.
Tú y él sois uno y el mismo. Tu voluntad es su Voluntad. Cualquier cosa que
quieras hacer es lo que tú llamas «la divina providencia» Ia voluntad divina.
De esta manera, nunca estás en conflicto con el
destino, porque el destino no está ordenado de antemano, está totalmente
ordenado por ti. Cada cosa que piensas crea tus momentos por venir. Este
preciso instante de ahora es simplemente el producto de los pensamientos que
tuviste hace unos momentos. Esa es la ciencia de Dios. Lo único que el Padre
desea para ti, es que experimentes la totalidad de la vida que él es de acuerdo
con los sentimientos que hay en tu alma. ¿Para qué? Para que llegues a entender
la alegría y el amor incondicional que Dios tiene por ti y por toda la vida.
Si sientes que estás reñido con
Dios, quizás deberías reconstruir la imagen que tienes de él, porque déjame
decirte que él no es todo amor si tienes que luchar contra él.
En el principio, cuando el padre
contempló su espléndido ser, se extendió a sí mismo hasta el esplendor de la
luz. A partir de aquella expansión y aquella luz, cada uno de vosotros se
convirtió en Dios en la forma de un movimiento único y singular, para continuar
la expansión del pensamiento hasta la eternidad.
Para que Dios fuera una entidad
única, extendiéndose siempre a través de vuestros pensamientos contemplativos,
fue necesario dar a cada uno de vosotros el poder de crear de forma única
mediante el pensamiento que él es. Y él hizo esto al daros la acción llamada
libre albedrío. El principio de la voluntad os fue dado a cada uno de vosotros
para que fuerais únicos y soberanos; para que pudierais ser los creadores de
vuestra propia verdad y soberanos de vuestro propio entendimiento.
Lo que te da tu esencia divina
es la libertad de abrazar y experimentar cualquier pensamiento que desees. Y
esa esencia divina llamada libre albedrío es el amor; es el regalo de amor que
Dios da a cada uno de vosotros. Cada uno de vosotros tiene la divina esencia de
la voluntad, para que así tengáis la libertad de crear en forma única cualquier
ideal que hayáis visualizado a través del pensamiento.
El amor, en su forma suprema, es
el deseo del Padre de permitir que la vida que él es sea siempre continua a
través de cada uno de vosotros. La forma más pura de amor es la voluntad libre
que el Padre os dio a cada uno, para que a través del ejercicio de esa voluntad
pudierais explorar las dimensiones del pensamiento y extenderos hasta una
grandeza mayor, y asi extender la mente de Dios.
El libre albedrío te da la
singularidad —y a la vez una unidad con el Padre— que permite a tus procesos de
pensamiento tener su propio flujo creativo. Y cada momento que creas, a través
de la contemplación y expansión de tus propios pensamientos, estás imitando el
mismo amor que el Padre tuvo por sí mismo cuando él te creó. Porque la creación
es el acto de traer el amor desde dentro de tu ser hasta una forma creativa
única y con libertad de movimiento, que vivirá para siempre.
Desde el ilustre momento de
vuestro nacimiento, el Padre, a través de su amor puro e incondicional, hizo
este pacto con cada uno de vosotros: el Padre se convertirá en todo aquello que
pienses, y todo aquello que desees. A través de este pacto —que aún existe y
siempre existirá— cada uno de vosotros se convirtió en el heredero de la
totalidad de lo que el Padre es. Por eso, el Padre siempre te ha dado todo lo
que él ha llegado a ser, para que puedas entender y experimentar la totalidad
de la vida que él es. Él es la base de la culminación de tus sueños. Pero
¿quién fabrica los sueños? Tú. ¿Y de qué están hechos tus sueños? De
pensamiento, de Dios, de vida.
Tú puedes tomar de la totalidad
del pensamiento que Dios es y crear cualquier verdad, cualquier actitud,
cualquier cosa que desees. El Padre, la vida, se convertirá al instante en
cualquier verdad o actitud que hayas creado en tus procesos de pensamiento. Y a
través de la materia que él es, el Padre manifestará libremente cualquier ideal
de pensamiento que desees para que puedas experimentarlo.
Para darte un ejemplo del amor que
Dios tiene por ti, tomemos la criatura llamada serpiente, un ideal creado por
un dios con el propósito de extender la vida mediante una cadena vital. Esta
criatura tiene un cuerpo largo y esbelto, con múltiples músculos y huesos. Se
mueve muy rápidamente y, como su única defensa, posee una cabeza enorme con
colmillos que te podrían atravesar. Y aunque su mordisco podría derribar a un
hombre de gran tamaño en pocos momentos, cualquier hombre podría hacerla trozos
o aplastarla fácilmente.
Ahora tomemos a dos dioses. El
primero, con una mente científica, ve a la serpiente como una creación
maravillosa, porque puede moverse muy rápidamente, aun sin tener pies, y tiene
un diseño y color de piel muy hermosos, y un maravilloso esqueleto que parece
seguir y seguir y nunca acabar. El segundo dios ve a la serpiente como algo
odioso y vil, como una criatura horrible porque su mordisco es peligroso y
puede matar a un hombre.
Para el Padre, que es el Ser de
toda la vida, todas las cosas son puras en estado de ser; todas las cosas son
inocentes en su expresión de la vida que él es. Es simplemente la actitud que
adopta cada entidad hacia algo lo que hace una cosa hermosa, vil o fea. Somos
simplemente nosotros, los dioses —que tenemos la capacidad creativa de sustraer
del pensamiento que el Padre es contemplarlo y alterarlo— quienes juzgamos algo
que en sí es realmente puro e inocente, como algo diferente del ser.
Qué grande es el amor de Dios
—que es la sustancia vital de la serpiente— que te da a ti, su mayor creación,
el derecho de proyectar tu actitud y tu voluntad sobre la serpiente del modo
que tú elijas.
El amor que la fuente de la vida
tiene por ti es tan grande que se convertirá en cualquier cosa que desees a
través del pensamiento. El Padre será todo lo que tú quieras que él sea. Él te
permitirá alterarlo de cualquier modo en que desees hacerlo. La vida que él es
se convertirá en vil, fea o vulgar o llegará hasta los límites de la belleza,
como tú gustes mirarlo.
Ahora, ¿no es algo maravilloso
que el Padre se convierta en todo aquello que tú desees o percibas, simplemente
a través de los antojos de tus procesos de pensamiento? Por supuesto que lo es
¡Eso es amor!
Tú puedes hacer con el
pensamiento cualquier cosa que desees, pues el amor del Padre por ti es
constante. No importa cuan vil o miserable percibas la vida que Dios es, para
él sigue siendo él mismo. Sigue siendo Dios, sigue siendo puro, y sigue siendo
amado. Esa promesa es inquebrantable porque el Padre, en sí mismo, carece
totalmente de actitudes; simplemente es.
El amor entre tú y Dios no tiene
condición. Si el Padre censurara tus pensamientos de alguna manera, o limitara
tu experiencia de la totalidad de la vida que él es, no tendrías la libertad de
continuar su expansión hasta la eternidad. Ni obtendrías la sabiduría de tus
aventuras en el pensamiento, para poder entender el amor y la alegría que el
Padre realmente es en su supremo estado de ser.
Dios te ama en completa libertad
para que hagas siempre lo que te plazca, pues tu voluntad es su voluntad. Este
es el pacto entre Dios y sus hijos entre Dios y él mismo. Cualquier cosa que
hagas, adonde quiera que te aventures, siempre serás amado. Él te permite hacer
todo lo que desees, porque sabe que eres siempre continuo y que nada podrá
nunca separarte de él. El Padre no ha creado nada que sea superior a sí mismo
que pueda jamás arrebatarte tu fuerza vital. Por eso, tú siempre existirás. Y
cuando tu vi haya concluido, habrá otra... y tendrás la libertad de crearla
como quiera que elijas.
Tú vivirás esta vida y todas las
que vendrán de acuerdo con tu propia voluntad. Y lo que te ha dado la libertad
de hacer esto es aquello que te ama, aquello llamado tu Padre, Dios
Todopoderoso, el amante de todas las cosas.
Vosotros sois entidades libres.
¿Cómo? Gracias al poder llamado voluntad y a la facultad llamada amor.
Capítulo 12
NADA
MÁS QUE LA VERDAD
«Hay verdad
en todas las cosas, maestro, pero también hay refinamiento, porque cada momento
refina la verdad. Por eso. Dios no existe en un estado de perfección, sino más bien
en un estado de transformación. Cada entidad progresa continuamente en su
entendimiento para abarcar una verdad más ilimitada. Y de acuerdo con su
entendimiento, momento a momento, esa será la verdad como él la ve, como él la
conoce.»
Ramtha
Estudiante: Siento que he pasado toda mi
vida yendo de una religión a otra y, más recientemente, de un maestro a otro,
tratando de entender de qué trata este asunto de Dios y de la vida. Estoy
realmente confundido, Ramtha, Porque cada uno tiene algo diferente que decir. Y
aunque muchas cosas son las mismas, todos enseñan cosas diferentes. ¡Y algunas
de ellas son incluso totalmente opuestas!
Por ejemplo, tú dices que no
existen «el bien y el mal», y que Dios nos ama sin importar lo que hagamos. En
cierta manera, lo que tú enseñas tiene mucho sentido para mí, pero es muy
diferente de lo que enseñan otros. Y algunas de las cosas que dices parece que
van un poco «más allá» en cierto sentido. porque son muy diferentes de lo que
me han enseñado toda la vida.
Estoy confundido Ramtha. No sé a
quién creer. ¿Cómo determino qué es realmente cierto,
qué es la verdad?
Ramtha: Primero, maestro, ¿qué quieres
decir con el término «más allá»?
Estudiante: Bueno, lo que quiero decir es
que uno tiene que estirar sus pensamientos para entender o aceptar algunas de
las cosas que tú dices.
Ramtha: ¿Dirías tú que el infinito y el
siempre jamás están «más allá»?
Estudiante: Bueno, sí, en cierto sentido.
Ramtha: Entonces mis enseñanzas van de
hecho «más allá», porque ahí es adonde te van a llevar, directo hasta los
perímetros del siempre jamás. Ahora, dime, maestro, ¿qué no es verdad?
Estudiante: Bueno, por ejemplo, la
imaginación, la fantasía. Aquello que no se corresponde con la realidad.
Ramtha: ¿De verdad? ¿Qué son la
imaginación y la fantasía?
Estudiante: Pensamientos que entretienes en
tu mente, cosas que inventas en tus pensamientos.
Ramtha: Y cuando contemplas esos
pensamientos, ¿no son reales? ¿No son una realidad en tu conciencia? ¿No son
una verdad en el pensamiento?
Estudiante: Sí, pero quizá lo sean solamente
en mi mente. Ellos no se corresponden necesariamente con la verdad de las cosas
en la vida real.
Ramtha: Sabes, maestro, todos desean
conocer cuál es la verdad. Pero si hay una verdad, ¿qué son todas las demás
cosas que también son realidad en conciencia?
¿Sabes cuál es la verdad? Que no
la hay. El no haberla significa que todas las cosas lo son.
Todas las cosas son verdad,
maestro. No hay nada que no lo sea, porque todas las cosas derivan del
pensamiento, que es Dios. Y Dios no es un solo pensamiento formulado; él es la
realidad de todos los pensamientos.
Todas las cosas son reales,
porque a todas se les ha dado autenticidad a través del pensamiento y tienen un
propósito de ser. Lo que tú llamas imaginación y fantasía son algo ciertamente
real, pues ambas están constituidas de pensamiento y propósito.
Estudiante: ¿Incluso si no se corresponden
con el mundo de afuera.
Ramtha: El mundo «de afuera», al que tú
llamas «real», maestro, es sólo la ilusión y la creación de la mayor realidad
de todas, que es la realidad invisible llamada pensamiento y emoción. ¿Cómo
crees que todo vuestro mundo «de afuera» llegó a existir? Fue creado por la
imaginación y la fantasía. Y una vez que se convirtió en realidad en su forma
material, incitó más imaginación y
fantasía, pues una cosa engendra a la otra, y las dos son de hecho reales.
Cada cosa creada en el
pensamiento, todo cuanto existe en la conciencia —se manifieste o no en la
forma llamada realidad material— es verdad, maestro.
Estudiante: ¿Por grotesco que sea?
Ramtha: Ciertamente, entidad, porque
sólo las actitudes determinan lo grotesco. Cada pensamiento que contemplas en
tu mente es verdad, porque está vivo en conciencia; y así, es parte de la
realidad más grandiosa llamada la mente de Dios, la plataforma desde la cual
emerge toda la vida.
Ahora veamos, maestro, si
podemos ayudarte un poco en tu confusión.
Dios el Padre es pensamiento, la
verdad de todo pensamiento. Y lo maravilloso de Dios es que él, en verdad,
carece de ley, porque si el Padre tuviera leyes estaría limitado. Pero el
Padre, al ser ilimitado, permite opciones a su verdad y pensamiento ilimitados.
El Padre os ha dado a cada uno de vosotros la voluntad de aceptar y crear desde
el pensamiento cualquier verdad que complemente vuestra propia individualidad,
y así percibir la verdad de acuerdo con vuestros deseos y vuestra progresión
única hacia la sabiduría. Y el Padre, la vida, se convertirá en cualquier
verdad que creéis con el pensamiento, para que podáis experimentar y entender
esa verdad, esa dimensión de pensamiento llamada Dios.
La verdad es sólo lo que un
individuo percibe como tal. La verdad es una opinión, una actitud, una creencia
que se ha convertido en absoluta en el pensamiento creativo. Sin embargo, la
opinión de cada cual sobre cualquier cosa diferirá, a menudo vastamente, porque
cada uno ha formulado esa opinión basándose en sus experiencias únicas y en el
entendimiento o confusión que haya obtenido en su alma, no sólo durante esta
vida, sino durante todas las vidas vividas antes que ésta. De esta manera, una
entidad creerá que algo es verdad, mientras otra quizás no. Ambos no pueden
comprenderse mutuante, porque ellos no han sido la misma persona, ni han tenido
las mismas experiencias colectivas.
¿La verdad de quién es la
correcta? Las dos lo son. Las dos son verdaderamente ciertas. Porque cada uno
está expresando la verdad que su experiencia y conocimiento le han permitido
percibir. Pero si la verdad de alguien es que su verdad es la única correcta,
su entendimiento está limitado.
Cada entidad creará y aceptará
en su sueño —de acuerdo con su experiencia y su propia necesidad, y con el
propósito de realizarse a sí misma— cualquier verdad que desee experimentar
para su evolución hacia la sabiduría. Y con motivo de dicha experiencia, cada
cual buscará las fuentes de la verdad que apoyen lo que él quiera creer. Por
ello, habrá tantos grupos de verdad únicos como dioses habiten este plano, pues
cada entidad posee la voluntad, el derecho y la necesidad de crear la verdad de
diferente manera.
Entonces, cualquier cosa que
leas u oigas sobre un maestro es su percepción de la verdad, como él la ve,
como él la ha aprendido, como él la ha creado, como él la está experimentando.
Si tú tuvieras diez maestros ciertamente estarías en una gran confusión, pues
la verdad de cada uno sería diferente. Y ciertamente encontrarías que la
percepción de la verdad en uno y otro se amoldará a lo que tú necesites en ese
momento. Pero si, al mirarlos a todos, tratases de distinguir quién está diciendo
la verdad, te darías cuenta de que todos la dicen. Lo que debes decidir es
hasta qué grado quieres convertirte en una verdad en particular, porque
cualquier verdad que tú aceptes se convertirá en una realidad experimentada en
tu vida.
Hay grandes maestros en vuestro
plano, y son magos de todo tipo, ya que pueden realizar y manifestar milagros y
maravillas. Pero ellos aún creen en la muerte, y por eso, morirán. Incluso
habiendo progresado inmensamente en su aprendizaje, todavía no han extendido su
comprensión más allá de las limitaciones de la muerte, hasta el entendimiento
de que la vida es realmente la continuidad del ser. Así pues, si tuvieras que
aceptar sus verdades como la única verdad, tú también podrías convertirte en un
mago, pero también morirías. ¿Lo ves?
Hay verdad en todas las cosas,
maestro, pero también hay refinamiento, porque cada momento refina la verdad.
Por eso Dios no existe en un estado de perfección, sino más bien en un estado
de transformación. Cada entidad progresa continuamente en su entendimiento para
abarcar una verdad mas ilimitada. Y de acuerdo con su entendimiento, momento a
momento, esa será la verdad como él la ve, como él la conoce.
Tomemos una flor como ejemplo.
¿No es verdad que la flor es un capullo? Efectivamente. Cuando la flor se abre,
¿es acaso mentirosa porque ya no es un capullo? No, está en un estado de verdad
progresiva. ¿Y es la flor mentirosa cuando caen sus pétalos y dejan de existir?
¿Qué es entonces? Está en un estado más avanzado de su verdad.
Cualquier
enseñanza que escuches o leas, cuya fuente divulgue leyes, o limite al hombre,
o divida al Ser en bueno o malo, o diga que Dios es una entidad singular en vez
del Ser de todo lo que es, cualquier enseñanza de este tipo procede de entidades que simplemente han
aceptado eso como su verdad y se sienten obligados a darla al mundo. Esa es su
verdad, maestro, y ellos no están equivocados. Pero una verdad más amplia y
refinada es que cualquiera que enseñe que la vida es limitada en cualquiera de
sus aspectos, no ha progresado en su entendimiento tanto como otros lo han
hecho. Pues, ¿acaso Dios es limitado? Si lo fuera, maestro, la vida no sería
siempre continua y tú ni siquiera tendrías la opción de estar confundido.
Lo que yo enseño es,
ciertamente, una verdad maravillosa, pues ¿quién se atreve a decir que Dios no
posee leyes? Así no se lo puede utilizar para controlar y esclavizar a otros.
Porque el Padre, la suprema conciencia, existe, verdaderamente, sin la
limitación de leyes, juicios y finales. Cuando tú progreses en tu verdad y
abarques este entendimiento ilimitado, entonces experimentarás y entenderás
realmente el amor, la alegría y la continuidad que el Padre es.
Cada uno, maestro, sabe sólo
hasta el grado en que lo desee y se lo permita. Y la mayor parte del conocimiento
en vuestro plano está construida sobre el miedo, la supervivencia y las
polaridades del entendimiento; está construida sobre el juicio y la separación
de las gentes, sobre la creencia de que el hombre es una criatura «caída» que
no posee divinidad. Pero el hombre es Dios, maestro. Así pues, juzgar al hombre
es juzgar a Dios, limitar al hombre es limitar a Dios. Separar al hombre de su
divinidad, es robarle a Dios la divinidad.
Si lo que tú lees o escuchas de
un maestro limita tus procesos de pensamiento, está de hecho limitando los
procesos de pensamiento del Padre. Escucha lo que se dice y cómo se dice. Si
limita, separa o divide, entonces es una Verdad limitada de una entidad que aún
debe progresar hacia un entendimiento más ilimitado.
Lo que inevitablemente se
aprende de todos estos maestros, es que únicamente tu eres tu máximo maestro,
porque sólo tú sabes qué es lo mejor para ti. ¿Cómo puede alguna otra persona
saberlo cuando ella está ocupada viviendo su propia vida y valorando la verdad desde
su propio punto de vista? Sólo tú puedes saber qué experiencia necesita tu alma
para tu propia realización. Sólo tú puedes ser el dador de tu propia verdad,
porque la verdad la ordena y establece uno mismo. Y dicha verdad no se
encontrará a través de entendimientos científicos o intelectuales, sino más
bien a través de un entendimiento emocional, pues la verdad es un sentimiento,
un saber interior, no es algo intelectual.
Saber lo que es verdad para ti es saber lo que tú sientes que es verdad.
Estudiante: Pero, Ramtha, ¿cómo puedes tú
sentir que algo es verdad si no está apoyado por hechos, o si es quizás
contrario a lo que la ciencia ha descubierto como verdad?
Ramtha: Maestro, nada puede probarse con
lo que tú llamas hechos, pues los hechos cambiarán a medida que el conocimiento
de la humanidad evolucione y cambie. Todo es una conjetura, porque la realidad
está continuamente creándose y evolucionando por medio del pensamiento y la
emoción. Los hechos son sólo las manifestaciones materiales corrientes de la
conciencia colectiva, pensamientos colectivos abrazados en la emoción por la
totalidad de la humanidad.
La prueba, maestro, está en los
sentimientos, en la emoción, porque eso es lo que dio realidad al hecho
en primer lugar.
¿Cuál es la máxima realidad, la
máxima verdad? No son los hechos, maestro. Son los sentimientos que te embargan
al aceptar los hechos como realidad, como verdades del pensamiento. Ese es el
auténtico hecho: la emoción, que es la más grande de las realidades. Ahí es
donde yace toda la verdad. Cualquier cosa que elijas creer, maestro, así será.
Entonces, elige ahora lo que sea apropiado para ti, lo que desees creer.
Estudiante: Pero, Ramtha, yo no entiendo
cómo puede ser eso. Por ejemplo, en los tiempos en que la mayoría de la gente creía
que la Tierra era plana, si la mitad de los marineros de un barco creía que la
Tierra era redonda y la otra mitad que era plana, y partían mar adentro, ¿qué
le pasaba al barco?
Ramtha: Los que pensaban que era plana,
maestro, se tiraban por la borda. El «cielo» prohibía que se probara su error.
Los que pensaban que era redonda continuaban el viaje. ¿Ves?
Aquellos que creían firmemente
que la Tierra era plana nunca se aventuraron hasta sus confines para descubrir
algo diferente, pues estaban seguros de que era plana. Los que creían que era
redonda navegaron a su alrededor una y otra vez. Y estaban convencidos de que
era redonda. Sin embargo, no sabían que de hecho no es redonda. Es más bien
achatada, como a punto reventar, es plana por arriba y por abajo; y además es
hueca. Pero aquel que creen firmemente que es sólida, nunca conocerán otra
cosa, pues nu concebirán ir al interior de la Tierra para descubrir algo
diferente. Eso porque su entendimiento es limitado, sin embargo, sigue siendo
verdad.
Sé ilimitado en tu verdad,
maestro. Sabe que tu mundo es redondo. Pero si deseas ser aún más ilimitado,
sabe que es plano por arriba y por abajo. Y para ser incluso más ilimitado,
entidad, sabe que el centro de tu Tierra está habitado. ¡Pero ve e intenta
decirle esto a tus científicos!
Si lo que tú crees es de forma
limitada, esa es tu verdad, y es correcta y precisa. Si crees de forma
ilimitada, esa será tu verdad, correcta y precisa. Pero si estás buscando algo
en qué creer, no creas en ninguna de las dos. ¡Cree en ti! No existe entidad,
cosa o realidad que sea más grande que tú, pues tú eres el dador de toda
verdad, el creador de todas las realidades, y quien dispensa las leyes dentro
de tu reino.
Ahora, lo que yo diría a
cualquier entidad es esto: ve y aprende de tus maestros o tus religiones hasta
que te aburran o ya no tengan sentido. Entonces busca la respuesta que sientas
correcta dentro de tu alma. Tu alma sabe cuál es la verdad y ella te lo dirá a
través de los sentimientos. Cuando la verdad se siente bien, esa es tu alma
regocijándose, porque la máxima verdad es la libertad ilimitada, aquello que te
permite experimentar cualquier verdad que desees.
La verdad es una limitación,
maestro. Decir que algo es verdad indica que existe la falsedad. Pero en un
entendimiento mayor no hay ni verdad ni falsedad, sólo el Ser de la
vida, siempre continua y en evolución. La vida es la única realidad, y de ésta
emerge toda la verdad, pues la verdad se crea y se desarrolla cada momento
mediante cada pensamiento que tú tienes. Así, en cualquier momento puedes
cambiar de opinión y pensar algo diferente, y ambas cosas son verdad, ambas son
principios reales, pues las dos son opciones para el entendimiento emocional.
No hay otra realidad más que la
vida y las opciones. Cuando comprendes que todo es verdad y al mismo tiempo
nada lo es, que sólo existe el Ser, entonces puedes percibir que la
verdad es cualquier cosa que tú determines que sea. Y será absoluta siempre que
tú lo reconozcas como tal. En el momento en que no reconozcas ni le des crédito
a esa verdad, ya no será real. Por eso este es el plano de las realidades
creativas.
Cualquier verdad que crees en tu
vida, sabe que también puedes cambiarla. Lo que te permite ser soberano es
saber que puedes ser y convertirte en cualquier cosa que quieras, y que tienes
la capacidad de cambiar tus planes en cualquier momento que lo desees.
¿Cuánto tiempo necesitas para
sentirte feliz? Sólo lo que tardes en pensar felicidad, y empezarás a
resplandecer. ¿Cuánto tiempo necesitas para sentirte desesperado? Sólo lo que
tardes en pensar la desesperación, y te convertirás en ella. ¿Cuál es la verdad
que subyace en esto? Que tú tienes la opción de convertirte en una u otra en
cualquier momento, y que puedes cambiar tu expresión siempre que lo desees. Esa
es la libertad con la que el Padre te ama. Cuando conozcas esta verdad dentro
de tu ser, trascenderás tu limitación hacia tu divinidad. Y mientras otros se
dejen gobernar con leyes, morales e ideales, tú serás una entidad libre, porque
no pertenecerás a ninguna verdad más que a la tuya propia.
Solamente recuerda esto: todo
aquello en lo que creas, es. Siempre que creas en una cosa, se convierte en
verdad en una realidad emocional dentro de tu ser. Es por eso que todo el mundo
está siempre en la cima de la verdad, no importa cuál sea su punto de vista. Tu
realidad creativa será siempre diferente de la de todos los demás. Y cuando a
otros les resulte completamente imposible ver tu realidad, será sólo porque
están inmersos en las ilusiones de la suya propia.
Cuando entiendas que la verdad
es y puede ser todas las cosas, es porque habrás experimentado todo sin
limitarte. Entonces podrás participar activamente en todas las experiencias y
tener conocimiento de ellas. Entonces serás libre, porque ya no estarás
esclavizado por los conceptos o el entendimiento intelectual que dicen «así son
las cosas», cuando lo que son, es verdaderamente todo aquello que pueda ser
definido en pensamiento.
Esta verdad que te doy, maestro,
proporciona un estado del ser más ilimitado, porque en su virtud y contexto
abarca la verdad de cada uno, y permite que todas las verdades coexistan en
armonía. Cuando abraces este entendimiento, entonces podrás decirte a ti mismo:
«En la verdad que expreso, soy polifacético. No soy una verdad, sino todas las
verdades». Entonces ya no estás inhibido en tu flujo creativo o enclaustrado en
una forma única de vivir y de ser.
Sé quién eres, no bajo la
dirección de Ramtha, o Buda, o Yeshua, ni ningún otro maestro, pues ninguno
puede enseñarte sobre tu propia divinidad; ellos sólo pueden enseñarte sobre la
suya. Para culminar tu destino debes llegar a ser quien eres, y lo que tú solo
eres. Si tratas de vivir de acuerdo con el plan de vida de otro, nunca te
convertirás en eso. El único camino por el cual llegarás a entender quién eres,
y ese fuego que vive dentro de ti, es el de la verdad de tu propio
entendimiento emocional.
Ama lo que eres decididamente. Y
escucha a Dios dentro de ti, que te habla en un tono muy sutil. Se llama
sentimientos. Los sentimientos, si los escuchas, te hablarán de tu verdad y de
tu camino hacia la iluminación.
Vive la verdad que sientes
dentro de ti. Vívela y manifiéstala para que dé testimonio de tu gloria. Cuando
lo hagas, entonces habrás valorado, vivido y entendido la vida desde tu propio
punto de vista, y tal como tú la percibas estará bien. Sé tu propio instructor,
tu propio salvador, tu propio maestro, tu propio Dios.
Cuando contemples la simplicidad
de esto, ello te llevará hasta la libertad de entender. Entonces no te quedarás
atrapado intentando determinar lo que es verdad y lo que no lo es, lo que es
real y lo que es una ilusión. Cuando empieces a apartarte de las leyes de los
dogmas religiosos y las creencias, y dejes de esforzarte por vivir la verdad de
otro, entonces serás libre de expresarte a ti mismo y experimentar las cosas
que tu alma te pide, para que puedas satisfacer cualquier conocimiento o
entendimiento que no poseas. Y de esta manera, por medio de la experiencia y la
emoción, tú, a tu propio y singular paso, te conviertes en Dios, momento a
momento. ¿Y dónde va a concluir tu eternidad? En ningún lugar, pues tú eres
continuo para siempre.
Cuando aprendas que cada momento
en que vives estás refinando tu propio Yo dogmático, y te permitas hacer eso
sin culpa ni juicio, entonces, un día te convertirás en la verdad de todo
pensamiento, la plataforma de la cual brota toda la vida. Pero no puedes
convertirte en esto hasta que no te apartes de la conciencia colectiva del
hombre —con sus leyes, ideales, e identidad , de masa— y te permitas ser el Ser
de tu propia verdad, de tu propio e intencionado Yo.
Durante mucho tiempo el hombre
se ha separado de su divinidad al suprimir enteramente sus opciones y crear
leyes en su lugar. Pero los vientos de cambio están llegando a este plano para
traer una novedad, un discernimiento en cada uno, un desbancamiento de lo que
ha sido considerado como absoluto. Estoy complacido de que hayas venido para
ser parte de ello, pues tu vida será mucho más gozosa desde este día en
adelante. Porque, ¿a quién tendrás que dar explicaciones? A nadie, sino a ti
mismo. ¿Y qué es la verdad? Todo aquello que el Yo decrete como tal, ya que
todo lo que creas, así será; y en todo lo que creas, te convertirás. Si sabes
eso, enseñarás a muchos, solamente por la manera como vivas.
Nunca busques la verdad,
simplemente sé. Siendo, eres uno con universos infinitos.
Estudiante: Tengo mucho que contemplar.
Ramtha: Ciertamente, maestro. ¡El Ser!
Que así sea
* * *
Estudiante: He estado practicando la
astrología durante muchos años y deseo saber si hay algo que puedas decirme que
me ayude a ser más efectivo con mis clientes.
Ramtha: En primer lugar, maestro, dime
por qué te deleitas en esta práctica.
Estudiante: Porque creo que las estrellas y
los planetas ejercen una influencia en nuestras vidas, y que al estudiarlos
podemos conocer y entendernos mejor a nosotros mismos y nuestro destino.
Ramtha: ¿Sabes, maestro? El hombre
siempre ha observado fijamente el misterio silencioso de las estrellas en los
cielos en busca de su tierra natal, porque él sabe, instintivamente dentro de
sí mismo, que viene de un lugar mucho más grande que la cabaña en que nació.
Cuando el hombre empezó a investigar las luces del cielo nocturno, descubrió,
para su sorpresa, que se movían; y al tiempo que éstas se movían las estaciones
se movían con ellas. Y cuando observó un poder en ellas que no podía controlar,
supuso que su movimiento también debía ser responsable de las suertes y
desgracias que acontecían en el reino del hombre.
Muchos sabios y profetas han
usado esta poderosa fe en las estrellas para gobernar y dominar imperios. Y si
sus profecías de peligro se volvían realidad, ¿quién era el responsable?
Ciertamente no lo era el vidente. Entonces debían ser las «condenadas
estrellas» las que causaban que aquello ocurriera. Sin embargo, las estrellas,
en su silencio, nunca han sido capaces defenderse y proclamar su inocencia.
Yo te diré esto, maestro: cada
uno de los que estamos aquí es un dios que fue creado con libre albedrío. Y en
el comienzo, vosotros, los seres de luz, como entidades soberanas, usasteis esa
voluntad libre para crear las estrellas, los planetas y todos los universos,
visibles e invisibles. Vosotros sois también los dioses que más tarde crearon
los cuerpos que poseéis, y éstos son mucho más grandiosos que cualquier
universo. Vosotros sois, en este preciso momento, los mismos dioses que aún
poseen la misma y poderosa creatividad que poseían al principio. Y en todos
estos eones de tiempo nunca habéis creado nada que os controle, a menos que
creáis que lo hace. Y aún así, seguís siendo quienes controláis vuestra vida,
porque al haber aceptado la creencia de que estáis controlados por algo fuera
de vuestro ser, habéis permitido que así sea.
Hay muchos que creen en la
astrología. Y ésta posee, de hecho, su verdad, ya que es aceptada como tal.
Pero llévala un poco más lejos y pregunta: «¿Quién es el dador de esta verdad?»
«¿Cómo pueden las estrellas y los planetas en su movimiento ser más poderosos
que los dioses que los crearon en primer lugar?»
Lo que tú eres, maestro, nunca
podrás descubrirlo basándote en los movimientos de tus cielos. Y con respecto a
los movimientos de los planetas y las estrellas determinando nuestro destino,
esto no es así. Porque si esto fuera verdad, ¿qué serían los sueños, la
imaginación, la creatividad o la vida misma?
En cada una de tus vidas sobre
este plano naciste bajo un gran número de estrellas, todas ellas brillando en
aquel momento. Decir que tu destino está controlado o influenciado por unas
pocas y escogidas, no sólo carece de sentido, sino que además te roba la
libertad e inocencia de expresar tu vida y el Dios que tú eres.
Los dioses han creado muchos
juegos, y la astrología es uno de ellos. Y a veces es un juego muy peligroso
porque infunde en la entidad un miedo al futuro y predetermina sus futuros días
de emoción. Todos los que piensan que los astrólogos poseen una inteligencia
sabia que lo conoce todo, están literalmente poniendo sus valiosas vidas en las
manos de otro, y yo no estoy de acuerdo con eso.
Así como vuestra astrología,
también son juegos vuestro dogma religioso, vuestra política, vuestro mercado,
y cualquier cosa que permitáis que os esclavice de manera que podáis jugar al
juego de la supervivencia.
Aquellos que practican la astrología
son verdaderamente hermosos en su sincera preocupación por los demás y su deseo
de ayudarlos. Y estudiar las estrellas es algo maravilloso, pues ellas son
hermosas en su movimiento y encantadoras en su misterio. Pero si basas tu vida
en ellas, maestro, no eres más grande que los gases que las forman.
La astrología es sólo una
herramienta; es sólo un juego. La auténtica verdad viene de la entidad que abre
la boca para decir: «¡Ah! He determinado lo que tu futuro traerá», porque lo ha
visto en el campo electromagnético que rodea a la entidad para quien está
haciendo esto. Si dejaras de lado el juego y le dijeras al cliente estas mismas
cosas, ciertamente se asombraría. Pero por supuesto, no seria tan fascinante
como decirle que cierta estrella tiene la culpa, y que él es parte de algún
plan cósmico y divino. Así ocurría con los sabios de la antigüedad, que miraban a través de
bolas de cristal, encendían fuegos, miraban fijamente el agua, producían
explosiones, bebían vino y elixires y toda clase de cosas, sólo para comunicar
una verdad haciéndola más aceptable.
El hombre siempre ha mirado
fuera de sí mismo para encontrar respuestas y razones a su suerte y a su
destino. Siempre ha sido más cómodo echar la culpa a las estrellas silenciosas,
al gobierno de algún rey, o a la «voluntad de Dios», que mirar hacia dentro, al
creador de los universos. Siempre ha sido más fácil buscar sacerdotes, profetas
y videntes para pedirles orientación, que creer que uno mismo es lo
suficientemente sabio para ser el dador de ella.
Mientras sigas mirando fuera de
ti mismo en busca de razones y respuestas, nunca oirás a la voz que tienes
dentro, el dador de toda verdad y el creador de todo lo que existe, siempre
estarás en manos de creencias supersticiosas y razonamientos extraordinarios
que no te permitirán ver el increíble poder y el infinito entendimiento que
realmente posees.
Tú, maestro, eres una entidad
soberana capaz de aceptar y crear cualquier verdad que desees. Puedes
convertirte en el maestro de tu reino o ser su esclavo, lo que desees
experimentar. Cuando te des cuenta de que cada ser es el auténtico creador y
director de su vida, el diseñador de su destino, quizás tomes ese mismo
entendimiento y crees para ti mismo una vida más ilimitada. Y eso será algo
grandioso para tu ser.
Cuando estés jugando con tus
juegos, recuerda quién los creó. Y recuerda que el mismo creador, que puede
volverse vulnerable a cualquier cosa que él desee, puede, en un instante,
cambiar todo lo que no le guste y una vez más tomar las riendas de su vida.
Ahora, deseo decirte algo en
relación con el juego de la astrología: los astrólogos basan sus «casas
astrológicas» en doce; sin embargo hay catorce. Existe un planeta que es
considerado como una estrella, pero es más bien una nebulosa. Es un planeta
hermoso y muy luminoso, que ha estado aquí durante mucho tiempo. Esa es otra
casa. Y en la cuna de vuestra órbita solar ya se está formando un nuevo
planeta, que surgió hace varios miles de años cuando las llamas del sol eran
grandes. Con esto, maestro, son catorce. ¿Cómo pueden los astrólogos ser tan
precisos cuando se equivocan por dos casas enteras?
Cuando hagas tus lecturas,
maestro, deseo que hagas lo siguiente: después de haber conjurado y planeado y
todo eso, cuando la lectura haya terminado, diles que los universos no son nada
sin ellos; que sin ellos no habría tales cosas como las estrellas o los
planetas. Eso es todo lo que tienes que decir. Ellos nunca olvidarán lo que les
has dicho, porque les molestará, los animará y los hará arrogantes.
Me complace que hayas venido
aquí. Tú aprenderás profundamente de esta audiencia. Muchos de los que vienen
aquí, no abrazan las verdades ilimitadas que yo enseño, pues no todos están
deseosos de libertad. Pero está bien. Ellos siguen siendo amados, están en
lo cierto, y siguen siendo Dios, el creador de todas las realidades.
Capítulo 13
AMA
Y HAZ LO QUE QUIERAS
«Y cuando el
hombre se libere a sí mismo de esta conciencia restrictiva, con sus leyes,
planes y normas, encontrará la alegría y la paz de ser que le permitirá amarse
a sí mismo y a toda la humanidad, y permitirá que todo exista en la libertad de
sus propios y deliberados designios. Entonces amará como Dios ama. Entonces
será como Dios es, la plataforma que alimenta y mantiene toda la vida. Que así
sea.»
Ramtha
Estudiante: Ramtha, ¿cómo
encajas tú en el plan de Dios?
Ramtha: ¿El plan de Dios? ¿Qué
te hace pensar, entidad, que Dios tiene un plan?
Estudiante: Porque debe haber
una buena razón para que las cosas sean como son.
Ramtha: El único plan que el Padre
tiene es ser, para que así todas las cosas puedan expresar la vida que el Padre
es. Si él tuviera un plan, ello te quitaría la libertad de expresar a Dios
dentro de ti, robándote tu originalidad capacidad de evolucionar y extender el
principio vital llamado Dios.
El único plan de Dios es que él
es. Es cada cosa vibrando al unísono consigo misma, en un tono que está basado
primeramente en el pensamiento, y del pensamiento a la masa, vibrando,
añadiendo y tomando de la conciencia, extendiendo, expresando otro momento de
vida. Todo cuanto existe, se expresa a la par de todo lo demás que existe hacia
el próximo momento de eternidad. Si Dios pudiera planear, ello limitaría todas
las cosas que están por venir.
¿Cuál es la razón de que esté
aquí esta alfombra peluda sobre la cual apoyas tu trasero? Simplemente porque
es. Por lo tanto, encaja en el plan de Dios, porque todo lo demás es. ¿Y cuál
es la razón por la que este amado maestro está aquí? Porque él es. Y este amado
maestro, ¿cómo encaja en el plan de Dios? Simplemente siendo, igual que tú
eres. ¿Y cómo encajo yo en el plan de Dios? Yo soy, entidad. Yo soy, tanto como
lo es esta alfombra peluda.
¿Cómo encajo yo? Yo te amaré
como nunca nadie lo haya hecho, porque tengo la capacidad de hacerlo, ya que me
tiene sin cuidado si mi amor o mi expresión encajan con algún plan ilusorio y
divino.
¿Cómo puedo yo añadir a la
totalidad del Ser de la vida? Ayudándote a entender lo que el Padre
verdaderamente es y por qué él te ama sin importarle cómo eres. Y dando quizás
un enfoque más claro de cómo encaja la totalidad de la vida, para que puedas
entender que la razón por la que todas las cosas son, es simplemente
expresarse, no de acuerdo con ningún esquema, o algún motivo ulterior, sino
simplemente porque poseen vida.
¿Por qué es esto importante?
Cuando entiendes que la vida simplemente es, eso te permite la libertad y el
poder de crear tu vida al máximo de tu capacidad. Y puedes estar seguro de que
sin importar lo que hagas en el próximo momento, vas a estar vibrando con la
totalidad de la vida, y continuarás haciéndolo en el próximo momento, y en el
próximo, y en todos los que vendrán después.
No existe un plan para la vida,
maestro. Sólo existe el Ser. Estar en un estado de Ser es la
expresión más grandiosa que existe. Ser. Lo que importa, entidad, es que
tú eres. Eso es todo lo que importa.
Estudiante; Lo que parece que estás diciendo
es que no hay una manera en particular de vivir; que tú puedes ser y hacer todo
lo que quieras; que todo vale.
Ramtha: Ciertamente. Ese es el amor del
Padre por ti.
Estudiante: ¿Cuál es entonces el propósito
de la vida?
Ramtha: El propósito de la vida,
maestro, es expresar sobre la plataforma de la vida cualquier pensamiento que
habite dentro de tu ser. Y cualquiera sea la expresión a la que eso
te lleve, siempre tienes la opción de cambiar en cualquier momento que desees.
El propósito de la vida es ser
parte de ella, ser su creador, iluminarla. No hay otro destino, sino vivir y
permitirte ser cualquier cosa que desees, mientras la vida se despliega dentro de ti,
momento a momento. Y sabe que, cumpliendo ese propósito, posees la libertad
ilimitada para convertirte, hacer y ser cualquier cosa que desees.
Estudiante: Pero si se puede hacer cualquier
cosa, ¿no habrá ciertas cosas que vayan contra la ley de Dios de la que habla
la Biblia?
Ramtha: Hermoso maestro, tu amado Padre
no ha creado ninguna ley, excepto una. Y esa ley es expresar tu vida de acuerdo
con tu voluntad soberana, pues sólo a través del ejercicio de tu voluntad,
extiendes la conciencia de toda la vida, que es lo que el Padre es. Si Dios el
Padre fuera una entidad que creara leyes, te hubiera negado a ti —a él mismo—
la libertad de expresión que permite a la vida evolucionar y perpetuarse a sí
misma. Él se habría convertido en una fuente limitada, en un final. Y no hay
final en el siempre jamás, maestro.
Lo que tú llamas la ley de Dios,
como está escrita en vuestro Libro de los Libros, son muchas leyes, porque cada
profeta hizo su añadido a la ley. Y, de hecho, ha sido una afirmación muy
poderosa declarar que la ley de Dios dice esto o aquello, o restringe esto, o
debes hacer tal cosa. Y debido a lo que tú llamas la ley de Dios, la gente ha
aprendido a someterse a Dios y a temerle. Los hijos no deben temer a sus
padres, deben ser como sus padres.
La ley de cada uno es que Dios,
la Fuente de toda la vida, permite que todas las cosas se expresen a través de
su ser como ellas quieran, como su libertad lo desee. Pues sólo a través de la
libertad llegarás a conocer al Padre y a ser uno con él una vez más. Y cuando
retornes al Padre y él contemple su propio retorno, será verdaderamente un gran
día, una gran eternidad, ya que al regresar a casa habrás llegado a ser como él
es; y al ser como él es, siempre habrá una vida de amor y alegría ilimitados, y
la eternidad del ser.
Dios, el Padre, no posee ley. El
hombre es el creador de las leyes, no Dios. El Padre le ha otorgado al
hombre la voluntad libre para ser el soberano dador de leyes en su propio
reino, para crear desde el pensamiento cualquier creencia, verdad o actitud que
corresponda a su reino en la evolución de su entendimiento de toda la vida. El
hombre ha usado esa libertad para crear leyes que ha considerado necesarias
para poder vivir en sociedad. Desafortunadamente, la mayoría de las leyes han
sido creadas despiadadamente con el propósito de intimidar y esclavizar a la
gente. Han sido creadas para limitar la libertad, no para exaltarla. El hombre
no puede permitirse vivir en un estado sin leyes, porque él, en el terror de su
propio ser, cree que deben existir leyes para gobernarlo. Esto es sólo porque
él no entiende la infinitud y la divinidad de sí mismo.
Estudiante: Pero, Ramtha, si no
hubiera leyes, ¿cómo se podría prevenir que alguien expresara la maldad que hay
dentro de sí, que hiciera cosas malas?
Ramtha: Déjame decirte esto,
maestro: en la constitución cósmica de todo lo que es, no hay tal cosa como la
maldad. Aunque se haya escrito que el hombre es malvado en su alma, no lo es;
el hombre es divino dentro de su alma. Pues su alma y todo lo que él es, es
Dios. Porque si no fuera Dios, entonces, ¿de dónde vendría?
No hay nada que esté fuera de la
jurisdicción del Padre, del ser. Nada. Cualquier pensamiento o acto que alguien
haya juzgado como perverso, malvado o equivocado, está vivo en conciencia. Y si
existe en conciencia, es ciertamente una parte de la mente de Dios. Y puesto
que todas las cosas son parte de Dios, si tú dijeras que cualquier cosa es
perversa, estarías diciendo al mismo tiempo que Dios es perverso, y no lo es. Ni
tampoco es bueno, pues para definir los perímetros de lo bueno deberías
compararlo con el entendimiento que tú llamas el mal.
Dios no es ni bueno ni malo,
puesto que Dios no es más algo bueno que algo malo. Ni tampoco es perfección.
El Padre simplemente es, el Ser de toda la vida, una expresión del Ahora, que
vive simplemente por el gozo de obtener gozo, para así poder conocerse a sí
mismo. Y esa esencia vital no tiene la capacidad de alterarse hasta quedar
fuera de un estado de Ser al juzgar una parte de sí misma como buena o
mala, perversa o divina, perfecta o imperfecta.
¿Sabes lo que pasaría si Dios
pudiera mirar hacia abajo y decir: «Esto es perverso»? La totalidad de esa
conciencia que está expresando algo que necesita expresar, finalizaría y sería extirpada
de la fuerza vital. Y si eso pasara, entonces la vida y su expansión siempre
continua cesarían de existir, ya que el libre albedrío, que permite la
creación, dejaría de existir. Pero Dios es totalmente ilimitado, una totalidad
indivisa del Ser. Por lo tanto, Dios no puede mirarse a sí mismo desde
una perspectiva limitada y restrictiva. Si pudiera hacerlo, tú ni
siquiera estarías aquí para poder expresar tu opción de juzgarte a
ti mismo o a tus hermanos.
No existen ni el bien ni el mal,
maestro; sólo el Ser. En el Ser, todas las cosas se miden
exclusivamente en función de la culminación, en función la
experiencia emocional que el alma necesita para culminar su sabiduría. Cada
cosa que hayas hecho —por hermosa o vil que hayas determinado que sea— la has
hecho simplemente por el conocimiento. Tu alma y tus pasiones te presionaron a
hacerlo para poder aprender. Sólo haciéndolo determinaste y te diste cuenta del
valor de esa acción, y así, te beneficiaste de ella. Eso no es ni perverso ni
malvado, eso es lo que cuesta convertirse en Dios.
Es el hombre, y no Dios, quien
juzga al hombre.
Y el hombre en su creatividad, ha inventado el equilibrio entre lo bueno y lo
malo para robar a sus hermanos su libertad de expresión. El miedo al castigo
por no estar a la par del dogma religioso o las leyes de los gobiernos, ha sido
la espada que ha dominado y controlado naciones durante años. Y si alguna vez
hubo algo que en tus términos llamarías «perverso», es aquello que le quita a
una entidad la libertad de expresar el Dios dentro de sí. Y cada vez que esto
se le hace a otra persona, también se le hace a uno mismo, y más profundamente,
porque todo juicio o limitación que impongas a otro, se convierte en ley dentro
de tu propia conciencia; y mediante esa ley, te juzgarás y limitarás a ti
mismo.
El hombre no es perverso en su
alma. Y aunque vive creyendo que lo es, en un mayor entendimiento no existe tal
cosa como la perversión o la maldad. Sólo existe la plataforma de la vida que
le permite al hombre la opción de crear desde su pensamiento cualquier cosa que
elija. Esa es la única realidad que existe. En esa realidad, Dios permite que
la ilusión de la maldad sea creada a través de supersticiones, creencias
dogmáticas, y las tan limitadas y encerradas actitudes de la humanidad. Y a
causa de la continua observación, juicio y expectativa de la maldad, ésta
existe de hecho en la realidad de aquel que cree en ella, pero sólo en su
realidad, puesto que como así lo cree, así es en su reino.
Las únicas leyes que existen son
aquellas que has creado para que sean efectivas en tu vida. Si tú eliges creer
que hay bondad y maldad, entonces, esa es tu verdad, y no estás equivocado en
absoluto. Pero recuerda, esa es tu verdad, no la mía ni la de ningún otro. Y,
si verdaderamente es tuya, colectivamente te pertenece porque se ha formado en
tu opinión. Y mientras tengas esa opinión, será ciertamente real. Cuando dejes
de creerla, entonces dejará de ser realidad. Es así de simple.
Ahora, maestro, dime lo que tú
crees que es la maldad. ¿Cuál es tu entendimiento de «lo malo»?
Estudiante: Bueno, yo diría que
es lo opuesto a lo bueno. Pero principalmente pienso que la maldad es hacer
daño a otra persona.
Ramtha: ¿De verdad? ¿Por qué es
eso malvado?
Estudiante: Bueno, por ejemplo,
si alguien hiciera daño a mi hija, eso sería malo porque quizás ella podría
morir.
Ramtha: Así es como tú juzgas la
maldad. Pero ¿qué hay de malo en morir?
Estudiante: Entonces, ¿tú ni
siquiera piensas que matar a alguien sea algo perverso?
Ramtha: Así es. Porque yo no me he
limitado a mí mismo creyendo en el final de ninguna cosa, porque nunca se
destruye nada. Nunca. Si una entidad muere, ¿cuál es la pérdida en la muerte?
El Padre, en su Ser y en
su eternidad de vida continua, no ha creado ninguna cosa por encima de sí mismo
capaz de perturbar la garantía de la existencia. Lo que el Padre ha creado,
maestro, nada lo puede abatir y vivirá eternamente. Por eso tu hija no sería
destruida, porque no hay nada que pueda destruir la vida de Dios.
Estudiante: Entonces, tú estás diciendo que
ni siquiera el asesinato es algo perverso o equivocado.
Ramtha: Exactamente. Yo te digo,
maestro: la vida es siempre continua; seguirá y seguirá y seguirá.
Y cada momento que nos
expresamos sobre la plataforma de la vida, tenemos ilimitadas oportunidades
de satisfacer nuestra felicidad en cada instante de vida. Pero sea como sea que
uno elija satisfacer sus momentos, esto será siempre de acuerdo con su propia
voluntad y su deseo, y con lo que él perciba como bueno para su ser. Y si en
cierto momento una entidad elige matar a otra, en el próximo momento se sentirá
terriblemente culpable, se juzgará a sí misma, y vivirá con el miedo de que de
alguna manera aquel acto vuelva hacia él. Así, sus momentos futuros no son
seguros a menos que se perdone a sí mismo por ese acto.
Muchos se horrorizarán, juzgarán
y maldecirán al asesino. Pero yo ame a la entidad que ha matado a la otra.
¿Cómo podría no hacerlo? ¿Acaso está él fuera de la providencia, la vida y la
maravilla que Dios es? No maestro, no lo está.
La víctima volverá una y otra
vez, pues la vida es perpetua, es continua.
Es lo único que es perpetuo, y a
la vez es todas las cosas. Si yo aborrezco el acto e impongo mi juicio sobre el
asesino, lo estoy imponiendo sobre mí mismo. El asesino acaba de crear su
propio juicio, ya que estará en manos de cualquier actitud que tenga con
respecto al acto, la cual tendrá que afrontar en su propio reino de pensamiento
y emoción en los momentos que seguirán.
Yo no aborrezco el acto, lo he
razonado. Lo he entendido. Estoy por encima de él. Si yo juzgara al asesino por
este acto, te aseguro que eso no me enaltecería, y mi vida se vería entonces
afectada por ese juicio. Pues el Yo Soy que yo soy habría tomado una parte de
sí mismo y se habría separado de mi ser. Entonces yo dejaría de ser la
totalidad. ¿Ves?
Cuando veas tales
acontecimientos, ten en cuenta que son culminaciones. En cada momento tenemos
la opción de llegar a una culminación en nosotros mismos, conducidos por un
impulso o una iluminación. Esa es nuestra elección. He ahí la única república
que posee el hombre, la república de las profundidades de sí mismo. Vuestros
gobiernos tratarán de gobernar a las masas de acuerdo con las leyes, las normas
y las reglas. Pero nunca podrán gobernar la voluntad de una entidad que trabaja
en el silencio de sus propios procesos de pensamiento; sólo la entidad lo puede
hacer. Y cada instante que viva, equilibrará el momento de acuerdo con su
propio ser emocional.
Yo os digo que en esta audiencia
no hay mayor maestro que vosotros mismos, y que cada uno es totalmente
responsable de las decisiones que ha tomado en su propia vida. Porque, ¿no
somos nosotros quienes hacemos todas las cosas en el pensamiento? ¿Y no es la
manifestación de todo eso lo que nos enseñará a refinar más nuestros
pensamientos?
Tú puedes tomar a un hombre y
encerrarlo en la prisión más pequeña, oscura y asquerosa que exista, pero nunca
podrás encarcelar su mente y su Pensamiento. Un hombre, incluso con el cuerpo
reprimido, aún es activo en su pensamiento; y él, por medio del
pensamiento contemplativo, razonará consigo mismo, se enseñará y se juzgará a
sí mismo.
Yo no reconozco el bien y el
mal, sólo la vida. Si ella empuja a una entidad a matar a otra, o a hacerlo en
lo más profundo de su alma por el mero hecho de pensar en ello —una cosa no es mejor
que la otra, pues lo que tú hagas en tus pensamientos lo estás haciendo en la
realidad, y no hay ninguna entidad que no haya acuchillado a otra en sus
pensamientos— esa entidad, cualquier caso, necesita expresar eso para su
entendimiento intencional. Y deseo que entiendas que aquel que participa con el
asesino en su expresión, no es la víctima del asesino, porque él ha contemplado la posibilidad
de ser quemado, despedazado o dañado. Y como él lo ha contemplado y ha sentido
miedo, lo ha atraído justo hasta su puerta. Por lo tanto, el que necesita dañar
y el que necesita ser dañado —porque necesita ese entendimiento— se atraen
mutuamente para adquirir la experiencia.
En el entendimiento llamado
Dios, nada es perverso. Cada cosa es una experiencia que proporciona sabiduría.
Esa es mi respuesta para ti. Y cuando el hombre deje de ser condenado por sus
hermanos y se dé cuenta de que no es malvado en su ser, sino que es Dios en su
ser, y entienda que es totalmente amado y apoyado por la fuerza vital llamada
Dios, nunca más necesitará expresar la guerra, el asesinato o la violación, u
otros actos semejantes para entender su mérito y su valor. Y cuando el hombre
se libere a sí mismo de esta conciencia restrictiva, con sus leyes, planes y
normas, encontrará la alegría y la paz de ser que le permitirá amarse a sí
mismo y a toda la humanidad, y permitirá que todo exista en la libertad de sus
propios y deliberados designios. Entonces amará como Dios ama. Entonces será
como Dios es: la plataforma que alimenta y mantiene toda la vida. Que así sea.
* * *
Estudiante: Hay dos personas que han llegado
a mi vida recientemente, y me gustaría saber cuál es el propósito de que estén
ahí, y si hemos estado juntos anteriormente en otras vidas.
Ramtha: La razón por la que ellos están
en tu vida, entidad, es porque tú quieres que estén ahí, y ellos quieren estar
ahí. ¿Qué mayor propósito puede haber?
Estudiante: Pero yo no estoy seguro de si
quiero que estén en mi vida. Yo pensaba que quizás están ahí por causa de algún
vínculo kármico, y que hay algo que debemos aprender sobre nosotros
mismos.
Ramtha: Sabes, maestro, si una relación
es de alguna manera carente, romanticismo de quizás haber estado juntos
anteriormente en vidas pasadas a menudo la hace más interesante de lo que en
realidad es. Pero un vínculo kármico, como se lo llama, es sólo la explicación
religiosa de una palabra llamada «necesidad». Tú necesitarás, disfrutarás y
querrás estar con mucha
gente a lo largo de tus vidas, que son continuas. Pero se convertiría en algo mundano, muy pesado y aburrido, si
los mismos amigos estuvieran ahí, vida tras vida tras vida. Si ellos están ahí
ahora, maestro, quizás la única lección que se puede asociar con ello es que
os habéis vuelto a encontrar sólo para daros cuenta de que debéis separaros
otra vez.
Estudiante: Muy bien, creo que he entendido
lo que estás diciendo, pero tengo otra pregunta acerca del karma. Me han
enseñado que la razón por la que ciertas cosas suceden a la gente —tales como
asesinatos, robos o accidentes— es porque son culminaciones kármicas para
nivelar algo que hicieron en una vida pasada. Me gustaría saber qué tienes tú
que decir sobre las leyes del karma.
Ramtha: Para que tú lo sepas y todos lo
entendáis: lo que vosotros llamáis «karma» no es la ley de Dios; es la ley de
aquellos que creen en ello. Desafortunadamente, hay multitudes que creen en
esta doctrina, y están luchando arduamente para alcanzar un entendimiento
ilusorio llamado perfección. Y ellos creen que, sea lo que sea que hayan hecho
en la vida, deberán volver y pagar por ello en la próxima. Todo cuanto les
ocurre lo atribuyen continuamente a la culminación kármica. Pero esa es una
explicación muy pobre de la vida, maestro, ella se merece mucho más que eso.
Las leyes del karma son, de hecho, una realidad, pero sólo para
quienes creen en ellas. Las únicas leyes que existen son aquellas que tú permites que sean
efectivas en tu reino. El auténtico dador de las leyes es cada entidad
soberana, pues cada persona posee un ego que acepta la verdad; y todo aquello
que él llame verdad, cualquier cosa que cree como ley dentro de su ser, así
será. Por eso, mediante las creencias y el entendimiento alterado, muchas
personas han determinado para sí mismas las leyes del equilibrio y la
perfección.
Si tú eliges creer en el karma, ciertamente estarás en manos de tu
propia creación por haberle dado poder a esa creencia. Y por supuesto, será
efectiva en tu vida. Entonces, ciertamente volverás una y otra vez para anular
o glorificar lo que hiciste en una vida anterior sobre este plano.
Yo no reconozco el karma o la
perfección, ya que las veo como limitaciones, no como gratificaciones. Aquellos
que están luchando por la perfección a través de las restricciones del karma,
nunca alcanzarán aquello por lo que luchan. Pues mientras están culminando un
karma, estarán creando otro, no importa cuántas vidas vivan, ellos nunca
alcanzarán un estado de Ser, un estado de Dios, ya que estarán continuamente
inmersos en el estado de deber y no en el de recibir. Y no existe tal cosa como
la perfección; sólo existe el Ser. En el Ser de la vida todas las cosas cambian
y evolucionan cada momento, por eso, nunca podrá establecerse un estado de
perfección.
Yo sólo reconozco el Ser, el
cual carece totalmente de las leyes e ideales que impiden la transformación del
Yo, Dios. En el entendimiento del Ser, no hay nada que debas hacer en la vida,
excepto lo que tú quieras hacer. Si quieres aceptar las enseñanzas del karma,
entonces, esa es tu elección y tu creación para tu propia experiencia. Pero
date cuenta, maestro, de que tú has creado para ti mismo las ilusiones del
poder limitado y el castigo. Ese es
tu destino por haber aceptado lo que llamas karma, ser prisionero de tu propio
pensamiento limitado.
Tú eres un alma y un espíritu
libre, maestro. Eres libre de crear y experimentar al momento cualquier verdad,
cualquier realidad, cualquier ilusión que elijas; y en cualquier momento que lo
desees puedes recrear ese sueño, porque tienes el poder ilimitado de hacerlo.
El karma no existe, el deseo sí.
Y el deseo es muy voluble, puede hacer y ser cualquier cosa en cualquier
momento que lo desee, y puede cambiar de opinión a mitad del proceso.
Cosas como el asesinato, los
accidentes y los robos no son castigos, maestro; no son «liquidaciones» por
algo que hiciste anteriormente. Tú los has creado como resultado de
pensamientos y experiencias que has contemplado. Tampoco son circunstancias
eternas. Así, en un mayor entendimiento, no son cosas terribles;
retrospectivamente, son grandes maestros.
Tú podrías ver la matanza de
diez mil inocentes y decir: «¡Oh, qué desgracia! ¿Por qué no lloran los ángeles
por esta atrocidad? ¿Por qué cantan a la gloria de Dios?» Porque no se han limitado creyendo que la vida acaba. Saben que
aquellos que son sacrificados inmediatamente alcanzan el «cielo», como lo
llamáis vosotros, para un mayor aprendizaje y más experiencias, lo que yo llamo
aventuras. Y aunque tú entierres diez
mil cuerpos y llores por ellos, Dios nunca llora. Por eso siempre amanece cada
mañana.
¿Quién supones que crea tu destino? Muchos creen que es algún soberano
que manipula a todos y por cuya causa ocurren todas las cosas, ya que eso quita
de sus espaldas la responsabilidad de sus propias vidas. Pero eres tú quien
controla tu propio destino. Tú eres el creador de cada momento de vida gracias
a lo que piensas y sientes en este momento. La única cosa que debes aprender es
que este momento, este ahora, es verdaderamente continuo y perpetuo. Y en la
continuidad del Ahora, cada momento es nuevo, completamente nuevo, maestro. No
es el cautivo del ayer; es el Ahora que tú creaste para que tu sueño del mañana
se convirtiera en realidad. Por eso, eres libre de hacer cualquier cosa que desees en este
momento. Ese es el amor del Padre por ti: la libertad y el poder que te ha dado
para crear cada momento de nuevo.
Nadie está gobernado por el
pasado. Nunca tienes que pagar por lo que hiciste hace un momento o hace un
milenio. En el momento mismo que lo hiciste, ganaste conocimiento y te diste
cuenta del bien y de la utilidad de haberlo hecho.
El pasado es simplemente un
momento del ahora que fue experimentado y ya no existe. El único peso que tiene
sobre el presente es que tú ya aprendiste todo lo que podías aprender de él.
Así, te ha provisto de la sabiduría para crear este momento con el máximo de tu
capacidad, de acuerdo con tus propios e íntimos procesos de pensamiento y tus
planes determinados.
El pasado está acabado, maestro;
ya no existe. El pasado vive dentro de ti en este ahora sólo como sabiduría.
Eso es lo que él ha ganado para ti. Por eso, en este momento, eres lo más
grande que hayas sido nunca en todas tus vidas. Porque en este ahora has
progresado más hacia el conocimiento que en el ahora de ayer. En este
momento eres la acumulación total de todo tu conocimiento, el conocimiento
adquirido a través de la experiencia y la experiencia obtenida a través de la
virtud llamada vida. Y cada momento que te expresas estás creando otra vez una
nueva aventura hacia la emoción y las perlas de la experiencia llamadas
sabiduría.
Sólo
existe el Ser de este Ahora, maestro. Lo único que importa es el ahora. Tú eres
producto del ahora. Tu vida es vivida en el ahora. Tu futuro se crea en el
ahora. Vivir verdaderamente como el Ser en este ahora es vivir sin leyes ni
reglas ni regulaciones que impiden la expresión y la expansión del Yo. Cuando
tú vives como el Ser, la única cosa que realmente importa es el ahora. No el
pasado ni el futuro, sino el ahora, porque es ahí precisamente donde vive Dios.
Cuando
te des cuenta de que el ahora es todo lo que siempre ha existido,
inevitablemente elegirás vivir tu vida de tal manera que en cada momento
vivirás la aventura que los sentimientos de tu alma te urjan a realizar, y
experimentarás todo aquello que nunca hayas experimentado para extenderte hacia
una sabiduría incluso mayor.
No has vuelto a este plano para enmendar
ciertas cosas, las que ni siquiera puedes recordar, o para hacer otras que se
supone debes hacer y que nadie podría decirte nunca cuáles son. Y encima te
dicen que te esfuerces por conseguir la perfección. ¿Cómo puedes conseguir algo
si estás en continua confusión?
Has
vuelto aquí totalmente por tu elección y a través del cuerpo que elegiste. A partir del óvulo de tu madre y del
esperma de tu padre creaste tu cuerpo con el propósito de expresarte en este
plano de ilusión creativa. No has vuelto para saldar algo que hiciste
anteriormente, sino más bien porque querías evolucionar a través de la masa y
completarte en las emociones que se ganan al experimentar este plano.
Estás
aquí para aprender que donde quiera que estés, estás ahí por la única razón de
que quieres estar ahí; es tu voluntad estar ahí. Estás aquí para conciliar la
sabiduría y aplicarla dentro de la plataforma de la vida. Estás aquí en esta
vida —y en cuantas más otras vidas desees estar aquí— para representar esta
ilusión y experimentar todo lo que tu alma necesite para poder realizarse en la
sabiduría. Y cuando hayas obtenido el rico vapor de la emoción de tus
experiencias sobre este plano, ya nunca más necesitarás o desearás volver aquí.
Y sólo tú determinas cuándo has acabado aquí, nadie más. Estás aquí, maestro,
para convertirte en Dios. Y para eso, debes quitar de tu ser toda ley, toda
creencia dogmática, toda práctica ritualista, y ser ilimitado en tus procesos
de pensamiento. Si deseas libertad de expresión ilimitada, un cuerpo que nunca
muera, y la paz y la alegría de ser, sabe que la vida que estás viviendo es
completamente ilimitada. Cuando sepas eso, en eso te convertirás; porque cualquier
cosa que desees y cualquier cosa que conozcas como verdad en tu ser, así será.
Esta es la única ley que necesitas aceptar dentro de tu reino.
Sabe
que nunca tendrás que pagar por lo que hayas pensado o hecho en esta vida o en
otra, siempre y cuando te perdones por ello. El perdón de uno mismo es el acto
divino que remueve de tu alma la culpabilidad y el juicio del Yo que limitan la
expresión del Dios que eres. Sabe que cuando te haya perdonado a ti mismo, esta
vida y las que van a venir serán simplemente para experimentar ser una parte
del Ahora que es el futuro de todo lo que es. Sabe que eres eterno, que nunca
has fracasado, y que el único error q has cometido es creer que has errado.
Ámate
a ti mismo, maestro. Y escucha lo que te dice el Yo, lo que necesita sentir, y
entonces entrégate a ello de corazón hasta que te aburras.
El
aburrimiento es una señal de tu alma de que has aprendido todo lo que había que
aprender de una experiencia y de que es hora de pasar a otra aventura. Cuando
escuchas solamente a los sentimientos que hay dentro de ti, entonces eres libre
de convertirte al momento en cualquier cosa que desees convertirte. Y sabe que
nunca debes someterte a ninguna ley, ninguna enseñanza o ninguna entidad. El
Ahora y los sentimientos que obtengas de él, es todo lo que realmente importa.
No
tengas leyes, maestro. Lo cual no equivale a ser imprudente. Sólo quiere decir
que el verdugo va a quitar la soga de tu cuello y te va a dejar respirar.
Cuando te apartas de las leyes del dogma y las creencias limitadas, entonces te
estás permitiendo ser la libertad y lo ilimitado que Dios es. Entonces puedes
ser simplemente el poder que eres de crear y regenerarte a ti mismo y a la
vida. Entonces la razón por la cual estás aquí no es la de compensar a alguien
por cualquier cosa que le hayas hecho, sino más bien porque quieres vivir. Y
esa aventura se despliega momento a momento. Vive y sé feliz. Eso es lo único
que el Padre te pide que hagas.
Capítulo 14
LA
ALEGRÍA:
EL
ESTADO DE SER MÁS SUBLIME
"En un
estado de alegría exuberante, estás en paz con todo lo que tú eres. Cuando
gozas de la vida, no puedes sentirte rencoroso o inseguro, atemorizado,
enfadado o carente de nada. En un estado de gozo estás satisfecho y completo, y
la vida, la sabiduría y la creatividad fluyen como un poderoso río desde dentro
de tu ser. En un estado de gozo, tu inspiración llega hasta lo más alto de la
grandeza y lo más profundo del sentimiento.»
Ramtha
En cada una de tus vidas en este
plano, ¿cuál es tu propósito al estar aquí? A muchos se los educa para que
piensen que deben ser una cierta entidad o ejercer una cierta profesión, y son
escrupulosamente vigilados por ña familia y la sociedad para asegurarse de que
se conviertan en ello. ¡Qué siniestro! Luego están aquellos que imaginan que
han sido enviados aquí a ser grandes maestros, salvadores o sanadores de la
humanidad. ¡Qué noble! Y ciertamente muchos otros sienten que están aquí para
recorrer penosamente un estrecho y sagrado camino hacia Dios, el cual ha sido
cuidadamente preparado. ¡Qué aburrido!
Nadie tiene un propósito cuando
viene a este plano. El Padre no ha dado directrices ni a ti ni a nadie de cómo
debería ser su vida, salvo una cosa. Y lo único que él desea para ti,
proporciona lo esencial del ser. Y es que seas dichoso, sin importar lo que la
dicha signifique para ti. Pues cuanto más feliz y dichoso seas dentro de tu
precioso y divino ser, más cerca estarás de ser la semejanza de Dios y más en
armonía con toda la vida.
Que seas feliz y alegre es el
único deseo del Padre para ti. Y esto es, en verdad, el máximo valor emocional
que existe. Es el mayor logro en la vida. Haber entendido la alegría y haberse
convertido en ella es el único destino que Dios ha dado a toda la humanidad
—cualquiera que sea el plano que habite o el entendimiento que haya alcanzado—
porque cuando has regresado a un estado de gozo y felicidad, has regresado a un
estado de Dios, ya que el Padre es alegría. Es un Ser que está alegre
todo el tiempo.
El Padre te ha dado el poder de
crear cualquier cosa que desees, desde lo más vil hasta lo más bello. Él se
convertirá en todo aquello que desees que él sea en tu búsqueda por entender la
alegría. ¿Y juzgará alguna vez tus acciones o la realización de tus deseos? No.
Nunca. Ese es el amor de Padre a hijo, de fuerza vital a fuerza vital. Él
quiere que hagas todo aquello que te haga feliz, alegre, pues ese es el único
camino por el que llegarás a conocer al Padre y a ser como él es.
¿Qué es la alegría? La alegría
es libertad de movimiento sin interrupción. Es libertad de expresión sin
juicio. Es libertad de ser sin miedo o culpabilidad. La alegría es saber que
creas la vida a tu manera. Es el sublime movimiento del Yo permitido. Eso es
alegría.
¿Por qué es la alegría el estado
de ser más sublime? Porque cuando estás en un estado de gozo, estás en
el flujo de lo que Dios es. Y en ese flujo, no hay lugar para los celos, la
furia, la amargura o la guerra. Es difícil odiar o asediar a otra persona, es
difícil dañar a alguien cuando estás en un estado de gozo. Cuando estás feliz y lleno
de gozo, amas al Dios que ves en todas las cosas.
En un estado de gozo exuberante,
estás en paz con todo lo que tú eres.
Cuando gozas de la vida, no
puedes sentirte rencoroso o inseguro, atemorizado, enfadado o carente de nada.
En un estado de gozo estás satisfecho y completo, y la vida la sabiduría y la
creatividad fluyen como un poderoso río desde dentro de tu ser. En un estado de gozo tu
inspiración llega hasta lo más alto de la grandeza y lo más profundo del sentimiento.
En un estado de gozo, la vida se
convierte en el fervor e intensidad de amanecer cuando el cielo es del color
rosa más hermoso, las nubes están teñidas de rojo fuego, y los pájaros cantan
en los árboles. En la alegría de envejecer y vives para siempre, pues la vida ya
no es una ardua tarea, sino una aventura maravillosa de la cual sólo quieres más. Cuando la
alegría está presente, eres uno dentro de tu reino del Yo. En un estado como
ése has encontrado la utopía.
¿Cómo consigues la alegría?
Sabiendo que cada momento de tu vida te brinda la libertad y la oportunidad de
expresar la alegría, si ése es tu deseo. Y sabiendo que no hay nada por lo que
merezca la pena separarte de la felicidad, de la alegría y de Dios. Nada.
Amándote a ti mismo completamente, intensamente, pues cuando lo haces estás
amando a Dios.
No hay amor más sublime en la
vida que el amor del Yo. No existe amor más grande, pues a partir del abrazo
del Yo existe la libertad. Y esa libertad es de donde nace la alegría. Y
gracias a ese nacimiento Dios es visto, conocido y abrazado. El amor más
profundo, más grande y más significativo es el amor del Yo puro e inocente, la
magnífica criatura que se sienta entre las paredes de la carne y que se mueve y
contempla, crea, permite y es. Y cuando tú ames lo que eres, sin importar cómo
seas, entonces conocerás esta magnífica esencia que yo amo, que se halla detrás
de todos los rostros y dentro de todas las cosas. Entonces amarás como Dios
ama. Así es fácil amar y perdonar. Así es fácil ver a Dios en toda la vida.
Cuando amas lo que eres no hay
cosa inconquistable ni inalcanzable. Cuando realmente te amas a ti mismo, vives
solamente en la luz de tu propia risa y viajas solamente por el camino de la
alegría. Cuando estás enamorado de ti mismo, entonces, esa luz, esa fuerza
unificada, esa felicidad, esa alegría, ese jubiloso estado de ser, se extiende
a toda la humanidad. Cuando el amor abunda dentro de tu maravilloso ser, el
mundo, con todos sus desagrados, se convierte en algo hermoso, la vida se llena
de sentido y de alegría, y la alegría, a través de la exuberancia de tu ser,
inspira y glorifica toda la vida Y declara la pureza de tu ser.
No hay mayor propósito en la
vida que vivir por el amor y la realización del ser. Y eso sólo puede
alcanzarse participando en esta vida y haciendo aquello que te produce
felicidad, sin importar lo que sea. Pues, ¿quién va a decir que algo está mal o
que es malo para ti? Dios nunca lo diría, pues él será cada dirección que tú
tomes y el resultado de cada cosa que experimentes. Y no preguntes a otros lo
que piensan. ¡Qué sabrán ellos de la felicidad cuando sus vidas han estado
cargadas con las mismas limitaciones que han plagado la tuya¡
El Padre impulsa la alegría
hacia ti. Él siempre está ahí, esperando a que tú te abras para recibirla. Eso
es lo que quiere decir «Pedid y se os dará». Es muy simple sentir alegría todo
el tiempo. Sabe que eres digno de ella.
La alegría engendra alegría.
Porque cuando aceptas la alegría que recibes, esa alegría realza la que vendrá
en tus mañanas y te abre a un recibimiento mayor. Por ello es imperativo amarte
a ti mismo cada momento, pues cuando lo haces, preparas el ritmo, si quieres,
de los momentos que vendrán. Cuando vives solamente por el amor y la alegría
del Yo —preguntándote siempre qué te hace feliz y haciendo entonces lo que te
digan tus sentimientos, sea lo que sea— esos momentos de éxtasis y regocijo
quedan grabados en el alma de tu ser, que creará incluso más instantes de
felicidad y alegría en los momentos que vendrán.
Cuantos más momentos pases siendo
feliz y lleno de alegría, amándote a ti mismo y permitiéndote ser, más cerca
estarás de ser la fuerza-Dios de toda la vida. Si vives tu vida de tal forma
que todo lo que persigues en la vida lo haces para hacerte feliz, vivirás tu
vida hasta su máximo destino. Alcanzarás cosas milagrosas. Serás un ejemplo
admirable del amor del Yo y de Dios. Experimentarás y entenderás la gran
belleza y el maravilloso enigma que eres. Y he aquí que, en lo que se llama el
análisis final, habrás visto la cara de Dios, al darte cuenta de que es la tuya
propia. Entonces estarás listo para una nueva eternidad de experiencia vital,
en un nuevo y mayor entendimiento.
Sabes, en mis tiempos los
atlantes nos llamaban «seres desalmados». ¿Sabes cuál era nuestra búsqueda
entonces? No era la de un «propósito», era encontrar un alma que según nos
decían no poseíamos. Yo fui un bárbaro miserable y odiaba al hombre. Pero
cuando descubrí lo que era la alegría y que yo era digno de sentirla, me
convertí en la esencia que sostiene, alimenta y es toda la vida.
El único camino hacia el Padre
es todo aquello que tú declares que es tu alegría. Ese es el único camino para
llegar hasta él. Es el que te lleva de vuelta a casa, de vuelta a Dios.
* * *
Estudiante: ¿Es cierto que yo elegí volver en un
cuerpo?
Ramtha: ¿Quién si no elegiría por ti?
Estudiante: Entonces, ¿puedes decirme por
qué elegí este lugar y este tiempo para volver?
Ramtha: Para experimentar la vida en
este tiempo y en este lugar.
Estudiante: Pero ¿hay algún propósito
especial que vine a realizar y por eso elegí volver aquí?
Ramtha: El propósito especial, maestra,
es el privilegio de experimentar la vida.
Estudiante: Entonces, ¿podría ser cualquier
cosa?
Ramtha: Puede ser cualquier cosa. Pero
no es ninguna cosa específica. Tú has vuelto aquí para experimentar la vida. Tú
te elegiste a ti. ¿Y por qué no a ti? Tú elegiste este tiempo. ¿Y por qué no?
Este es un tiempo maravilloso. La vida está floreciendo ahora, tú estás
floreciendo ahora.
Sabes, vivir se ha convertido en
una experiencia tan desapercibida y menospreciada, que todos buscan cualquier
cosa que hacer menos vivir. Pero la primera y más importante razón de estar
aquí es vivir. Lo más glorioso que se puede alcanzar en esta vida, maestra, es
vivirla. ¿No es eso una verdad? ¿Qué sería un gran rey si primero no tuviera la
vida para convertirse en rey? Ser rey no fue su propósito. Lo hizo simplemente
porque decidió que eso sería algo maravilloso que hacer. Lo más importante fue
que él vivió hasta el punto en que pudo convertirse en rey.
Tu mayor logro en la vida será
vivirla. Esto es, quizás, no precisamente el entendimiento que tú esperabas
oír, pero yo te aseguro, maestra, que cuando estés cerca de la muerte
apreciarás esta respuesta.
Todos piensan que deben tener
una razón por la cual existir. «Maestro, me dicen— ¿cuál es mi destino aquí, mi
propósito en esta vida? Sé que hay una razón por la que debo estar aquí».
Entonces yo les digo: «La vida» Y ellos se quedan muy perplejos e infelices,
pues esperaban oír un relato muy elaborado en el cual ellos ascenderían hasta
lo alto de una montaña y serían cubiertos de oro, pájaros cantando sobre sus
cabezas, y que serían la salvación de la humanidad.
Tu propósito, maestra, es
simplemente vivir. Cualquier cosa que hagas a partir de ahí será una extensión
de tu belleza y una contribución a la expansión global de la vida. Cuando te
des cuenta de que vivir es lo más importante que asi es como se van acumulando
«puntos», y que estás aquí porque así lo deseas —tú quieres estar aquí, dentro
de tu propio ser lo encontraste un lugar placentero para volver— entonces, todo
lo demás será entendido.
Todos vienen a esta existencia porque quieren vivir
y expresarse aquí.
Esa es la prioridad de toda la
humanidad. Esa es la prioridad del Padre que vive dentro de ti. Lo que ocurre a
partir de ahí no tiene que ser nada específico, simplemente ser todo lo que
puedas en cada momento de la vida. Esto se llama «creación». Y eso es a lo que
tú estás destinada, porque el Dios dentro de ti te empuja a crear.
Tú no estás aquí por ningún otro
destino sino vivir, y hacer en cada momento de la vida lo que el Yo creativo
—el alma— te impulse a hacer. A partir de ahí, cualquier cosa es posible dentro
de los reinos de la creación. Puedes crear reinos y vidas indescriptibles.
Puedes realizarte a ti misma, puedes convertirte en todo lo que desees
convertirte cuando te hayas permitido a ti misma esa libertad explícita. Y una
vez descubras que mereces experimentarlo todo, puedes proyectar tu luz hacia
cualquier culminación que te complazca, en cualquier momento que desees.
¿Sabes por qué algunas de las
entidades más iluminadas sobre tu plano son vagabundos viviendo en el
«vagamundo»? Porque viven en el momento y hacen sólo lo que necesitan hacer
para vivir y siguen hacia el próximo lugar. De este modo, han estado en muchos
lugares, han visto y hecho muchas cosas y han conocido a muchas entidades. Por
eso han cosechado un gran conocimiento y entendimiento del espíritu humano
desde muchas direcciones. Ellos están muy iluminados en su estado, y muy
felices, pues se han dado a sí mismos la libertad de ir y venir a su antojo. Y
tú me dices: «Pero, maestro, ellos no tienen un propósito.» Su propósito es
vivir en el momento y juguetear haciendo algo nuevo y aventurero cada vez que
se les antoja.
Esta vida, maestra, no fue
creada para ser una prisión. Fue diseñada como una plataforma para la
creatividad y la expresión, colorida y desafiante, donde tú pudieras tener
muchos intervalos y aventuras, pero siempre porque te traen gozo.
Estudiante: Pero Ramtha,
siempre, desde pequeña, he tenido la sensacio de que quiero irme de aquí, que
éste no es mi hogar, que hay algún otro lugar.
Ramtha: Hay otro lugar. La vida
es continua en muchos niveles diferentes y en muchos lugares. Eso es una
verdad. Pero yo te diré otra verdad: si realmente no quisieras estar aquí, no
habrías vuelto. La fuerza vital de tu ser está aquí para experimentar esta
vida, y así aprender y obtener felicidad de ella. ¿Acaso crees ser una entidad
superior que vino aquí sólo para encontrar que este es un lugar miserable donde
vivir? Una entidad superior encuentra la felicidad allí donde esté.
Cuando los tiempos sobre este
plano se vuelven difíciles, es bueno, quizás, pensar en ir a otros lugares,
pues eso hace la vida aquí un poco más soportable. Pero a la larga, nos damos
cuenta de que cualquier lugar donde estemos, lo hacemos como elijamos: bueno o
malo, feliz o infeliz, excitante o mundano. Son sólo nuestras actitudes y
nuestros juicios lo que determina nuestras experiencias en la vida.
Este es un maravilloso lugar del
cual formar parte. El Padre florece aquí como florece en todas partes, ya que
él está en todas partes. Cuando aprendas eso, maestra, serás una mujer sabia.
Una mayor virtud que saber que hay otro lugar, es tomar esta vida y hacerla lo
más grandiosa que puedas, experimentando cada parte de esta vida y amándola.
Entonces estás llena de esta vida. Y cuando dejes este plano, no tendrás que
regresar, ya que no habrá nada aquí que necesites experimentar.
Aquellos que vienen aquí con una
sola y pequeña dirección, y permanecen en esa dirección porque es socialmente
aceptable, a la hora de la muerte sufren de agonía y remordimiento porque
deberían haber hecho esto o aquello, deberían haber amado a éste y haberse
casado con aquél. Todos esos «debería» los harán regresar aquí para
experimentar todos los «ahora puedo», hasta que se llenen de todo eso. Entonces
ya nunca van a volver.
Estudiante: Entonces yo volví
porque tenía un «debería», y no sé qué es.
Ramtha: Maestra, es vivir. Si
eso es demasiado simple para entender, entonces crea para ti misma una razón
por la cual vivir y síguela, de corazón. Pero cuando la hayas satisfecho, ¿por
qué vivirás entonces? Otra razón, y otra y otra y otra.
Estudiante: Entonces, ¿no hay
cosa en particular por la que yo haya vuelto, algo que tampoco pueda cumplir
esta vez?
Ramtha: Mi querida maestra, la
sabiduría es emoción acumulada. Eso es que hace a cada entidad diferente de
todas las demás que vienen a este plano. Tú no experimentarás las cosas que ya
has experimentado y entendido, pues no tendrás el deseo de hacerlo. Las cosas
que aún tienes que entender las aventuras que guardan la promesa de realización
y sabiduría, siempre te tentarán, te intrigarán, y te desconcertarán. Si
simplemente te permites ser, y escuchas los impulsos dentro de tu ser, los
sentimientos dentro de ti, siempre estarás experimentando lo que más necesites
para así extender tu maravilloso Yo hacia una mayor sabiduría y alegría
perpetua.
Ahora, maestra, déjame darte
este entendimiento para quizás ayudarte en tu perplejidad: si necesitas una
razón de ser, deja que esa razón sea la única cosa que estará contigo a través
de la eternidad y que se llama «el amor del Yo». El amor hacia ti misma
sobrevivirá en la eternidad, mientras que el propósito de ser esto o aquello
será cumplido en esta vida sólo para ser reemplazado por otro. ¿Cuál es la
única cosa que estará siempre contigo? Todo aquello que al añadirse a ti te
extienda hacia una mayor sabiduría y a un amor más profundo por ti misma, y eso
es hacer cualquier cosa que te permita ser lo máximo que puedas ser ante tus
propios ojos, los más discriminadores que existen. Eso durará para siempre. Tú,
maestra, eres el propósito en la vida. Cuando cada uno esté por encima de
pensar que debe hacer esto o aquello, o que su destino es éste o aquél y se
enfoque en el asunto de ser, vivir explícitamente en el momento, todos
encontrarán una felicidad y una libertad mayor de las que nunca han conocido,
una liberación hacia la vida y cómo ésta debería vivirse verdaderamente. Ese es
tu propósito: ¡ser!
Capítulo 15
DIVINIDAD
OLVIDADA
«La encarnación nunca pretendió
ser una trampa. Nunca pretendió ser eterna. Era simplemente un juego en el cual
participar, una nueva aventura en la exploración de la creatividad y de la vida. Pero
tú te perdiste rápidamente en los sentidos del cuerpo, y tu cuerpo se convirtió
en la totalidad de tu identidad. Te volviste tan inmerso en la materia de este
plano que te convertiste en el hombre inseguro, atemorizado, el hombre
vulnerable, el elemento mortal, porque olvidaste la poderosa esencia que vive
dentro de ti.»
Ramtha
Hubo un tiempo en el que el
hombre conocía su herencia y su linaje; conocía a Dios, no como una esencia
ajena a su ser, sino como el Ser sublime de vida y pensamiento continuo que era
la misma fuerza vital de su Yo divino y eterno. Hubo un tiempo en que el hombre
sabía esto; erigió grandes pirámides para que se mantuvieran en pie a través de
los tiempos y recordaran a la humanidad del «fuego interior», del Dios dentro
del hombre. A pesar de todo lo que ha ocurrido en el curso de la historia, esas
pirámides aún permanecen como símbolos de la grandeza y la divinidad del
hombre.
En los principios del hombre
sobre este plano, cuando aún sabía que él era Dios, vivía en el mismo cuerpo
durante miles de años, porque el poder que daba el cuerpo inmortalidad era la
pureza del pensamiento ilimitado que el hombre expresaba en su estado de ser.
El hombre, Dios-hombre, empezó a
olvidar que él era Dios incluso en su primera experiencia de vida sobre este
plano. ¿Por qué? Porque amaba este maravilloso jardín de juegos en materia; y
experimentar y crear aquí se convirtió en todo lo que realmente importaba. Y en
sus esfuerzos por expresar su creatividad aquí —y mantener el vehículo que le
permitía hacer esto— el hombre, la magnífica criatura de procesos de
pensamiento ilimitado, empezó a experimentar los pensamientos limitados de
supervivencia, celos y posesión.
El ser del hombre —su alma y
espíritu— es eterno. "Nada podrá nunca cambiar eso. Pero el cuerpo que
los dioses crearon para sí de la arcilla de la tierra, es vulnerable a los
pensamientos del ser inmortal que lo ocupa. Cualquier pensamiento que el hombre
acepte y se permita sentir, se manifestará en el cuerpo, pues el cuerpo es la
última parte del reino del hombre y está apoyado por los procesos de
pensamiento del dios que lo habita.
Cuando el Dios-hombre empezó a
experimentar las actitudes de supervivencia, empezó a reducir su poder de
pensamiento que activaba la fuerza vital eterna dentro del cuerpo. Así, el
cuerpo empezó a sucumbir. Cuando el cuerpo empezó a fallar, disminuyó la
capacidad del hombre de razonar a través de su cerebro. Cuando el hombre empezó
a perder su poder de razonar, el miedo empezó a invadir su conciencia. Y cuando
el elemento del miedo se convirtió en una actitud dentro de los procesos de
pensamiento del hombre, el cuerpo empezó a sufrir la fuerza y los efectos del
miedo: malestar, enfermedad, muerte.
Aunque las primeras
civilizaciones en vuestro plano estaban dotadas de una gran iluminación, lo
ilimitado de sus procesos de pensamiento empezó a debilitarse hasta la
limitación a través de la expectativa de la muerte y las actitudes de
supervivencia. Esas actitudes de supervivencia, que surgieron del miedo a la
muerte, se transmitirían a las generaciones futuras en forma de lo que se llama
instintos de supervivencia; pues cualquier cosa que el hombre piensa se
convierte en un patrón dentro de sus estructuras genética y celular.
Los dioses entraron en las
limitaciones de la materia a causa del deseo de experimentar su creatividad a
través de la forma corporal. Pero cuando los dioses, como hombre,
experimentaron actitudes de limitación sobre este plano, se quedaron, sin darse
cuenta, encerrados en la experiencia corporal. Pues cuando cada dios
experimentó la muerte de su primer cuerpo, entró en lo que se llama un vacío.
Este vacío era un lugar, una dimensión de luz, no formaba parte de un
entendimiento consciente de «Dios-conocedor de todo» ni del plano de la
materia. El dios ya no podía volver al plano del pensamiento ilimitado, pues ahora guardaba dentro de sus procesos de
pensamiento la alteración de actitudes limitadas.
Para continuar avanzando en la
vida, y ya que encontraba este jardín de juegos en materia una experiencia
maravillosa, el dios estaba muy ansioso de volver aquí. Así que volvía en otro
cuerpo a través de la semilla de su propia descendencia, para continuar
expresándose en materia y conciliar todos los pensamientos limitados que había
permitido que alteraran sus procesos de pensamiento en la vida anterior. Pero
al experimentar más los aspectos materiales de este plano, el dios experimentó
mayor alteración y se hundió más profundamente en la limitación. De esta forma
empezó el ciclo de reencarnación sobre el plano de la demostración.
A medida que los dioses volvían
aquí como hombres, una y otra vez, para poder continuar sus aventuras en la
vida, este plano se convirtió gradualmente en su concepto total de la vida, y
ellos olvidaron su linaje y su divinidad. Dejaron de concebir a Dios como la
totalidad, todos los pensamientos. Perdieron el conocimiento de que podían
volver, si lo deseaban, al plano del pensamiento puro, del ser ilimitado, el
plano de conciencia sobre el que se habían expresado desde un principio.
Dedujeron que sólo podían experimentar esferas limitadas, pensamientos
limitados. Así, emergieron otros planos de conciencia expresada, lo que se
llama cielos limitados, esferas limitadas. Allí, después de la muerte del
cuerpo, las entidades que habían olvidado el más grande y simple de todos los
planos podían experimentar la vida de acuerdo con su felicidad y con las
actitudes de su pensamiento colectivo.
Cuando los dioses, como hombre,
dejaron de saber que eran divinos e inmortales, y que todo el poder y todo el
conocimiento habitaban verdaderamente dentro de ellos, comenzaron a ser
vulnerables a los egos de aquellos a su alrededor. Pronto, surgieron entidades
que buscaban elevarse por encima de las otras diciendo que sólo ellas, a través
de sus poderes místicos y de su inmensurable fuente de conocimiento, poseían el
entendimiento de Dios. Como el hombre se había convertido en una criatura
atemorizada, una criatura que seguía al rebaño, estos videntes, profetas y
oráculos buscaron acrecentar su poder proclamando profecías de fatalidad y
peligro. Y si la gente no prestaba particular atención a lo que los videntes
tenían que decir, ellos proclamaban maldiciones y amenazas de condena.
Así nació la religión sobre este
plano, para separar más al hombre de su belleza interna, su Dios eterno. Y la
religión era muy astuta porque no tenía que gobernar y mandar sobre las gentes
con la espada, sólo tenía que perpetuar la enseñanza de que Dios no estaba a su
alcance; que el conocimiento y el poder sobre todas las cosas no estaban dentro
de ellos.
Ahora, el alma es memoria
eterna. Ella recuerda todas las experiencias de todas las vidas. Cualquier cosa
que se le diga al hombre lo suficiente —no importa lo alterado que sea un
entendimiento— a la larga se convertirá en una firme realidad. Pues el hombre,
el tímido buscador de la verdad, deseando tan desesperadamente ser aceptado,
escuchará cualquier disparate. Así que si tú le dices al hombre tantas veces
como sea necesario que Dios está fuera de él, y que él es miserable y malvado
en su alma, estos pensamientos se convierten en entendimientos inquebrantables
dentro de la memoria del alma del hombre, y serán muy difíciles de cambiar. Y
eso es precisamente lo que ha estado ocurriendo durante miles de años sobre
este plano. Estas entidades simples, regresando de una vida a la otra, cayeron
continuamente bajo los auspicios de estas enseñanzas. Y llegaron a estar tan
condicionados por el entendimiento de que ellos eran malvados y que Dios estaba
fuera de sus seres, que llegaron a aceptar, absolutamente, que ellos eran
cualquier cosa menos divinos; y que la única manera de conocer a Dios, de
volver a Dios, era por medio del gobierno de profetas y sacerdotes y
organizaciones religiosas.
Cuando el hombre dejó de aceptar
su propio saber interior como la esencia de la verdad, renunció a su soberanía
y poder y se convirtió en una parte de la masa colectiva, lo que permitió a
religiones y gobiernos de todas las épocas gobernar a la gente como si se
tratara de una sola entidad. Pero no lo son. Todos son dioses únicos con
destinos únicos que satisfacer y aventuras que experimentar. El hombre tiene
derecho a sus aventuras.
Cuando el hombre aceptó la
enseñanza de que es miserable y pecador, y que el Padre está fuera de él, se
apartó completamente de Dios. Y es ese entendimiento y el aceptar esa creencia
lo que ha devuelto al hombre al cuerpo una y otra vez. Pues mientras el hombre
abrigue el pensamiento de que él es todo menos divino, de que el Padre no está
dentro de él, está condenado, en cierto sentido, a nacer un millón de veces,
hasta que se dé cuenta su divinidad y viva, otra vez, en un estado de ser.
La encarnación nunca pretendió
ser una trampa. Nunca pretendió ser eterna. Era simplemente un juego en el cual
participar, una nueva aventura en la exploración de la creatividad y de la
vida. Pero tú te perdiste rápidamente en los sentidos del cuerpo, y tu cuerpo
se convirtió en la totalidad de tu identidad. Te volviste tan inmerso en la
materia de este plano que te convertiste en el hombre inseguro, atemorizado, el
hombre vulnerable, el elemento mortal, porque olvidaste la poderosa esencia que
vive dentro de ti. Así, conociste la muerte, pero te olvidaste de la vida.
Conociste la tristeza, pero te olvidaste de la alegría. Conociste al hombre,
pero olvidaste a Dios, tu inteligencia sublime que te permite crear tus
ilusiones de cualquier manera que elijas.
Todos vosotros habéis vivido
muchas vidas sobre este plano. Algunos, treinta mil vidas. Otros, diez mil.
Otros, solamente dos. Esas son las veces que has vivido y que has muerto. Y
aunque tus vidas sobre este plano han sido sólo un sueño, un juego, una ilusión
en la aventura de la vida, ellas te han corrompido inmensamente. Has vivido
tantas vidas en las que se te ha recordado, por la familia, la sociedad, la
religión y los poderes gubernamentales, que eres desgraciado y que Dios no está
a tu alcance, que todo ello se ha convertido en la firme realidad de tus
procesos de pensamiento.
Hasta el día de hoy, la mayoría
de vosotros aún no sabe que vosotros sois Dios, que poseéis en vosotros el
poder de saber y ser todas las cosas. Así pues, dejas que maestros, religiones
y demás gobiernen tu vida e interpreten la verdad por ti. Permites que el
entendimiento de otros complique y confunda la simple verdad que se ha dicho
durante años en vuestro tiempo: que el Padre y el reino de los cielos están
realmente dentro de ti. ¿Qué otra verdad puede escribirse más grande que ésa?
Pero muchos de vosotros que no saben esto, aún piensan que deben entregarse al
dogma y a ciertos mecanismos — rituales, plegarias, cánticos, ayunos,
meditaciones— para poder conectarse con Dios y conseguir la iluminación. Sin
embargo, cuanto más haces estas cosas, más convences a tu alma de que no eres
aquello en lo que estás tratando de convertirte, que estás muy lejos del amor
de Dios y del entendimiento que buscas, pues tienes que realizar arduas tareas
para alcanzarlo.
Ahora, la religión no está
equivocada. Aquellos que han establecido y han llevado adelante las enseñanzas
religiosas, son tus amados hermanos que, en la búsqueda de entender
su propia divinidad, su propio valor y poder, han esclavizado a sus hermanos y,
por lo tanto, se han esclavizado a sí mismos. Lo que ellos han hecho, por perjudicial que
haya sido, ha sido su verdad para su experiencia y entendimiento. Yo soy amante
de toda la gente, incluso de los sacerdotes y videntes, pues ellos también son
Dios.
Practicar rituales y seguir el
dogma no es algo equivocado. Pero nunca lo sentirás completamente correcto
porque la voz dentro de ti —que es Dios— te dice que tú ya eres lo que estás
luchando por alcanzar.
Yo he vuelto aquí simplemente
para decirte que hay un camino mejor. Y también que tú ya eres Dios, y que
nunca has fracasado, que nunca has hecho nada malo. Que no eres una criatura
miserable y maltrecha, ni tampoco un pecador, y que no existe ese maravilloso
disparate llamado diablo. Cuando te des cuenta de estas cosas, entonces podrás
enfocarte en el asunto de ser feliz, que es lo que el Padre es. El Padre no es
una criatura santurrona, meditabunda, lúgubre y enfadada. Él es la esencia que
es alegría completa e infinita.
Yo te digo: Dios está dentro de
ti. Ha estado ahí en todas tus vidas. Tú eres realmente Dios, pues él es la
inteligencia divina y creativa que se aloja dentro de la cavidad de tu ser, la
esencia que te ha amado hasta la experiencia de la limitación, y que te amará
otra vez de regreso hacia lo ilimitado.
La limitación ha sido una
aventura, una experiencia, y la mayoría en este plano la está experimentando
inmensamente. Por desgracia, olvidaste que hay algo mejor, e hiciste de la
limitación un modo de vida. Si solamente supieras que a través del pensamiento
ilimitado podrías trascender el cuerpo y todos los planos y universos, nunca elegirías
ser limitado otra vez. Si solamente supieras eso y te permitieras recibir y
abrazar todos los pensamientos, tendrías alegría y paz en la vida por encima de
tus mayores sueños.
El pensamiento es el máximo
creador. Cualquier cosa que pienses y te permitas sentir se convierte en la
realidad de tu vida. Cada pensamiento que abraces que trascienda el espectro
del pensamiento limitado, así se manifestará para un ensanchamiento o
ampliación de tu vida. Sólo necesitas abrir tus procesos de pensamiento para aceptar
pensamientos incluso más ilimitados, para que así puedas transformarte de
hombre limitado a Dios ilimitado.
Tal como te has convertido en el
conocimiento de que eres miserable en tu ser, si sabes que eres Dios dentro de
tu ser, te convertirás en Dios en tu totalidad. Para poder volver a lo que
ahora se llama el séptimo nivel de entendimiento del pensamiento puro, al
máximo estado de ser —un estado en el cual tú eres el poder máximo de todas las
cosas— lo único que necesitas es saber que el Padre vive dentro de ti. Pues la
memoria de que eres Dios habita dentro del alma de tu ser. Está ahí, latente en
tu alma, esperando ser reconocida, lista para convertirse en una realidad
experimentada. Y se convertirá en ello cuando lo sepas. Cuando sepas que eres Dios,
ese sentimiento de certidumbre creará las experiencias y el entendimiento que
te enseñaran que lo que sabes en tu interior es verdad. Nadie puede darte ese
saber interior. Sólo tú puedes alcanzar ese entendimiento mediante tus propios
procesos de pensamiento y tu ser emocional.
Cuando sabes que tú y Dios sois
uno, eliminas de tus procesos de pensamiento las actitudes de separación y te
unes con tu Dios-fuente otra vez. Cuando te das cuenta de que la inteligencia
del Padre, totalmente sabia y conocedora de todo, es todo pensamiento, la base
de todo cuanto existe, y te permites ser todos los pensamientos, entonces eres
todo lo que Dios es, o sea, todas las cosas. Retornas entonces a tu libertad,
tu grandeza y tu gloria. Y ya no tienes que volver a este cielo una y otra vez,
sino que puedes continuar hacia cielos más grandes y aventuras mayores que te
esperan.
Yo te digo: no hay nada que
debas realizar en este plano excepto ser quien tú eres y lo que eres. Pues el
conocimiento de que tú eres Dios se alcanza en un estado de ser, porque Dios es
ser, el Ser de toda la vida. Estar en un estado de ser —un estado de permitirte
a ti mismo simplemente ser quien eres, de cualquier forma que lo expreses— es
ser completamente como el Padre es. Y eso lo puedes alcanzar en un momento; en
un instante está hecho.
Dios es este ahora. El infinito
es este ahora. Ser Dios para siempre es vivir totalmente en la eternidad de
este ahora, pues así es como Dios vive. Simplemente sé. Entonces serás uno con
el Ser y la continuidad de toda la vida, y tu cuerpo se elevará a sí mismo para
convertirse en esa continuidad. Entonces no tienes que morir, sino que puedes
trascender todos los planos hasta el séptimo, que es la conclusión de todas las
cosas, pensamiento. He aquí una gran verdad.
El hombre está empezando a salir
de la limitación porque hay muchos sobre vuestro plano que se están
cuestionando sus vidas y por qué son esclavos de la hipocresía del gobierno,
del dogma, de la sociedad y adonde éstos te van a llevar. Ellos están empezando
a amarse a sí mismos y a los demás lo suficiente como para ver más allá del
velo de la conciencia limitada y elevarse por encima de ella. Están despertando
al entendimiento de que hay una esencia que yace dentro de ellos —y dentro de
toda la gente— que es gentil, amorosa y sabia. Empiezan a darse cuenta de que
todas las profecías, todos los cuentos, y todos los miedos que han gobernado a
la humanidad durante tanto tiempo no se han manifestado; los han sobrevivido a
todos. Ellos se están cuestionando quiénes son, y por qué, si quieren amar a
Dios, deben sentirse aterrorizados por él.
La conciencia en este plano está
cambiando. El entendimiento limitado que ha convertido al hombre en una
criatura bestial generación tras generación, se está despejando para permitirle
al hombre ser la sublime esencia de Dios que él es.
Ya es hora de que llegue una
nueva enseñanza, aunque no es nueva en absoluto. En lo más profundo de tu alma,
sabrás cuál es la verdad, porque la verdad te permitirá ver más allá del
estancamiento de las creencias dogmáticas hacia el firmamento del pensamiento y
el entendimiento que siempre ha estado ahí. En el momento que se quite la soga
de tu cuello, y los sentimientos de alegría salgan a la superficie y se vuelvan
eminentes dentro de tu alma, empezarás a ser ese magnífico Dios que eres en un
estado de ser.
Esta época vuestra está llegando
a su fin. Esta ha sido la Era de la Carne. La nueva era está ya en el horizonte
y se llama la Era de la Luz, la Era del espíritu Puro, la Era de Dios. Es la era
en la que el hombre sabe que todos somos iguales y que el reino de los cielos
ha estado siempre dentro de él. La Era de la Luz llevará al hombre de regreso
al pensamiento ilimitado, a un reino sublime de amor, alegría y libertad del
ser. Quienes formen parte del nuevo reino no serán los señores de la guerra ni
los tiranos entre los hombres, sino los heraldos de la paz, que se han elevado
sobre el estancamiento de la limitación para decir: «Yo soy Dios, y amo todo
aquello que veo, pues soy todo lo que veo, y amo lo que soy». Quien llegue a
este entendimiento elevará la totalidad de la conciencia con su luz única y
solitaria. Y, uno por uno, vosotros volveréis a un estado de ser ilimitado,
enriquecido con las perlas de la sabiduría que os permitirán crear más
sabiamente en la próxima eternidad.
Tus vidas sobre este plano han
sido una gran ilusión, un gran sueño. Pero despertarás de ese sueño
habiendo aprendido, entendiendo a Dios. Todos lo harán. Un día alzarás la
mirada a un cielo lleno de nubes. Cuando mires al cielo verás un resplandor de
luces brillantes parpadeando por todas partes, y creerás que las estrellas
mismas han bajado a acurrucarse en las nubes. Lo que tú verás es lo que toda la
humanidad va a ver, y ello te ayudara a despertar de tu sueño y a darte cuenta
de que todo lo que yo te estoy enseñando es, de hecho, una gran verdad y una
maravillosa realidad.
* * *
Estudiante: Me gustaría saber cómo llegamos
a separarnos de Dios y de aquello que en nuestros comienzos nos unía a él.
¿Cómo ocurrió eso?
Ramtha: Al principio de todo, cuando
cada uno de vosotros sabía que era uno con el Padre, tu ego, tu identidad, era
Dios en una unidad singular, y la vida era la aventura emocional hacia la
experiencia de todos los pensamientos, pues Dios es todos los pensamientos. Tu
ego era puro y estaba inalterado, ya que no sostenía actitudes que limitaran la
aceptación del pensamiento — Dios— en tu ser. Sabías que eras eterno dentro del
momento de ser del ahora, y eras ilimitado en tu capacidad de recibir el
pensamiento del Padre, transmutarlo en emoción y manifestar esa emoción en
creatividad.
Todos vosotros erais como niños
pequeños, pues no poseíais ninguna actitud que alterara la pureza de vuestros
seres o limitara vuestra expresión. No conocíais el miedo. No conocíais juicios
de «más» o «menos». No conocíais la competencia, o los celos, o la posesión. No
conocíais la muerte. Erais como niños pequeños, pues no habías experimentado
ninguna de estas actitudes.
Ahora bien, vosotros, los
dioses, poseíais desde el principio el poderoso impulso de crear, de expresar
la emoción del pensamiento en formas creativas. Y el poder para hacer esto no
fue otorgado a unos más y a otros menos. Todos eran iguales. Pero tan pronto
como empezasteis a crear, el espíritu de competencia creció entre vosotros, el
impulso de tomar el pensamiento de la creatividad de otro y expandirlo hasta
algo más grande, para crear más, pensamiento a pensamiento. ¿Por qué crees que
hay tantas especies de flores en vuestro plano? Tú pensarías que con una rosa
hubiera sido suficiente. ¿Y cuántas más mariposas podría haber?
¿Por qué se convirtieron los
dioses en una raza competitiva? Porque en su impulso creativo, empezaron a
contemplar que quizás su creatividad no era tan grande como la de otros. Y así
empezaron a verse más pequeños dentro de su ser. Y para compensar ese
sentimiento de inferioridad, los dioses intentaron superar las creaciones de
los demás. Y cuanto más involucraban sus procesos de pensamiento en la
creatividad competitiva, más se veían a sí mismos como inferiores a la
perfección del Ser, como separados de Dios, que es la igualdad de todas las
cosas.
La separación de la vida y el
entendimiento llamado imperfección aparecen sólo cuando algo es visto como
superior a otra cosa. Sin embargo, en la a realidad de la vida, ninguna cosa es
más o menos que ninguna otra. Todas las cosas simplemente existen en una
igualdad del Ser. Por lo tanto, todas las cosas están en un estado de
perfección o, más apropiadamente, en un estado de Ser. Son sólo las actitudes,
los pensamientos colectivos, los que hacen que lgo sea menos que la perfección
del Ser que realmente es.
Ahora, tu mayor separación
ocurrió cuando entraste en el cuerpo del hombre. Hasta ese punto, aunque ya
habías empezado a separarte de todas las cosas, aún eras consciente de tu
divinidad y de la inmortalidad de tu ser. Pero cuando descendiste a un cuerpo y
empezaste a experimentar las realidades de la masa celular, te quedaste
atrapado en las funciones de la masa llamadas hambre, frío y supervivencia, la
lucha para mantener aquello en lo que te habías convertido. Ahora te habías
entrelazado con la materia celular, que al crearse fue programada para permitir
la supervivencia de la masa. El matrimonio entre un gran ser inmortal y un
mecanismo de masa, orientado hacia la supervivencia de su propia estructura,
alteró inmensamente el estado de ser de tu ego. Fue entonces cuando nació «el
árbol del conocimiento», el ego alterado. Y fue la experiencia de las emociones
del miedo, la competitividad y los celos sobre este plano, grabadas en tu alma
y programadas en la estructura celular de tu cuerpo, lo que intensificó aún más
tu ego alterado, que a su vez alteró más el conocimiento de que eras divino,
inmortal y uno con toda la vida.
Estudiante: Aún no comprendo por qué los
dioses, que siempre habían sabido que eran eternos, acabaron creyendo que
morirían. ¿Cómo llegaron a aceptar la idea de la muerte en primer lugar?
Ramtha: Ellos aceptaron y entendieron
los procesos de cambio —lo que tú llamas muerte— a partir de las mismas cosas
que habían creado. Muchos de los seres que se crearon aquí fueron diseñados
para alimentarse unos de otros, pues la sustancia que cada creación requería
para sustentarse debía ser de la misma sustancia que ella misma. Es lo que tú
llamas una cadena alimenticia. Así que la flora se convirtió en alimento para
los animales que los dioses habían creado. Y cuando los animales se comieron
las plantas, los dioses que las crearon vieron, con horror, que sus creaciones
habían desaparecido ante sus ojos y se habían transmutado en otra
energía. Estos animales, entonces, serían alimento de otros animales creados
por otro dios para que fueran más fuertes que los primeros, y así
sucesivamente. Fue la manera que eligieron los dioses para competir unos con
otros. Era de lo más humillante que tu creación fuera comida y digerida por la
creación de otro dios.
Y la muerte se entendió mucho
más, maestro, mediante el proceso de diseñar y evolucionar el cuerpo del
hombre. Para poder perfeccionar la criatura llamada hombre, los dioses se
convirtieron en parte de él, tal como lo habían hecho con todo aquello que
habían creado aquí. Como las primeras versiones del hombre no fueron criaturas
muy ágiles, los animales hacían presa de ellas continuamente, y lo encontraban
un manjar. Así que debido a esto los dioses experimentaron y entendieron la
acción llamada muerte. Ese entendimiento les facilitó mejorar sus cuerpos para
hacerlos más resistentes frente a la muerte a manos de sus propias creaciones,
los animales de naturaleza carnívora.
Ahora, el romance entre el
hombre y un Dios fuera de su ser empezó cuando los dioses se enamoraron de este
plano, con su deseo de experimentar e interactuar con todas las cosas que
habían creado aquí. Los dioses habían sido las plantas. Habían sido los
animales, los insectos. Lo habían sido todo. Pero poseer una forma que tuviera
dominio sobre todas las cosas, eso era su amor más grande y su máxima creación.
Cuando los dioses finalmente se
transformaron en hombre y mujer —y enfocaron toda su atención en esquivar y
escapar de sus creaciones— se convirtieron en un estado alterado de vida. Lo
irónico fue que aunque lograban huir de los animales que los acechaban, no
podían escapar de las actitudes de supervivencia que empezaban a absorber su conciencia.
Fueron sus actitudes de supervivencia y el miedo a la muerte, lo que a la larga
destruyó sus cuerpos, pues lo que uno teme, en eso se convertirá.
Sabes, de todo cuanto los dioses
crearon, nada es tan devastador como la creación llamada miedo, pues bajo su
sombra nada puede expresar la vida. Ahora, cuando los dioses, como hombre,
experimentaron la muerte, su única realidad y su único deseo fue continuar
experimentando este paraíso de materia y seguir creando en este reino por
satisfacción, ya que sus egos eran formidables. Por lo tanto, los dioses
regresaban ansiosos para ser mejores y mejores, para conciliar la inferioridad
que habían percibido en sí mismos y para expresar superioridad en su
creatividad aquí. A través de la actitud y el deseo de llegar a ser mejores, se
identificaron tanto con la materia de este plano que olvidaron que eran divinos
e inmortales y se convirtieron en
objetos mortales. Pero, por
desgracia, el entendimiento de que eran uno con toda la vida empezó a perderse
en los principios de la creación —incluso antes de que los dioses tuvieran un
romance con este plano— gracias a la competencia y los pensamientos de
superioridad.
Te digo esto, maestro: tu unidad
está, verdaderamente, a un solo instante de distancia, a un suspiro. Cuando tú,
en las profundidades de tu ser, ya no quieras estar separado de ninguna cosa,
nunca más lo estarás. Es simplemente tu actitud, tu pensamiento limitado, tu
identidad alterada, lo que te ha separado de la totalidad del pensamiento.
Cuando vuelvas a la totalidad del pensamiento por medio de despojarte de todo
juicio en contra de tu pensamiento, ya nunca más estarás perdido o separado.
Entonces serás una luz para muchos otros que encontrarán su camino de vuelta
hacia una alineación con el Padre.
Estudiante: Ramtha, yo puedo entender que
todos somos de hecho perfectos, que somos Dios y que viviremos para siempre.
Pero eso no parece disminuir el sentimiento que tengo a veces de que debo tener
cuidado y protegerme. ¿Cómo puedo superar esta ilusión que tengo de mí mismo,
este sentimiento de que debo ser precavido, que parece inhibirme de expresar
libremente lo que realmente soy?
Ramtha: Sabes, maestro, los animales
están dotados de maravillosos mecanismos para su conservación: los instintos
primarios de supervivencia que han sido programados en sus estructuras
celulares para que puedan vivir, experimentar y evolucionar. Los seres humanos
también están dotados de instintos primarios, que han sido transmitidos
genéticamente a través de su semilla. Los instintos de supervivencia del hombre
están inmersos dentro de las estructuras celulares del cuerpo para que pueda
protegerse a sí mismo, ya que el ser humano nace desnudo. No tiene colmillos,
ni cuernos, ni destreza en sus miembros, o agilidad en sus pies; carece de oído
agudo y buena visión. Es una entidad autosuficiente, extraordinaria y sumamente
refinada, cuyos mayores instintos de conservación son la precaución y el
aislamiento. La humanidad está dotada de estos instintos, pues si no los
tuviera, no habría sobrevivido para convertirse en la maravillosa masa
creativa, pensante y evolutiva que realmente es.
Cuando tú, al igual que todos
los demás aquí, elegiste perder tu libertad de espíritu para poder experimentar
la densidad de la materia, te
entrelazas con sus patrones genéticos e instintivos, una de las condiciones
para expresarse a través de la materia de este plano. Por eso ser hombre
implica vivir en manada, ser miedoso, indeciso y muy precavido. Esto es una
gran verdad.
La precaución no es una ilusión,
es una condición para vivir aquí como
hombre. Eso no es algo por lo que tengas que pedir perdón en tu ser,
sino aceptarlo como un instinto necesario para la preservación de tu cuerpo.
Pero lleva este entendimiento más lejos. Ahora que te has dado cuenta de que tu
cuerpo te ha protegido para poder permitir que la diminuta y maravillosa chispa
creativa que tú eres evolucionara hasta aquí, es tiempo de que vayas más allá
de la carne, hasta los aspectos inmortales de tu alma y tu espíritu. Ahora es
el momento, si tú quieres, de que el espíritu de tu ser tome posesión de tu
cuerpo y lo proteja, a través del entendimiento del pensamiento ilimitado.
Lo que tienes que hacer ahora es
llegar a ser tú, el Dios que tú eres, constante, seguro, soberano, Yo Soy. Y la
única ilusión que debes dominar, es la de que tú no tienes la capacidad de
convertirte en eso. ¿Y cómo te deshaces de esa ilusión? Simplemente
eliminándola de tus procesos de pensamiento. Cualquier cosa que hagas en
pensamiento y en sentimiento, es realidad, aunque nunca llegue a manifestarse
en la realidad de esta dimensión. En el momento en que hayas abrazado el
pensamiento de que tú eres Dios, el principio Yo Soy, te habrás convertido en
ello.
Ama lo que eres, maestro. Ámalo.
Sabe que eres eterno. Sábelo. Siéntelo. Abraza este pensamiento. Cuando la
herencia instintiva que te ha protegido a lo largo de todos los tiempos se
enfrente al conocimiento de que eres, de hecho, inmortal en vez de mortal, de
que eres Dios ilimitado y no hombre limitado, tu alma transmitirá este
pensamiento ilimitado a la masa celular de tu cuerpo, y la masa celular se
sentirá jubilosa. Entonces tu cuerpo se adaptará felizmente a los pensamientos
ilimitados del gran Dios que lo ocupa. Y al igual que tu cuerpo ha contado con
la incertidumbre y la precaución para su existencia instintiva, tendrá ahora a
Dios ilimitado dentro de sus células, de forma que la materia del cuerpo pueda
unificarse y alinearse con la totalidad de Yo Soy Dios.
Ser más «tú», maestro, es
simplemente llegar más allá de las fronteras de tu incertidumbre. Y cuando tú,
que has vivido bajo la protección del cuerpo, tomes el dominio sobre todo
aquello que está dentro de tu entendimiento, el cuerpo lo seguirá felizmente.
Ámate, maestro, plenamente. Ama
la vida, la totalidad de ella. Al hacerlo volverás a tu unidad, te lo aseguro,
basta simplemente una actitud y un solo
instante. Eso es todo lo que hace falta. Simplemente saberlo.
Capítulo 16
REENCARNACIÓN
«Has vuelto
aquí para experimentar a Dios, para entender el Yo, para vivir los principios
del Yo Soy. Y los principios del Yo Soy abarcan todo lo que cada uno es, cada
actitud, cada emoción, cada personaje y cada situación ilusoria creada en el
reino del pensamiento llamado Dios.»
Ramtha
Estudiante: No he venido con ninguna pregunta
específica. Siento que todo lo que has dicho a cada uno podría ciertamente ser
aplicado a todos nosotros.
Ramtha: Lo es, y lo ha sido.
Estudiante: Pero me gustaría hacerte dos
preguntas generales. Tú has dicho que cuando dejamos este plano, siempre
continuamos hacia algo mejor.
Ramtha: Eso es correcto. Cuando
abandones esta audiencia, seguirás hacia un momento más grande en el ser, pues
tu vida avanza cada momento Para ser más que en el momento anterior.
Estudiante: Entonces, ¿podrías decirnos algo
sobre los mecanismos de la reencarnación? Quiero decir, ¿cómo es que nos vamos
de aquí hacia algo mejory sin embargo volvemos otra vez? ¿Se nos envía de
regreso aquí para aprender algo?
Ramtha: Primero, maestro, ¿cómo sabes
que no hay algo mejor esperándote aquí en un futuro?
Estudiante: Porque parece que vivir aquí es
una lucha, y hay mucho dolor y tristeza que enfrentar. Aunque
no estemos experimentando un gran dolor nosotros mismos, lo vemos
por todo nuestro alrededor. Obviamente hay mucho dolor aquí, y es difícil
imaginar que vaya a mejorar en un futuro cercano.
Ramtha: Sabes, el último sufrimiento
aquí fue el hambre, y todos estaban siempre hambrientos. El asunto era trabajar
arduamente para conseguir un penique, o una rupia, o un siclo para comprar un
pedazo de pan, un poco de queso, y vino fermentado con los que llenar un
estómago vacío. Ahora mira a todo el mundo. Todos están luchando para
adelgazar. Ahora que todos han sido alimentados y están gordos, viene alguien y
dice: «Esperen un momento; esto no es bonito.» Así que ahora todos luchan por
pasar hambre otra vez. ¿No es la vida una aventura?
El dolor aquí, maestro, se llama
ego.
Estudiante: Realmente no estoy seguro de
entender lo que dices. ¿Quieres decir que la vida es circular? ¿No hay final en
el círculo?
Ramtha: La vida no es un círculo,
maestro, ni se repite jamás. Siempre cambia, y al mismo tiempo evoluciona en
cada momento para ser constante. La vida lo abarca todo y crea el próximo
momento con la virtud de su propio ser. Es creada en el momento por cada
entidad y de acuerdo con su actitud. Es la actitud hacia la vida lo que hace
que sus ciclos de cambio parezcan circulares.
La reencarnación es una verdad,
ciertamente. Es simplemente abandonar un cuerpo —pues la actitud le permitió
morir— y tomar otro, ya sea aquí o en cualquier otro lugar sobre el plano de
materia.
¿Por qué todos vuelven aquí?
Porque ellos quieren. ¿Tú crees que se te fuerza a volver aquí —que se te
expulsa de cualquier plano en donde estés y se te devuelve a un cuerpo— sólo
para tener que atravesar con dificultad el canal del nacimiento y depender
completamente de los egos a tu alrededor. Ningún edicto te envió aquí, maestro.
Pues no hay nadie que pueda obligarte a hacer algo en contra de tu voluntad. Tú
eres el único que decidió volver aquí. Tú eres el único que deseó expresarse de
nuevo sobre este plan Así que si estás buscando a alguien a quien culpar de tu
miseria, tendrás qu mirarte a los ojos. Tú eres plenamente responsable de tu
propia belleza, de tu propio ser y de tu
vida, sea desgraciada o maravillosa. Y ya es hora de saber que esto es así. A
nadie se lo obliga nunca a reencarnarse sobre este plano. Pero después de vivir
aquí durante eones, el hombre empieza a pensar q esto es todo lo que hay. Y
cuando pierde su cuerpo y se aleja de sus lazos emocionales y de los juguetes
que hay aquí, se apresura a volver, pues cree que este es el único cielo que
existe. Y por lo tanto, así es para él.
La única razón por la que estás
aquí es porque así lo deseas, porque dentro de tu ser tienes una necesidad que
satisfacer aquí. Y la necesidad es expresar alegría, tristeza, pena, furia o
dolor, o cualquier otra cosa que desees experimentar en este plano de ilusión,
hasta que te satures de todo ello. Entonces, cuando te canses o te aburras,
puedes cambiar tu actitud y experimentar alguna otra emoción. Así de simple es.
¿Acaso puede la utopía vivir al
lado del dolor, la tristeza y situaciones infernales? Puede hacerlo, en verdad.
Tan sólo te aleja de ello una actitud.
Has vuelto aquí para
experimentar a Dios, para entender el Yo, para vivir los principios del Yo Soy.
Y los principios del Yo Soy abarcan todo lo que cada uno es, cada actitud, cada
emoción, cada personaje y cada situación ilusoria creada en el reino del
pensamiento llamado Dios.
¿Sabes por qué tienes tu
identidad actual? Porque ya has representado la mayoría de los otros papeles
anteriormente, y ahora estás experimentando éste. ¿Por qué no naciste como niño
hambriento en lugar de la entidad opulenta que eres hoy? Porque tú has sido el
niño hambriento que quiso ser la entidad opulenta, y aquí la tienes. ¿Y por qué
no eres el panadero que hace pan para alimentar a su familia? Porque, maestro,
tú has sido el panadero que hacía el pan para alimentar a su familia. Ahora
eres la entidad que se lo compra.
Lo maravilloso de este reino es
que es siempre continuo y cambiante, y tu puedes ser cualquier personaje que
desees. Y a medida que avanzas sobre la plataforma de la vida, avanzas hacia
altiplanos que te ofrecen un escenario donde representar aquellas ilusiones que
proporcionarán el mayor aprendizaje dentro de tu ser. Y sobre este escenario
tienes la libertad de convertirte en rey o en mendigo, en amante o en amado, en
hombre libre o en esclavo, cualquier ilusión que te provea del entendimiento
que necesita tu alma para realizarse.
Son muchas las experiencias que
nunca has tenido maestro, pues hay muchas cosas que no has hecho y entidades
que nunca has sido. Hay en este mundo entidades que viven en una paz sublime, y
cuyas necesidades son simples. Y cualquier cosa que necesiten, cualquier cosa
que deseen, simplemente la manifiestan. Ellos viven en la alegría y la
felicidad, maestro, actitudes y aventuras del pensamiento que tú aún debes
elegir para tu experiencia.
Hay muchos entendimientos que tú
aún tienes que vivir. ¿Y sabes cuál es el más grande de todos? Vivir
simplemente por vivir. Vivir por vivir es el mayor logro en el entendimiento de
la vida. Pues es entonces cuando conocerás la paz, cuando conocerás la alegría.
Es entonces, maestro, cuando te convertirás en la totalidad de Dios otra vez.
Tú aún tienes que experimentar
ese entendimiento de la vida, pues te has dejado intimidar hasta aceptar los
roles de la manutención, el trabajo, la competitividad, el idealismo, el
sufrimiento, la neurosis. Tú has aceptado
eso como tu suerte, y así es.
Pero si simplemente te permitieras salir y ver las otras partes de la vida, te
darías cuenta de que eso son sólo piezas diminutas dentro de tus opciones en la
vida.
Esta vida, al margen de todas
las cosas que han sucedido en vuestra historia como humanidad, es realmente
grandiosa. Desafortunadamente, aquellos que habitan en las ciudades, en medio
del estancamiento y el espesor de la conciencia social, piensan que este es un
lugar desgraciado y miserable donde vivir. Pero si alguna vez encontraras el
valor dentro de tu ser para apartarte de los ideales, la intimidación y la
conciencia limitada del hombre, y te fueras a vivir a la naturaleza, siendo uno
con el Dios dentro de ti, encontrarías que la vida es realmente espléndida, que
es algo hermoso, siempre continuo e ilimitado.
La razón por la que has vuelto
aquí, maestro, es para vivir. Pero no has roto con las cosas que te atan a este
plano de manera que puedas experimentar la majestad de Dios y de la vida. Nunca
has caminado sobre un glaciar o te has refugiado bajo un puente de roca, o has
mirado a través de una ventana en invierno para encontrar un pájaro rojo
sentado ahí, brillando en la nieve. Ni has estado en cavernas profundas, o
paseado por el desierto y observado a la serpiente buscando su comida. Ni has
dormido en una gran pirámide tu solo, o ido a explorar lugares donde nadie ha
estado, y hay muchos de ellos. No has navegado por un océano inmenso y visto a
un gran pez saltar, ni seguido a un ciervo por un bosque multicolor.
Aún no has hecho muchas cosas
que son electrizantes, emocionantes y maravillosas para tu ser, y a ninguna de
ellas les importaría jamás cuál es trabajo, tu educación, tu posición social, o
qué tan nuevo es tu automóvil.
Aquellas son facetas de la vida
que aún tienes que experimentar. Pero cuando lo hagas, ellas derribarán tus
neurosis, tus miedos, tus trampas y incertidumbres. Y habrá momentos en los que
sentirás que vas a explotar
de alegría, aunque querrás que
alguien esté ahí para verte explotar y, sin embargo, te sentirías intimidado si
alguien estuviera ahí. Esa es tu naturaleza, pero no hay nada de malo en ello.
Simplemente no te has permitido experimentar todas tus opciones aquí, pues has
sido duramente presionado para convertirte en un ideal ilusorio que es
totalmente extraño a la alegría y a la felicidad de la vida.
Ahora, si tú no quieres volver
aquí, no lo hagas. No tienes que hacerlo, jamás. Yo nunca volví, pues ascendí
con el viento llevándome conmigo todo lo que era. Al hacer eso, me convertí en
una entidad libre. ¡Una entidad libre! Porque trascendí todas las cosas que
había hecho en mi vida aquí. Me perdoné a mí mismo y abracé esta vida, y me
entregué al asunto de ser Dios. Y si un bárbaro ignorante y miserable pudo
hacerlo, maestro, ciertamente tú también puedes.
La manera de terminar la vida de
uno aquí es viviéndola, amándola, y convirtiéndose en una parte de las cosas
simples. Deshaciéndose de ideales que intimiden, limiten y restrinjan la
libertad de la vida. Viviendo la libertad de uno mismo, amándose a sí mismo y
dejando de compararse con los demás.
Cuando dejas de vivir para las
imágenes de la sociedad, y a cambio vives para tu propio ideal, tu propia
verdad, cualquiera que ésta sea dentro de tu ser, y amas tu eterno ser,
entonces llegas a ser uno con las flores y los peces, con toda la vida.
Entonces puedes decir: «He terminado esta experiencia. He amado toda la vida
que hay aquí, y por eso, estoy listo para una nueva aventura. Estoy listo para
un reino muy lejano y un nuevo entendimiento, un modo de ser totalmente
diferente». Cuando hayas hecho estas cosas, maestro, abandonarás este lugar en
un resplandor de gloria. Así es como yo me fui.
Yo soy un amante de este plano.
A menudo camino por sus valles. Silbo entre los árboles y me convierto en parte
de la risa de los niños. Yo sé lo que es esta vida, pues no pasé por alto los
valores de aquí. Pero más que eso, conozco los sufrimientos de aquellos a
quienes amo sobre todas las cosas, mis amados hermanos. Y aunque tengo las
respuestas, son de poco uso si no se aplican.
La razón por la que tú y todos
os expresáis aquí es porque queréis. Eso es la reencarnación.
Estudiante: Gracias. Tendré que
pensar sobre lo que has dicho.
Ramtha: Hazlo. Pues cuando lo
hagas quizás elijas ser más cariñoso con tu Ser y le permitas la libertad de
respirar un poco más desahogadamente.
Estudiante: Me pregunto si podrías decirnos
algo sobre lo que haces cuando no estás metido en este plano.
Ramtha: Hago lo mismo que tú,
expresarme. La única diferencia es que la tuya es una limitación de la
expresión, y la mía no. Mi alcance llega hasta la eternidad, pues yo nunca
contemplo mi final, ya que tal cosa no existe. Y ciertamente yo voy con el
viento, porque ese fue mi deseo supremo.
Yo soy feliz. Y te veo a ti y a
ella y a él en vuestras vidas. Yo observo tus ilusiones aquí, y aunque para ti
son tan serias y tan turbias, yo río. Pues todo lo que tienes que hacer es ver
más; y hay más.
Yo me expreso, maestro, y soy
feliz con lo que soy. Y cuando no soy la identidad que ves de mí aquí, soy
aquello que es: la plataforma desde la cual emanan todas las cosas. Pues el
séptimo nivel es la totalidad del pensamiento, el cual es el gran vacío que
sostiene a vuestros planetas en sus órbitas, a tus células unidas, y abarca
todas las cosas hasta los perímetros de la eternidad. Cuando eres una unidad
del séptimo nivel, ya no existen los niveles. Sólo el ser. De esta manera te
conviertes en todos los sentimientos de todas las cosas, de todo el saber, de todo
el pensamiento.
Contempla lo que es ser el
pensamiento. ¿Hasta dónde puede viajar un pensamiento? ¿Podrías llevar un
pensamiento hasta la superficie del sol? ¿O quizás a la cara oculta de la luna?
¿O hasta las estrellas, grandes y pequeñas, que habitan vuestros cielos?
¿Podrías enviar un pensamiento a otra entidad en otro plano? Puedes hacerlo en
menos de un momento. Lo tienes justo dentro de ti. Tú eres la entidad que no
quiere esa expresión. Tú quieres esta expresión, y así es.
Estudiante: Ciertamente tiene que haber un
momento en el que nos demos cuenta de por qué seguimos volviendo.
Ramtha: Lo hay. Se llama felicidad. Y
ese punto se obtiene cuando no prefieres ser nadie más, sino tú mismo. Y no
deseas estar en ningún otro lugar, sino justo donde estás. Ese es el momento de
la realización.
Y otra cosa, maestro. Lo que
para ti es tristeza, miseria y dolor, a menudo es felicidad para otra entidad.
Todos aquí están felices con su vida. Sólo que no se dan cuenta de esto porque
su ideal de la felicidad es ser un payaso que corretea como el hada Campanita,
poniendo las cosas de color azul, rosa y lavanda.
Cada uno aquí es feliz porque
está haciendo lo que quiere de acuerdo con su voluntad. Si alguien quiere estar
enfermo, está enfermo. Si alguien quiere ser infeliz, lo es, porque así lo
quiere, porque eso lo hace feliz. Sabes, si fuerzas a algunas entidades a reír,
ellos estallan en lágrimas.
Todos aquí están disfrutando de
la vida expresivamente. Si no lo hicieran, morirían en un momento. Y cuando su
tiempo llega, realmente mueren, pues creen que deben hacerlo. Un día, maestro,
en la alegría y la paz de ser, te darás cuenta, simplemente mirando a todos a
tu alrededor, de que cada uno es infinitamente feliz, sin importar cuál sea su
expresión.
Estudiante: ¿Puedo hacer una
pregunta más? Tú has dicho que yo he sido personas diferentes en otras vidas.
Me pregunto si podrías decirme quién fui en otras vidas.
Ramtha: Maestro, si alguna vez
dedicáramos la audiencia a mirar con minucioso detalle todos tus «archivos»,
como se los llama, estaríamos aquí hasta tu próxima vida. Tus vidas han sido en
número veinte mil trescientas cuarenta y seis... y media. Así que para hablarte
de tu pasado deberías decidir qué época, qué lugar y qué ilusión, y entonces
podríamos traerlo.
¿Sabes, maestro? He descubierto
que muchos de los que consideran que esta vida es mundana o sin emoción, a
menudo gozan con el pasado, pues ven que quizás el pasado guarda para ellos una
vibración de vida o la estima que ellos sienten que les falta. Y hacen fantasías
de su pasado del modo más romántico y heroico. Pues cuando la vida aquí se hace
pesada y aburrida, ellos siempre pueden concluir que fueron muy heroicos en la
batalla y que dejaron detrás a muchas mujeres llorando por ellos. Y cuando
volvieron, el pueblo entero se alzó en una celebración que duró eones. O que
fueron la mujer más hermosa del mundo en aquellos tiempos y que tuvieron a todo
hombre por amante.
Ahora, te diré esto para que lo
entiendas: todos vosotros habéis vivido muchas vidas. Y esas vidas han sido
ilustres y románticas, miserables y barbáricas, famosas e infames. Pero todo
cuanto fuiste en tu pasado no es tan grandioso como lo que eres ahora. En este
ahora, tú eres más de lo que hayas sido jamás, maestro. Pues eres el
conocimiento y experiencia acumulados de todas las vidas que has vivido. El
ahora, maestro, es el propósito de todo lo
que fue.
Nunca has sido mejor de lo que
eres hoy, no importa el disfraz o la ilusión experiencia; pues todo lo que
posees hoy en sabiduría, saber interior y amor es mucho más de lo que nunca has
tenido. Si yo te hiciera retroceder cinco vidas anteriores a ésta, ni siquiera
sabrías quién eres, porque has refinado el elemento llamado Yo hasta un punto
muy por encima del reconocimiento de lo que fue una vez. Si las vidas que
viviste una vez te vieran hoy te llamarían valiente, genio, hereje, te
considerarían poseído, pues tu entendimiento es muy superior al que había en
aquellos días.
No es de sabios mirar lo que tú
fuiste en el pasado. Cuando vuelvas al pasado en busca de respuestas, nunca
experimentarás este momento de la vida y las respuestas que guarda para tu
futuro, pues estarás tan atareado con la cabeza mirando hacia atrás, que no
podrás ver el ahora cuando éste llegue. Tienes curiosidad por saber quién
fuiste antes, maestro, y ni siquiera sabes quién eres ahora.
Es bueno saber que hemos vivido
antes, pues eso nos da esperanza para nuestros mañanas. Pero la belleza
esencial que vivió todas esas experiencias aún está sentada en silencio,
reflexionando, esperando despertar a la comprensión de que es un gran Dios que
tiene el poder y la opción de crear su vida y realizarse a sí mismo de la
manera que elija.
Aprende a vivir en este ahora.
Los ahoras son vírgenes. Son momentos permisivos. Tú haces del momento virgen
cualquier cosa que declares que sea a través de tu actitud. Puedes ser alguien
molesto, doloroso, triste, miserable; todo en un instante. O en el próximo
instante puedes cambiar tu actitud y convertirte en alguien adorable, libre,
excitante, feliz y lleno de alegría y exuberancia en ese momento. Y en el
próximo instante por venir, que no está afectado por los dos anteriores, puedes
convertirte en alguien sombrío, brillante, dedicado o rencoroso, lo que tú
desees.
Lo que es importante, maestro,
es saber quién eres ahora y hacer algo para ser feliz en esta vida. Si deseas
tener en otra vida la capacidad de recordar ésta, haz que cada momento sea
inolvidable y que permanezca siempre vivo en tu alma. Si deseas vivir en el
infinito, primero debes aprender a vivir cada momento plenamente.
Estudiante: ¿Podrías decirme, quizás, lo que
ves en mi futuro?
Ramtha: ¿Quién serás en tu futuro?
Siempre serás tú. Aunque los ojos, el color de la piel, y la máscara cambiarán,
siempre serás tú. Siempre tendrás la misma alma y el mismo espíritu-Dios de tu
ser. En tu próxima vida serás cualquier personaje ilusorio que decidas
representar. Y si es sobre este plano pasarás por el proceso del nacimiento y
crearás el fruto del vientre de acuerdo con tu propio diseño particular, y
verás que satisface cualquier juego o ilusión que hayas destinado para ti en
esa existencia. O puedes simplemente despojarte de la ilusión, y avanzar hacia
un plano mayor de entendimiento.
Aprende a vivir en el ahora,
maestro. Sé grande en esta vida y experiméntate a ti. Cabalga en el viento.
Envía un pensamiento navegando hasta la luna. Deja que un espléndido
pensamiento se pose sobre el sol, para que éste sepa quién eres. Siéntate sobre
una estrella. Háblale al agua. Todo eso eres tú; todo eso es Dios; todo eso es
vida.
Estudiante: Gracias. Tengo una última
pregunta. ¿Podrías decirme hacia qué plano estoy progresando?
Ramtha: Hacia Dios, maestro. Estás
progresando hacia tu divinidad, estás refinándola. Tú viniste aquí como un
dios, te enredaste en la carne —en el hambre, el calor, el frío y las
divisiones territoriales— y olvidaste la divinidad, el poder, la inteligencia
totalmente sabia, que todo lo consume y que eres tú mismo. Esa es la causa de
tu eslabón con este plano, que está igualmente progresando hacia el séptimo.
Tú estás progresando hacia el
séptimo entendimiento, que es conocer a Dios en todas las cosas. Y la cúspide
de este saber es el dador de ese mismo saber, que eres tú, absolutamente.
Estudiante: Que así sea.
Ramtha: Y así ha de ser.
Capítulo 17
LA CIENCIA DEL CONOCIMIENTO
«Tú tienes la
capacidad de conocer todo lo que hay por conocer. Tu cerebro se diseñó para
eso, para que un dios que habitara un plano físico en un cuerpo físico pudiera
experimentar y comprender cualquier dimensión de Dios que deseara, a través de
formas tridimensionales.»
Ramtha
Hay muchos sobre tu bendito
plano que están luchando arduamente para estar —y así es en verdad— iluminados,
algo realmente valioso. Sin embargo, hay muy pocos que entienden verdaderamente
lo que el término significa. Estar iluminado simplemente significa estar «en
luz de», tener cocimiento de; tener conocimiento disponible para poder
aplicarlo de cualquier modo que elijas.
¿Cómo se llega a la iluminación?
No por medio de la unción. La única manera de llegar a la iluminación es
permitiendo que el pensamiento entre en tus propios procesos de pensamiento,
abrazándolo hasta la emoción y experimentándolo hasta la sabiduría.
¿Por qué es importante el
conocimiento? Es tu mayor tesoro. Pues cuando has sido despojado de todo lo
demás, lo único que permanece y que nunca te será arrebatado es el conocimiento
que te da la capacidad para crear otra vez. Cuando tienes el conocimiento,
tienes libertad, tienes opciones; puedes construi reinos ilimitados. Cuando
tienes el conocimiento, no hay nada que temer; pues entonces no hay cosa,
elemento, principio o entendimiento que pueda amenazarte, esclavizarte o
intimidarte. Cuando al miedo se le da conocimiento, eso se llama iluminación.
El conocimiento permite a tu mente
razonar y contemplar por encima de lo que tú ya sabes. Te permite profundizar
más en la sabiduría de todo lo que existe, y crecer en tu capacidad de recibir
incluso mayor conocimiento. El conocimiento te urge a expandirte, a buscar una
identidad en continua ampliación, a transformarte. Así, te saca de las
fronteras de una vida limitada, llevándote hasta una extensión más ilimitada. A
través del conocimiento y la aventura hacia el aprendizaje, aumenta tu
simplicidad. Y en esa simplicidad encontrarás la paz en el ser y la alegría de
la vida.
Ahora, me gustaría darte un
entendimiento sobre la ciencia del conocimiento: cómo es que tienes la
capacidad de conocer todas las cosas. ¿Por qué es esto importante? Porque
cualquier cosa que conozcas, en ello te convertirás. Y cuando aprendas a
conocer todas las cosas que existen, te convertirás en todo lo que es —que es
Dios— completamente: saber interior ilimitado, vida ilimitada, la totalidad del
pensamiento. Y en ello eres, una vez más, la libertad ilimitada y la alegría de
ser.
Para entender cómo puedes llegar
a conocer todo lo que es, primero debes entender que no sólo todo existe a
partir del pensamiento, que es la mente de Dios, sino que cada cosa emana el
pensamiento de su ser de vuelta a la mente de Dios.
Todas las cosas tienen un campo
de luz que las rodea. No existe nada que no esté rodeado por una corona de luz,
pues eso sostiene la imagen del pensamiento y crea el ideal hasta darle la
forma llamada materia. A través de ese campo de luz, cada cosa emana el pensamiento
de su ser de regreso a lo que se llama «flujo de conciencia» o el río de
pensamiento, que es la mente de Dios.
Mira la alfombra, la planta, la
luz, el cuero de tus zapatos. Mira tus manos, o a otra entidad. ¿Qué tienen
estas cosas en común? Todas ellas existen. Y por la virtud de su existencia,
cada una emana desde su ser no sólo el pensamiento de éste, sino también su
conciencia de cuanto hay a su a alrededor; es lo que se llama «percepción
colectiva». Al mismo tiempo que la alfombra es consciente de los colores que
hay en ella o de quién se sienta sobre ella, o una planta es consciente de la
habitación donde está, esa consciencia se emite a través de la luz de su ser
hacia el flujo de conciencia. Y a cada momento esa conciencia cambiará, pues Dios,
el río de pensamiento en el que existen todas las cosas, está en continua
expansión y movimiento.
Cada sistema estelar, cada
partícula de polvo, cada entidad, visible e invisible de éste y de todos los
demás universos, emana el pensamiento de su ser hacia la mente de Dios, pues de
ahí es de donde procede. Todo vuelve al pensamiento. Así es como se saben todas
las cosas.
¿Cómo tienes la capacidad de
saber todo lo que hay por saber? Tu cuerpo físico está rodeado por un
maravilloso campo de luz llamado aura o campo áurico. El aura es el campo
luminoso que rodea y mantiene unida la materia de tu cuerpo. Gracias a la
fotografía Kirlian tus científicos ya han fotografiado el primer campo circular
del aura. Sin embargo, hay campos electromagnéticos mucho más grandes aún que
rodean tu cuerpo, pues el aura se extiende desde la densidad de la electricidad
—la aureola azul que rodea tu cuerpo— hasta lo infinito del pensamiento.
El aura es el espíritu de tu
ser. El espíritu de tu ser —al cual yo llamo el Dios de tu ser— está conectado
directamente a la mente de Dios, el flujo de conciencia donde se saben todas
las cosas. Una parte del aura es un poderoso campo electromagnético de electrum
positivo y negativo. Más allá del campo electromagnético no hay divisiones en el
electrum, sino una esfera de luz indivisible que es energía pura. La esfera de
luz permite a todo el pensamiento del río de conocimiento fluir a través de
este inmenso y poderoso campo. Los pensamientos que tú llegarás a saber están
determinados por tus procesos de pensamiento, pues la porción electromagnética
de tu aura atrae el pensamiento hacia ti de acuerdo con tu manera de pensar.
Tu espíritu es como una criba en
el banco del río de pensamiento, siempre cambiante y en movimiento. A través de
esa luz recibes la mente de Dios, el flujo de pensamiento en donde está todo el
conocimiento. De este modo, tienes la capacidad de conocer todo lo que hay por
conocer, pues estás en el flujo continuo de toda la conciencia, el río de todo
el conocimiento.
La conciencia es como un río, y
la totalidad de tu Yo —incluyendo cada celula de tu cuerpo— se alimenta
continuamente de él, pues el pensamiento sustenta y da crédito a tu vida. Vives
del pensamiento que proviene del flujo de conciencia. Así como tu cuerpo vive del
flujo de sangre que lleva las sustancias alimenticias a cada célula, la
totalidad de tu Yo se sustenta de la sustancia de pensamiento que emana del
flujo de conciencia.
Tú creas cada momento de tu
existencia con el pensamiento que proviene del flujo de conciencia. Estás
continuamente tomando pensamiento del río de pensamiento, sintiéndolo en tu
alma, alimentando y extendiendo la totalidad de tu ser a través de esa emoción,
y devolviendo tu Yo ampliado al río, lo que expande la conciencia de toda la
vida. Puede que contemples un pensamiento de creatividad este día, y al
hacerlo, el pensamiento se siente, se graba en tu alma como una frecuencia
eléctrica; y esa misma frecuencia abandona tu cuerpo y se va a la conciencia
para que alguien más la recoja y cree a partir de ella. Todos tienen acceso a
lo que tú piensas y sientes. Ellos se alimentan de tus pensamientos y tú de los
de ellos.
La conciencia está constituida
por todos los pensamientos que emanan de todas las entidades y de todas las
cosas. Los pensamientos que forman la conciencia son de diferentes frecuencias
eléctricas. Algunos son pensamientos de frecuencia muy baja o lenta, aquellos
que predominan aquí en la conciencia social. Otros son pensamientos de
frecuencia más alta: los pensamientos más ilimitados de la superconciencia. La
conciencia es la suma de todos los diferentes valores de frecuencia de
pensamiento, con cada valor de pensamiento atrayendo valores semejantes desde
todas partes.
La conciencia social es una
densidad de frecuencias eléctricas de pensamiento y, sin embargo, es más ligera
que el aire. La densidad de la conciencia social se constituye de pensamiento
expresado, pensamiento que ha sido expresado a través de la emoción por cada
entidad; esto es, está compuesta de pensamiento cristalizado, pensamiento que
cada entidad ha tomado, sentido en su alma, y distribuido a través de su campo
áurico de vuelta al río de pensamiento para que todos los demás se alimenten de
él.
Los pensamientos que alimentan
tu plano son limitados, son los pensamientos de baja frecuencia de la
conciencia social. Estos pensamientos son muy restrictivos, muy arbitrarios y
muy severos, porque tu vida está gobernada por actitudes relacionadas con la
supervivencia y el miedo a la muerte, ya se trate de la muerte del cuerpo o del
ego. Por lo tanto, tu conciencia esta ocupada por los pensamientos de alimento,
refugio, trabajo, oro; los juicios sobre lo propio e impropio, lo bueno o lo
malo; la moda, la belleza, la aceptación, la comparación, la edad, la
enfermedad y la muerte. Estos pensamientos de baja frecuencia pasan fácilmente
a través de tu campo áurico porque son los que predominan en el modo de pensar
de aquellos que te rodean. Así, estás continuamente siendo alimentado por
pensamientos limitados de una conciencia muy estancada y restrictiva. Y al
mismo tiempo que permites que estos pensamientos te alimenten, envías su
sentimiento de regreso, regenerando y perpetuando el pensamiento limitado del
hombre.
La conciencia en vuestras
grandes ciudades es particularmente limitada, porque la mayoría de los que
habitan en ellas son muy competitivos, el tiempo y la moda tienen mucha
importancia para ellos, y son muy temerosos e incapaces de aceptarse unos a
otros. Por eso, todas vuestras grandes ciudades están envueltas por una espesa
densidad de conciencia. Lo que ven sobre vuestras ciudades aquellos que vienen
de otros universos, es una densa red de luces multicolores, pensamientos de
baja frecuencia de una conciencia muy limitada que se manifiestan como un campo
de luz.
Los pensamientos de alta
frecuencia de la superconciencia son aquellos del Ser, la vida, la
armonía, la unidad, la continuidad. Son los pensamientos del amor. Son los
pensamientos de la alegría. Son los pensamientos del genio. Son pensamientos
ilimitados que están, en verdad, más allá de ia expresión incluso de estas
palabras, pues los sentimientos del pensamiento ilimitado están por encima de
las palabras de la descripción.
Los pensamientos de alta
frecuencia pueden experimentarse más fácilmente en la conciencia de la
naturaleza, lejos del pensamiento estancado del hombre, porque allí la vida es
simple, siempre continua, sin la existencia de tiempo y en completa armonía
consigo misma. Allí, lejos del juicio del hombre, puedes oír el latir de tu
propia sabiduría interior.
¿De qué manera eres capaz de
tomar el pensamiento del flujo de conciencia? La porción electromagnética de tu
aura atrae el pensamiento hacia ti de acuerdo con tus procesos de pensamiento y
tu estado de ser emocional. Para que el pensamiento te pueda alimentar —para
que lo sientas y lo realices dentro de tu ser— primero debe ser reducido hasta
una forma de luz. Una vez el pensamiento se encuentra con el espíritu de tu
ser, la luz que rodea tu cuerpo explota en un estallido de luz. Esto es, el
pensamiento se enciende una vez se encuentra con la luz. La luz reduce la
sustancia del pensamiento; de esta forma, la luz ha atraído hacia sí lo que se
le asemeja. El pensamiento, que es invisible, se vuelve visible a través de una
explosión de luz. El pensamiento en forma de luz, entra en tu cerebro y se
transmuta en una propulsión de luz eléctrica de una determinada frecuencia, de
acuerdo con el valor del pensamiento que está siendo recibido.
En el momento en que te vuelves
consciente de cualquier cosa, estás recibiendo su pensamiento. Y en el momento
en que recibes el pensamiento, el cerebro recibe la luz de ese pensamiento. Hay
entidades que ocasionalmente perciben destellos luminosos, normalmente en la
periferia de sus ojos.
Lo que ellos perciben, en la mayoría
de los casos, es cómo su espíritu acepta el pensamiento. El momento en el que
ven esta brillante manifestación de luz ante ellos, es el instante en que el
pensamiento ha penetrado en su campo áurico y se ha expuesto a sí mismo dentro
del cerebro. Si cierras los ojos y ves un movimiento de colores o una expansión
de diseños, estás percibiendo el aspecto del pensamiento cuando entra en tu
cerebro.
Tu cerebro es un gran receptor
de frecuencias eléctricas de pensamiento; sus diferentes partes fueron diseñadas
para recibir, almacenar, y amplificar las diferentes frecuencias de
pensamiento. Las distintas secciones tienen diversos potenciales para almacenar
y electrificar el pensamiento de acuerdo con la densidad del agua en sus
paredes celulares. Algunas secciones tienen la capacidad de albergar y
amplificar sólo las frecuencias de pensamiento más altas; otras albergan y
amplifican sólo las frecuencias de pensamiento más bajas.
Tu cerebro no crea el
pensamiento, contrariamente a la creencia popular.
Simplemente permite que el
pensamiento que emana del flujo de conciencia entre en él. Es un órgano
diseñado por los dioses específicamente con el propósito de recibir y almacenar
el pensamiento que llega a través del espíritu de tu ser, transformarlo en
corriente eléctrica, amplificarlo, y enviarlo a través del sistema nervioso
central a cada parte de tu cuerpo para que pueda manifestarse en forma de
entendimiento.
En vuestra tecnología, existe lo
que se llama receptores de radio, con dispositivos indicadores que determinan
el volumen del sonido y el megahercio o nivel de frecuencia que se recibe.
Bueno, el cerebro es también un receptor con indicadores, y puede recibir una
frecuencia dada sólo si la parte de tu cerebro designada para albergar dicha
frecuencia ha sido activada.
La capacidad que posee tu
cerebro para recibir diferentes frecuencias de pensamiento, está controlada por
un poderoso dispositivo llamado la glándula pituitaria, que se aloja entre los
hemisferios derecho e izquierdo del cerebro. La pituitaria, que también se
llama el séptimo sello, gobierna tu cerebro. Es responsable de activar las
distintas partes de tu cerebro para recibir y almacenar las diferentes
frecuencias de pensamiento. Es la puerta que abre tu capacidad para contemplar
y razonar con el pensamiento, realizarlo a través de tu cuerpo, y manifestarlo
como experiencia para un mayor entendimiento.
La pituitaria es una glándula
diminuta, pero maravillosa, que muchos llaman el «tercer ojo», aunque nadie
tiene un tercer ojo, pues no hay sitio para él en tu cabeza. La pituitaria ni
siquiera parece un ojo; parece más bien una pera con una pequeña boca en su
punto más estrecho, en forma similar a un pétalo. Tu cerebro está gobernado y
controlado por las funciones de esta poderosa glándula a través de un complejo
sistema de flujos hormonales. La pituitaria, que es una glándula endocrina o de
secreción interna, segrega una hormona que fluye por el cerebro hasta la boca
de la pineal, que es otra glándula endocrina situada cerca de la pituitaria, en
la base del cerebelo inferior y encima de la columna vertebral. La pineal, o
sexto sello, es responsable de amplificar las frecuencias de pensamiento para
que puedan ser enviadas a través de todo el cuerpo. El flujo de hormonas que va
de la pituitaria a la pineal es lo que activa las partes de tu cerebro para
recibir y albergar las distintas frecuencias de pensamiento.
Las funciones del cuerpo se
mantienen en armonía mediante el flujo de hormonas que proviene de las
glándulas endocrinas y se introduce en el riego sanguíneo. La pineal es
responsable de mantener esta armonía. Su flujo de hormonas activa todas las
demás glándulas para que segreguen sus hormonas en armonía unas con otras, y
crear así lo que se llama el «equilibrio hormonal». El nivel de este equilibrio
está determinado por las frecuencias de pensamiento colectivo que recibe el
sistema pineal. Cuanto más altas sean las frecuencias de pensamiento, mayor
será el flujo de hormonas a través del cuerpo. También, cuanto más grandes las
frecuencias, más activará la pineal a la pituitaria para segregar su flujo de
hormonas, lo que activa al cerebro para recibir frecuencias de pensamiento
incluso más elevadas.
¿Cómo se cristaliza dentro de tu
ser el pensamiento que viene del flujo de conciencia? Cuando el pensamiento
pasa por tu aura, ésta no lo define, o sea, no juzga o altera dicho
pensamiento: deja que llegue ilimitado. Cuando los propulsores del pensamiento
llegan al cerebro, viajan primero hasta el hemisferio superior izquierdo, donde residen las
funciones del intelecto o razonamiento y se expresa el ego alterado.
Ahora, ¿qué es el ego alterado?
Es el entendimiento obtenido gracias a la experiencia humana que está almacenado
en el alma y que se articula a través de las secciones encargadas del
razonamiento en el cerebro. Son las actitudes colectivas del Dios-hombre
viviendo meramente como una criatura de supervivencia, en la sombra de la
conciencia social. Y esa visión colectiva rechazará cualquier frecuencia de
pensamiento que no encaje dentro de su seguridad, que no ayude a asegurar la
supervivencia de la entidad. El ego alterado es la negativa a permitir que
todos los pensamientos sean recibidos y contemplados para una mayor realización
dentro del cuerpo.
Cada frecuencia de pensamiento
que el ego alterado permite entrar en el cerebro, se transforma en corriente
eléctrica y se envía a aquella porción del cerebro que ha sido activada por la
pituitaria para albergar dicha frecuencia. Esta porción del cerebro, entonces,
amplifica la corriente y la envía al sistema pineal.
El sistema pineal gobierna tu
sistema nervioso central. Recoge cada frecuencia de pensamiento que se le ha
dado, la amplifica y la impulsa a través del sistema nervioso central, el cual
recorre la columna vertebral como si fuera una autopista de pensamiento
eléctrico. La corriente eléctrica que procede del sistema pineal fluye a través
del líquido del sistema nervioso central —que es agua— bajando por la columna,
y luego por cada nervio hasta cada una de las células de tu cuerpo.
Ahora, a través del suministro
de sangre, cada célula se alimenta de un gas derivado de la acción de las
enzimas en la ingestión del alimento. Cuando la corriente eléctrica del pensamiento
entra en las estructuras celulares, lo hace como una chispa de luz. La chispa
enciende la célula, causando que el gas se expanda, lo que permite que la
célula se duplique a sí misma en lo que se llama el proceso de clonación; le
permite crear otra célula para regenerarse a sí misma. De este modo, la
totalidad del cuerpo se alimenta mediante ese solo pensamiento. Así es como se
consolida la vida dentro de las estructuras moleculares del cuerpo, gracias a
los efectos de todos los pensamientos que te permites recibir en cada momento
de tu existencia.
Como el pensamiento alimenta
continuamente a cada célula, todo el cuerpo responde a su impulso eléctrico, la
totalidad de tu cuerpo. Es así como el efecto del pensamiento, experimentado a
través de cada célula, crea un sentimiento, una sensación, una emoción, o lo
que se llama una «sacudida» dentro del cuerpo. Ese sentimiento es entonces
enviado a tu alma donde queda grabado
Tu alma es como una magnífica
grabadora, una computadora imparcial que registra, muy científicamente cada
emoción sentida dentro de tu cuerpo. Cuando te sientes emocional, estás
sintiendo un pensamiento que ha bombardeado la estructura luminosa de tu ser,
ha sido aceptado a través de su cerebro, y fue enviado a través del sistema
nervioso central para producir una sensación en cada célula de tu cuerpo. El
alma entonces graba esa sensación en forma de emoción para usarla como
referencia, lo que se llama memoria.
La memoria no tiene tamaño, es
una esencia. No es un recuento visual, es más bien un recuento emocional. Es la
emoción la que crea la imagen visual. El alma no graba figuras o palabras en su
memoria; graba las emociones de dichas imágenes y palabras.
El alma toma la emoción creada
por el pensamiento que ha sido sentido por todo del cuerpo y busca en sus
bancos de memoria una semejanza, algo que las secciones encargadas del
razonamiento en el cerebro —lo que llamas intelecto— puedan identificar y así
seleccionar una palabra con la cual describir este sentimiento.
Todo lo que puedas describir
tiene ciertos sentimientos asociados, basados en la experiencia. Sabes que la
flor es una flor gracias a tu experiencia emocional con ella: has visto,
tocado, olido y usado esta estructura que llamas flor. Por lo tanto, sientes la
flor de cierta manera. Conoces la seda como tal porque asocias con ella ciertas
sensaciones y experiencias emocionales, y éstas dan lugar al entendimiento que
llamas «seda». El alma ha grabado toda esa información procedente de tus
experiencias emocionales. Por lo tanto, cuando se siente el sentimiento que
procede del pensamiento, el alma lo graba y busca en sus bancos de memoria
sentimientos similares correspondientes a pensamientos experimentados
anteriormente. Entonces envía esa información de vuelta al cerebro para indicar
que el pensamiento se ha cristalizado, entendido en su totalidad a través del
cuerpo.
El pensamiento no se manifiesta
simplemente a través del cerebro; se manifiesta en la totalidad de tu cuerpo.
La porción encargada del razonamiento en el cerebro te permite entonces
formular una palabra para describir el sentimiento.
¿Cómo se conoce y cristaliza el
pensamiento? Por medio de la emoción. El conocimiento es totalmente un
sentimiento. El pensamiento de cualquier cosa no puede conocerse hasta que
primero se lo siente; entonces tiene una identidad. Conocer un pensamiento es aceptarlo en tu
cerebro y después permitirte sentirlo, experimentarlo a través de tu cuerpo. El
conocimiento no es la prueba
de ninguna cosa; es la certeza emocional de ella. Una vez tienes el sentimiento
dentro de ti, entonces puedes decir: «Lo sé, lo siento. Lo sé».
Dentro de ti, mi amado maestro,
yace, en efecto, la puerta a todo el conocimiento. El fuego que se consume
dentro de ti es el mismo fuego que vibra en cada átomo diminuto, en
cada estrella gigante, en cada forma celular, en todas las cosas que existen.
Es el mismo e idéntico fuego. Tu unidad con toda la vida se realiza a través
del principio de la luz. Pues la luz que da crédito a la emoción en tu alma es
la misma luz que da vida a las flores, a las estrellas y a todo cuanto existe.
Así que dentro de ti posees la capacidad de saber todas las cosas. Saber algo
no es entenderlo a través de la retórica intelectual que está rodeada de
palabras sofisticadas que no significan nada. El saber de la flor se alcanza en
el ser interior a través de los sentimientos. Tú siempre puedes saber lo que
algo está pensando por la frecuencia que emite, llamada emoción. Si quieres
saber alguna cosa, todo lo que tienes que hacer es sentirla; y siempre estarás
absolutamente correcto.
¿Cómo crea el pensamiento las
experiencias de tu vida? La pineal es el sello del conocimiento transformado en
manifestación. Cualquier conocimiento que te permitas recibir se convertirá en
una realidad, primero en tu cuerpo, pues la pineal es responsable de enviar ese
pensamiento en forma de corriente eléctrica por todo el cuerpo, para que sea
registrado como emoción. Cuanto más ilimitado sea el pensamiento, más veloz y
mayor será la frecuencia enviada a través de tu cuerpo; del mismo modo, mayor
será el «subidón»[6] o la «sacudida»
experimentada en el cuerpo. Ese sentimiento quedará entonces grabado y
almacenado en tu alma como una frecuencia determinada. El sentimiento de cada
pensamiento, grabado en tu alma, pasa entonces a tu aura como una expectativa;
y esa expectativa activa la porción electromagnética de tu campo de luz, para
atraer hacia ti —como un imán— lo que se asemeja a cualquiera que sea el
conjunto de actitudes de tu forma de pensar. Atraerá hacia ti situaciones, cosas,
objetos o entidades que crearán los mismos sentimientos experimentados en tu
cuerpo a raíz de todos tus pensamientos. ¿Por qué? Para que puedas experimentar
tus pensamientos a través de una realidad tridimensional, adquiriendo así el
premio de la experiencia llamado sabiduría.
¿Cómo se manifiestan tus deseos?
Un deseo no es más que el pensamiento de satisfacción percibido a través de un
objeto, una entidad o un experiencia.
Cualquier
pensamiento de satisfacción que te permitas sentir abandona tu cuerpo a través de tu campo
electromagnético, y llega hasta el flujo de conciencia para atraer hacia ti
cualquier cosa que produzca el mismo sentimiento a partir del deseo que
experimentó tu cuerpo. Mientras más completa e intensamente sientas ese deseo
dentro de tu cuerpo, más completa será su satisfacción. Y cuanto más sepas con
absoluta certeza que tu deseo va a ser satisfecho, más rápida será su
manifestación; pues el conocimiento absoluto es un pensamiento de alta
frecuencia que acrecienta la expectativa enviada a través del campo áurico,
amplificando así tu poder para manifestar tus deseos.
Tú tienes la capacidad de saber
todo lo que hay por saber. Tu cerebro se diseñó para eso, para que un dios que
habitara un plano físico en un cuerpo físico pudiera experimentar y comprender
cualquier dimensión de Dios que deseara a través de formas tridimensionales.
Cualquier pensamiento que te permitas conocer a través de tu maravilloso
receptor, se convertirá en una realidad experimentada, primero dentro del
cuerpo, y después a través de las condiciones de tu vida. Y cualquier cosa que
desees, tú tienes la capacidad —a través del conocimiento— de manifestarla en
tu vida en un abrir y cerrar de ojos. Así es como creas el reino de los cielos
en la Tierra.
Es una ciencia muy simple.
Recuerda: el pensamiento existe; luego se ve la luz, y ésta se reduce a
impulsos eléctricos. Los impulsos eléctricos son a su vez reducidos y reducidos
hasta convertirse en masa y a través de la masa se reducen para representar el
ideal del pensamiento. La misma verdad opera en el cuerpo. Es pensamiento, luz,
unidad receptora. A partir de la unidad receptora, toma el electrum y lo
transmite a la masa para que ésta pueda comprenderlo a través del sentimiento.
Para manifestar tus deseos, todo lo que tienes que hacer es sentir cualquier
cosa que desees, y el sentimiento regresa al Padre para satisfacer tus deseos.
Eso es todo. ¿Demasiado simple? ¿Lo quieres más complicado?
Capítulo 18
LA MENTE CERRADA
«La totalidad
de tu capacidad cerebral es inmensa; sin embargo tú, en tu pensamiento
limitado, usas sólo un tercio de ella. ¿Para qué crees que es el resto? ¿Para
llenar un hueco?»
Ramtha
Aunque tu cerebro fue diseñado
para recibir cada frecuencia de pensamiento de la mente de Dios, de la
totalidad del conocimiento, se activará para recibir sólo aquellas frecuencias
que tú le permitas recibir. Y de todos los pensamientos maravillosos que
bombardean al Dios que te mantiene unido, el único conocimiento que la mayoría
permite recibir son los pensamientos de baja frecuencia de la conciencia
social, los cuales son muy limitados y enclaustrados, como tú has podido
experimentar bien. Y cuando vives de acuerdo con la conciencia social, y
razonas sólo con las frecuencias que dominan en su pensamiento limitado, las
únicas partes de tu cerebro que se activan son los niveles superiores izquierdo
y derecho del cerebro, y algunas porciones del cerebelo inferior, que está
situado sobre la columna vertebral. La mayor parte de tu cerebro permanece
dormida; no hace nada. Esto es debido a que rehúsas admitir cualquier
pensamiento que no concuerde con el pensamiento limitado de tu familia, tus
amigos, la sociedad o el dogma. No lo dejas entrar. O sea: sólo te permites
contemplar y razonar aquellos pensamientos que serán aceptados por los demás.
Vosotros tenéis un término
llamado «mente cerrada». Bueno, esa es la descripción exacta. Cuando rehúsas
aventurarte en pensamientos que sobrepasen las fronteras de la conciencia
social, hay porciones de tu cerebro que quedan literalmente cerradas a las
frecuencias de pensamiento más altas. Esto se debe a que tu glándula pituitaria
ha sido activada para abrir su boca sólo un poquito, y por lo tanto, ha puesto
en uso sólo aquellas partes de tu cerebro que reciben las frecuencias bajas de
la conciencia social.
La única razón por la que
alguien es un genio y sabe cosas que tú no sabes, es porque él ha abierto su
mente para contemplar las posibilidades, los pensamientos extraordinarios y
brillantes que van más allá del pensamiento limitado del hombre. Él se ha
permitido considerar y razonar estos pensamientos mientras que tú los has
rechazado. Tú eres incapaz de recibirlos porque aún tienes que activar aquellas
secciones de tu cerebro que te capacitan para razonarlos. Entonces, ¿qué ocurre
con los maravillosos pensamientos de entendimiento ilimitado que continuamente
bombardean tu estructura luminosa? Rebotan en tu unidad receptora y son
enviados a través del espíritu de tu ser de vuelta al río de pensamiento.
Tener la mente cerrada es estar cerrado
a la posibilidad de cualquier cosa que exista fuera de los valores que pueden
ser experimentados por los sentidos de tu cuerpo. Sin embargo, en el reino
llamado Dios, nada es imposible. Si algo se puede concebir o reflexionar,
existe; pues cualquier cosa soñada o imaginada ya es parte del reino de la
existencia. Así es como la totalidad de la creación llegó a existir. Cada vez
que le digas a alguien «es sólo tu imaginación», lo estás programando para la
estupidez y la creatividad limitada. Y eso es, de hecho, lo que les ocurre a
los niños de este plano. A todos vosotros.
Yo te digo: cualquier cosa a la
cual se le permita ser pensada, existe, y todo aquello que te permitas pensar
lo experimentarás, ya que tu campo electromagnético lo atraerá hasta ti.
¿Sabes? La atrocidad de poseer
una mente cerrada es que ello te impide conocer la alegría. Te mantiene
esclavizado a las ilusiones del hombre. Te impide conocer tu gloria y la de
Dios. Mientras tengas una mente enclaustrada, y vivas y pienses de acuerdo con
la conciencia social, nunca te aventurarás hacia lo desconocido, ni
contemplarás la posibilidad de realidades más grandiosas por miedo a que ellas
signifiquen cambio. Y ciertamente lo hacen, porque habrá mucho más que ver, que
entender y de lo cual formar parte que
lo que había anteriormente en un mundo ordenado, que vive y muere. Mientras
aceptes sólo los pensamientos limitados que se te han inculcado, nunca
activarás mayores porciones de tu cerebro para recibir y experimentar otros
pensamientos distintos de aquellos con los que te encuentras cara a cara cada
día de tu existencia.
Cada vez que aceptas un
pensamiento superior a los que has aceptado como patrón, ese pensamiento activa
otra parte más de tu cerebro para darle un uso significativo. Cada vez que
hagas esto, el pensamiento superior se ofrecerá como «portador» para extender
tu razonamiento a partir de este punto. Esto activará otras porciones de tu
cerebro para más pensamiento, más recibimiento y más conocimiento. Cuando
deseas experimentar la superconciencia, el pensamiento ilimitado, tu pituitaria
empieza a abrirse y florece como una magnífica flor. Cuanto más se abre, mayor
es el flujo de hormonas, y más se activan las partes latentes de tu cerebro
para recibir las frecuencias más altas de pensamiento.
¿Sabes? Ser un genio es muy
simple. Todo lo que tienes que hacer es pensar por ti mismo.
El cerebro ha sido un gran
misterio que ha dejado perplejos a muchos. Algunos lo extraen para mirarlo y no
pueden encontrar nada en él excepto sus fluidos, que son agua. El agua es
conductora de la corriente eléctrica. Cuanto más densa es el agua, mayor es la
amplificación de la corriente eléctrica que pasa a través de ella. En las
porciones latentes de tu cerebro, el fluido es más denso para poder amplificar las
frecuencias de pensamiento más altas hasta convertirlas en corrientes
eléctricas más potentes y enviarlas a través del cuerpo a mayor velocidad. Así,
cuando permites que más de tus pensamientos se alojen en las partes latentes
del cerebro, tu cuerpo se activa para volverse más rápido y profundo en sus
respuestas. Una vez que la totalidad de tu cerebro está en uso, puedes hacer
cualquier cosa con tu cuerpo. A través de tu alma —que está grabando y
manteniendo constantemente la emoción de cada pensamiento que recibes— tu
cerebro, con sus impulsos hacia tu cuerpo, puede transformar tu cuerpo de
cualquier manera que tus pensamientos determinen que sea.
¿Sabes que si tu cerebro se
usara al máximo de su capacidad, podrías transformar tu cuerpo en una chispa de
luz en sólo un momento, y tu cuerpo viviría para siempre? ¿Sabes que tu cerebro
tiene la capacidad de hacer que un miembro crezca de nuevo si lo has perdido?
En un estado de total funcionamiento, tu cerebro tiene la capacidad de curar
completamente tu cuerpo en un espléndido momento, o cambiarlo físicamente a
cualquier ideal que le des.
La totalidad de tu capacidad
cerebral es inmensa; sin embargo tú, debido a tu pensamiento limitado, sólo has
sido capaz de usar un tercio de ella. ¿Para qué crees que es el resto? ¿Para
llenar un hueco?
Tu cuerpo se mantiene de acuerdo
con tu cerebro y tu pensamiento colectivo, pues cada pensamiento que permites
que entre en tu cerebro electrifica y alimenta cada célula de tu cuerpo. Sin
embargo, desde que eras un niño y podías razonar en la conciencia social,
aceptaste la programación de que debías crecer, hacerte viejo, y luego morir.
Fue así, al aceptar ese pensamiento, como empezaste a degradar la fuerza vital
dentro de tu cuerpo, porque el pensamiento de envejecimiento envía una chispa
eléctrica de frecuencia baja o lenta a cada estructura celular. Cuanto menor
sea la velocidad, mayor será la pérdida de agilidad dentro del cuerpo, pues
disminuirá la capacidad del cuerpo de rejuvenecer y restaurarse a sí mismo. De
esta manera, se da lugar al envejecimiento, y en última instancia, a la muerte
del cuerpo. Sin embargo, si te permitieras recibir continuamente frecuencias de
pensamiento más altas, enviarías corrientes eléctricas más rápidas y más
poderosas por todo tu cuerpo, y éste permanecería para siempre en el momento, y
de este modo, nunca avanzaría su edad ni moriría. Pero todos aquí saben que van
a envejecer y morir, así que, lentamente, la corriente disminuye más y más.
Aquellas partes de tu cerebro
que aún no han sido activadas, tienen la capacidad, con sólo saberlo, de
reconstruir cualquier parte dañada de tu cuerpo, sea lo que sea. En el momento
en el que sabes que tu cuerpo puede curarse a sí mismo, ese pensamiento envía
una chispa mayor, a través del sistema nervioso central, hacia la parte dañada,
lo que causará que el factor de ADN dentro de cada célula se duplique y
reconstruya la célula perfectamente. ¡Perfectamente! ¿Crees que esto es
milagroso? Así debería ser, y así es.
Tú crees que la única manera de
curar tu cuerpo es por medio de doctores y medicinas. Y todo esto funciona
porque tú crees que funciona. También se te ha dicho —y lo crees— que no
podrías hacerlo por ti mismo, y por eso no puedes, porque este saber interior
está presente. Sin embargo, hay entidades que han ido en busca de curanderos
sabiendo que lo que iban a oír sería una
verdad absoluta; y al saberlo, se convirtió en verdad absoluta dentro de su
cuerpo; y así, se curaron en un momento. Eso es lo que hace el saber interior,
y puede cambiar tu cuerpo de la manera que tú quieras. Tú tienes la capacidad
de ser ilimitado, incluso en el movimiento de tu cuerpo, porque fue diseñado
para que así fuera.
Cada momento de tu existencia,
estés dormido o despierto, consciente o inconsciente, estás continuamente
recibiendo pensamiento de la mente de Dios. Y cualquier frecuencia de
pensamiento que permitas llegar a través de este maravilloso Dios que te
mantiene unido, la experimentarás para obtener el premio y la única realidad de
la vida, la emoción. Por lo tanto, tú que te sientes infeliz, torpe,
malhumorado, temeroso, amargado, enfadado, celoso, apresurado, despreciado, que
nadie te ama, ¿qué frecuencias de pensamiento te estás permitiendo sentir? La
conciencia social. ¿Dónde está la alegría, preguntas? ¿Dónde está el amor?
¿Dónde está la eternidad? ¿Dónde está Dios? Sólo a un pensamiento de distancia.
¿Por qué no conoces todos
aquellos magníficos pensamientos que atraviesan tu espíritu a cada momento?
Porque no has querido conocerlos. Has elegido vivir en la sombra de la
conciencia social, vestir, actuar y pensar como el rebaño. Tú has elegido
encajar en ella, ser aceptado, para que así pudieras sobrevivir. No quisiste
saber, porque contemplar los pensamientos de que eres soberano, de que eres
Dios, de que vivirás para siempre, y de que lo sabes todo, significaría ir en
contra de tu familia, tus amigos, tu religión y tu país. Entonces, entregaste
tu poder. Entregaste tu soberanía. Olvidaste tu identidad. Cerraste tu cerebro.
La razón por la que estoy aquí es para enseñarte cómo abrirlo de nuevo.
¿Quién es esta figura religiosa
llamada «Dios», ese misterio
infinito que el hombre ha estado buscando tan desesperadamente durante
milenios? Es el pensamiento y su capacidad de recibirse a sí mismo, y al hacer
esto, transformarse y expandirse a sí mismo. Eso es todo lo que Dios es: la
totalidad del pensamiento, la eminencia de la vida. Y precisamente dentro de tu
ser tienes el poder de convertirte en Dios completamente. ¡Completamente! Pues
si usaras plenamente todas las facultades de tu cerebro, en estos momentos te
hallarías en las fronteras de la eternidad; conocerías todo lo conocido; serías
los colores del sol, las profundidades del mar, el poder del viento, y las
estrellas en el horizonte.
¿Qué es aquello que te impide
conocer y convertirte en la totalidad de Dios? El ego alterado. Porque el ego
alterado amputa a Dios al rehusar aceptar todas las frecuencias de pensamiento
que Dios es, para así vivir a salvo y seguro. sin ser dañado. Por esto el ego
alterado es, en verdad, lo que se llama anticristo», porque niega que tú eres
hijo de Dios. No te permite aceptar el pensamiento y darte cuenta de que tú y
el Padre sois uno y el mismo; de que tú eres el principio divino e inmortal que
tiene el poder de crear la eternidad y el poder de crear la muerte.
El anticristo es el ego
alterado, y su reino es la conciencia social. Es aquello que no permite el
pensamiento ilimitado, y su dogma es el miedo, el juicio y la supervivencia. El
Cristo es el hombre expresando plenamente el poder, la belleza, el amor y la
vida ilimitada del Padre que vive dentro de él. Es el hombre dándose cuenta de
que él es divino y encarnando dicho entendimiento, trascendiendo el dogma, la
profecía y el miedo, pues sabe que más allá de la conciencia social yace el
vigor ilimitado llamado Dios.
Entonces, el anticristo y el
Cristo comparten el mismo templo, y ese templo eres tú. Todo está dentro de ti,
porque el Dios que tú eres permite que exista tanto el anticristo como el
Cristo. Permite la vida y la muerte. Permite la limitación y lo ilimitado.
¿Has oído la profecía
del«Armagedón»? Bueno, tú la has vivido durante toda esta vida. Armagedón es la
batalla entre el entendimiento de Dios y el reconocimiento del anticristo, que
es el ego alterado que no permite que los pensamientos ilimitados penetren en
tu cerebro para una expresión ilimitada. Es la guerra entre la conciencia
social y el saber interior ilimitado. Eso es el Armagedón, no una batalla
externa, sino dentro de ti mismo: el conflicto en tu interior entre el Cristo
que surge y el ego alterado que tiene el control. Por lo tanto, la profecía se
está cumpliendo, de hecho, en estos tiempos.
Ser Dios es ser el conocimiento
ilimitado, el ser ilimitado. Ser hombre es ser la criatura limitada que no abre
su mente para un mayor conocimiento, que acepta la teoría y no practica la
vivencia; que es el pupilo en lugar del maestro, el protegido en lugar del
explorador.
Yo te digo: tú tienes la
capacidad de saber todas las cosas que hay por saber. Y también tienes la capacidad
de manifestar cualquier cosa que quieras. Tú posees la capacidad de vivir
eternamente en tu cuerpo, si ese es tu deseo. Pero a todo esto, el ego alterado
dice: «No». Y por eso, conocerás hombre, pero Dios permanecerá siempre como un
misterio.
Capítulo 19
APERTURA DE LA MENTE
«Cuanto más
grande es tu deseo de amar lo que eres y vivir en el conocimiento, el Dios que
rodea tu ser abre más y más tu cerebro. Entonces eres más que tu cuerpo; te
conviertes en aquello que te mantiene unido.»
Ramtha
Cada uno de vosotros ha llegado
en su aprendizaje de Dios en la forma limitada de la materia, hasta donde su
capacidad se lo ha permitido. A lo largo de tus muchas vidas sobre este plano,
has experimentado todos los elementos de este paraíso creado por tu propia y
extraordinaria creatividad. Y a través de esa experiencia has aprendido todo lo
que hay por saber de los valores del pensamiento limitado del Dios-hombre
viviendo en la realidad de rebaño de la conciencia social. Ya has aprendido lo
que es el miedo y la inseguridad, la tristeza, la furia, la avaricia. Has
aprendido todo sobre los celos, el odio y la guerra. Ya has aprendido acerca de
la muerte. Ya has aprendido, en verdad, sobre tu alejamiento de la Fuente
Divina que te ha amado y apoyado a lo largo de todas tus aventuras para que
ahora puedas experimentar a Dios en el último nivel de su espectacular
exhibición del Ser.
Para poder volver a un estado
ilimitado, para experimentar la alegría y la libertad de ser, debes convertirte
una vez más en aquello que te mantiene unido. Y la única manera de lograrlo —ya
que tu cuerpo es más bien un obstáculo— es activar totalmente el séptimo sello
o glándula pituitaria, para tu cerebro pueda recibir los pensamientos
ilimitados que existen más allá de la conciencia social. Así es como extiendes
tu saber interior hasta el entendimiento ilimitado de Dios, ese Dios que te
deja ser, que te ama y es la totalidad de sí mismo y de todo el pensamiento.
Entonces, ¿cómo consigues que
esta maravillosa y pequeña glándula despierte las partes dormidas de tu cerebro
a través de su flujo de hormonas? Simplemente con el deseo. Convertirse en
Cristo es desear conocer al Padre y convertirse en la imagen y semejanza de
Dios. Es el deseo de permitir que todo pensamiento se convierta en la realidad
del Yo, el deseo de amar en cada momento todo aquello en lo que te has
convertido, el deseo de ser el Ser de todo lo que eres.
¿Por qué es importante amar la
totalidad de todo lo que eres? Porque cuando lo haces, inmediatamente
trasciendes la conciencia social y te elevas por encima de la aceptación.
Trasciendes el juicio. Vas más allá de la ilusión del tiempo. Entonces, vives
sólo para la realización del Yo. Escuchas solamente a la voz interior. Sigues
únicamente la senda de la alegría; y es en ese sendero donde yace el
conocimiento de todo lo que es.
Ahora, tú me dices: «Pero,
Ramtha, eso es ser totalmente egoísta». Así es, en verdad. Pero ser egoísta es
ser Diosista. Cada momento que vives por el amor de este Dios dentro de ti,
cada ilusión que abrazas y dejas pasar, cada cosa que haces para encontrar tu
alegría y tu luz, emana desde tu ser hasta el flujo de conciencia para
alimentar a la totalidad de la humanidad. Cuando vives íntegramente por el amor
del Yo —que es el amor de Dios— haces que Dios brille en medio de la densidad
de la conciencia social. Entonces iluminas el camino de tus amados hermanos en
su propio sendero de regreso al Yo, y ese es el único sendero que los llevará
de vuelta a casa hasta su amado Padre.
Cuando te amas a ti mismo lo suficientemente
como para sentirte merecedor de recibir todo lo que Dios es, y deseas saber que
eres uno con el Padre, entonces es cuando empieza a florecer esta maravillosa
flor. Así es como abres la capacidad de tu cerebro para recibir todos los
valores de pensamiento de la mente de Dios: queriendo saber; deseando sentir
toda la emoción de ese conocimiento.
.
¿Cuál es la mejor forma de
manifestar cualquier deseo? Declarándolo desde el Señor Dios de tu ser. El
Señor de tu ser, que es tu alma, rige tu cuerpo a través de su estructura
emocional. La pituitaria recibe desde tu alma las órdenes de liberar el flujo de hormonas. El
Dios de tu ser es la luz que abarca y rodea todo lo que eres y permite que
todos los pensamientos entren en tu ser. El ser es el ego que está
experimentando las realidades de la materia a través de la forma corporal, que
es quien estimula el juicio y altera el Ser o la pureza del pensamiento; de ahí
el término «ego alterado». Por eso, cuando hablas desde el Señor Dios de tu
ser, estás alineando la totalidad de lo que eres, y eso te da el gran poder de
manifestar y crear cualquier cosa que quieras.
Cuando deseas desde el Señor
Dios de tu ser recibir pensamientos ilimitados, ese pensamiento de realización
que sientes dentro de tu alma se manifiesta en tu cuerpo para activar la
glándula pituitaria y ésta comienza a abrirse. A medida que comienza a abrirse,
un flujo mayor de hormonas pasa a través de la pineal, y al hacerlo, despierta
a la mente latente. Abre otra parte de tu cerebro para permitir que frecuencias
mayores y más refinadas de pensamiento sean experimentadas por todo tu cuerpo.
Cuando llegan pensamientos de
una frecuencia más alta, se reciben a través de la porción despierta de tu
cerebro. La glándula pineal, en la parte posterior de tu cerebro, recibe la
frecuencia más alta y comienza a hincharse, lo cual te produce un dolor de
cabeza, o puede que te sientas un poco mareado o aturdido. Esta frecuencia se
transforma entonces en una corriente eléctrica de alto poder, y es disparada a
cada célula de tu cuerpo a través del sistema nervioso central. A causa de esto
sentirás como un estremecimiento, o sensación de hormigueo, de que te estás
elevando, porque ahora corre por tu cuerpo una energía mucho mayor de la que
has sentido antes. Esa frecuencia enciende cada célula aumentando su frecuencia
vibratoria. Cuanto más recibes pensamientos ilimitados, más vibra tu cuerpo. Y
empiezas a tener una luminosidad, porque estás empezando a revertir el cuerpo
desde la densidad de nuevo hacia la luz.
¿Cómo describes el sentimiento
de los pensamientos ilimitados? No puedes- El conocimiento de un pensamiento
ilimitado no tiene palabra con la que lo puedas asociar, porque estás
experimentando un pensamiento nuevo, una nueva emoción, un sentimiento inmenso
que te mueve hacia una forma de ser profunda pero tranquila. El conocimiento
vendrá hacia ti como puro sentimiento, sin anunciarse, sin identificarse, como
emoción innombrable.
Muchos que buscan la iluminación
creen que ésta vendrá en forma de palabras. Pero si lo que tú entiendes puede
ser descrito por las palabras, ya lo has sentido antes. Si no se puede, y estás
simplemente sintiendo, lo que tú estás sintiendo es genio, es brillantez, es en
verdad, pensamiento ilimitado.
Todas las cosas que siempre has
querido entender no tienen palabras; tienen emoción y visión. Y cuando llegue
el conocimiento te quedarás sin habla, sólo con los sentimientos.
El arte de limitar el pensamiento
es asociar palabras con ellos. Un maestro no explica nada; sólo lo sabe.
Explicarlo significaría limitarse a sí mismo. Cuando llegas al punto en que
simplemente sabes, sin tener que justificar o explicar tu saber interior,
entonces eres verdaderamente el señor de tu propio reino; tienes el saber
absoluto.
¿Qué sucede con el sentimiento
de elevación provocado por los pensamientos de una frecuencia superior? Es
capturado dentro de tu alma, que lo conservará en la memoria para siempre. Tu
alma permite que la memoria de los pensamientos ilimitados exista a través de
la emoción, del sentimiento. De este modo, captura tu saber interior para
siempre, para que aquello que te has permitido recibir pueda ser alcanzado una
y otra vez.
Algo maravilloso que también
sucede con ese sentimiento de elevación es que tu alma lo envía a través de tu
campo áurico hacia el flujo de conciencia, el cual no sólo eleva la densidad de
la conciencia, sino que atrae a tu vida una situación que producirá el mismo
sentimiento. ¿Para qué? Para que ese pensamiento se entienda completamente a
través de la experiencia. Cuando el pensamiento de frecuencia más alta se ha
comprendido completamente, queda grabado en tu alma en forma de sabiduría. La
sabiduría significa que el conocimiento se ha solidificado dentro de ti como un
absoluto. La sabiduría no sólo eleva el nivel vibratorio del alma —lo que
causará que tu vida se ajuste a su ser emocional más elevado— sino que también
activará la pituitaria con más intensidad para permitir que el cerebro reciba y
razone pensamientos de mayor y mayor frecuencia, y así sucesivamente.
A medida que la pituitaria
empieza a florecer, las cosas cambian en tu vida de un modo que nunca habías
creído posible. Cada cosa que piensas la sientes con gran emoción. A medida que
el saber que sientes en tu interior se abre paso hacia una forma creativa,
empiezas a ver que tus pensamientos se manifiestan más y más rápidamente. Tu
amor, comprensión y compasión aumentan. Y muchas entidades se apartarán de tu
vida porque te has elevado hasta un entendimiento diferente; sin embargo, en su
lugar, llegarán otras de pensamiento semejante al tuyo.
Muy pronto, a medida que la
brillantez, la creatividad y el saber interior se intensifican dentro de ti,
empiezas a conocer y sentir cosas que no habías sentido o conocido antes. Eres
capaz de mirar a otra entidad y sentirla dentro de tu ser. A través de tus
pensamientos eres capaz de conocer tus días por venir.
¿Crees que un psíquico es una
entidad poco común? Eso es sólo porque piensas de acuerdo con la conciencia
social. Y la conciencia social no piensa que esas habilidades puedan ser
realmente algo normal. Todos son psíquicos. Cuando te permitas a ti mismo
saber, sabrás todas las cosas. Pues el saber interior —cuando no está cohibido
por las ilusiones de la conciencia social— quita el velo de tus ojos para que
puedas ver otras dimensiones. Quita los ladrillos de tus oídos para que puedas
oír la música de toda la vida vibrando en armonía consigo misma. ¿Y cómo haces
que esto suceda? Deseándolo.
Cuanto más deseas lo ilimitado,
y más abrazas y sientes los pensamientos que te llegan, más hormonas segrega la
pituitaria y más se abre su boca. Cuanto más grande es tu deseo de amar lo que
eres y vivir en el conocimiento, el Dios que rodea tu ser abre más y más tu
cerebro. Entonces eres más que tu cuerpo; te conviertes en aquello que te
mantiene unido.
La pituitaria es, en verdad, la
puerta que conduce a Dios. Cuantos más pensamientos ilimitados permites entrar
en tu cerebro, más se abre. Cuanto más se abra, más sabrás. Y todo aquello que
sepas, en eso te convertirás.
Una flor emana cierta frecuencia
de pensamiento. En el mismo momento, una alfombra está emanando una frecuencia
de pensamiento. Cuando posees la capacidad de captar todas las frecuencias de
pensamiento, puedes convertirte en cualquier frecuencia dada que elijas. Tienes
entonces la libertad absoluta de convertirte en el viento o en cualquier otra
cosa que desees.
Muy pronto, todo el sistema de
la pituitaria está en pleno florecimiento y la totalidad de tu cerebro está
activada. Entonces, todo aquello que la pituitaria ha guardado dentro de su
cuerpo espiritual es entregado a la totalidad de la mente, y la mente ya nunca
puede regresar a un estado limitado. Una vez que la flor comienza a abrirse,
nunca se cierra otra vez; permanece abierta para siempre.
Cuando tu cerebro está
completamente activado, tu enfoque en la realidad vacila. Es por eso que aunque
estés aquí, puedes estar también en el séptimo nivel. Aunque estés en el
séptimo nivel, puedes estar en las Pléyades; y aunque estés en las Pléyades,
puedes estar al lado de un amigo.
Cuando tu pituitaria está en
pleno florecimiento, dejas de morir; dejas de envejecer. Cualquier cosa que le
digas a tu cuerpo que haga, la hará. Puedes decirle al cuerpo que acelere su
frecuencia vibratoria y se elevará hacia otra dimensión. Así de poderoso es tu
cerebro. Puedes incluso resucitar tu cuerpo de la muerte. Cuando eres tan
poderoso, estás llevando la corona divina de Dios. Y cuando eres puro Dios, que
es pura vida, entonces existes para siempre. Entonces eres todas las cosas. Ese
es el cielo más grandioso. De esta manera, el gran séptimo sello se ha coronado
a sí mismo, la totalidad de tu mente se despierta, y el abrazo total del saber
interior se hace posible a través de tu hermoso receptor. A medida que sabes
más y tu cuerpo experimenta más esa frecuencia, aumentan sus vibraciones hasta
que se vuelve más y más ligero. Hasta que un día, cuando has amado y abrazado
la totalidad de la vida y el alma ha satisfecho todas sus experiencias aquí,
ese mismo saber interior y esa misma vibración aumentarán un millón de veces y,
volviendo el cuerpo invisible, se lo llevarán lejos de este lugar. Es entonces
cuando trasciendes el ciclo de vida tras vida.
Eres una criatura de tres
dimensiones —espíritu, alma y ego— expresándose en un plano de densidad. Y sólo
podrás conocer la eternidad mediante las tres dimensiones. Háblale al Señor
Dios de tu ser; él te escuchará. Cuando lo haces, es un señor, un Dios, un maestro
el que habla. Cuando le digas que recuerde, recordará. Cuando le pidas que sea
más grandioso, lo hará. Y cuando desees desde el Señor Dios de tu ser poseer
entendimiento ilimitado, abrirá tu mente para permitir que sientas en tu cuerpo
las frecuencias de pensamiento más altas, y así proporcionar el saber interior.
Es lo único que tienes que hacer: ordenar que así sea, y las glándulas
endocrinas obedecerán. Y cuando lleguen los sentimientos que electricen tu ser
hasta un mayor entendimiento, da gracias al Dios que vive en ti por tal
sencillez.
¿Cómo puedes obtener un mejor
entendimiento de todo lo que existe. Sabe que tú eres. Tu manera de hablar y de
pensar determinan cuánto te permites saber. No digas: «Ojalá supiera más.»,
pues así nunca lo harás. Y no digas: «Trataré de saber más.», pues tratando
nunca se consigue. Y tampoco digas: «Busco saber más.», porque buscando nunca
se encuentra. Di: «Desde el Señor Dios de mi ser, yo sé ahora todo lo que hay
por saber en este momento. ¡Que así sea!» Y espera la repuesta. Aunque no te
des cuenta e ese momento de qué es lo que deseas saber, el decir «yo sé» abre
la pue para que ocurra ese entendimiento. Eso es todo lo que tienes que decir,
y saber llegará.
Limitas tu creatividad y tu vida
diciendo que no sabes o dudando del conocimiento que te llega. La peor de la
abominaciones es la frase: «No sé». Recuerda: tú eres quien dicta la ley, y lo
que piensas y después pronuncies, es la ley. Si dices: «No lo sé», nunca lo
sabrás. Si dices: «No puedo», nunca podrás. Si dices: «No merezco el amor de mi
Padre», jamás lo recibirás. Si hablas de esta manera, significa que piensas de
esta manera; y si piensas de este modo, el sentimiento producido por ese
pensamiento se graba en tu alma, y tu alma manifiesta la realidad que satisface
tus procesos de pensamiento.
Eres como una computadora. Cada
día programas en tu conocimiento «dudas», programas «carencia» y programas, de
hecho, «desconocimiento». Eres el ladrón de tu propio reino, pues tú, que
conoces sólo duda y limitación, has robado tu auténtica fuerza vital a través
de tu manera de pensar y de hablar.
Yo te digo: tú tienes la
capacidad de saber todo lo habido y por haber. La puerta que te abre hasta ese
conocimiento es simplemente decir: «Yo sé», y la realidad correspondiente
pronto aparecerá. Puede tardar momentos, o quizás días, pero llegará. Siempre
lo hace, pues la palabra «saber» es absoluta, y convierte tus deseos en
absolutos. Ese pensamiento de saber, sentido en tu alma, se manifiesta dentro
de tu ser para abrir tu pituitaria, permitiendo que se reciban los pensamientos
más elevados. «Saber» es la puerta que permite que el río de pensamiento fluya
hacia ti en una corriente ilimitada.
Ahora, el saber interior no es
una creencia. La creencia es una conjetura; el saber interior es absoluto. La
única cosa que te da conocimiento es saber. Cuando crees en algo, el alma
entiende que la palabra «creer» significa realmente que alguien —incluso tu
propio Yo— está abrumándote para convencerte de una verdad de la que no tienes
conciencia ni certeza, pues esa verdad no se ha convertido en una realidad
experimentada.
Yo no te pido que creas en nada.
Yo quiero que sepas. Estar iluminado es saber, sin duda, creencia, fe o
esperanza. Todas esas cosas son conjeturas.
Mientras creas o tengas fe en
algo, eso nunca será. El saber lo hace absoluto, y eso hace que lo que uno sabe
se manifieste. A través de la manifestación el pensamiento realizado en una
experiencia, el entendimiento te sucederá, entonces es una parte de tu ser y no
algo de lo que debes convencerte.
El saber absoluto es el creador
de la totalidad de tu reino. Para poseer la habilidad del saber basta decir:
«Yo sé». Nunca dudes o vaciles. Sabe, absolutamente. Cada vez que dices: «Yo
sé», eso es un pensamiento de certeza que se siente en tu ser, lo que da lugar
a que ocurra ese saber. El genio ocurre cuando abres la puerta del saber
interior para que tomen forma creativa pensamientos más sublimes.
Si dices firmemente: «Desde el
Señor Dios de mi ser, ahora sé la respuesta de eso y estoy listo para
recibirla. ¡Que así sea!», esto hace que tu saber interior lo resuelva. Aunque
la manifestación no aparezca al momento, la puerta permanece abierta para que
ello se realice en una experiencia de la cual se obtendrá sabiduría. Tu ser se
ajustará rápidamente para convertirse en aquello que ahora sabes. No tienes que
esforzarte para alcanzar eso. No tienes que buscarlo o luchar por eso. No
tienes que realizar rituales ni cánticos para obtenerlo. Simplemente saber.
Cuando sabes estás en un estado receptivo para tener la conciencia de ello.
¿Cómo aceleras la manifestación
de tus deseos? Sabiendo. El saber es la puerta que permite que el reino de los
cielos despliegue su abundancia dentro del reino del Yo. Saber que un deseo,
cualquiera que éste sea, ya ha sido realizado, amplifica el pensamiento de tu
deseo, lo envía a través de tu campo áurico hasta el flujo de conciencia, y
manifiesta tu deseo para que puedas ser el receptor de su consumación.
La verdad es que todas las cosas
ya son tuyas. Cuando sabes que lo son, entonces están disponibles para ti.
Debes entender que el principal dador de todo lo que necesitas eres tú y tu
capacidad de recibir todo lo que quieres. El modo de recibir tus deseos es
simplemente saber qué es lo que quieres y saber que te mereces conseguirlo. El
saber es la verdad, es el dador, es tu futuro. Y cuando digas algo, sabe que
así es. Cualquier cosa que quieras, puedes tenerla simplemente sabiendo que
eres tú quien dicta las leyes, y que todo aquello que sepas y proclames así
debe ser. Esto es lo que se llama la ley de Uno.
Yo te digo: tú sabes todo lo que
hay por saber y puedes tener todo lo que desees. En este momento de saber,
simplemente no te has dado cuenta de esa verdad. Saber abre la puerta a ese
entendimiento. Activa otra parte de tu cerebro para que el pensamiento pueda
convertirse en una realidad manifestada. Entonces, cuando la experiencia de tu
pensamiento ilimitado se manifiesta, esto solidifica en la parte de tu cerebro
donde habita el ego la comprensión de que el saber funciona, lo que te da la
fuerza para ir un paso más allá y alcanzar un pensamiento incluso más
ilimitado.
Si yo pudiera quitarte todas tus
palabras, salvo unas pocas y escogidas, éstas serían: «Yo ahora sé. Yo soy
absoluto. Yo soy completo. Yo soy Dios. Yo soy». Si no existieran más que estas
palabras, ya no estarías limitado a este plano.
¿Cuánto mejor es para ti saber,
que creer o suponer? ¿Cuánto mejor es para ti saber, que un «a lo mejor»?
¿Cuánto mejor es para ti saber, que no saber? Se requieren los mismos procesos
de pensamiento, la misma energía, la misma expresión facial y movimiento del
cuerpo para saber que para no saber.
Sabe. Simplemente sabe: «Yo sé
que esto ocurrirá. Yo sé que soy Dios. Yo sé que soy feliz. Yo sé que yo soy».
Sabe, sabe, sabe. Eso es todo lo que hace falta. Sabe siempre. Si dices que no
sabes, que no puedes, nunca lo harás. Di que sabes ahora. Entonces lo sabrás
todo.
¿Sabes cuál es la diferencia
entre tú y yo? Yo sé que soy un Dios ilimitado, y tú no. Esa es la única diferencia:
yo sé que yo soy, y tú aún tienes que darte cuenta de ello. Tu sociedad dice
que tú no eres, pero ellos qué saben. Ellos se entierran a sí mismos todos los
días.
¿Por qué has obstruido tu saber
interior? Porque en tu intento de conocer el pensamiento a través de la
materia, tus procesos de pensamiento se quedaron tan atrapados en las
realidades de la materia, que alteraste tu percepción total de la vida. Verás,
la materia es un nivel de pensamiento que se crea alterando el pensamiento
hasta su punto máximo. Se crea al reducir el pensamiento hasta la luz, hasta el
electrum, y luego dividiendo el electrum en partes que tienen valores positivo
y negativo. Por eso, cada vez que te relacionas con Dios en la forma llamada
materia, estás percibiendo y entendiendo el pensamiento de acuerdo con
divisiones o polaridades, más que con la pureza y el Ser indivisible que él es.
Cuanto más enfocado estés en la supervivencia y la materia, más percibirás la
vida en términos de dimensiones de Polaridad: arriba/abajo, cerca/lejos,
rápido/lento, luz/oscuridad, grande/pe-Rueño, caliente/frío, bueno/malo,
positivo/negativo.
Para volver al Ser de
pensamiento puro, debes dominar el ego alterado, la porción razonante de tu
cerebro orientada a vivir y sobrevivir en la materia. El ego alterado es aquel
que percibe de acuerdo con la ilusión del tiempo la distancia y la separación.
Es aquel que percibe en términos de aceptación y supervivencia. Es aquel que
divide y juzga al pensamiento puro.
Un pensamiento puro puede llegar
hasta cualquiera de vosotros, pero rápidamente determinas si es bueno o malo,
si deberías o no deberías hacerlo, si es posible o imposible, real o
imaginario, razonable o irracional. Cada vez que juzgas tu pensamiento
dividiéndolo en positivo y negativo, lo alteras hasta convertirlo en un valor
de frecuencia más bajo. El saber interior no juzga a ninguna cosa. Cuando tú
sabes, nunca reflexionas si un pensamiento es verdadero o correcto. Todos los
pensamientos son correctos y verdaderos. El saber no sopesa ni valora el
pensamiento, permite que el pensamiento sea un Ser, permite que tus procesos de
pensamiento existan sin interrupción o intercepción.
Para ver otro plano, oír un
sonido más delicado, o volverte más ligero que tu peso, todo lo que tienes que
hacer es saber que son realidades y permitir entonces que ese saber interior
sea experimentado en tu cuerpo. Eso es todo lo que tienes que hacer. Si no
crees que son reales, el «no creer» es un juicio que impide que tu cerebro
se agrande. De este modo, todo ese saber que viene continuamente a cada momento
a través de tu espíritu rebota en tu cerebro y regresa nuevamente a la mente
del Padre. Entonces lo único que recibes es aquello que te mantiene seguro en
este plano y te limita a él.
Cuando desees desde el Señor
Dios de tu ser poseer saber interior ilimitado, debes permitir que todos los
pensamientos entren en la conciencia de tu cerebro, sin ser alterados por
juicio alguno, para que puedan ser totalmente experimentados en tu cuerpo. A
través de ese permiso consciente del ego alterado —que da credibilidad a tus
deseos— la pituitaria activa otra parte de tu cerebro para recibir
entendimiento ilimitado.
¿Qué es lo que te ha permitido
recibir un pensamiento ilimitado de creatividad sacado «de la nada» cuando lo
has querido? Simplemente permitiste que entrara en tu saber interior. Eso es
todo lo que hiciste. Él estuvo allí todo el tiempo, esperando a que tú lo
llamaras y le permitieras entrar en tu receptor. Eso es lo único que hace
falta. Y cuanto menos atrapados en el juicio y el pensamiento alterado estén
tus procesos de pensamiento, más fácil sera que los pensamientos de
superconciencia entren en la unidad receptora del cerebro.
Aprende a verte a ti mismo y a
la vida con los ojos del Ser. Cuando contemples una flor, no digas que es fea o
hermosa. Ese es un juicio que altera el pensamiento de la flor. Lo que es puro
es el pensamiento «flor>. Cuando miras a la flor y la ves como flor, luz,
vida, Ser, entonces te estás permitiendo recibir la pureza y el Ser del pensamiento,
lo que envía un electrum de mayor frecuencia para que lo sientas por todo tu
cuerpo. Entonces piensas como piensa un Cristo, pues ves todas las cosas como
una igualdad y como el Ser. Cada vez que no limitas y juzgas tus experiencias,
permites que tu cerebro se active para recibir los pensamientos ilimitados que
van más allá de tu existencia diaria.
Nunca juzgues los pensamientos
que recibas. Ni pienses que algo es positivo pues, ¿cómo podría existir el
positivo sin el negativo? Si dices: «esto es bueno», eso significa que algunas
cosas son malas. Cuando te des cariño y amor, no digas que eres hermoso o
encantador, di que eres Dios. Cuando hagas algo con tu vecino no, digas que es
bueno, di que es Dios. Eso significa que es; eso es simplemente una experiencia
pura y virtuosa de la vida.
Cuando mires a otras entidades y
su manera de expresarse en la vida, nunca las veas sino como una expresión del
Ser. Si juzgas su expresión como buena o mala, positiva o negativa, creas en ti
mismo una percepción alterada; y cualquier cosa que percibas, en eso te
convertirás, pues ese pensamiento se grabará como un sentimiento dentro de tu
ser. De esta manera estás perjudicando a tu propio Yo, porque eres tú —y no
ellos— quien experimenta los efectos de tus juicios. Y ese sentimiento, grabado
en tu alma, sienta un precedente según el cual continuarás juzgando tus propias
acciones y tu propio ser.
Cuando condenas a alguien por
algo, sólo estás condenando aspectos de ti mismo reflejados en él. Por eso son
tan fáciles de identificar y por eso te llaman la atención esos aspectos. La
otra persona representa meramente un espejo de tus propios juicios internos,
una herramienta para que concilies aspectos de ti mismo que has aceptado de
otras personas.
Cuando mires a otros, velos como
una parte del Ser, y con aquello que se llama «ecuanimidad». Si están siendo
crueles o están odiando a alguien, el decir que son crueles u odiosos es una
verdad, porque así es de hecho como se están expresando; esa es su experiencia
del Ser. Decir que son malos o que están equivocados en esa expresión, es un
juicio, lo cual se convierte talmente en tu experiencia, en la alteración.
No merece la pena juzgar a
nadie. No hay color de piel, ni acción, ni cosa alguna por la que merezca la
pena alterarte a ti mismo hasta excluirte de un estado de Dios, de Ser. No
importa quiénes sean, ni la manera en que se expresen, ámalos por el Dios que
vive dentro de su ser, que les permite expresarse de esa manera. Por el solo
hecho de ser, merecen ser amados. El hecho de que existan vale más que
cualquier cosa que hagan. Ámalos porque son, pues mientras ellos sean ten por
seguro que tú también serás. Si los amas sin reparar en quiénes son y dejas que
ese amor simplemente sea, siempre te conservarás puro en tu ser.
Ahora, ¿cuál es la manera más
fácil de quitar los juicios de tus procesos de pensamiento? Siendo consciente
de tus sentimientos y de los pensamientos que los originaron. A través de esa
conciencia, te enseñarás a ti mismo a ser más refinado en tu modo de pensar.
Cuando te sientas infeliz,
triste, enfadado, atemorizado, apresurado, aislado, o experimentes cualquier
otro sentimiento que no te gusta, examina tu modo de pensar. Pronto verás la
conexión entre tu pensamiento alterado — juzgarte a ti mismo o a otros, o ver
la vida en facetas o dimensiones— y tus emociones desagradables. Y muy pronto,
a medida que te canses de estos sentimientos, empezarás a refinar tu manera de
pensar y extirparás todos los juicios que te separan de la vida. A medida que
lo hagas y que permitas que más y más pensamientos ilimitados se expresen en tu
ser, también empezarás a ver una conexión entre tu pensamiento ilimitado y los
sentimientos de paz, alegría, armonía y ligereza en el movimiento del cuerpo. Y
nunca te juzgues a ti mismo por el hecho de juzgar. Ten compasión por ti mismo
y simplemente permite que la conciencia de tus pensamientos y sentimientos te
enseñe, porque te aseguro que lo hará.
De todas las palabras que fueron
creadas, hay una que se ajusta a esta enseñanza mejor que cualquier otra:
«ser». Ser. ¿Y qué significa eso? Significa permitirte ser cualquier cosa que
seas, y amarte totalmente por serlo. Significa sentir aquello que estés
sintiendo y vivir esa emoción. Ser es vivir totalmente el momento, porque sabes
que el ahora es todo lo que existe. Es hacer todo lo que quieras hacer, vivir
la aventura que tu alma te impulse a vivir.
¿Cuál es la razón de ser? Cuando
vives de esta manera, nunca te juzgas a ti mismo ni a los demás, ni a los
pensamientos que se te puedan ocurrir. Entonces no hay ni bueno ni malo,
posible o imposible, perfección o imperfección, positivo o negativo. Ya no
existe la ilusión del tiempo que te impide sentir y saborear la belleza del
momento. Cuando estás en un estado de ser, sólo existe el Ser de la vida y la
continuidad del ahora.
En un estado de ser, tus
pensamientos dejan de perder el tiempo entre pasado y el futuro, preocupados
por la culpabilidad y el remordimiento, los debieras y los hubieras. En el ser,
no te aferras a ninguna verdad en particular, sino que las examinas todas. Ves
a todas las verdades como un Ser, y permites que cada una sea explorada para
determinar si pueden aprovecharse desde tu estado de ser. Cuando vives de este
modo, contemplas todos los pensamientos que llegan hasta ti, y a través de tu
cerebro éstos se manifiestan en tu cuerpo como sentimientos, lo que permite que
surja más conocimiento, más pensamiento y más Ser.
Cuando simplemente eres, te
alineas con el Ser de todas las cosas; y a través de esa alineación, puedes
tener cualquier cosa que desees. Y no tienes que hacer nada más que ser. El
Dios de tu ser atraerá hacia ti cualquier cosa que pienses, cualquier cosa que
desees, y ésta llegará. Todos aquellos que están muy atareados tratando de
realizar cada principio externo, menosprecian el interno. En un estado de ser
ya tienes y eres todas las cosas.
Cuando simplemente eres y te
permites recibir todos los pensamientos, puedes oír la voz de Dios. Entonces,
todo lo que siempre quisiste saber, lo puedes saber en un abrir y cerrar de
ojos. Cuando no juzgas tus pensamientos, sino que les permites manifestarse
como emoción dentro de tu alma, estás viviendo como un dios ilimitado,
simplemente por estar abierto al Ser y a todo lo que es. Entonces te conviertes
en un canal puro de tu propio Yo-Dios, y te acercas más a la simplicidad pura
de la mente de Dios.
Aprende a vivir a través de
saber y permitir. Así habrás dominado el ego alterado. Habrás conquistado el
séptimo nivel, el séptimo sello, el séptimo cielo. Porque en el séptimo nivel
no hay juicios, sólo el Ser siempre continuo de la vida. Una vez que has
dominado el juicio, has conquistado la totalidad de este plano y puedes
abandonarlo cuando desees.
A menos que tengas la capacidad
en este momento de fabricar para ti mismo un duplicado de tu cuerpo —cosa que
serás capaz de hacer cuando tu cerebro esté funcionando totalmente— no tengas
tanta prisa por destruirlo.
Ama tu cuerpo. Cuídalo,
aliméntalo, dale cariño. Es el instrumento puro de expresión que te permite
experimentar la vida en este plano. Sé ilimitado en tus Procesos de
pensamiento, pero también cuida el vehículo que te lo permite.
Si eres mujer, sé mujer; si eres
hombre, sé hombre. Ama lo que eres, nunca abuses de tu cuerpo. Nunca lo
desfigures o mancilles. No le hagas hacer cosas para las que no fue diseñado.
Mira la grandeza de tu ser.
Mantente divino. Vístete con las ropas más delicadas sobre tu piel. Úngete.
perfúmate. Aliméntate sólo con lo que tu cuerpo quiera. Si lo escuchas, él te
dirá lo que necesita para poder nutrirse.
Nunca introduzcas en tu cuerpo
algo que sea perjudicial, que tú sabes que es perjudicial. Todo aquello que
reduzca el flujo de oxígeno hasta tu cerebro, ocasionará que las células mueran
en gran número y nunca existirán otra vez, pues el cerebro no posee la
capacidad de reproducir sus células. Cuando las células del cerebro son
destruidas, pierdes la capacidad de transferir el pensamiento en una emoción
manifestada dentro de tu cuerpo. Aunque puedas contemplar el pensamiento, es
algo inexistente para ti. Así es como cesa la alegría, pues, ¿cómo te va a
hacer feliz un pensamiento si no puedes convertirte en él a través del
sentimiento?
Cuando no eres capaz de sentir,
eres incapaz de registrar el saber interior en este plano. Ese es el daño que
le haces a tu cerebro cuando usas lo que tú llamas la «hierba» o drogas que
causan ilusiones. Cada vez que tomas estas cosas, ellas le roban oxígeno al
cerebro. Es la muerte de tu cerebro el causante del «subidón» que se siente;
eso es realmente lo que ocurre. Cada vez que haces esto, restringes tu
capacidad de saber. Y llegará un momento en el que no podrás reír ni llorar,
pues ya no habrá nada lo suficientemente fuerte como para crear emoción dentro
de tu ser.
Experimentar todo el
conocimiento —poder llorar cuando se abre una flor, o esperar la salida del sol
y conocer cada trozo de su esplendor— es tener la capacidad de saber:
transformar pensamiento en sentimiento. Eso es lo que se llama «éxtasis». Y eso
es un buen «subidón», como tú dices.
Aquello que te ha amado desde
antes que empezara el tiempo, que ha estado contigo en cada una de tus vidas y
que es la única entidad que estará contigo en la muerte de tu cuerpo o su
ascensión, eres tú.
Tú eres el único que te ama con
la suficiente constancia como para haber pasado por todo lo que has pasado.
Cuando te abraces y te ames a ti mismo, y permitas que ese amor sea tu pauta,
trascenderás la conciencia social del hombre y llegarás a la conciencia total
de Dios. Porque lo que tú eres va mas allá de la belleza y de la perfección; va
más allá de la contención de las leyes, el dogma y los patrones sociales; llega
hasta el destino y hasta la realización del Yo, que es la realización de Dios.
Eso es lo único importante a los ojos del Ser de la vida.
Tú eres todo lo que crees ser y
todo aquello que te permites saber. Sabe que el Padre, que es todas las cosas,
es aquello que tú eres. Y a través de saber interior sabrás y te convertirás en
todo lo que es.
Sabe que nada termina y que nada
es absoluto. Todo existe en el ahora, y siempre hay más por venir. Ilimitar tu
modo de pensar, es simplemente saber que
hay una verdad mayor, y que hay otra aún mayor. Sabe esto, y eso te sucederá de
acuerdo con tu estado de recepción.
Nunca te dejes esclavizar o
intimidar. Siempre hay un camino, un mejor camino. Sabe esto y permite que te
lleguen los pensamientos que iluminarán tu camino hacia la alegría.
Afronta tus limitaciones.
Abrázalas. Domínalas. Acaba con todas las cosas que te impidan conocer la
totalidad de Dios. Renuncia a la culpabilidad y el juicio, para así permitir
que entren el saber interior, las respuestas y la alegría.
Afronta tus temores y permítete
desenmascarar su ilusión. Sabe que existes para siempre y que no hay nada en lo
desconocido que pueda separarte de la felicidad y la alegría. Acaba con el
miedo que te impide conocer algo más grande que lo que estás experimentando en
este plano. ¿Por qué incluso piensas que aquellos que vienen desde muy lejos
son espantosos? Tus hermanos de las grandes naves espaciales poseen una increíble
belleza. Acaba con tu miedo para que puedas tener la capacidad de entablar
amistad con otros tiempos, otros espacios y entidades de otra dimensión.
Si en tu esfuerzo por llegar a
ser más, buscas en este plano una grandeza en la cual convertirte, lo único que
llegarás a ser es lo que ya existe en este plano. Ir más allá del pensamiento
limitado del hombre es contemplar que quizás hay algo todavía invisible que es
más vasto en su entendimiento.
Ábrete a la verdad, sin importar
cuál sea su fuente, y deja que tus sentimientos sean tu guía. El hombre sabio,
aunque esté ciego, sabe dentro de su alma lo que está bien. La verdad existe
hasta en la brizna de hierba sobre la que caminas. Está en la risa de un niño.
En los ojos del mendigo. Está en todos los lugares y en todas las cosas, en
todas las gentes y en cada momento. Aquel que no sabe esto no conoce a Dios;
pues Dios es todo lo que es, y ni una sola brizna de hierba, ni un solo susurro
de un instante pueden separarse de la Fuente de todo lo que es. Aprende a ser
sabio. Escucha la verdad cualquier forma que venga y sabe que eres merecedor de
recibirla.
Aquel que sabe que el reino de
los cielos yace dentro de sí, es una entidad sabia. Con tu capacidad de pensar
cualquier pensamiento y de sentirlo dentro de tu alma, posees dentro de ti las
llaves del reino de los cielos, el tesoro de la emoción. Aprende a sentir.
Conocer a Dios completamente es sentir cada pensamiento plenamente, hasta que
cada pensamiento que Dios es se sienta en el corazón de tu ser, en el alma de
tu ser.
No te abrumes queriendo que la totalidad de tu
cerebro se abra de una sola vez. Ábrelo de pensamiento en pensamiento, de
experiencia en experiencia, para que cada pensamiento se solidifique en ti.
Sobre todo permítete ser, pues
al ser, lo eres todo. Cuando eres simplemente el Ser de ti mismo, el principio
Yo Soy, entonces estás alineado con la totalidad de la vida. Entonces has
transformado tu enajenamiento como hombre en unidad con Dios.
Capítulo 20
LA VIRTUD DE LA EXPERIENCIA
«Yo estoy aquí
para decirte que se te ama incluso más allá de lo que entiendes que es el amor,
pues siempre se te ha visto como un Dios que lucha por entenderse a sí mismo. Y
de cada experiencia de todas tus vidas, has adquirido conocimiento, sabiduría;
has dado algo al mundo, has añadido algo a la virtud de la vida que se
despliega.»
Ramtha
En tus aventuras dentro de la
exploración del pensamiento, has elegido expresarte a través de la forma
celular llamada humanidad, para poder aprender todo lo que hay por aprender sobre
la experiencia humana, sobre Dios viviendo en la forma limitada llamada
materia. Esta experiencia es necesaria para la completa comprensión de Dios.
Pues, ¿cómo puedes entender lo ilimitado hasta que no hayas experimentado y
entendido la limitación? ¿Cómo puedes entender la totalidad de ti mismo, el
Dios que tú eres, hasta que no experimentes y abraces la totalidad de lo que
Dios es, desde la expansión salvaje del pensamiento puro hasta llegar a la
restricción de la materia? ¿Cómo puedes entender la alegría, la libertad y el
siempre jamás, hasta que no experimentes la tristeza, la limitación y la
ilusión de la muerte?
Aunque juegas tus juegos e
ilusiones con una gran y terrible seriedad, el único motivo por el que están
ahí es para enseñarte, para expandirte, para iluminarte, para ayudarte a
entenderte. Esta vida es simplemente una plataforma sobre la cual jugar tus
juegos y experimentar tus ilusiones para obtener el premio mayor de la vida: la
sabiduría.
¿Qué es la sabiduría? Es un
maravilloso tesoro que pertenece totalmente al Dios dentro del hombre; un
tesoro que se acumula en el alma del hombre. La sabiduría es el cúmulo de
emociones adquiridas mediante todas tus aventuras en el reino de pensamiento
llamado Dios, y es lo único que te llevas contigo cuando abandonas este lugar.
¿Crees que te llevas tus magníficas ropas, o tus grandes mansiones, o tus
veloces automóviles? ¿Qué crees que te llevas contigo? Te llevas lo que eres:
todas tus emociones adquiridas durante tu camino en el principio llamado vida.
La emoción es precisamente de lo que se trata esta vida.
Todo lo que la humanidad ha
aprendido a través de la tiranía y la restricción de los mandatos religiosos y
gubernamentales —a través de la separación y degradación entre las razas, la
separación entre el hombre y la mujer, entre hermano y hermano— se ha llevado a
cabo degradando a Dios hasta quizás la más baja de las decadencias. Sin
embargo, no hubieras sabido lo que se siente al vencer a otro en la batalla, al
negar la libertad al prójimo o al degradar a la mujer por debajo del hombre, si
no hubieras experimentado todas esas cosas. No habrías sabido emocionalmente
estas cosas si primero no te hubieras convertido en el creador que las soñó
hasta hacerlas realidad y luego, intencionalmente, vivió el sueño. Con todo, al
vivirlas vida tras vida y momento a momento, se han convertido en una realidad
tan firme que la mayoría os habéis vuelto neuróticos, inseguros y totalmente
perdidos en el sueño.
Y te preguntas: «¿Dónde está
este Dios que permite a la humanidad tratarse tan brutalmente?» «¿Y dónde está
el amor de Dios, después de todo, si él ha permitido que ocurrieran todas estas
atrocidades?» Bueno, Dios ha estado ahí todo el tiempo, pues él ha sido todas
tus ilusiones y todos tus juegos. Y Dios ciertamente te ha amado todo el tiempo
al permitirte experimentar todos tus sueños de acuerdo con tus propios
designios. Simplemente has olvidado que fuiste tú quien creó el sueño en primer
lugar y que tienes opción de cambiarlo en cualquier momento.
Tejes tus ilusiones cual relatos
de gran desgracia y tristeza. Dañas tu cuerpo. Acabas con tu mente. Adoras
ídolos. Criticas a los demás. Eres dictador, odioso, posesivo, temeroso, y en
verdad, arrogante. ¿Con que fin? Para entender lo que es ser todas estas cosas.
¿Cuál es el resultado final? No morir nunca, sino vivir para siempre; entender
y abrazar lo que se llama el reino de los cielos; ver la cara de Dios y darte
cuenta de que es la tuya Todos vosotros —entidades eminentes atrapadas por sus
propias inseguridades, su propia pequeñez de pensamiento— sois mucho más
grandes que los juegos que habéis jugado, los cuales han ocultado profundamente
detrás de vuestras ilusiones la sublime belleza que todos vosotros sois. Si
solamente supierais lo poderosos y espléndidos que sois, no os maldeciríais, ni
os juzgaríais, ni os alteraríais como lo hacéis.
Yo he llegado hasta vosotros —y
yo soy todo lo que vosotros habéis sido y lo que llegaréis a ser— para ayudar a
reavivar en vosotros el saber interior que ya poseéis, para que nunca volváis a
perderos ni a regodearos en la culpabilidad, el miedo y la renuncia de uno
mismo. Vosotros estáis muy por encima de todo eso.
¿Por qué te amo tan
profundamente? Porque lo que tú eres, también lo soy yo. Todo lo que eres en el
espectro de tu ser, yo soy, pues yo soy el espectro desde el cual contemplas y
creas tus ilusiones. El Yo Soy que yo soy, es amor que trasciende la expresión
común aquí, ya que no tiene condiciones ni obligaciones. Yo te amo simplemente
por lo que eres, porque quien tú eres, cualquiera que sea tu expresión, es el
Padre que yo amo tan profundamente.
Ahora, deseo hablarte sobre lo
que tú percibes como tus equívocos y fracasos.
Al crear el hombre la noción de
lo bueno y lo malo, lo perfecto y lo imperfecto, también ha creado las trampas
llamadas culpabilidad y remordimiento que han hecho siempre tan difícil
progresar en la vida. Pero yo te digo: cualquier cosa que hayas hecho —a través
de la virtud de tus muchas vidas en este plano— nunca ha sido mala, ni tampoco
buena. Ha sido simplemente una experiencia de la vida que te ha ayudado a
llegar a ser quien eres ahora, y eso es, en verdad, la cosa más preciosa y
maravillosa. Porque tu eres en este ahora, lo más grandioso que has sido nunca
desde que empezaste este camino extraordinario, ya que tu sabiduría es mayor de
lo que nunca ha sido.
Todo lo que tú has hecho, yo
también lo hice. Y cada uno de tus errores yo cometí los mismos. Y todo aquello
que has juzgado en ti por carecer de fuerza y virtud, yo también lo juzgué.
Pero yo nunca habría conocido la fuerza de mi ser si no hubiera conocido mi
debilidad. Nunca habría amado la vida si no la hubiera visto desprenderse de
mí. Y nunca habría sido capaz de abrazaros a todos vosotros si no hubiera
despreciado la crueldad del hombre.
Cualquier cosa que hayas hecho,
por vil o miserable que haya sido, la hiciste simplemente con el fin de crear
un aprendizaje para ti mismo. Y a lo largo de ese aprendizaje te has dañado,
dolido, entristecido, y te has degradado a ti mismo y, sin embargo, te has
elevado por encima de ello, porque aquí estás ahora, dispuesto a conocer y
abrazar la belleza que tú eres.
Todos aquellos que sintáis que
habéis fallado o hecho algo malo, deseo que contempléis esto:
Desde el momento de tu
nacimiento, tú y tus amados hermanos emprendisteis una gran aventura hacia el
entendimiento emocional de todo el pensamiento; pensamiento a pensamiento. Tu
alma fue creada para almacenar la emoción de cada pensamiento —cada dimensión
de Dios— que aceptaste a través del Dios o espíritu de tu ser. Cada pensamiento
que aceptaste y sentiste en tu alma, pero que aún tengas que entender
completamente, tu alma te presionará a experimentarlo. ¿Para qué? Para obtener
el entendimiento emocional completo de todos los aspectos de ese pensamiento,
visto sólo a través de la virtud de la experiencia, que es la virtud llamada
vida.
Has sido impulsado a lo largo de
la eternidad a evolucionar y a extender la vida hasta la creatividad, y a
experimentar cada manifestación de esa creatividad, desde el pensamiento hasta
la luz, hasta la materia, hasta la forma y otra vez de vuelta hasta el
pensamiento; desde el amor y la alegría, hasta la envidia, el odio y la
tristeza, y de nuevo a la alegría. Tu alma te ha impulsado de experiencia en
experiencia, de aventura en aventura, para poder realizarse a sí misma con el
entendimiento completo de cada forma de pensamiento —cada actitud, cada
emoción— para que así puedas conocer y entender la totalidad del pensamiento,
que es la totalidad de Dios, la totalidad del Yo.
Tu alma anhela todo aquello que
no ha experimentado. Cuando tu alma anhela una experiencia, ello significa que
necesita información emocional sobre esa experiencia. Por eso, tu alma creará
un sentimiento —llamado deseo— que cautiva la totalidad de tu ser y te impulsa
hacia una aventura, una experiencia. Entonces, cuando la experiencia ha
terminado y las emociones se calman, has obtenido, gracias a esa experiencia,
un tesoro mucho más valioso que todo el oro de este plano, te ha hecho avanzar
hasta la sabiduría; lo cual indica que tu alma dice que ya nunca más tendrás
que experimentar eso otra vez, pues has adquirido todo el entendimiento de
ello. Entonces, tu alma perseguirá otro anhelo, y serás impulsado a hacer otras
cosas, porque lo necesitas, lo quieres, porque el fuego dentro de ti te impulsa
a experimentar toda la vida.
Ahora, ¿piensas que alguna vez
te aventuraste a experimentar algo sabiendo que te haría daño o que ibas a
fracasar? No. Siempre te has embarcado en cada aventura con gran curiosidad, interés
y placer. Y aunque al principio el resultado era un tanto incierto, la
emprendiste simplemente porque nunca lo habías hecho antes. La experiencia era
nueva y excitante y querías aprender de ella. Y aunque la aventura pudo causar
dolor, eso te ayudó a comprender la emoción llamada «dolor», lo que aumentó tu
entendimiento de la vida. Así pues, esa experiencia tuvo un propósito en tu
vida. Luego te embarcaste en la siguiente aventura que tu alma te impulsó a
experimentar, para vivir otra aventura en la emoción y el entendimiento. Y eso
te proporcionó más felicidad y realización en tu alma.
Cada cosa que haces, en el
preciso instante en que la estás realizando, sabes en tu alma que la
experiencia es buena para ti. Es sólo después de haber experimentado la
aventura, y los sentimientos derivados de ella se han transformado en
sabiduría, cuando averiguas que quizás lo hubieras podido hacer mejor o de otra
forma. Pero nunca habrías sabido que había un mejor camino si no te hubieras
embarcado primero en la experiencia y obtenido de ella la joya de la sabiduría.
¿Y debe alguien ser juzgado por eso? No, porque eso se llama inocencia, y
también educación.
El fracaso es una realidad sólo
para aquellos que creen en él. Pero nadie realmente fracasa en la vida. Jamás. A
pesar de cada cosa que hayas hecho, ya sea miserable, despreciable o a
escondidas —que realmente no lo es—, sigues vivo, y eso es algo milagroso.
Fracasar significaría detenerse, sin embargo, nada puede parar, porque la vida
es siempre continua; avanza a cada momento. Por eso, nunca puedes permanecer
estancado o retroceder en la vida, ya que cada momento de la expansión continua
de la vida siempre trae más y mayor entendimiento.
Tú nunca has fracasado. Siempre
has aprendido. ¿Cómo podrías saber lo que es la felicidad si nunca has sido
infeliz? ¿Cómo sabes cuál es tu meta sino una vez que la alcanzaste y te diste
cuenta de que era un color diferente del que habías imaginado?
Tú nunca has cometido ningún
error. Jamás. Nunca has hecho nada malo. ¿De qué te sientes culpable? Todas tus
equivocaciones, tus fracasos y tus errores son lo que se llama, apropiadamente,
«pasos hacia Dios», paso a paso. Y sólo has llegado a saber todo lo que ahora
sabes a través de haber dado todos los pasos.
Nunca te sientas culpable de
aprender. Nunca te sientas culpable de saber. Eso se llama iluminación. Debes
entender que has hecho lo que necesitabas hacer; todo fue necesario. Y tomaste
todas las decisiones acertadas, todas. Tú vivirás mañana y también el bendito
día que le seguirá, y todos los siguientes. Y lo que descubrirás en esos días
es que sabes más de lo que sabes hoy. Sin embargo, el día de hoy no es un
error; te guiará hasta la eternidad.
Tú tienes la opción de crear tu
sueño de cualquier manera que elijas. Pero como quiera que lo crees, para tu
propio entendimiento emocional, estás añadiendo algo a la totalidad de la
conciencia en todas partes; nunca le quitas, nunca puedes quitarle. Cada
aventura que emprendes felizmente añade algo al fervor e intensidad de la vida.
Cada pensamiento que abrazas, cada ilusión que experimentas, cada
descubrimiento que haces, cada cosa vil y miserable que haces amplía tu
entendimiento, que a su vez alimenta y amplía la conciencia de toda la
humanidad y expande la mente de Dios.
Si piensas que has fracasado en
la vida o hecho algo equivocado, disminuyes tu capacidad de percibir tu propia
grandeza interna y externa, y tu importancia para la totalidad de la vida.
Nunca desees suprimir nada de tu pasado —ni una sola cosa— porque la fricción
de todas tus experiencias, sublimes o desgraciadas, ha producido dentro de tu
alma las magníficas y hermosas perlas de la sabiduría. Esto quiere decir que ya
nunca tienes que volver a soñar esos sueños, ni crear esos juegos, o
experimentar esas experiencias, pues ya las has experimentado y sabes lo que se
siente, tienes en tu alma su información; se llama sentimientos, el tesoro más
auténtico de la vida.
Yo estoy aquí para decirte que
se te ama incluso más allá de lo que entiendes que es el amor, pues siempre se te
ha visto como un Dios que lucha por entenderse a sí mismo. Y de cada
experiencia de todas tus vidas, has adquirido conocimiento, sabiduría; has dado
algo al mundo, has añadido algo a la virtud de la vida que se despliega.
Tu vida ha sido un maravilloso espectáculo
del fuego que vive dentro ti. Debería ser contemplada con reverencia, santidad
y divinidad. Porque sin importar lo que hagas, siempre eres Dios. Sin importar
la máscara que lleves, eres Dios. No importa qué tipo de relación estés
experimentando, sigues siendo Dios.
Tú eres merecedor de las
aventuras de esta vida, de cada una de ellas. Y más aún, eres merecedor de las
espléndidas aventuras que todavía te esperan. Pero nunca te convertirás en el
Yo Soy ni entrarás por las puertas de la eternidad hasta que te des cuenta de
que todo lo que has hecho, lo has hecho simplemente para adquirir la
comprensión del Dios que eres, que se demuestra aquí y ahora por la virtud de
todas tus experiencias sobre la plataforma llamada vida.
Así que tú, que llevas un abrumador
bagaje de cargas sobre tus espaldas, si eso te hace feliz, que así sea. Pero si
has aprendido todo lo que se puede aprender de ellas y estás cansado de ellas,
deshazte de ellas. ¿Cómo? Amándolas, abrazándolas y permitiéndoles vivir en tu
ser. Cuando hayas hecho eso, no te retendrán nunca más. Y a partir de ahí, la
maravilla de la vida puede verse con ojos claros, el amor puede sentirse sin
juzgarlo, y la alegría de ser se convierte en el poder del saber interior
ilimitado.
Abraza tu vida. Sabe que eres
divino y que la fuerza de tu ser está ahí gracias a todo lo que has hecho.
Termina con la culpabilidad. Termina con la farsa de la pena por uno mismo.
Deja de poner cargas sobre ti mismo. Deja de echarle la culpa a los demás. Toma
las riendas. Te pertenece.
Ahora, ¿qué ocurre cuando has
abrazado todo lo que has juzgado, amado todo lo que has despreciado, vivido
todas tus ilusiones y perseguido todos tus sueños? Puedes mirar a otros que
están experimentando estas mismas cosas para su aprendizaje, y puedes
entenderlos y sentir compasión por ellos. Entonces, puedes amarlos como el
Padre te ama y permitirles la virtud de las experiencias de sus propias vidas.
Entonces te conviertes en lo que tú llamas un santo.
¿Cómo crees que llegas a ser un
santo? Ciertamente no absteniéndote de la vida, ni escondiéndote en una cueva o
un templo quemando incienso, o sentándote en lo alto de una montaña
contemplando Dios sabe qué. Te conviertes en santo sólo viviendo la vida —que
es el Padre— y experimentándola hasta sus límites, para que la virtud de la
sabiduría culmine en una entidad capaz de abrazar la totalidad de la humanidad
y amarla.
La única manera de conocer y
convertirse en Dios es vivir y abrazar la vlda plenamente, experimentar todas
las situaciones, sentir todas las emociones, realizar cada acto, sea sublime o
miserable, para que tu alma posea la sabiduría de toda la vida dentro de sí.
Nunca sabes lo que sufre el rey
hasta que eres un rey. Y el rey nunca conoce la humildad de su sirviente hasta
que se convierte en un sirviente. Y la mujer piadosa no conoce la miseria de la
concubina hasta que se convierte en ella. Y la concubina no conoce el juicio de
la mujer casta hasta que lo es.
Por eso, el camino hacia una
vida virtuosa lo abarca todo. Incluye cada personaje, cada situación ilusoria
creada dentro de la conciencia del hombre. Por eso, las entidades más nobles y
más sabias han vivido cada situación creada por las aventuras de la humanidad.
Ellos han sido la prostituta y el sacerdote, el gurú y el granjero, el asesino
y la víctima, el conquistador y el conquistado, el padre y el hijo.
Ves, sólo condenas en los demás
lo que no puedes aceptar en ti mismo. Si has vivido todas las situaciones y
encontrado paz en ellas, entonces es fácil entender a otros y permitirles ser,
sin juzgarlos, porque tú has sido ellos, y sabes que si los juzgas a ellos te
estás juzgando a ti mismo. Entonces adquieres la virtud de la verdadera
compasión, y las profundidades del amor existirán dentro de tu alma. Entonces
serás, en verdad, un Cristo, porque entiendes, amas y perdonas a tus amados
hermanos en sus limitaciones.
Amar al Padre en su totalidad,
ser su totalidad, es amar todo lo que él es. Y esos amados hermanos a tu
alrededor son todo lo que él es. No importa cuál sea su aspecto, ellos son Dios
en su realidad así como tú lo eres en la tuya. Y cuando hayas vivido toda su
gloria, todas sus luchas, toda su tristeza y toda su alegría, entonces puedes
abrazar a Dios visto en toda la gente. Entonces puedes amarlos. Eso no quiere
decir que debas predicarles o socorrerlos. Simplemente déjalos ser y permíteles
evolucionar de acuerdo con sus propias necesidades y designios. Hay aquellos
cuyo destino es ser señores de la guerra, sacerdotes o gente en el mercado,
porque eso es lo que necesitan y quieren hacer. ¿Quién eres tú para quitarles
eso?
Cada uno en este mundo —ya sea
un hambriento, un lisiado, un granjero o un rey— ha elegido su experiencia con
el propósito de aprender de ella. Sólo cuando haya aprendido de ella y esté
satisfecho con ella, pasará a otra experiencia, que le brindará una comprensión
aún mayor de su Yo más profundo. Cuando te conviertes en un maestro, puedes
caminar entre el lodo y las tinieblas de la conciencia limitada y conservar tu
totalidad, porque entiendes a las grandes masas y el por qué de su manera de
ser, pues una vez tú fuiste así. Les permitirás la libertad de ser limitados —y
eso es amor verdadero— porque sabes que esa es la única manera como pueden
aprender a tener entendimiento ilimitado y a amarse unos a otros, lo cual es,
de hecho, amarse a sí mismos totalmente. Y cuando veas la cara de otro en la
muchedumbre —sin importar su color, limpieza o apariencia— mirarás a la entidad
y verás a Dios en él, porque si miras lo bastante cerca encontrarás a Dios en
cada uno. Entonces amas como el Padre ama; ves lo que él ve, no sólo en ti,
sino en todos los demás. Cuando puedes mirar a todos y ver la belleza que son,
estás en el camino que asciende de este plano hasta un espacio más amplio donde
existen muchas moradas. Pero las puertas están cerradas para aquél que no puede
aceptarse plenamente a sí mismo y al Dios que vive en toda la vida a su
alrededor.
Cuando sitúes a la gente en el
lugar donde pertenecen, en su Dios-fuente, sabiendo que sin importar lo que
hagan, están viviendo para el Dios dentro de sí mismos —así como tú vives para
el Dios dentro de ti— entonces puedes aprender a amar a toda la gente.
Cualquiera que sea su expresión, ahora puedes, por primera vez en tu
existencia, amarlos verdaderamente, pues tu amor no está gobernado o
restringido por el juicio. Y así es en verdad, como es un Cristo —el hombre que
vive como Dios— dentro de su ser.
¿Cuál es tu camino en la vida?
Seguir siempre tus sentimientos, escuchar a los sentimientos de tu alma y
lanzarte a vivir las aventuras que tu alma te impulse a experimentar. Tu alma,
si la escuchas, te dirá lo que necesitas experimentar. Si te sientes aburrido o
no tienes deseo de hacer algo, ello significa que ya lo has experimentado, que
has adquirido la sabiduría de esa aventura. Pero si quieres hacer algo, esa
urgencia dentro de tu alma significa que debes vivir la experiencia y su
virtud. Si te abstienes de ella, sólo estás posponiendo la experiencia hasta
otro momento y otra existencia.
Vive la verdad de lo que sientas
dentro y ama a quien está sintiéndolo. Entiende que el sentimiento debe ser
expresado y satisfecho. Cuando quieras hacer algo, sin importar lo que sea, no
es sabio ir en contra de ese sentimiento, pues hay una experiencia esperándote
y una gran aventura que hará tu vida más dulce. Si escuchas a tus sentimientos,
siempre estarás haciendo lo más apropiado para la evolución de tu hermoso ser
hacia la sabiduría profunda. Es cuando vas en contra de tus sentimientos cuando
sufres la enfermedad, la neurosis y la desesperación.
Sigue a tu corazón, a tus
sueños, a tus deseos. Haz lo que tu alma te pida que hagas, no importa lo que
sea, y hazlo hasta el final; entonces continuarás con otra aventura. Nunca
serás juzgado a menos que aceptes los juicios de a tu alrededor. Y si aceptas
su juicio, es únicamente tu voluntad hacer eso por la experiencia.
Llegará un momento, en esta vida
o en las próximas, en el que habrás alcanzado ese punto donde ya no tienes el
deseo de hacer esto o aquello, sino simplemente «ser». Nunca más maldecirás o
juzgarás a la prostituta, al ladrón, al asesino o al país que está en guerra.
Habrás vivido todas esas cosas y sabrás lo que se siente al serlas. Estarás tan
completo con las experiencias de este plano, que ya no habrá nada que te
arrastre otra vez aquí para experimentar. Entonces partirás hacia nuevas
aventuras en planos superiores de existencia.
Cuando contemples lo que te
acabo de decir, percibirás y entenderás un valor en ti mismo que es la
demostración intencional del Dios poderoso, el fuego y la vida que tú eres.
También entenderás que cualquier dirección que tomes en la vida, ese va a ser
el camino hacia tu iluminación. Y por cada aventura a lo largo del camino,
obtendrás una percepción mayor del misterio que eres. Llegarás a amar lo que eres,
a acariciarlo y a pulirlo, hasta que la luz de tu ser pueda competir con el
gran Ra del firmamento y la paz de tu ser pueda competir con la medianoche,
cuando todo está tranquilo en la Tierra. Nunca más te negarás a ti mismo. Nunca
alterarás lo que eres, ni juzgarás lo que eres.
Permitirás aquello que has de
ser.
Cuando amas lo que eres, puedes
decir con gracia, dignidad y poder humilde: «Amo al Padre inmensamente, porque
el Padre y yo somos uno. Y amo lo que soy inmensamente, porque el Yo Soy que yo
soy es la esencia de todo lo que es». Entonces estás en armonía con el flujo de
la vida. Eres un maestro que camina sobre este plano. Eres el Cristo
resucitado, el Cristo que ha despertado. Eres una luz para el mundo. Sin
embargo, no podrás convertirte en eso hasta que ames y abraces todo lo que has
hecho y te des cuenta de que todo fue por el bien de tu vida, porque ello te ha
transformado en la magnífica entidad que eres en este día.
Te he dado una gran enseñanza y
lo he hecho de forma grandiosa, pues te libera del karma, del pecado, del
juicio y el castigo. Porque el Padre es amor. Y el Padre carece de juicios, no
es ni bueno ni malo, positivo o negativo. El Padre es simplemente el Ser que
es. Y ese Ser abarca a toda la gente, todos los actos, todos los pensamientos y
todas las emociones; todas las cosas. Si el Padre pudiera juzgarte, ciertamente
se estaría juzgando a sí mismo, pues tú y él sois uno y el mismo.
Así que el amor de Dios llamado
vida, siempre te ha sido dado. A pesar de todas tus experiencias miserables, el
sol aún sale y baila en los cielos. Las estaciones aún vienen y van. Las aves
silvestres aún vuelan hacia el cielo del norte. Y el pájaro nocturno aún grita
en la noche mientras tú cierras los postigos de tu habitación. Es en la
continuidad de todas estas cosas donde, si miras, te darás cuenta del perdón y
la eternidad que la vida siempre te ha concedido.
Deja esta audiencia con un
corazón alegre y lleno de amor, porque tus cargas han dejado de serlo, tu
redención es segura. Sabe que Dios te ama y siempre lo ha hecho. Sabe que no
eres ni malvado ni bueno. Sabe que no eres ni perfecto ni imperfecto; que
simplemente eres. Cuenta con el Padre en tu vida, porque él siempre ha estado
ahí. Y cuando contemples el amor piensa en mí... y el viento surgirá de la
nada.
Capítulo 21
UNA ESPLÉNDIDA MAÑANA
«Mi camino, cuando viví sobre
este plano, fue convertirme en el Dios Desconocido, —el cual descubrí que era yo
mismo— e ir más allá de las dimensiones para retozar en las aventuras
del siempre jamás. Así lo hice y todavía lo hago. He regresado para decirte que
esas aventuras están esperándote a ti también, una vez hayas abrazado la
totalidad de esta vida, como yo lo hice."
Ramtha
Estos momentos que hemos
compartido han sido dulces. Venir a tu vida e incluso haber llegado a tocar
quizás el borde de ella, ha sido un gran placer, te lo aseguro. Todo lo que he
compartido contigo, lo he hecho también para mí, porque cada uno de vosotros es
lo que yo soy: el Padre al que amo fervientemente y siempre amaré. Cualquier
cosa que yo haga para contribuir con la evolución de tu precioso ser, glorifica
y magnifica al Padre, que es el reino del Yo Soy.
He venido a la humanidad como un
hermano, porque una vez fui parte ferviente de ella. Yo viví aquí como hombre y
experimenté todo lo que tú has experimentado: viví tu desesperación y lloré tu
tristeza, tuve tus sueños y conocí tu alegría. Y aunque he estado en todos los
niveles, la más profunda de todas mis experiencias ocurrió cuando estuve aquí
entre vosotros como hombre, Dios-hombre, experimentando los peligros, la
desesperación y los momentos fugaces de gloria que todos vosotros habéis
conocido. Yo he elegido volver aquí porque te entiendo. Y entenderte es amarte.
He venido, no a salvarte, pues
no hay nada de qué salvarte realmente. He venido simplemente a recordarte la
maravillosa herencia que olvidaste hace mucho tiempo y a hablarte de un futuro
glorioso que todos vosotros pronto vais a ver. He venido para ayudarte a ver
que tienes opciones más sublimes para la expresión de tu vida, y para ayudarte
a manifestar el conocimiento que te permita ejercitar esas opciones, si es tu
voluntad hacerlo. Todo lo que te he pedido es que apliques en tu vida —a tu
ritmo y a tu manera— cualquier entendimiento que sea fructífero para ti en tu
propia evolución hacia una vida más armoniosa y llena de alegría.
Mi camino, cuando viví sobre
este plano, fue convertirme en el Dios Desconocido, —el cual descubrí que era
yo mismo— e ir más allá de las dimensiones para retozar en las aventuras del siempre
jamás. Así lo hice y todavía lo hago. He regresado para decirte que esas
aventuras están esperándote a ti también, una vez hayas abrazado la totalidad
de esta vida, como yo lo hice.
Ve y vive los entendimientos que
te he dado. Déjalos vivir dentro de tu ser. Cuando lo hagas, pronto te
darás cuenta de que se te ha dado el mayor tesoro que nunca hubieras podido
pedir o concebir.
Toma lo que has aprendido, lo
que has oído y lo que has leído, y aplícalo con simplicidad. Cuanto más simple
eres, más poderoso te vuelves. Y si quieres algo, pídelo. Nadie en este plano
tiene el poder para dártelo. Pide desde el Señor Dios de tu ser que el Padre te
lo conceda, y sabe que ya lo ha hecho, sin importar lo que sea. ¿Y adonde irás
a pedir? Al templo que existe dentro de ti. Simplemente pide en el silencio de
tus propios pensamientos; siempre serás escuchado.
Yo sé quién eres. Sé lo que
haces y lo que sueñas. Cuando creas que nadie te ve, tienes que entender que
eres como las estrellas en el cielo de medianoche; estás allí para que todos te
vean. Todas las cosas saben quién eres y lo que haces, especialmente nosotros,
los que vivimos en lo invisible.
Quien tú eres sólo te importa
realmente a ti. Cuando todo está dicho y hecho no dependes de nadie más
que de ti mismo y de esa preciosa luz en tu interior llamada Dios
Todopoderoso. Sé justo contigo mismo. Sé único. Y ama lo que eres, de modo que
tú y tu modo de ser os veáis como las estrellas de medianoche, muy brillantes y
muy hermosas.
Mi gente me llamaba Ramtha el
iluminado, y por eso he conservado ese nombre hasta ahora. ¿El iluminado? Yo
fui una entidad solitaria que se sentaba en un altiplano cuando todos los demás
estaban atareados con las cosas de aquellos días. Sin embargo,
en la naturaleza, alejado de la vida ordinaria, encontré al Dios Desconocido.
El mundo no está en la plaza del
mercado, mis amados hermanos. Allí abunda la vida, en verdad, pero la vida
grandiosa se encuentra fuera del mercado, en la base de un magnífico árbol, o
en la cima de una montaña nevada, donde el viento es frío, limpio y
vivificante, en la inmensidad del desierto o en la infinitud del océano. Hay
mucho más en este plano de lo que la mayoría se ha permitido ver. Aún tienes
que vivirlo realmente e investigarlo; tú sólo has estado en la conciencia
opresiva de tu sociedad, con sus juicios e ideales triviales y su loca carrera
contra la ilusión del tiempo.
Nunca conocerás realmente la
vida hasta que encuentres la soledad en estos lugares, en paz con el cielo de
medianoche y la luna, creciendo y menguando hasta el resplandor del amanecer. Y
a través de todo el conocimiento y los sueños que te lleguen, he aquí que tú
también te convertirás en un ser iluminado, porque las prioridades allí
cambian. La conciencia de la naturaleza te acepta, mi amado hermano. Te acepta
y espera de ti que seas eterno, sin tiempo, como es ella. En circunstancias
como ésas, creces para convertirte en este Dios y mantenerte firme todos los
días de tu vida.
El Dios Desconocido es silencio
—el gran silencio— y sin embargo, te habla si se lo permites. Extiéndete y sé
una parte de este continente. Llega a todos sus rincones y sé parte de ellos.
Deja tus sedas y finas joyas y descálzate. Confúndete en la simplicidad que
está fuera de moda, y ve a experimentar a Dios en este cielo que has creado. Yo
te suplico que hagas esto. No habrás vivido realmente ni habrás entendido el
Dios que eres, hasta que hayas estado en todos estos lugares y hayas sido una
parte de su conciencia siempre continua y eterna.
Yo deseo desde la totalidad de
mi ser, desde el Padre ardiente dentro de mí, que conozcas lo valioso que eres
y lo mucho que se te ama y se te necesita. Cuando pienses que a nadie le
importa si vives o mueres, sabe que a mí me importa. Y siempre que la
preciosidad de tu ser empiece a vacilar y sientas que necesitas un compañero,
llámame, porque yo estaré ahí.
Yo estaré con todos vosotros a
lo largo de todos los días de vuestras vidas en este plano, a medida que
vuestras preciosas almas —fecundadas con amor, esperanza y alegría— se convierten
en magníficas flores de sabiduría, compasión y el amor para abrazar a toda la
vida, visible e invisible. En la tormenta emocional de este florecimiento,
habrá momentos en los que desearás nunca haber oído el nombre de Ramtha. Pero
mucho, mucho más grandiosos serán, en verdad, los momentos en que Dios es
visto, manifestado, y conocido dentro de ti.
Ahora bien, yo te he dicho
—repetidamente y de mil maneras— la verdad más grande que conocerás: tú eres
Dios. Y estás empezando a darte cuenta de que quizás esto es, en efecto, una
verdad. Saber esto firmemente, amados hermanos, sólo puede suceder a través del
despliegue de vuestra vida, momento a momento.
Pero deseo que sepas esto: una
espléndida mañana, justo antes del amanecer, tendido solo en tu lecho, donde el
silencio es tan profundo que casi se puede escuchar, despertarás de un sueño
que no es sueño. Abrirás los ojos en la oscuridad de tu cuarto, te levantarás
de tu lecho y caminarás hacia una ventana por donde entra la única luz que
puedes ver.
Mirarás por la ventana, su
alféizar cubierto por las gotas del rocío, al gris de la mañana, y alzarás los
ojos hacia un cielo que oculta la promesa de una luz grandiosa y brillante. Y
mientras contemplas la belleza de todas las diminutas joyas brillantes, destellando
en el oscuro telón de terciopelo del siempre jamás, ves que la luna ha crecido
y ha menguado, y ahora se sienta en el horizonte, silenciosa, esperando una luz
más grande.
Solo, estremeciéndote con un
sentimiento que está por encima de las palabras, allí estás, contemplando el
silencio del despertar de la vida. Pronto oyes el susurro de un pájaro en los
matorrales, que como tú, ha amanecido y se prepara para saludar a la mañana.
Mientras escuchas su dulce y suave melodía de alegría y esperanza, vuelves tu
mirada hacia el este y contemplas el horizonte distante. Y allí ves las
montañas color púrpura, solitarias, como centinelas de la vida, alzándose
majestuosas, fuertes y silenciosas, y una luz pálida y rosa dibuja su silueta.
Y las nubes, que hicieran su jornada silenciosa hacia el horizonte, se perfilan
en el oro y la promesa del amanecer.
Y al compás de todo este
esplendor en la simplicidad de su ser, no escuchas nada, excepto el latir de tu
corazón mientras palpita ante la anticipación de un gran suceso que pronto se
verá en un resplandor de gloria sobre el horizonte. Y mientras la cortina de la
noche se desvanece lentamente en la luz de la mañana, ves las estrellas
tornarse más y más tenues, y la luna con su magia, entrega su belleza al
amanecer que se despliega.
Atrapado en la belleza y el
éxtasis de este momento, te sobreviene este entendimiento: sin la continuidad
de esta mañana, todos tus temores, preocupaciones, tus sueños y tus ilusiones,
serían cosas inexistentes. Y en ese instante, por detrás de las montañas
doradas, surge el esplendor de una joya incandescente, sus barras de oro
penetrando en el valle cubierto de niebla como rayos de esperanza. Y al tiempo
que el gran Ra se eleva más y más, el cielo se enciende de colores, azul,
lavanda y rosa, naranja y bermellón. Y el pájaro canta más fuerte y emprende su
vuelo, mientras el mundo entero despierta a la promesa y al aliento maravilloso
de la mañana.
Mientras contemplas esta visión
espectacular que ha visto todos los momentos del tiempo, y la emoción de esta
maravilla embriaga todo tu ser, te elevarás con el entendimiento de que tú
eres, en verdad, la vida de Ra. Eres los centinelas fuertes y silenciosos de la
vida, alzándose en el horizonte distante, y eres, en verdad, los colores del
despertar del amanecer, el movimiento de las ramas del matorral, las gotas de
rocío sobre el alféizar de la ventana, y la dulce y suave melodía de alegría
del pájaro de la mañana.
Y el próximo amanecer que
presencies lo contemplarás como He Aquí El Dios Que Yo Soy. Y estarás
embriagado con la majestad y la belleza de todo lo que es, pues ahora eres uno
con la luz, el poder y la continuidad de esta fuerza que no habla con palabras.
Aprender una verdad es una cosa;
convertirse en ella es otra muy distinta. Pero cuando menos lo esperes, te
alzarás para contemplar tal esplendor en los cielos, y el conocimiento de esta
verdad, a través de la paz del ser, una espléndida mañana se convertirá en una
realidad. Entonces, todas las palabras, la confusión, la furia, el rechazo del Yo,
las complejidades de entender a Dios, la búsqueda, los libros y los maestros,
habrán acabado en silencio, gracias a un profundo entendimiento que no tiene
palabras.
Tu mañana está llegando... como
llegó la mía.
CONSIDERACIONES SOBRE LAS
ENSEÑANZAS DE RAMTHA
Traducción de la nota editorial
a la edición en inglés, por JZK Publishing, una división de JZK, Inc.
Las enseñanzas de Ramtha constituyen un sistema metafísico de
pensamiento único en su género. Para captar plenamente el significado de su
contenido y el impacto que éste tiene, se necesita un examen y una reflexión
cuidadosos. Decimos que las enseñanzas de Ramtha son metafísicas por
naturaleza, ya que abordan interrogantes fundamentales acerca de la existencia
y la persona humanas, nuestro destino y nuestros orígenes, la naturaleza del
bien y del mal, el alma, la vida y la muerte, el mundo y nuestra relación con
los demás.
El formato en el cual se
transmiten las enseñanzas es inherente al mensaje mismo. Las enseñanzas no son
simplemente una disertación intelectual sobre materias específicas o un mero
análisis intelectual de las mismas. Tampoco son una forma de verdad revelada
que requiere de la lealtad ciega de la fe. Las enseñanzas de Ramtha no son una
nueva religión ni la piedra fundamental de una nueva iglesia: son un sistema de
pensamiento que contiene los elementos y mecanismos que permiten al individuo
aplicar la filosofía de Ramtha y experimentar y verificar su contenido por sí
mismo. En otras palabras este singular aspecto de las enseñanzas permite que la
filosofía, o los conceptos de la realidad, se experimenten como sabiduría
sobre la naturaleza de la realidad.
Esta cualidad particular del
sistema de pensamiento de Ramtha se asemeja a las iniciaciones en el
conocimiento sagrado que practicaban las antiguas escuelas de misterio de
Grecia, Egipto y Medio Oriente, así como las escuelas gnósticas de Europa y Medio Oriente. Es importante observar
que esta característica distingue a las enseñanzas de Ramtha de las escuelas
filosóficas tradicionales del mundo occidental.
En la tradición occidental, el
entendimiento del conocimiento objetivo y la verdad se basa en una hipótesis
acerca de la persona y la naturaleza de la realidad. El método científico
limita el alcance del conocimiento a los fenómenos que pueden ser observados y
comprobados a través de los sentidos del cuerpo físico; cualquier cosa fuera de
ese ámbito se atribuye al reino del mito y del folklore. En otras palabras, la
naturaleza de la realidad y el ser humano no son más que su naturaleza física y
material. El psicoanálisis y el perfil de la psiquis desarrollados por Sigmund
Freud son un ejemplo muy claro de esta tendencia.
En el sistema de pensamiento de
Ramtha, el cuerpo físico y el mundo material son sólo un aspecto del mundo
real. De hecho, son sólo el producto y el efecto del mundo real constituido por
la conciencia y la energía. La mejor manera de describir a la persona es como
conciencia y energía que crean la naturaleza de la realidad. El mundo físico es
sólo uno de los siete niveles de expresión de la conciencia y la energía. Para
explicar su noción de conciencia y energía, Ramtha utiliza el concepto del
observador de la teoría cuántica. Asimismo, para describir a la persona desde
el punto de vista de conciencia y energía, usa el concepto de Dios como creador
y soberano.
Muchos sectores de la sociedad
de hoy desestiman de inmediato las enseñanzas de Ramtha debido al modo
extremadamente inusual en el que son transmitidas. Lamentablemente, juzgar un
mensaje basándose en la forma en que se presenta más que en su contenido, es
una reacción muy común. El marketing, las comunicaciones y las técnicas de
promoción, venta y publicidad son un perfecto ejemplo de esto.
La manera inusual en que Ramtha
comunica sus enseñanzas no es en ningún modo arbitraria ni superficial, y él ha
señalado explícitamente las razones de tal formato. Ha explicado que para
entender su mensaje es muy
Importante tomar conciencia de
los paradigmas de pensamiento, de la raíz de las ideas preconcebidas, los
prejuicios inconscientes y los moldes dentro de los cuales percibimos y
evaluamos normalmente la realidad.
A menudo, las técnicas de
enseñanza de Ramtha buscan desafiar al individuo, a la vez que le ofrecen las
herramientas para tomar conciencia de esas ideas preconcebidas que conforman y
determinan las fronteras dentro de las cuales percibimos la realidad
normalmente. El propósito de esto es obtener como resultado la posibilidad de
que surja una perspectiva mental más amplia, lo que permitiría que
experimentáramos la realidad de una manera más ilimitada, consciente,
extraordinaria y con mayor significado; así como brindarnos un espectro más
amplio de potencialidad para nuestra experiencia que el que teníamos
previamente.
Uno de los aspectos más
controvertidos de las enseñanzas de Ramtha es la forma que escoge para entregar
su mensaje. Al presentar su filosofía como fruto de su propia verdad y
experiencia personal, Ramtha deja en claro que él mismo es la personificación
de su filosofía, la representación y la manifestación vivientes de su
pensamiento. En este sentido, él dice que es un ser inmortal, conciencia y
energía, y que una vez, hace 35.000 años, vivió como un ser humano en el
desaparecido continente de Lemuria. Explica que en esa vida abordó los
interrogantes de la existencia humana y el significado de la vida, y que a
través de su propia observación, reflexión y contemplación alcanzó la
iluminación y conquistó el mundo físico y la muerte. Se dio cuenta de que
existía una manera de llevarse su cuerpo con él a un nivel mental en el que su
verdadera esencia, como conciencia y energía, podía permanecer totalmente
consciente y ser completamente libre e ilimitada para experimentar todos y cada
uno de los aspectos de la creación y continuar haciendo conocido lo desconocido.
Él se refiere a este proceso como su ascensión.
El hecho de que ya no esté
limitado por su cuerpo físico permite a su conciencia y energía interactuar de
otras formas con el mundo físico. A menudo se refiere a sí mismo como el viento
que empuja las nubes, por ejemplo, o como la mañana, o un extraño, o un mendigo
en la calle que observa cómo van y vienen las civilizaciones, o cualquier otra
cosa que la conciencia se atreva a imaginar.
Ramtha comunica sus enseñanzas a
través del fenómeno llamado canalización; de hecho, fue él quien hizo el
término conocido. Usa el cuerpo de JZ Knight para canalizarse y enseñar su
filosofía en persona. La diferencia entre un médium y un canal consiste en que
el canal no es un intermediario entre a conciencia que llega a través de él y
la audiencia. El canal no permanece en un estado alterado o transfigurado
mientras canaliza, en vez de eso, abandona su cuerpo completamente y permite
que la conciencia que viene a través de él, tenga total dominio sobre sus
movimientos y funciones corporales. Cuando está siendo canalizado a través de
JZ Knight, Ramtha es capaz de abrir sus ojos, caminar, comer y beber, reír,
hablar, conversar y enseñar a sus estudiantes personalmente. JZ Knight es el
único canal que él ha escogido y que utiliza para comunicar su mensaje.
Al elegir a una mujer para
canalizar su mensaje en vez de usar su propio cuerpo físico, Ramtha está
afirmando que Dios y lo divino no son sólo una prerrogativa de los hombres, y
que las mujeres son dignas expresiones de lo divino, capaces de ser genios y de
ser Dios realizado. Asimismo, asevera que lo importante de su filosofía no es
adorar al mensajero, o a una cara o a una imagen —lo que en el pasado causó el
colapso de muchos esfuerzos dirigidos hacia la iluminación—, sino escuchar el
mensaje mismo. También está afirmando que la verdadera esencia del ser humano
no se limita al cuerpo físico o a un género específico. Es por eso que el
fenómeno de la canalización tiene cabida dentro del marco de su sistema de
pensamiento. En otras palabras, la canalización, tal y como sucede en la
persona de JZ Knight, sólo es posible si las enseñanzas de Ramtha son verdad.
Así, la veracidad de este
fenómeno determina la verdad del mensaje de Ramtha. Esta consideración cobra
importancia debido a que el avance de la ciencia ha desarrollado pruebas y
equipos que pueden escrutar este fenómeno y estudiarlo desde los puntos de
vista psicológico, neurológico y fisiológico. Hoy en día, existen técnicas
científicas que permiten estudiar el fenómeno de la canalización a través de JZ
Knight y excluir la posibilidad de fraude. Concretamente, estos estudios
científicos se realizaron en 1996, cuando un distinguido equipo de doce
expertos —que comprendía científicos, psicólogos, sociólogos y expertos
religiosos conocidos mundialmente— estudiaron a JZ Knight antes, durante y
después de canalizar a Ramtha. Después de llevar a cabo los estudios de
investigación científica —en los que usaron la última tecnología y equipos
disponibles— concluyeron que las lecturas tomadas de las respuestas del sistema
nervioso autónomo de JZ Knight eran tan drásticas, que cualquier posibilidad de
fraude consciente, esquizofrenia o desorden de personalidad múltiple quedaba
categóricamente rechazada.
Ramtha se esmera mucho para que
toda su audiencia vaya comprendiendo a un mismo ritmo. Insiste continuamente en
la importancia de que estudiantes articulen cada parte de la enseñanza
explicándosela el uno otro. Esto asegura que toda la audiencia capte la
enseñanza, y le permite a Ramtha abordar de manera más poderosa el trasfondo
particular y nivel de comprensión de la gente que lo está escuchando. Algunas
veces lleva a la audiencia a una profunda contemplación filosófica de un tema
en concreto, y otras, usa la dramatización para darle poder a su mensaje.
Una vez explicados los aspectos
filosóficos de la enseñanza, Ramtha inicia al estudiante en ese conocimiento
para que pueda convertirse en experiencia personal y sabiduría. Estas
iniciaciones están constituidas por diversas disciplinas que él ha diseñado, en
las que el estudiante tiene la oportunidad de enfrentarse al conocimiento. En
esto, Ramtha es diferente a otros profesores: adquiere el papel de un maestro
profesor y un hierofante, un profesor que tiene el poder de manifestar lo que
dice y lo que se propone. Esto es un aspecto importante de las enseñanzas, que
las asemeja al movimiento gnóstico y filosófico, y a las antiguas escuelas de
misterio. Sin embargo, un examen detallado del sistema de pensamiento de
Ramtha, muestra claras diferencias, en cuanto a forma y contenido, respecto de
lo que se conoce tradicionalmente como el gnosticismo y la filosofía de las
escuelas de misterio. El propio Ramtha no se refiere a su sistema de
pensamiento en estos términos, sino que lo llama la Escuela de Iluminación de
Ramtha, la escuela de sabiduría antigua dedicada a la Gran Obra. Ésta consiste
en la aplicación práctica de las enseñanzas de Ramtha, en la cual las personas
tienen la oportunidad de conocerse a sí mismas e iluminarse.
Después de estas consideraciones,
el lector debe ser consciente de que las enseñanzas de Ramtha en forma escrita
capturan sólo una parte de su exposición, ya que carecen del elemento dinámico
que las acompaña, la inflexión de la voz, la enseñanza sin palabras y su
aplicación a la práctica.
Ramtha redefine el lenguaje que
utiliza para enseñar acuñando palabras nuevas. El significado de estas nuevas
palabras queda claro dentro del contexto de cada enseñanza, las que a su vez se
aclaran gracias al uso de palabras tan inusuales. Hemos elaborado un glosario
de términos y conceptos que Ramtha utiliza eficazmente, para facilitar la
interpretación correcta de sus enseñanzas. Asimismo, hemos proporcionado un
índice conceptual detallado para permitir que el lector busque referencias
sobre temas específicos de interés cubiertos en este libro, y para animar al
estudio y a la investigación de este material.
Es importante que el lector tome
esto en cuenta cuando lea las enseñanzas de Ramtha, dado que en algunas
instancias podría parecer, a primera vista, que su uso del inglés es más bien
arcaico o tosco. Ramtha es muy cuidadoso y abarcador al presentar su
pensamiento. Todo lo que hace, cada término que utiliza tiene un significado y
un propósito específicos; representa y es consecuente con la totalidad de su
mensaje.
Al preparar las enseñanzas de
Ramtha para su publicación en forma impresa, se ha puesto especial atención en
presentarlas, en la medida de lo posible, en el mismo contexto y forma en que
fueron transmitidas. Para evitar la alteración de las enseñanzas, se ha tenido
mucho cuidado en no sacarlas de contexto ni usar un sistema de puntuación que
pudiera cambiar el significado. Sin embargo, somos conscientes de que el
elemento humano de percepción y de comprensión limitadas es inevitable. El único
modo de asegurarse de que el mensaje sea transmitido y recibido en su belleza y
originalidad prístina es cuando el lector lo adopta como un paradigma
verdadero. De esta forma, da los frutos de verdad y sabiduría que promete.
El contenido de este libro está
basado en Ramtha Dialogues ®, una serie de grabaciones magnéticas de Ramtha en
audiencia con sus estudiantes, registradas en la Oficina de Copyright de los
Estados Unidos con permiso de JZ Knight y JZK, Inc. La bibliografía de este
libro contiene una lista de las audiencias originales de Ramtha utilizadas en
los capítulos de esta obra.
Las enseñanzas de Ramtha abarcan
una gran cantidad de temas, sin embargo, todos ellos sirven para exponer los
conceptos fundamentales de su propio sistema de pensamiento. En repetidas
ocasiones, Ramtha ha recalcado que la totalidad de su mensaje podría expresarse
con la frase «Tú eres Dios». Pero ¿cómo hemos de interpretar esta afirmación?
Probablemente haya tantas definiciones de la palabra «Dios» como personas en la
Tierra. A fin de comprender correctamente las enseñanzas de Ramtha, es crucial
que tomemos conciencia, a la vez, de nuestro propio concepto de Dios, y de su
contraste con la explicación y definición de Ramtha acerca de Dios y de la
naturaleza de la realidad.
¿Cuál es la esencia de todas las
cosas? ¿Cuál es su origen? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Cuál es su destino? Para
abordar estos interrogantes, Ramtha comienza con el concepto del
Vacío.
El Vacío es la fuente de la cual
surgió todo lo que existe. Ramtha describe al Vacío como «una inmensa nada
materialmente, pero todas las cosas potencialmente». En el Vacío no hay nada,
ni movimiento ni acción. Muchas aproximaciones filosóficas al interrogante de
Dios, incluyendo las teologías de religiones monoteístas, han concebido a Dios
como un ser omnisapiente, infinito, absoluto, trascendente e inmutable. En el
sistema de Ramtha, los atributos de absoluto, infinito e inmutable son
características del Vacío. El Vacío es autónomo, autosuficiente, está en un
estado de reposo y de ausencia de necesidad. Aunque el Vacío se vea como una
vastedad que lo contiene todo, en su estado original no posee conocimiento de
sí mismo, ya que el conocimiento es una acción.
El concepto de Dios como
creador, «la primera causa» o «el motor inmóvil», que encontramos en la
filosofía de Aristóteles y en la teología de Tomás de Aquino, es descrito por
Ramtha en función del Vacío contemplándose y conociéndose a sí mismo. Este acto
de contemplación representa un movimiento único en el Vacío, el cual originó un
punto de conciencia y saber de sí mismo. A este punto de conciencia se lo llama
Punto Cero, el Observador, la Conciencia Primaria, Conciencia y Energía, y
Dios. Punto Cero lleva en sí la intención primordial de experimentar y hacer
conocido aquello que es desconocido y que se encuentra en un estado de
potencialidad dentro de la vastedad del Vacío. Esta es la base para la
evolución. El Vacío contemplándose a sí mismo es la fuente y origen de la
persona. La afirmación de Ramtha «Tú eres Dios» habla de la persona como el
Observador, la encarnación de Punto Cero, y Conciencia y Energía creativas.
Para cumplir con su naturaleza
de evolucionar y hacer conocido lo desconocido, Punto Cero imitó el acto de
contemplación del Vacío. Al hacer esto, Punto Cero creó un punto de conciencia
referencial que funcionó como un espejo a través del cual pudo tener conciencia
de sí mismo. Ramtha se refiere a esta conciencia de reflejo como la Conciencia
Secundaria. Punto Cero descansa en el regazo del Vacío y no tiene límites en
cuanto a lo que puede saber. El reflejo entre Punto Cero y la conciencia de
reflejo genera un medio ambiente, un plano tangible de existencia en el tiempo
y en el espacio. El Espíritu es el aspecto dinámico de Punto Cero; es la
voluntad o la intención que desea saber y experimentar lo desconocido. La
exploración de los potenciales del Vacío, llevada a cabo por Punto Cero y la
conciencia de reflejo, generó siete niveles de conciencia y, en consecuencia,
siete niveles de espacio y tiempo, o frecuencia. Este viaje y acto de creación,
bajando por siete niveles de conciencia y energía, se llama «el viaje de la
involución». La travesía de regreso a Dios y al Vacío se llama «el viaje de la
evolución». El alma es diferente del espíritu; Ramtha se refiere al alma como
el Libro de la Vida. El alma es quien registra todas las experiencias y la
sabiduría que se han obtenido en el viaje de la involución y la evolución.
El conflicto del ser humano se
expresa en función del olvido, la amnesia y la ignorancia de sus orígenes y de
su destino. El viajero, o la conciencia de reflejo, se identificó tanto con el
plano de existencia más denso y más lento, que olvidó su propia inmortalidad y
divinidad. El ser humano se ha convertido en un extraño para sí mismo —para el
Dios que vive dentro de nosotros y que es nosotros— y ha buscado ayuda, sentido
y redención en una causa externa. Al hacer esto, la humanidad niega su propia
divinidad y excluye cualquier posibilidad de liberarse de su condición actual.
Es importante observar que en el
sistema de pensamiento de Ramtha, el mundo material —el plano de existencia más
denso— y el cuerpo físico, jamás son considerados como indeseables, perversos o
esencialmente malos. La interpretación dualista de la realidad que encontramos
típicamente en las tradiciones gnósticas —que recalca la lucha entre el bien y
el mal, lo bueno y lo malo, la luz y la oscuridad, el pecado y la virtud— está
básicamente excluida del sistema de pensamiento de Ramtha. Lo que se vuelve una
situación indeseable es permanecer en un estado de ignorancia y negación de
nuestra naturaleza y destino verdaderos. Es absurdo discutir por nuestras
limitaciones, cuando somos nosotros, como Conciencia y Energía, quienes las
hemos creado.
El sendero hacia la iluminación
es el viaje de la evolución de regreso a Punto Cero. Al llevar a cabo esta
tarea, la persona cumple el mandato de hacer conocido lo desconocido y entregar
al Vacío su experiencia para que se convierta en sabiduría eterna.
Todas las disciplinas de la Gran
Obra diseñadas por Ramtha, y que él utiliza para iniciar a sus estudiantes en
las enseñanzas, siguen el modelo —y en cierto sentido lo imitan— del proceso de
contemplarse a sí mismo experimentado por el Vacío, el cual dio origen a
Conciencia y Energía, las que a su vez crean la naturaleza de la realidad.
En conclusión, los cuatro
pilares de la filosofía de Ramtha son: el concepto del Vacío, Conciencia y
Energía crean los siete niveles de la realidad, la afirmación «Tú eres Dios», y
el mandato de hacer conocido lo desconocido. En las tradiciones antiguas pueden
encontrarse numerosos indicios del pensamiento de Ramtha, aunque en la mayoría
de los casos, todo lo que son débiles ecos que apenas han sobrevivido el paso
del tiempo y la pérdida de un contexto apropiado para su interpretación.
Algunas de estas tradiciones son: las filosofías de los antiguos egipcios y el
faraón Akhenatón; la descripción de Buda de sí mismo como «el que está
despierto»; el entendimiento de Sócrates acerca de la virtud y la inmortalidad
del alma; el concepto de las formas universales de Platón; la vida y las
enseñanzas de Yeshua ben Joseph; las obras del apóstol Santo Tomás, el Himno de
la Perla; el himno al verbo divino en el Evangelio según San Juan; Apolonio de
Tyanna; Orígenes; Mani; los cataros y los albigenses; Francisco de Asís; los
místicos judíos y cristianos; el dibujo de San Juan de la Cruz Subida al
Monte Carmelo, donde la cumbre se ubica en la parte superior de la cabeza
del cuerpo humano; las obras de arte de diversos artistas como Miguel Ángel y
Leonardo da Vinci; los escritos y las experiencias místicas de Teresa de Ávila;
las obras de Fray Luis de León; los humanistas del movimiento renacentista en
Europa; los rosacruces, y los maestros del Lejano Oriente, entre otros.
Las enseñanzas de Ramtha nos
ofrecen una perspectiva única desde la cual contemplar el misterio de la vida;
nos brindan un marco en el que los interrogantes que la filosofía, la ciencia y
la religión no han respondido, encuentran un nuevo significado. Estas
enseñanzas pueden llevar el alcance de la experiencia humana mucho más allá de
los limites que, hasta el día de hoy, han establecido la ciencia y las diversas
religiones del mundo. El sistema de pensamiento de Ramtha no es ni una religión
ni una interpretación filosófica de la realidad, es la verdad que se obtuvo y
se comprobó a través de la experiencia de un miembro de la raza humana. En este
sentido, es el conocimiento de Ramtha, la ciencia de Ramtha. Y ahora que el
sendero ha sido transitado, las puertas están abiertas para todos aquellos que
deseen explorarlo y realizar su propio camino hacia lo desconocido.
GLOSARIO DE RAMTHA
Actitud
colectiva :
Conjunto de actitudes y patrones de pensamiento comunes a un grupo de gente.
Ahk Men Ra : Nombre de uno de los grupos individuales
creados por Ramtha en la Escuela de Iluminación. Ramtha nombró y facultó a cada
grupo con un propósito y misión específicos que proporcionan unidad e identidad
a sus miembros.
Akasha : Palabra de origen sánscrito
que en la filosofía hindú se utiliza para referirse al otro mundo, el éter o el
reino espiritual.
Alma : Ramtha se refiere al alma como
«el Libro de la Vida», en el que el viaje completo de la involución y evolución
del individuo se graba en forma de sabiduría.
Amor incondicional : Es la expresión de la
conciencia del cuarto sello. Es el comienzo de la iluminación y la finalización
de la dualidad, la carencia y la separación que percibe la personalidad. Es
amor en libertad, sin ninguna atadura emocional. El amor incondicional es un
estado mental de naturaleza dadora y creativa, es la representación más exacta
de Dios.
Analógico
: Ser analógico
significa vivir en el Ahora. Es el momento creativo y existe fuera del tiempo,
el pasado y las emociones.
Anticristo
: Es el Cristo alterado, la personalidad humana limitada que destruye
nuestro Yo divino y verdadero. Se aplica a toda cosa o persona que anula y
despoja a la humanidad de sus derechos naturales y de su divinidad.
Ascensión
: Consecuencia
natural de alcanzar la iluminación. Es el producto de abrir todos los centros
de energía del cuerpo humano, y el total
florecimiento de la mente subconsciente, lo que resulta en una libertad
absoluta sobre todos los planos de existencia. Ramtha fue el primer ser humano
nacido de hombre y mujer que ascendió de este plano sin morir; se elevó por
encima de su gente después de haberles enseñado, durante 120 días todo lo que
él había aprendido acerca del Dios Desconocido. Después de despedirse de ellos,
aumentó la frecuencia de su cuerpo hasta un punto elevado y desapareció con un
destello de luz cegadora. Existen registros de que Yeshua ben Joseph, después
de su muerte y resurrección, ascendió del plano físico delante de sus
discípulos junto al Mar de Galilea.
Assay : Significa «la prueba del
iniciado». En estos cursos que duran comúnmente 10 días, los estudiantes tienen
la oportunidad de evaluar el nivel que han alcanzado.
Atlante : Individuo originario del
continente de la Atlántida.
Atrio de
los Constantes :
Plano de existencia de una frecuencia más elevada que la del plano material,
donde las almas esperan su oportunidad de encarnar en el cuerpo físico.
Avatar : Maestro que tiene el poder de
manifestar a voluntad, pero que aún no se ha realizado plenamente como maestro
ni ha conquistado la muerte.
Bandas,
las : Son los dos
conjuntos de siete frecuencias cada uno que rodean al cuerpo humano y lo
mantienen unido. Cada una de esas siete capas de frecuencia en cada banda,
corresponde a los siete sellos de los siete niveles de conciencia en el cuerpo
humano. Las bandas son el campo áurico que posibilita los procesos de la mente
binaria y la mente analógica.
Boktau : Significa «la gran prueba» y
es un retiro en la Escuela de Iluminación de Ramtha que dura al menos 30 días.
El mini-Boktau es un retiro más corto que normalmente dura 15 días.
C&E=R : Conciencia y Energía
crean la naturaleza de la realidad.
C&E™ : Es la abreviatura de Conciencia&Energía™. Esta es la marca
registrada de la disciplina fundamental que se enseña en la Escuela de
Iluminación de Ramtha (RSE) y que se utiliza para la manifestación y para
elevar la conciencia. Por medio de esta disciplina el estudiante aprende a
crear un estado mental analógico, abrir los sellos superiores y crear la
realidad desde el Vacío. El curso de C&E™ para principiantes es un curso
introductorio en el cual los estudiantes principiantes aprenden las disciplinas
y conceptos fundamentales de las enseñanzas de Ramtha. Estas enseñanzas del
curso introductorio pueden encontrarse en el libro Guía del Iniciado para
Crear la Realidad (Editorial Sin Limites, 1999), y en el vídeo Creando
la Realidad Personal (Yelm: JZK Publishing, a división ofJZK, Inc, 1997).
Caja, la
: Es el conjunto de
actitudes, hábitos, creencias y procesos de pensamiento que la persona humana
acepta y que le impide explorar nuevos paradigmas de pensamiento y experiencia.
La caja equivale a la red neuronal y a la personalidad humana.
Campo : Véase Trabajo de
Campo™.
Caminata
del Cristo :
Disciplina diseñada por Ramtha en la que el estudiante aprende a caminar con
lentitud y plenamente consciente; aprende a manifestar la mente de un Cristo a
cada paso que da.
Capacidad
Hipnótica :
Capacidad de entrar en un estado alterado de conciencia llamado mente
analógica. En este estado la actividad de la neocorteza se paraliza y se
activan el cerebro medio y el cerebelo inferior.
Capacidad
Psíquica :
Capacidad de saber algo sin la ayuda de la percepción sensorial. La capacidad
psíquica se desarrolla cuando se tiene acceso al cerebro medio y éste se abre
para recibir la información proveniente del medio ambiente en un nivel de
frecuencia más elevado que la banda de frecuencia hertziana.
Cárbulo : Túbulo de carbono, microtúbulo
o esqueleto de la célula.
Cerebro
amarillo : Con este
término Ramtha se refiere a la neocorteza, la morada del pensamiento emocional
y analítico.
Charra : Palabra de origen sánscrito.
Es donde se cruzan dos líneas de energía. Un punto chakra es un punto de
intersección de energía, algo muy distinto de los siete sellos o centros de
conciencia en el cuerpo humano.
CIELO : Este término se usa de
tres modos diferentes: para referirse al paraíso, para un plano de existencia
en general y, específicamente, para nombrar el área silenciosa de la
neocorteza, el lóbulo frontal.
Conciencia
: Es el hijo que
nació del Vacío cuando éste se contempló a sí mismo. Es la estructura y esencia
de todo ser. Todo lo que existe ha sido originado en la conciencia y
manifestado exteriormente por su servidora, la energía. El flujo de conciencia
alude al estado continuo de la mente de Dios.
Conciencia
Colectiva :
Concepto similar al «inconsciente colectivo» de Karl Jung. Una conciencia
colectiva es un estado mental reconocible que un grupo de gente, país o
cultura, poseen en común.
Conciencia
cuerpo-mente : Es
la conciencia perteneciente al plano físico y al cuerpo humano.
Conciencia
social : Es la
conciencia del segundo plano y de la banda de frecuencia del infrarrojo.
También se la llama la imagen de la personalidad humana, la mente de los tres
primeros sellos. La conciencia social se refiere a la conciencia colectiva de
la sociedad humana. Es la colección de pensamientos, suposiciones, juicios,
prejuicios, leyes, moralidad, valores, actitudes, ideales y emociones de la
fraternidad de la raza humana. Conciencia
y Energía : Conciencia y Energía están combinadas de manera inextricable
y son la fuerza dinámica de creación. Todo lo que existe se origina en la
conciencia y se manifiesta en la materia a través de la modulación del impacto
de su energía.
Conexión
fija : Son las
conexiones neurológicas del cerebro que han sido establecidas y trazadas como
en un mapa. Repetir un patrón de pensamiento tres veces es todo lo que se
requiere para crear un hábito y grabarlo en la red neuronal.
Constantes
: Seres que viven
en el Atrio de los Constantes. Son los señores que gobiernan el equilibrio y
los ciclos del reino de la naturaleza.
Cristo : Este no es el nombre ni el
título de ningún individuo en particular, es el nombre que reciben todos
aquellos que han dominado el plano físico y conquistado la muerte.
El Cristo en la persona humana es el Dios interior, el aspecto divino de la
persona.
Crosham : Es el nombre de la espada que
Ramtha usó en sus tiempos. Esta espada era tan grande que se necesitaban las
manos de diez hombres para sostener su empuñadura.
Cruzado
(«crossover») : Con
este término se designa a las almas que, en su siguiente encarnación, quisieron
comprender al sexo opuesto conservando la perspectiva de su género. Un cruzado
puede entenderse como un hombre viviendo en el cuerpo de una mujer y viceversa.
Sucede a menudo que las personas confundidas acerca de su orientación sexual son
cruzados, pero no siempre éste es el caso.
Cuarto
plano : El cuarto
plano de existencia es el reino de la conciencia puente y la frecuencia
ultravioleta. Se lo define como el plano de Shiva, el destructor de lo viejo y
creador de lo nuevo. En este plano la energía todavía no se ha divido en carga
positiva y carga negativa. Todo cambio o curación permanente del cuerpo físico
debe realizarse primero en el nivel del cuarto plano y el Cuerpo Azul. A este
plano se lo llama también el Plano Azul o plano de Shiva.
Cuarto
sello : Está
asociado con la glándula del timo y con el amor incondicional. Cuando se activa
este sello, se libera una hormona que mantiene al cuerpo en un perfecto estado
de salud y detiene el proceso de envejecimiento.
Cuerpo
Azul : Cuerpo correspondiente
al cuarto plano de existencia, la conciencia de puente, y la banda de
frecuencia ultravioleta. El Cuerpo Azul es el «señor» que está por encima del
cuerpo de luz y del plano físico.
Cuerpo
Azul™, curación por el :
En esta disciplina que enseña Ramtha, el estudiante eleva su conciencia
despierta al nivel de conciencia del cuarto plano y del Cuerpo Azul con el fin
de curar o modificar el cuerpo físico.
Cuerpo
Azul™, danza del :
En esta disciplina que enseña Ramtha, el estudiante eleva su conciencia
despierta hasta el nivel de conciencia del cuarto plano. Esta disciplina
permite el acceso al Cuerpo Azul y la apertura del cuarto sello.
Cuerpo
de luz : Es lo
mismo que el cuerpo radiante; es el cuerpo que corresponde al tercer plano, a
la conciencia despierta y a la banda de frecuencia de la luz visible.
Cuerpo
dorado : Cuerpo
correspondiente al quinto plano, la superconciencia y la frecuencia de rayos X.
Cuerpo
emocional : Es la
colección de emociones pasadas, actitudes y patrones electroquímicos que
definen la personalidad humana de un individuo. Ramtha lo define como la
seducción de quien no está iluminado. Es la causa de la reencarnación cíclica.
Cuerpo
radiante : Véase
Cuerpo de luz.
Derramar
tu semilla :
Eyacular el esperma.
Días de
los Diálogos : Se
refiere a las audiencias con Ramtha en las que se animaba a los participantes a
hacerle preguntas directas y personales. Estas audiencias fueron anteriores a
la fundación de la Escuela de Iluminación de Ramtha, en 1988.
Dimensión
: Atmósfera o medio
ambiente que se crea entre dos puntos cualesquiera de conciencia. Hay siete
planos principales de existencia y un número infinito de dimensiones en cada
uno de ellos.
Dios : Las enseñanzas de Ramtha son
una exposición de la frase que afirma «Tú eres Dios». La humanidad puede
definirse como los «dioses olvidados». Dios es diferente del Vacío: Dios es el
punto de conciencia que surgió del Vacío cuando éste se contempló a sí mismo.
Dios Desconocido : El Dios Desconocido era el Dios único de los
lémures, los ancestros de Ramtha. Representa también la divinidad olvidada y el
origen divino de la persona humana.
Dios interior: Es el Observador, el Yo verdadero, la conciencia
primaria, el Espíritu, el Dios dentro de la persona humana.
Dioses : Seres tecnológicamente
avanzados provenientes de otros sistemas estelares que llegaron a la Tierra
hace 455.000 años. Estos dioses manipularon a la raza humana genéticamente,
modificando y mezclando nuestro ADN con el suyo. Son responsables de la
evolución de la neocorteza y utilizaron a la raza humana como mano de obra
esclava. Evidencia de estos sucesos ha quedado grabada en las tablas y
artefactos sumerios. Este término se utiliza también para describir la verdadera
identidad de la humanidad, los «dioses olvidados».
Dios-hombre
: La plena
realización de un ser humano.
Dios-mujer
: La plena
realización de un ser humano.
Disciplinas
de la Gran Obra :
Todas las disciplinas de la Gran Obra que se practican en la Escuela de
Iluminación de Ramtha han sido diseñadas en su totalidad por Ramtha. Estas
prácticas son iniciaciones poderosas en las que el estudiante tiene la
oportunidad de aplicar y experimentar por sí mismo las enseñanzas de Ramtha.
Ego : Es el Yo, la identidad
verdadera de la persona humana.
EGO alterado : Es una versión cualificada de alter ego, término
proveniente del latín utilizado en psicología. Se refiere a la personalidad
humana limitada y señala explícitamente la alteración y la represión que ejerce
el individuo sobre su Yo verdadero y divino.
El Pony
Pisador : Ramtha
tomó este nombre de El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien; se
refiere a un bar o taberna de pueblo.
Electrum
: Campo
electromagnético que tiene polos positivo y negativo llamados electricidad.
Elohim : Nombre de uno de los grupos
individuales creados por Ramtha en la Escuela de Iluminación. Ramtha nombró y
facultó a cada grupo con un propósito y misión específicos que proporcionan
unidad e identidad a sus miembros. Esta palabra hebrea significa, literalmente,
los Dioses, y algunas veces se la utiliza en referencia a un grupo específico
de Dioses que vinieron al planeta Tierra.
Elohim
Ka Men Ra : Nombre
de uno de los grupos individuales creados por Ramtha en la Escuela de
Iluminación. Ramtha nombró y facultó a cada grupo con un propósito y misión
específicos que proporcionan unidad e identidad a sus miembros.
Emblema
(«cartouche») :
Símbolo que representa la esencia de una idea o de una persona.
Emociones
: Una emoción es el
efecto físico y bioquímico de una experiencia. Las emociones pertenecen al
pasado porque son la expresión de experiencias ya conocidas y fijadas en los
mapas de las conexiones neuronales del cerebro.
Encarnación
: Es una
experiencia de vida en particular. Lo transpersonal, el espíritu, el Yo
verdadero del individuo es hijo del Vacío y de naturaleza inmortal. El alma es
diferente del espíritu; es la que registra las experiencias del espíritu
inmortal. Así, el espíritu y el alma asumen una forma física en una encarnación
a fin de interactuar con el plano físico de existencia. En el momento de la
muerte, el espíritu y el alma dejan el cuerpo físico y tienen la oportunidad de
adquirir una nueva encarnación, un nuevo cuerpo físico, para completar el
aprendizaje que desean en este plano.
Energía : La energía es el complemento
de la conciencia. Toda conciencia lleva consigo un impacto dinámico de energía,
una radiación, o una expresión natural de sí misma. Del mismo modo, todas las
formas de energía contienen una conciencia que las define.
Energía
Roja : Este término
se usa en referencia a la energía Kundalini y a la energía psíquica.
Enfoque
(«focus») : La
capacidad de enfocarse en un pensamiento es uno de los componentes principales
de las disciplinas de la Gran Obra. Consiste en mantener consciente y
analógicamente en el lóbulo frontal del cerebro la imagen holográfica con la
que se representa un pensamiento.
Enviar y
Recibir :
Disciplina que enseña Ramtha, en la cual el estudiante aprende a obtener
información usando las facultades del cerebro medio y excluyendo la percepción
sensorial. Esta disciplina desarrolla en el estudiante la capacidad psíquica de
telepatía y adivinación.
Época de
la Sangre : Ciclo
de la menstruación.
Era de
Dios : Tiempo en
que los avances de la ciencia florecerán como nunca lo han hecho antes. Esta
era sobrevendrá como resultado de un cambio deliberado en el tiempo y sus
valores. La enfermedad, el sufrimiento, el odio, el envejecimiento, la muerte y
la guerra dejarán de existir sobre este plano, sólo la vida continua. A través
del conocimiento, el entendimiento y un amor profundo, esto se manifestará en
la vida de cada entidad.
Escuela
de Sabiduría Antigua :
Este es el título que recibieron las diversas escuelas que existieron a lo
largo de la historia donde se enseñaba el conocimiento sagrado de la Gran Obra.
Ramtha ha sido en gran parte responsable de todas estas escuelas.
Esmeralda
de tu Universo : El
planeta Tierra.
Esotérico
: Se refiere al
conocimiento oculto o sagrado.
Espacio
libre : Es la
experiencia de liberarse de la caja y de los moldes de nuestra personalidad
limitada. Se define también como éxtasis. Es la experiencia de una perspectiva
más amplia y elevada que permite a las personas ver con claridad y comprender
aquello que anteriormente en sus vidas parecía ser caótico y sin solución.
Espíritu
Atado a la Tierra :
Espíritu de aquellos que han muerto pero que no se han desprendido de su vida
pasada y de su existencia física. Viven en la frecuencia del infrarrojo y se
los conoce comúnmente como fantasmas.
Estado
de Vigilia («twilight»™) : Disciplina enseñada por Ramtha en la cual los estudiantes aprenden a
llevar sus cuerpos hasta un estado catatónico similar al sueño profundo,
conservando a la vez su conciencia despierta.
Etérico : Perteneciente al otro mundo,
al éter, al orden espiritual.
Evolución
: Es el viaje de
regreso a casa, desde los niveles más bajos de frecuencia y la materia, hasta
los niveles más elevados de conciencia y Punto Cero.
Extraordinario
(«outrageous») :
Ramtha utiliza esta palabra para referirse a algo o alguien que está más allá
de lo común, que es ilimitado y que posee gran audacia y bravura.
Faraón
Alado : Título
reservado a faraones de sexo femenino que llevaban el símbolo sagrado del disco
alado. Las mujeres faraones fueron maestros supremos que podían curar sólo con
tocar. Amadas por el pueblo, lo gobernaban con justicia y sabiduría. La
dinastía faraónica se remonta más allá de los registros que existen de la
historia egipcia.
Física
lineal : Nombre
dado a la física clásica o newtoniana.
Frecuencia
: Velocidad de
vibración que caracteriza a una onda de energía. Se usa para describir la
velocidad vibratoria de las ondas y partículas de un plano de existencia en
particular.
Fruto de
la Vid : El vino.
Fuerza
Vital : Es el
Padre, el espíritu, el aliento de vida dentro de la persona; la plataforma
desde la cual la persona crea sus ilusiones, sueños e imaginación.
Gnosis : Palabra de origen griego que
significa «conocimiento». Este término fue utilizado por los movimientos
gnósticos de principios de la era cristiana para describir un sistema de
conocimiento y entendimiento de Dios, la creación, la condición humana y el
destino, que era revelado por una fuente trascendental. Este conocimiento
sagrado ejercía sobre las personas un efecto liberador o redentor.
Gnosticismo
: Término que desde
siglo XVIII se
aplica a los movimientos gnósticos de principios de la era cristiana, y que
comprende una amplia selección de enseñanzas provenientes de diversas
tradiciones de la época. Sus ideas básicas consisten en una visión dualista del
mundo; creen que cada ser humano tiene una chispa de divinidad que está
atrapada en la materia, provocando así un conflicto entre la luz y la
oscuridad, conocimiento e ignorancia, lo bueno y lo malo. La revelación del
conocimiento sagrado permite que el alma del individuo se libere de la carne, y
así regrese a Dios, su fuente.
Gran
arquitecto, el : Se
refiere al cerebro y, más específicamente, a la neocorteza y el lóbulo frontal,
donde se crean las imágenes holográficas o pensamientos.
Gran
Obra (o el Gran Trabajo) : Es la aplicación práctica de las enseñanzas de las Escuelas de
Sabiduría Antigua. Alude a las disciplinas mediante las cuales la persona
humana se ilumina y se transmuta en un ser divino e inmortal.
Hacer
conocido lo desconocido : Esta frase expresa el mandato prístino y divino que recibió la
conciencia original: manifestar y hacer conscientes todos los potenciales
infinitos del Vacío. Representa la intención primordial en la que se inspira el
proceso dinámico de la evolución.
Hechicera
: Nombre poético
que Ramtha da a la luna.
Hermandad
Blanca : Hermandad
invisible de maestros ascendidos que aman, observan y colaboran con la
evolución de la humanidad.
Hierba,
la : La marihuana.
Hierofante
: Maestro profesor
capaz de manifestar aquello que enseña e iniciar a sus estudiantes en ese
conocimiento.
Hijo/Hija
del hombre : Este
concepto se refiere a los aspectos humano y físico del individuo. Una persona
actúa como el hijo o la hija del hombre o la mujer cuando elige seguir su
humanidad en lugar de su divinidad. Hijo/Hija
de Dios : El hijo o la hija de Dios es el individuo que nace a un estado
de conciencia más amplio y elevado que el de los tres primeros sellos. Actuar
como el hijo o la hija de Dios es vivir desde la perspectiva de nuestra
conciencia divina en vez de nuestra conciencia humana.
Hiperconciencia
: Es la conciencia
correspondiente al sexto plano y a la frecuencia de rayos Gama.
Hombres
grises : Grupo de
personas muy influyentes, dueñas de los principales bancos y corporaciones que
controlan los acontecimientos políticos y económicos del mundo.
Iaut
Aleph : Nombre de
uno de los grupos individuales creados por Ramtha en la Escuela de Iluminación.
Ramtha nombró y facultó a cada grupo con un propósito y misión específicos que
proporcionan unidad e identidad a sus miembros.
Iluminación
: Es la plena
realización de la persona humana, la conquista de la inmortalidad y la mente
ilimitada. Es el resultado de elevar la energía Kundalini desde la base de la
columna vertebral hasta el séptimo sello, despertando las partes del cerebro
que están en estado latente. Cuando la energía penetra en el cerebelo inferior
y el cerebro medio, y la mente subconsciente se abre, la persona experimenta un
destello de luz cegadora llamado iluminación.
Imagen,
la : Es la
conciencia social. También es la mente que es producto de la red neuronal o la
personalidad.
Inconciencia
: Pérdida de la
conciencia.
Infierno
: Ramtha explica
que el concepto de infierno se refería, en sus orígenes, a una tumba poco
profunda. Esta era una forma de entierro despreciable, ya que el cadáver
quedaba a merced del ataque de animales salvajes. El único lugar donde Ramtha
encontró la existencia del infierno como un lugar de castigo eterno fue en la
conciencia de los hombres y las mujeres que creían en él.
desconocido
: Banda de
frecuencia del séptimo plano de existencia y de la ultraconciencia.
Involución
: Es el viaje desde
Punto Cero y el séptimo plano hasta los niveles de materia y frecuencia más
bajos y densos.
Ionia : Jonia. Región del continente
de la Atlántida donde se encuentra la actual Macedonia.
Jehová : Ser tecnológicamente avanzado,
extremadamente inseguro y belicoso, que sentía un gran odio por su hermana. Fue
responsable de que Abraham se marchara de Babilonia y se estableciera en Canaán
para dar origen al pueblo hebreo, y de que Moisés se fuera de Egipto hacia la
Tierra Prometida.
JZ Knight : Única persona que Ramtha ha designado como su
canal. Ramtha se refiere a JZ como «su amada hija». Ella fue Ramaya, una de los
hijos de la Casa del Ram durante la vida de Ramtha.
Ka : Palabra egipcia que se refiere
al cuerpo de luz de una persona.
Karma : Consecuencia natural de las
acciones y pensamientos de una persona; se compone de todos los asuntos sin
resolver, actitudes y emociones que una persona aún no ha poseído como
sabiduría. Esos temas que el alma todavía no ha resuelto son la verdadera causa
del ciclo reiterativo de encarnaciones.
Kirlian
(fotografía) :
Proceso fotográfico desarrollado por técnicos rusos mediante el cual es posible
captar el campo áurico de un objeto vivo.
Kundalini
: La energía
Kundalini es la fuerza vital que, durante la pubertad de la persona, desciende
desde los sellos superiores hasta la base de la columna vertebral. Es un gran
paquete de energía que está reservado para la evolución humana y usualmente se
lo representa como una serpiente enroscada en la base de la columna. Es
diferente de la energía que emana de los tres primeros sellos y que es
responsable de la sexualidad, del dolor y el sufrimiento, y del poder y el
victimismo. Al Kundalini se lo llama, generalmente, la serpiente o el dragón
durmiente, y el trayecto que realiza desde la base de la columna hasta la
coronilla, se llama el camino de la iluminación. Esto ocurre cuando la
serpiente despierta y empieza a dividirse y a danzar alrededor de la columna
vertebral, ionizando el fluído espinal y cambiando su estructura molecular.
Como resultado de esto, se abren el cerebro medio y la puerta a la mente subconsciente.
León
Rojo : Palabra de
la alquimia que se refiere al elixir de la inmortalidad.
Libertad
Inusual : Esta
clase de libertad se experimenta cuando el individuo sale de la caja hacia el
espacio libre.
Libro de
la Evolución : Es
el registro de todas las experiencias del alma en su viaje de regreso desde el
primer plano de lo físico hasta el séptimo plano y Punto Cero.
Libro de
la Involución : Es
el registro de todas las experiencias del alma en su viaje desde Punto Cero
hasta el más denso de los planos de existencia: el físico.
Libro de
la Vida : Ramtha se
refiere al alma como «el libro de la vida» en el que se registra, en forma de
sabiduría, el viaje completo de la involución y evolución de cada individuo.
Línea de
tiempo :
Probabilidad potencial de eventos que resulta de un estado particular de
conciencia.
Línea de
vida : Línea de
tiempo potencial o eventos probables que resultan de un particular estado
mental o de conciencia de una persona.
Lista,
la : Disciplina que
enseña Ramtha, en la cual el estudiante escribe una lista de lo que quiere
saber y experimentar, y aprende a enfocarse en ella en un estado analógico de
conciencia. La lista es el mapa que una persona usa para diseñar, cambiar y
reprogramar su red neuronal. Es una herramienta que ayuda a la persona a
producir cambios significativos y duraderos en sí misma y en su realidad.
Luz, la : Tercer plano de existencia.
Maestro : Persona que es consciente de
su divinidad y que aplica este conocimiento en su vida diaria. Ramtha llama
«maestros» a sus estudiantes, ya que ellos están aprendiendo a pensar y actuar
como maestros.
Maestro
ascendido : Persona
que ha dominado el plano físico, las limitaciones del espacio y tiempo, y
conquistado la muerte. Estos maestros han adquirido la capacidad de aumentar la
frecuencia de su cuerpo físico hasta el punto de poder abandonar este plano y
aparecer en el plano de existencia o dimensión que deseen. Ramtha, Yeshua ben
Joseph, Buda, Zaratustra y Apolonio de Tyanna, entre otros, son maestros
ascendidos. Ramtha fue el primer ser humano que trascendió este plano y
ascendió sin jamás experimentar la muerte.
Maestro
General : Nombre
que reciben los miembros del personal de la Escuela de Iluminación de Ramtha,
quienes son responsables de la organización y realización de los retiros y
cursos de la escuela.
Maestro
Profesor : Maestro
ascendido que posee la capacidad de iniciar a sus estudiantes en los misterios
del conocimiento sagrado.
Masa a
masa : Este
concepto se aplica a la comprensión de la realidad física desde la perspectiva
de lo físico. Masa crítica : Alude
a la manifestación y coagulación de la conciencia en la materia.
Materializar
: Término que se
refiere a la coagulación y manifestación de un pensamiento en la forma física.
Mensajero
(«runner») : En la vida
de Ramtha, un mensajero era el responsable de entregar información o mensajes
concretos. Un maestro profesor posee la capacidad de enviar «mensajeros» a
otras personas para manifestar sus palabras o intenciones en forma de una
experiencia o suceso.
Mente : La mente es el producto de la
acción de los flujos de conciencia y energía en el cerebro que crea formas de
pensamiento, segmentos holográficos o patrones neurosinápticos llamados
memoria. Los flujos de conciencia y energía son lo que mantienen vivo al
cerebro; son su fuente de poder. La capacidad de pensar de una persona es lo
que la provee de una mente.
Mente
analógica :
Significa «una sola mente». Es el resultado de la alineación de la conciencia
primaria y la conciencia secundaria, del Observador y la personalidad. En este
estado mental se abren los sellos cuarto, quinto, sexto y séptimo; las bandas
giran en dirección opuesta —como una rueda dentro de otra— creando un vórtice
poderoso que permite que los pensamientos alojados en el lóbulo frontal se
coagulen y manifiesten. Mente binaria :
Significa «dos mentes». Es la mente que se produce cuando se accede al
conocimiento de la personalidad humana y el cuerpo fisico, sin llegar al
conocimiento de nuestra mente subconsciente profunda.
La mente binaria se basa
únicamente en el conocimiento, la percepcion y los procesos de pensamiento de
la neocorteza y los tres primeros sellos. En este estado mental, los sellos
cuarto, quinto, sexto y séptimo permanecen cerrados.
Mente de
Dios : La mente de
Dios se compone de la mente y la sabiduría de todas las formas de vida que han
existido y existirán en cualquier dimensión, tiempo, planeta o estrella.
Mente de
mono : La mente
oscilante de la personalidad.
Mente
dimensional : Es la
mente del maestro que ya no piensa en función del tiempo lineal o de una única
dimensión de espacio y tiempo. Es la mente que ve todos los potenciales
simultáneamente.
Mente
subconsciente : La
mente subconsciente está ubicada en el cerebelo inferior o cerebro reptiliano.
Esta parte del cerebro tiene, de manera independiente, sus propias conexiones
con el lóbulo frontal y con la totalidad del cuerpo. Tiene el poder de penetrar
en la mente de Dios, en la sabiduría de las eras.
Merkabah
: Nombre de la
gigantesca nave nodriza de los que vienen de más allá de la Estrella Polar.
Momento,
el : Con este
término se describe al Ahora eterno y creador, el presente.
Mu : Continente de Lemuria, hoy
bajo las aguas del Océano Pacífico.
Nabor : Ciudad en el Valle de Nizire
donde Ramtha fue atravesado con una espada.
Neófito : Estudiante principiante de la
Gran Obra.
Noche
oscura del alma :
Momento de gran sufrimiento emocional que ocurre como resultado de los
profundos cambios en la comprensión que una persona tiene de sí misma. La
energía atraviesa velozmente el cuerpo emocional, se purifica y se libera de
las ataduras que le impusimos. Es una carga invertida en el cerebro que activa
el campo de energía y produce sufrimiento.
No-Tiempo
: Este concepto
alude a la experiencia del Ahora, el momento eterno, creativo y analógico. El
tiempo es la consecuencia, la manifestación y la experiencia de este momento de
creación.
Nuestro
Dios : Este
concepto se aplica al Dios, el Espíritu, el Observador, el elemento divino, el
Yo verdadero del individuo.
Observador
: Se refiere al
observador responsable de colapsar la partícula/onda de la mecánica cuántica.
Representa el Yo verdadero, el Espíritu, la conciencia primaria, el Dios que
vive dentro del ser humano.
Om Akad : Nombre de uno de los grupos
individuales de los grupos creados por Ramtha en la Escuela de Iluminación.
Ramtha nombró y facultó a cada grupo con un propósito y misión específicos que
proporciona unidad e identidad a sus miembros.
Onai : Ciudad portuaria situada en el
sur de la Atlántida, donde Ramtha vivió cuando era un niño, junto con su madre,
su hermano y su hermana.
Padre,
el : Este término
alude a la Fuente, Dios, Punto Cero.
Pasado,
el : El concepto
del pasado, en su contexto subjetivo, se refiere a todo lo que una persona ya
conoce a través de la experiencia. En este sentido, el pasado se compone de
todas las experiencias emocionales de un individuo con relación a las personas,
lugares, cosas, tiempos y sucesos. El pasado es el mayor obstáculo en la
evolución humana, porque inutiliza la capacidad del individuo de crear nuevos
paradigmas de pensamiento y hacer conocido lo desconocido.
Pegamento
cósmico : Término
que Ramtha utiliza para describir la fuerza que mantiene unido al universo.
Para Ramtha, el amor es el pegamento cósmico.
Pensamiento
: El pensamiento es
diferente de la conciencia. El cerebro procesa un flujo de conciencia
modificándolo en segmentos —imágenes holográficas— de impresiones neurológicas
eléctricas y químicas llamadas pensamientos. Los pensamientos son los
componentes básicos de la mente.
Pensamiento
Abstracto : Son
conceptos de lo desconocido, paradigmas de pensamiento que aún no han sido
experimentados y, por lo tanto, poseen una carga emocional.
Pensamiento
alterado : Procesos
de pensamiento del ego alterado.
Pensamiento
común : Pensamientos
que ya han quedado fijamente conectados en el cerebro a través de la
experiencia y son comunes a la personalidad humana.
Pensamiento
extraordinario («outrageous thought») : Es cualquier pensamiento ilimitado, elevado
y trascendental.
Pensamiento
limitado : Este
concepto alude al pensamiento que está sujeto a las limitaciones del tiempo y
del espacio. Se refiere a los procesos de pensamiento de la personalidad humana
y a la conciencia de los tres primeros sellos.
Personalidad,
la : Es la conciencia
secundaria, la conciencia de reflejo, el viajero que ha olvidado su origen y su
herencia divinos.
Personas,
lugares, cosas, tiempos y sucesos : Son las principales áreas de la experiencia humana a las que la
personalidad está ligada emocionalmente. Representan el pasado de la persona y
constituyen la satisfacción del cuerpo emocional.
Piedra
Filosofal : Término
de la alquimia que se refiere al elixir de la inmortalidad.
Plano
azul : Véase Cuarto
plano.
Plano de
la carne : Véase
Primer plano.
Plano de
la demostración :
Al plano físico se lo llama también plano de la demostración, ya que en él la
persona tiene la oportunidad de demostrar su potencial creativo en la materia y
presenciar la conciencia como forma material a fin de expandir su entendimiento
emocional.
Plano
dorado : Véase Quinto
plano.
Plano
físico : Véase Primer
plano.
Plano
material : Véase
Primer plano.
Plano
Sublime : Es el
plano de descanso donde las almas proyectan su próxima reencarnación luego de
haber hecho el repaso de la vida. También se lo conoce como el Cielo o Paraíso,
donde no hay sufrimiento, Pena, necesidad ni carencia, y donde todo lo que se
desea se manifiesta inmediatamente.
Prima
Materia : Nombre
dado en la alquimia a la esencia suprema de todas las cosas.
Primer
plano : Es el plano
físico o material. Es el plano de la conciencia de la imagen y la frecuencia
hertziana. Es la forma más baja y densa de conciencia y energía coaguladas.
Primer
sello : El primer
sello está asociado con los órganos de reproducción y la sexualidad.
Principio
Madre/Padre : Es el
origen de toda la vida, Dios el Padre, la Madre eterna, Punto Cero.
Proceso
de Visualización Twilight™ : Proceso que se utiliza cuando se practica la disciplina de la Lista
u otras formas de visualización.
Profecía
: Línea de tiempo
de futuro potencial que se basa en hechos del momento presente. Las profecías
deben ir siempre acompañadas de la frase «como se ve en este momento», ya que
siempre están sujetas a los cambios que se producen en la conciencia colectiva.
Este entendimiento de cómo funcionan las profecías está basado en la ley de
conciencia y energía que enseña Ramtha.
Pueblerino
: Con este nombre,
Ramtha se refiere a la persona que ignora su verdadera identidad y su origen
divino. El pueblerino es el opuesto del maestro.
Punto
Cero : Punto
primigenio de conciencia creado por el Vacio mediante el acto de contemplarse a
sí mismo. Punto Cero es el hijo original del Vacío.
Quinto
plano : Plano de
existencia de la superconciencia y de la frecuencia de rayos X. También se lo conoce como el
Plano Dorado o paraíso.
Quinto
sello : Es el
centro en nuestro cuerpo espiritual que nos conecta con el quinto plano. Está
asociado con la glándula tiroides y con hablar y vivir la verdad sin dualidad.
Ra : Dios egipcio del sol. Ramtha utiliza
este nombre para referirse al sol.
Ram : Abreviación del nombre Ramtha.
Ramtha significa «el Padre».
Ramuste : Nombre de la casa colectiva de
emoción del alma en la que Ramtha eligió nacer. El entendimiento emocional de
esta conciencia colectiva era el poder de dominar.
Realismo
Fantástico : Este
concepto describe la realidad creada por un estado elevado de conciencia. Se
refiere a la realidad que experimentan los maestros.
Rectitud
: Uso a conciencia
de algo, la cualidad moral de la impecabilidad.
Reencarnación
: Ciclo reiterativo
de encarnaciones.
Reino de
Dios : Este
concepto se refiere al plano de existencia o a la dimensión mental donde reina
la mente ilimitada de Dios.
Reino de
los Cielos : Véase
Reino de Dios.
Reino
Hertziano : Véase
Primer plano.
Repaso
de la vida : Cuando
una persona llega al tercer plano después de morir, realiza una revisión de la
encarnación que acaba de dejar. La persona tiene la oportunidad de ser el
observador, el ejecutor y el receptor de sus propias acciones. Todo lo que ha
quedado sin resolver en esa vida y que sale a la luz en este repaso, establece
el plan que ha de seguirse en la próxima encarnación.
Revisión
en la luz : Véase
Repaso de la vida.
Saber
Interior :
Capacidad de saber algo sin la ayuda de la percepción sensorial. Es tener
acceso al conocimiento de la mente subconsciente.
Sabiduría
Antigua : Se
refiere a la sabiduría de las eras, el conocimiento de todo gran maestro que
haya vivido y alcanzado la iluminación. Es la verdad que está detrás de las
disciplinas de la Gran Obra y del contenido de las enseñanzas de Ramtha.
Salirse
del Cuerpo : Se
refiere a la iniciación de una experiencia extracorporal
Satán : Este no es el nombre o el
título de ningún ser en particular; más bien es todo aquel y todo aquello que
nos arranca de nuestra divinidad y del cambio. Satán, el acusador, es lo que
mantiene a la persona humana atrapada en las emociones del pasado.
Segundo
plano : Plano de
existencia de la conciencia social y de la banda de frecuencia del infrarrojo.
Está asociado con el dolor y el sufrimiento. Este plano es el polo negativo del
tercer plano de la frecuencia de la luz visible.
Segundo
sello : Centro de
energía correspondiente a la conciencia social y a la banda de frecuencia del
infrarrojo. Está asociado con el dolor y el sufrimiento y se localiza en la
zona inferior del abdomen.
Sellos
superiores : Los
sellos cuarto, quinto, sexto y séptimo.
Senos de
Isis : Nombre con
el que Ramtha se refiere a la amígdala y al hipocampo en el cerebro.
Señal de
la Estrella : Es
una versión más compleja de la señal de la tríada, y la practica el grupo de
estudiantes avanzados.
Señal de
la tríada : A los
estudiantes principiantes se les enseña a hacer esta señal siempre que se
disponen a realizar cualquier disciplina de la Gran Obra. Con los ojos
vendados, el estudiante comienza esta disciplina poniendo la mano derecha en su
frente o séptimo sello, que es el ápice de la tríada. Mientras sigue enfocado,
lleva la mano lentamente hacia su rodilla izquierda, luego hacia la derecha, y
finalmente de regreso a la frente, completando así la tríada. Esta tríada
representa el viaje de la involución y la evolución.
Señor
del Viento : Es uno
de los títulos de Ramtha. El viento representa la libertad, el poder y la
trascendencia del espíritu. Ramtha se convirtió en el Señor del Viento cuando
alcanzó la iluminación.
Séptimo
plano : Plano de la
ultraconciencia y de la banda de frecuencia del infinito desconocido. Es aquí
donde comenzó el viaje de la involución. El séptimo plano fue creado por Punto
Cero al imitar el acto de contemplación del Vacío y, de este modo, se creó la
conciencia secundaria o de reflejo. Entre dos puntos de conciencia existe un
plano de existencia o dimensión de espacio y tiempo. Todos los otros planos se
crearon a partir de reducir la velocidad del tiempo y frecuencia del séptimo
plano.
Séptimo
sello : Este sello
está asociado con la coronilla, la glándula pituitaria y el alcance de la
iluminación.
Ser de
luz, : Ser del
tercer plano de existencia.
Ser
despierto, un :
Persona que ha alcanzado la iluminación y que ya no es víctima de su genética o
de su medio ambiente. Con este nombre se designa al maestro que crea su
realidad conscientemente.
Ser no
despierto, un :
Persona que ignora su divinidad. Se refiere a un ser que vive la ilusión de la dualidad y de la
separación de la Fuente, y es víctima de su medio ambiente.
Serpiente
roja : La energía
Kundalini, que se eleva desde la base de la columna vertebral a través de los
sellos, se visualiza como una doble serpiente roja que ondula y se entrecruza a
sí misma, como en el símbolo de la medicina, el caduceo. También se la utiliza
para representar la energía psíquica.
Sexto
plano : Es el reino
de la hiperconciencia y la banda de frecuencia de rayos Gama. En este plano, se
experimenta la conciencia de ser uno con la totalidad de la vida.
Sexto
sello : Sello
asociado con la glándula pineal y la banda de frecuencia de rayos Gama. Cuando
se activa este sello, se abren las formaciones reticulares que filtran y
mantienen velado el saber de la mente subconsciente. La apertura del cerebro
alude a la apertura de este sello y a la activación de su conciencia y energía.
Shambhala
: Nombre de un
bosque milenario que existía cerca de la región nordeste del río Indo en
tiempos de Ramtha.
Shiva : El Señor Dios Shiva representa
al Señor del Reino y el Cuerpo Azul. No se usa en referencia a la deidad
particular del hinduismo. Es más bien la representación del estado de
conciencia correspondiente al cuarto plano, a la banda de frecuencia ultravioleta
y a la apertura del cuarto sello. Shiva no es hombre ni mujer, es un ser
andrógino, ya que la energía del cuarto plano aún no se ha dividido en polos
positivo y negativo. Esta es una diferencia importante con la tradición hindú,
la cual representa a Shiva como una deidad masculina y con una esposa. La piel
de tigre a sus pies, el tridente, y el sol y la luna al mismo nivel que su
cabeza, simbolizan el dominio de este cuerpo sobre los tres primeros sellos de
conciencia. El Kundalini está representado como una llamarada de energía que
sube desde la base de la columna vertebral hasta la cabeza. Otra simbología en
la imagen de Shiva son los largos mechones de cabello oscuro y los abundantes
collares de perlas, que representan la riqueza de la experiencia convertida en
sabiduría. El carcaj, y el arco y las flechas son el instrumento con el cual
Shiva dispara su voluntad poderosa, destruye la imperfección y crea lo nuevo.
Siete
Hermanas : Otro
nombre de la constelación de las Pléyades.
Siete
Sellos : Son
poderosos centros de energía en el cuerpo humano que corresponden a siete
niveles de conciencia. Conforme a estos sellos, las bandas mantienen al cuerpo
unido. De los tres primeros sellos o centros de todo ser humano, salen
pulsaciones de energía en forma de espiral. Esta energía que sale de los tres
primeros sellos se manifiesta como sexualidad, dolor o poder, respectivamente.
Cuando los sellos superiores se abren, se activa un nivel más elevado de
conciencia.
Subconsciente
Colectivo : Estado
de conciencia colectivo que comparte la humanidad, a pesar de que la mayoría de
las personas no es consciente de ello. También se lo llama conciencia social o
conciencia cuerpo-mente. Es la conciencia del plano físico y de los tres
primeros sellos.
Sueños : El origen de los sueños se
encuentra en la conciencia humana. Son realidades de otras dimensiones de
pensamiento y no son sólo meras fantasías: son el medio por el cual la mente
subconsciente se comunica con el cuerpo físico y lo repara mientras duerme. La
mayoría de los sueños se ubican dentro de esta categoría, aunque algunos de
ellos pueden ser también de carácter profético. En las disciplinas de la Gran
Obra se utiliza el sueño consciente como forma de crear y manifestar la
realidad a voluntad.
Superconciencia
: Es la conciencia
del quinto plano y de la banda de frecuencia de los rayos X.
Tahumo : Disciplina enseñada por Ramtha
en la cual el estudiante aprende la habilidad de dominar los efectos del
entorno natural —frío y calor— en el cuerpo humano.
Tanque™ : Es el nombre que se le da al
laberinto que se usa como parte de las disciplinas de la Escuela de Iluminación
de Ramtha. Con los ojos vendados, los estudiantes tienen que encontrar la
entrada del laberinto y recorrerlo enfocándose en el Vacío, sin tocar las
paredes y sin usar los ojos ni los sentidos. El objetivo de esta disciplina es
encontrar, con los ojos vendados, el centro del laberinto o el cuarto
específico que representa al Vacio.
Telarañas
azules :
Representan la estructura básica del cuerpo humano en un nivel sutil. Es la
estructura ósea invisible del reino físico que vibra e el nivel de la
frecuencia ultravioleta.
Tercer
plano : Plano de la
conciencia despierta y de la banda de frecuencia de la luz visible. Se lo
conoce también como el plano de la luz y el plano mental. Cuando la energía del
plano azul baja a esta banda de frecuencia, se divide en polos negativo y
positivo; en este momento el alma se divide en dos originando el fenómeno de
las almas gemelas.
Tercer
sello : Centro de
energía de la conciencia despierta y de la banda de frecuencia de la luz
visible. Está asociado con el control, la tiranía, el victimismo y el poder.
Está localizado en la región del plexo solar.
Terra : Es el nombre que los dioses
dieron al planeta Tierra cuando lo visitaron por primera vez, mucho tiempo
atrás.
Trabajo
de Campo™ : Una de
las disciplinas fundamentales de la Escuela de Iluminación de Ramtha. Los
estudiantes aprenden a crear el símbolo de algo que desean saber y
experimentar, y lo dibujan en una tarjeta de papel. Estas tarjetas se colocan
sobre las vallas que cercan un extenso campo, de modo que la cara en blanco del
papel sea la que quede a la vista. Los estudiantes, con los ojos vendados, se
enfocan en su símbolo y dejan que el cuerpo camine libremente hasta su tarjeta
aplicando la ley de conciencia y energía.
Transpersonal
: Lo transpersonal
alude al orden espiritual, a los aspectos trascendentales de la persona humana.
Tres
primeros sellos :
Son los sellos de la sexualidad, el dolor y la supervivencia, y el poder. Son
los que normalmente están en funcionamiento en todas las complejidades del
drama humano.
Ultraconciencia
: Es la conciencia
del séptimo plano y de la banda de frecuencia del infinito desconocido. Es la
conciencia del maestro ascendido.
Vacío,
el : El vacío se
define como una vasta nada materialmente, pero todas las cosas potencialmente.
Verdad : La verdad no es mera
información o datos; es un concepto, paradigma o pensamiento que se realiza
plenamente en experiencia y sabiduría personal.
Vishmalodu
: Nombre que daban
los lémures al Dios Desconocido.
Volcán
en erupción : Se
refiere al movimiento de la energía Kundalini como resultado de la disciplina
de C&E™.
Yahvé : Ser distinto de Jehová. Yahvé
no estuvo de acuerdo con la esclavitud que Jehová impuso a los pueblos de la
Tierra. Yahvé y el dios Id lucharon en contra de Jehová y se esforzaron por
enseñarle a la humanidad acerca del Dios Desconocido.
Yeshua
ben Joseph : Ramtha
se refiere a Jesucristo con el nombre de Yeshua ben Joseph, siguiendo la
tradición judía de la época.
Yo, el : Verdadera identidad de la persona humana, su aspecto
trascendental. Es el observador, la conciencia primaria.
Zaratustra
: Versión intacta
del nombre Zoroastro, fundador del zoroastrismo. Ramtha ha explicado que
Zaratustra alcanzó la iluminación y es un maestro inmortal.
®.
FIN
* * *
Este libro fue digitalizado para distribución libre y
gratuita a través de la red
Digitalización
– Revisión y Edición Electrónica de Nascav (España)
31 de Enero 2003 – 19:00
[2] (N.T.)
En el original en inglés «Isness», palabra que Ramtha usa para referirse a la
esencia del Ser.
[4] Ramtha llama a sus estudiantes «maestros», ya que
están aprendiendo a pensar y actuar como tales. (N.T.) Nótese que en inglés la
palabra master no denota género, por lo tanto, cuando se lea maestro puede tratarse tanto de un
hombre como de una mujer.
[5] (N.T.) Aquí Ramtha hace un juego con las palabras en
inglés womb of man (matriz del
hombre), y woman (mujer).
[6] (N.T.) En el original en inglés «high»
(elevado),palabra que se usa generalmente para referirse el estado de euforia
que se alcanza por efecto de la droga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario